Etiqueta: Diálogo Interamericano

  • Nvidia impulsa la IA distribuida para reducir cuellos de botella

    Nvidia impulsa la IA distribuida para reducir cuellos de botella

    Nvidia ha puesto el foco en un problema concreto del despliegue de agentes de IA: los cuellos de botella de hardware cuando múltiples modelos, herramientas y procesos compiten por memoria, cómputo y ancho de banda en un solo equipo. Su respuesta es PAIR, una propuesta para distribuir cargas de trabajo entre varios dispositivos en red y así ejecutar tareas de IA de forma más fluida.

    La novedad llega en un momento en el que la empresa también empuja la inferencia local en PC con nuevos chips y plataformas orientadas a IA. El patrón es claro: llevar más procesamiento al borde, aprovechar mejor los recursos disponibles y evitar que una sola máquina limite el rendimiento de aplicaciones complejas.

    Del centro de datos al PC con IA

    Los anuncios recientes alrededor de RTX Spark y de nuevos portátiles con ese tipo de chip refuerzan esa estrategia. Nvidia no solo busca más potencia bruta; intenta construir un ecosistema en el que el software pueda decidir dónde conviene ejecutar cada parte de una tarea, ya sea en un portátil, una estación de trabajo o un clúster conectado.

    Ese enfoque es especialmente relevante para asistentes multimodales, automatización avanzada y agentes que encadenan razonamiento, búsqueda, generación y ejecución. En esos casos, repartir inferencia y memoria entre nodos puede traducirse en menos latencia, mayor estabilidad y mejor uso del hardware existente.

    Infraestructura, energía y siguiente fase

    El avance técnico coincide con otra discusión de fondo: la necesidad de ampliar capacidad eléctrica y de centros de datos para sostener el crecimiento de la IA. Nvidia participa además en iniciativas sectoriales para encontrar más espacio en la red eléctrica para nueva infraestructura, una señal de que el reto ya no es solo diseñar chips más rápidos, sino orquestar cómputo, energía y software a gran escala.

    En conjunto, PAIR encaja como una capa intermedia entre el hardware y las aplicaciones. Su valor no está solo en acelerar modelos, sino en coordinar recursos distribuidos para que la IA funcione con menos fricción en entornos reales.

  • La llegada de remesas a El Salvador pierde impulso este año y se agravará en 2027

    La llegada de remesas a El Salvador pierde impulso este año y se agravará en 2027

    El Salvador se encamina a perder el fuerte impulso que las remesas familiares mantuvieron durante los últimos años. Un informe de septiembre de 2026 del Diálogo Interamericano proyecta un crecimiento de 0 % para estos ingresos en 2027, en un contexto de menor migración hacia Estados Unidos, aumento de las deportaciones y desaceleración de los montos enviados por los migrantes.

    La desaceleración ya es visible. El estudio estima que El Salvador recibirá $10,458 millones en remesas durante 2026, un crecimiento de apenas 4.8 % frente a los $9,979 millones registrados en 2025. Un año antes, los envíos habían aumentado 17.7 %, desde los $8,480 millones recibidos durante 2024.

    El escenario cobra especial relevancia para la economía salvadoreña debido a su dependencia de estos recursos. Según la tabla de proyecciones del informe, alrededor del 70 % de los hogares del país reciben remesas, mientras estos ingresos representan aproximadamente 33 % del consumo privado y equivalen al 28 % del producto interno bruto (PIB). Para 2027, el estudio calcula una reducción de 0.3 % en los hogares receptores y de 0.4 % en el número de remitentes.

    Una de las causas señaladas es la reducción del número de personas que envían dinero desde Estados Unidos. El documento relaciona esta tendencia con una menor migración y un incremento de las deportaciones. Para El Salvador estima 11,000 deportaciones hasta agosto de 2026 y proyecta que la cifra podría cerrar el año en 17,050, frente a 15,568 durante 2025.

    El monto promedio enviado también muestra señales de agotamiento. El análisis señala que los ingresos de muchos migrantes, particularmente centroamericanos empleados en construcción y hotelería, no aumentan lo suficiente para mantener el ritmo previo de los envíos. Algunos recurrieron a sus ahorros para sostener las remesas, pero esa capacidad también estaría disminuyendo.

