La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) expresó este sábado su “profunda preocupación” por el deterioro económico y social que atraviesa la isla, y llamó a emprender “cambios estructurales” sin causar más sufrimiento a la población.
En un mensaje divulgado en su sitio web, los obispos afirmaron que “Cuba necesita cambios y son cada vez más urgentes, pero no necesita para nada más angustias ni dolor”. La declaración surge en medio de una nueva tensión geopolítica tras la orden del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba.
Trump firmó el jueves una orden ejecutiva en la que calificó a Cuba como “una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de EE.UU., una medida que podría paralizar el suministro de combustible a la isla.
La nueva sanción se produce semanas después del cese del envío de crudo venezolano a La Habana, consecuencia de la caída del presidente Nicolás Maduro, depuesto el pasado 3 de enero tras una intervención militar estadounidense. Según Trump, impedir el acceso a petróleo acelerará un “cambio de régimen” en Cuba, cuyo gobierno enfrenta una aguda crisis.
En respuesta, los obispos cubanos reiteraron que desean “una Cuba renovada, próspera y feliz, pero sin aumentar el sufrimiento de los pobres, de los ancianos, de los enfermos, de los niños cubanos”.
La COCC insistió en que “los conflictos deben resolverse mediante el diálogo y la diplomacia, nunca por la coerción o la violencia”, y abogó por “un ambiente de pluralidad y respeto dentro del país”.
La isla enfrenta una crisis profunda desde hace más de cinco años, con severas afectaciones en la generación de electricidad, abastecimiento de agua, transporte público, servicios de salud y escasez de productos básicos. La situación se agrava con apagones diarios, elevada inflación, creciente dolarización y una migración masiva que sigue en aumento.










