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  • Presidente Arévalo alerta sobre amenazas a defensores de derechos humanos en Guatemala

    Presidente Arévalo alerta sobre amenazas a defensores de derechos humanos en Guatemala

    El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, advirtió este jueves que los defensores de derechos humanos enfrentan amenazas serias, agresiones y criminalización por parte de “intereses oscuros” incrustados en las estructuras del Estado.

    “Hoy enfrentamos niveles serios de amenazas, agresión y criminalización de personas que promueven el respeto de los derechos humanos frente a actores y redes criminales, a veces incrustados en instituciones del Estado, que se niegan a aceptar que Guatemala está cambiando”, expresó Arévalo durante un acto público celebrado en el antiguo Palacio de Gobierno.

    Durante el evento fue presentada la Política Pública para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos 2025-2035, una iniciativa impulsada en cumplimiento de una resolución emitida en 2014 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), como respuesta al asesinato del activista Florentín Gudiel Ramos, ocurrido en 2004.

    Política pública y cooptación del Estado

    Arévalo sostuvo que “es evidente que hay una correlación directa entre el proceso de cooptación institucional y el aumento de la criminalización de personas defensoras de derechos humanos”. Según el mandatario, esta nueva política representa un esfuerzo integral para cambiar esa situación.

    “Es un día histórico para Guatemala porque concluye un proceso de diálogo que tiene como principal resultado esta Política”, afirmó, al destacar la impunidad que marcó el caso de Gudiel, quien “dedicó su vida al bien común”.

    El documento, según Arévalo, busca garantizar una transformación real y duradera del Estado, de modo que casos como el de Gudiel no se repitan. “Esas vidas humanas han sido destruidas por aparatos de seguridad que deberían proteger al pueblo”, declaró.

    Urgencia y actores en riesgo

    Para el presidente guatemalteco, “es urgente” implementar esta política con el fin de construir una transformación irreversible del Estado, especialmente en un contexto donde son frecuentes las amenazas contra líderes indígenas, estudiantes, académicos, ambientalistas, periodistas, abogados y operadores de justicia independientes.

    Arévalo denunció que estos “intereses oscuros” se encuentran agazapados en diferentes instituciones públicas y señaló que durante 2023 se registraron más de 9,000 ataques, de los cuales alrededor de 1,500 estuvieron dirigidos contra periodistas y comunicadores sociales.

    Llamado a vigilar el sistema de justicia

    Finalmente, el mandatario exhortó a la ciudadanía a “poner los ojos en el rescate del sistema de justicia en 2026”, año que calificó como crítico para el futuro democrático del país, debido a la elección de nuevas cortes y del próximo fiscal general.

    La Política Pública para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos 2025-2035 compromete a las instituciones estatales a garantizar el respeto y resguardo de quienes defienden derechos en un país en proceso de democratización, concluyó Arévalo.

     

     

  • Organizaciones alertan que 130 defensores y periodistas salieron de El Salvador por seguridad en últimos cinco años

    Organizaciones alertan que 130 defensores y periodistas salieron de El Salvador por seguridad en últimos cinco años

    Al menos 130 activistas de derechos humanos y periodistas han tenido que salir de El Salvador en los últimos cinco años por su seguridad y para «proteger su integridad», según revelaron organizaciones humanitarias este miércoles en una audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

    Ursula Indacochea, de la Fundación para el Debido Proceso (DPLF, en inglés), dijo que «80 personas ha salido tan solo en los últimos tres meses: al menos 33 personas defensoras de derechos humanos y 47 periodistas, según datos de las organizaciones solicitantes y de la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES)».

    «En la búsqueda de seguridad y condiciones que les permitan continuar su trabajo y proteger su integridad y la de sus familias, muchas personas defensoras se han visto forzados a huir de El Salvador. Cifras de la sociedad civil indican que al menos 130 personas han salido del país en los últimos 5 años».
    Ursula Indacochea, de la Fundación para el Debido Proceso.

    Apuntó que «el éxodo de personas salvadoreñas se ha incrementado significativamente en los últimos meses» tras la detención de al menos cuatro defensores de derechos humanos.

    Se trata del líder comunitario y pastor evangélico José Ángel Pérez, el abogado ambientalista Alejandro Henríquez, la abogada anticorrupción Ruth López, y el abogado constitucionalista y crítico del Gobierno de Nayib Bukele, Enrique Anaya.

    A estas detenciones, precisó Indacochea, se suma «la vigencia de la Ley de Agentes Extranjeros, que graba con un impuesto del 30 % las donaciones internacionales y que eleva a un 50 % los impuestos a las organizaciones, además de ser calificada como «confiscatoria».

    Lamentó que «desde el año 2020 a la fecha, cuando toma fuerza una nueva forma de autoritarismo en el país, muchas personas han sido objeto de persecución como consecuencia directa de su labor de defensa de derechos humanos o periodística, particularmente al exponer abusos de poder, corrupción a gran escala, violaciones de derechos humanos y actividades de grupos criminales».

    «En ese escenario, los únicos caminos posibles para quienes son perseguidos parecen ser la autocensura, la cárcel o el exilio», alertó.

    En esta audiencia, en la que el Gobierno de Bukele se negó a participar por estar en desacuerdo con el título de la sesión, las organizaciones humanitarias pidieron a la CIDH «priorizar el trámite de medidas cautelares y peticiones individuales relacionadas».

    También llamaron a instar al Estado salvadoreño a derogar un régimen de excepción vigente desde marzo de 2022 «debido a que está siendo utilizado para criminalizar y perseguir personas defensoras de derechos humanos, ambientalistas, periodistas y voces críticas».

    Además pidieron exhortar al Estado salvadoreño a «garantizar el retorno seguro de quienes se han visto forzados al exilio por temor a la criminalización».