Etiqueta: «DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour»

  • El activismo de Bad Bunny: de las protestas de 2019 a las críticas a Trump

    El activismo de Bad Bunny: de las protestas de 2019 a las críticas a Trump

    El espíritu reivindicativo de Bad Bunny ha marcado las líricas de sus canciones y sus posicionamientos políticos a lo largo de su carrera, desde su participación en las protestas de 2019 en Puerto Rico a sus actuales críticas a las redadas contra inmigrantes en Estados Unidos, que han creado controversia ante su actuación este domingo en la Super Bowl.

    Envíe o no un mensaje político durante el espectáculo del descanso de la Super Bowl, para el sociólogo puertorriqueño Hiram Guadalupe Bad Bunny «ya se posicionó», al ser pionero en cantar en español en el evento deportivo más importante de EE.UU.

     

    Ver esta publicación en Instagram

     

    Una publicación compartida por Benito Antonio (@badbunnypr)

    «Va a cantar en español y eso adquiere en este momento histórico un valor político trascendental ,principalmente por las políticas xenófobas y migratorias que tiene el Gobierno del presidente Donald Trump, en las que se ha atacado principalmente a las comunidades latinas e hispanas en Estados Unidos», dijo a EFE el sociólogo.

    La defensa de Bad Bunny de los migrantes fue clara cuando decidió no llevar su gira «Debí Tirar Más Fotos World Tour» a EE.UU. para evitar redadas, y volvió a ponerse de manifiesto en la reciente entrega de los premios Grammy.

    «No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos», clamó al recoger el Grammy al Mejor Álbum del Año por ‘Debí tirar más fotos’ el cantante, quien añadió «fuera ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas)».

    Un artista incómodo para los gobernantes

    Tras los Grammy, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, arremetió contra artistas como Bad Bunny por sus críticas contra el ICE durante la gala y calificó como «irónico» el intento de «demonizar» a los agentes federales.

    Por su parte, Trump ya dijo que no asistirá a la Super Bowl y que está «en contra» de Bad Bunny y el grupo Green Day, los artistas seleccionados para el espectáculo del medio tiempo, porque lo único que hacen es «sembrar odio».

    Su triunfo en los Grammy provocó también reacciones entre los políticos puertorriqueños como el presidente del Senado de la isla, Thomas Rivera Schatz, quien tildó al artista de «delincuente» y «caripelao» y comparó sus acciones con «la hipocresía del pupilo de Nicolás Maduro».

     

    Ver esta publicación en Instagram

     

    Una publicación compartida por Benito Antonio (@badbunnypr)

    Más diplomática se mostró la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, quien, pese a ser partidaria de Trump, felicitó al cantante y dijo que este premio es «motivo de orgullo para todos los puertorriqueños».

    Tanto González como Rivera Schatz son del Partido Nuevo Progresista (PNP), contra el que Bad Bunny hizo campaña en las pasadas elecciones de 2024 pagando vallas publicitarias que rezaban: «Quien vota PNP no ama a Puerto Rico», «Votar PNP es votar por la corrupción».

    En esos comicios, el cantante dio su respaldo a la Alianza, formada por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), siendo uno de los protagonistas de su cierre de campaña.

    Agita el avispero político

    Su implicación política se remonta al verano de 2019, cuando participó junto a otros artistas puertorriqueños como Ricky Martín y Residente en las protestas que provocaron la dimisión del entonces gobernador Ricardo Rosselló, también del PNP.

    Estas manifestaciones, que ganaron ímpetu con la implicación de los artistas, estallaron tras desvelarse un chat privado de Rosselló que criticaba a periodistas, líderes políticos de todos los colores, colectivos sociales y rostros conocidos.

    Bad Bunny también ha sido crítico con los gobernantes de la isla en sus canciones, al manifestar problemáticas como la gentrificación en «El Apagón» o en «Lo que le pasó a Hawai».

    Sus letras no solo han impactado la política de Puerto Rico. La canción «Debí tirar más fotos» se ha convertido en una banda sonora de la nostalgia, utilizada en Palestina y en el Líbano para recordar cómo eran sus territorios antes del conflicto con Israel.

    Este mensaje de confraternidad universal también se reflejará en la Super Bowl con la presencia de la intérprete de señas Celimar Rivera, que transmitirá la actuación a los sordos, lo que en opinión del sociólogo Guadalupe define «la fibra sensible» de Bad Bunny para lograr que «todo el mundo lo entienda».

    Guadalupe concluyó que ver a Bad Bunny en la Super Bowl representa  «un gran mérito» para él y para «todo lo que ha sido el movimiento musical y la cultura popular latinoamericana».