    La tendencia no afecta únicamente a El Salvador. Las remesas hacia Centroamérica crecieron 19.3 % durante 2025, pero el informe proyecta que ese ritmo disminuirá a 7.3 % en 2026 y advierte que en 2027 el incremento regional podría no superar el 3 %. El impacto podría ser mayor en países altamente dependientes de estos ingresos y con pocas alternativas económicas para sustituirlos.

    El estudio advierte que una menor expansión de las remesas puede traducirse en menor actividad económica. Su análisis de datos macroeconómicos entre el primer trimestre de 2013 y el primero de 2026 encuentra que por cada aumento de 5.5 % en las remesas, el PIB crece 1 %, por lo que considera que una reducción tendría efectos importantes en las economías centroamericanas.

    Al mismo tiempo, está cambiando la forma de enviar el dinero. Más del 61 % de las transferencias analizadas en 2026 se originaron por medios digitales, frente al 55 % de 2025.

    El informe plantea que productos financieros, ahorro, pensiones, cuentas digitales y una mayor disponibilidad de visas laborales podrían ayudar a amortiguar una desaceleración que, para El Salvador, supondría pasar de crecimientos de dos dígitos a un posible estancamiento de las remesas en 2027.

     

  • Las remesas a El Salvador dejarán de crecer en 2027, advierte informe

    Las remesas a El Salvador dejarán de crecer en 2027, advierte informe

    Las remesas familiares de El Salvador no registrarían crecimiento en 2027, después de varios años de fuertes incrementos, según las proyecciones del tanque de pensamiento Diálogo Interamericano, con sede en Washington, que advierte de una desaceleración de estos flujos en Centroamérica por la reducción de remitentes y el menor aumento de las cantidades enviadas.

    El informe Insights on Trends in Remittances to Latin America and the Caribbean, 2026, elaborado por el especialista Manuel Orozco, proyecta para El Salvador una tasa de crecimiento de 0 % en 2027. Esta previsión contrasta con el aumento de 17.7 % registrado en 2025 y el crecimiento de 4.8 % estimado para el cierre de 2026.

    El Salvador recibiría $10,458 millones en remesas durante 2026, frente a los $9,979 millones de 2025 y $8,480 millones de 2024. Aunque el informe no presenta una cifra monetaria proyectada para 2027, una variación de 0 % implicaría que los ingresos dejarían de expandirse respecto al nivel previsto para este año.

    La situación tiene especial relevancia para la economía salvadoreña debido a su dependencia de estos recursos. El estudio calcula que las remesas representan un 28 % del producto interno bruto (PIB) del país y equivalen al 33 % del consumo privado. También estima que un 70 % de los hogares salvadoreños recibe estos ingresos.

    El Diálogo Interamericano prevé además una reducción de 0.4 % en el número de personas que envían remesas hacia El Salvador durante 2027 y una disminución de 0.3 % entre los hogares receptores. El documento vincula la pérdida de dinamismo de las transferencias con la reducción de la migración hacia Estados Unidos y el aumento de las deportaciones.

    El estudio estima que 15,568 salvadoreños fueron deportados desde Estados Unidos durante 2025, mientras que hasta agosto de 2026 se contabilizaban 11,000. Para el cierre de este año, el documento proyecta 17,050 deportaciones hacia El Salvador, en medio de una tendencia regional que reduce el número neto de personas con capacidad de enviar dinero a sus países de origen.

    A esto se suma una desaceleración de las cantidades enviadas. El informe señala que los ingresos de los migrantes no están aumentando lo suficiente para sostener mayores transferencias y advierte que esta tendencia es más pronunciada entre los centroamericanos, muchos de los cuales trabajan en sectores como la construcción y la hostelería. Para Centroamérica en general, el crecimiento de las remesas podría no superar el 3 % en 2027.

    El Diálogo Interamericano advierte que una menor expansión de las remesas puede reducir la actividad económica de Centroamérica porque estos recursos representan más del 25 % de la economía regional.