  • Artesanos preservan la percusión de Puerto Rico que suena con Bad Bunny

    Artesanos preservan la percusión de Puerto Rico que suena con Bad Bunny

    Los artesanos puertorriqueños de barriles y de panderos de los géneros musicales de la bomba y de la plena son los guardianes de preservar la construcción tradicional de estos instrumentos de percusión que retumban en escenarios de todo el mundo con la gira internacional «DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour» de Bad Bunny.

    «Julito Gastón (percusionista del ‘Conejo Malo’) me dijo que para la Residencia (31 conciertos del verano pasado en Puerto Rico) quería que le arreglara su tambor. Y pues le arreglé su tambor y lo está usando en los conciertos», explica a EFE Emanuel Martínez, artífice de uno de los barriles de bomba que repican en los espectáculos de Benito Antonio Martínez Ocasio.

    Manny Vázquez toca percusión sobre un tronco de madera durante una entrevista con EFE en su taller este lunes, en Manatí (Puerto Rico). EFE/ Thais Llorca

    Martínez, oriundo del municipio de Añasco, en el oeste del archipiélago caribeño, detalla que ha creado más de 200 instrumentos percusivos con madera de caoba o de cedro de los tres tipos de construcción de barriles de bomba que hay que son de torniquete, cuña o cáncamo, y de las tres clases de panderos de plena: seguidor, punteador y requinto.

    «Ya se estaba viendo un nuevo resurgir, pero esto le dio ese impulso que le faltaba para que fuera más todavía», apunta el artesano especializado en barriles de bomba sobre el incremento del interés por estos tipos de música entre la población puertorriqueña.

    La bomba y la plena son dos géneros musicales endémicos de Puerto Rico que fueron prohibidos antaño, tienen su origen en los africanos esclavizados por los españoles en el archipiélago e hilvanan el sincretismo de las culturas taína, africana y europea, considerados un emblema de la resistencia ante la opresión colonial.

     

    Talleres para difundir conocimientos

    Desde el taller ubicado en el patio de su casa, en el pueblo norteño de Manatí, Rafael Trinidad relata que su primer tambor lo hizo en el año 1971, fascinado por el sonido de las timbas de salsa y atraído por el proceso de curar el cuero del chivo (piel de cabra u oveja) para confeccionar los artefactos sonoros.

    Trinidad se ha enfocado más durante su medio siglo de trayectoria en el arte de crear los panderos de la plena, género que desciende de la bomba y ha sido históricamente un vehículo de denuncia, crónica popular y celebración colectiva, nociones que transmite en cursillos para otros fabricantes de panderos.

    «Los Pleneros de la Cresta que son de Ciales (municipio del área montañosa), y los conozco personalmente. Uno fue discípulo mío para fabricar panderos de plena», rememora sobre el curso de confección de panderos de PVC y madera que le brindó a Joseph Ocasio, uno de los cuatro miembros de la agrupación que Bad Bunny catapultó a la fama internacional con su tema de «Café con Ron».

    Al igual que Trinidad, Manny Vázquez imparte talleres para transmitir la sabiduría sobre la construcción de barriles de bomba que le inculcó Juan Fuentes en la pandemia de coronavirus, y en su lugar de trabajo, ubicado debajo de su casa en el barrio sanjuanero de La Perla, enseña a crear esta cultura material que surge al tallar un barril de ron y montar con anillas de hierro el cuero de chivo.

    «Empecé a enseñarle a otras personas a construir sus instrumentos musicales ya que son sumamente costosos y no todo el mundo tiene accesibilidad a un artesano cerca», precisa Vázquez, uno de los fundadores del batey comunitario de La Plaza del Negro, que congrega todos los viernes a decenas de personas para bailar y tocar bomba en el malecón de La Perla.

    Edwin Maurás posa junto a barriles de bomba durante una entrevista con EFE en su taller este lunes, en Manatí (Puerto Rico). EFE/ Thais Llorca

    Conservar la construcción más tradicional

    Por su parte, Edwin Maurás, de 34 años, cuenta que decidió enfocarse en confeccionar barriles de torniquete para mantener vivo este tipo de fabricación, que fue sustituido al igual que los de cuña entre los años 50 y 60 del siglo pasado por tambores de cáncamo para facilitar su comercio internacional.

    «Los de torniquetes son los más comunes por la facilidad de construirlos y afinarlos, comparados con los de cuña, que requieren un nivel de elaboración mayor. Yo utilizo materiales modernos para hacer este tipo de tambor antiguo», sostiene Maurás, que creció en el seno de una familia de artistas.

    Por último, el treintañero menciona que, igual que él, otros chicos se están incursionando en la creación de instrumentos ancestrales como ‘Weststockpr‘, que crean panderos de plena, una ardua tarea en la que resalta la ausencia de mujeres artesanas que se dediquen a ello profesionalmente.