    Como alternativas, plantea fortalecer productos de ahorro y pensiones para los receptores, ampliar los servicios financieros digitales y promover mecanismos de migración laboral mediante visas H-2A y H-2B.

     

     

  • El dólar débil y el desempleo en EEUU golpean a los receptores de remesas en las Américas

    El dólar débil y el desempleo en EEUU golpean a los receptores de remesas en las Américas

    La depreciación del dólar, en su menor nivel en cuatro años, y la tasa de desempleo en Estados Unidos, una de las mayores desde 2021, impactan a las remesas que reciben las familias en Latinoamérica, en particular a México, país que experimentó una caída de casi el 5 % en 2025.

    El dinero enviado a México decreció un 4.6 % a $61,791 millones en 2025, el primer año de la segunda presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, una disminución que acabó con 11 años consecutivos de crecimiento, reveló el Banco de México (Banxico) la semana pasada.

    En contraste, un informe de la organización Diálogo Interamericano estimó que las remesas crecieron un 8 %, a $158,000 millones, en nueve países que concentran más del 90 % de estos flujos en la región: Colombia, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras y Jamaica, con la excepción de México.

    Pero, pese al incremento, especialistas advierten de la pérdida en el poder adquisitivo de las familias que reciben remesas en Latinoamérica porque el dólar se depreció un 10 % en 2025, su peor valor desde 2017, además de tocar su nivel más bajo en cuatro años hace dos semanas.

    La debilidad del dólar responde a un «panorama» económico «no muy saludable» en Estados Unidos que también impacta en «la economía del hemisferio y la economía global», advirtió la economista Alejandra Y. Castillo, consejera global del Public Spend Forum (PSF), en una entrevista con EFE.

    «Yo mando remesas a la República Dominicana, tengo muchos familiares que mandamos nuestras remesas a nuestros seres queridos, ese dólar ya no está yendo tan lejos, como decimos, en su poder adquisitivo», expuso Castillo, quien fue secretaria asistente para el Desarrollo Económico del Departamento de Comercio (2021-2024).

    Dólar barato: ‘arma de doble filo’

    Funcionarios de la Administración de Trump han impulsado un dólar débil para fomentar las exportaciones, pero la experta lo percibe como «un arma de doble filo» por su impacto en el poder adquisitivo en Estados Unidos y el exterior.

    Aunque «por un lado se dice que beneficia a las exportaciones porque se hacen más baratas», la especialista señala que, «por otro lado, hace que las importaciones sean más caras», lo que «sube la inflación» en Estados Unidos.

    «Dada la situación actual, donde la economía de Estados Unidos ahora mismo está en un momento de ser muy poco predecible, realmente lo que hace es añadir más a esa poca predictibilidad que hay en el mercado en estos momentos», consideró.

    El riesgo del desempleo en EEUU

    Por otra parte, la tasa de desempleo estadounidense alcanzó un 4.4 % al final de 2025, uno de sus mayores niveles desde 2021, mientras que la consultora Gray & Christmas estimó la semana pasada que los despidos sobrepasaron más de 100.000 este enero, la cifra mensual más alta desde 2009 y un aumento del 118 % interanual.

    «Cuando el empleo en Estados Unidos se ralentiza, las remesas caen agudamente, creando una presión inmediata en el consumo local, las ventas minoristas, y los ingresos fiscales», advirtió Nur Cristiani, jefa de Estrategia de Inversión LATAM en J.P. Morgan, en un análisis.

    Aunque México es el mayor receptor de remesas en términos absolutos, estos envíos representan cerca del 4 % de su producto interior bruto (PIB), al igual que en Colombia, pero en Nicaragua, Honduras y El Salvador son alrededor de la cuarta parte de la economía, cita su informe.

    Además del dólar débil y el desempleo, el presidente Trump implementó un impuesto del 1 % a las remesas que entró en vigor en enero, lo que afecta al menos a 48 millones de migrantes y, por cada 1 % de impuesto adicional, el volumen de envíos caería cerca de 1.6 % en Estados Unidos, según un análisis del Center for Global Development (CGD).