La Editorial Kalina fue fundada en febrero de 2006 por Alexandra Lytton Regalado y Lucía de Sola. Desde sus inicios, el sello independiente se concibió como una plataforma cultural abierta, donde la literatura dialoga con las artes visuales, la memoria y la identidad salvadoreña.
“Muchos de nuestros libros buscan documentar y preservar la memoria cultural salvadoreña. Nos interesa que cada publicación aporte a esa construcción de identidad desde distintas miradas”, afirma Alexandra Lytton Regalado, cofundadora y codirectora.
El nombre de la editorial —derivado del náhuat kal (casa) e ina (expresión)— sintetiza su espíritu: una casa para la creación. A partir de esa visión, Kalina ha desarrollado un catálogo que abarca poesía, narrativa, libros infantiles, arte y memoria cultural, con un énfasis constante en la calidad estética y editorial.

Uno de sus aportes más relevantes ha sido la apuesta por ediciones bilingües, que han permitido ampliar el alcance de la literatura salvadoreña más allá de sus fronteras. Sus libros han tenido presencia en ciudades como Seattle, Los Ángeles, Miami, Londres y Barcelona, conectando con lectores dentro y fuera del país.
“La apuesta por la traducción ha sido fundamental: nos permite integrar a la diáspora y ampliar el canon de la literatura salvadoreña más allá de sus fronteras”, señala Lucía de Sola, cofundadora.
Además de su proyección internacional, Kalina ha consolidado una identidad propia dentro del panorama editorial: la concepción del libro como objeto artístico. Cada publicación es trabajada como una pieza integral en la que el diseño, la tipografía y la imagen acompañan el contenido literario.

“Creemos en el libro como un objeto que invita a la pausa y a la presencia. No es solo lo que se lee, sino cómo se experimenta”, apunta Efraín Caravantes, coordinador editorial y director de arte.
En paralelo, la editorial ha impulsado un ecosistema cultural activo a través de presentaciones, talleres, ejercicios de escritura y actividades participativas como “Poemas por encargo” y la “Clínica de primeros auxilios poéticos”, acercando la literatura a nuevos públicos.
A lo largo de estos veinte años, el sello ha publicado más de una veintena de títulos, incluyendo algunas de las primeras antologías bilingües de literatura salvadoreña contemporánea, así como obras de narrativa y poesía que exploran distintas facetas de la identidad nacional.

Voces de mujeres
Otro de sus ejes ha sido la visibilización de nuevas voces, especialmente de autoras. Para el equipo editorial, este esfuerzo responde a la necesidad de ampliar las perspectivas dentro del campo literario.
“Es importante que la literatura refleje una diversidad de voces y experiencias. Apostar por nuevas autoras también es ampliar la conversación cultural del país”, agrega Lytton Regalado.
“Nos interesa que la literatura no sea una sola voz, sino un conjunto de voces distintas que conviven y dialogan. Ese es el horizonte que queremos seguir construyendo”, añade Caravantes.

Mantener una editorial independiente durante veinte años en Centroamérica no ha estado exento de desafíos, desde la distribución hasta los costos de producción. Sin embargo, Kalina ha logrado sostener su propuesta apostando por la calidad y por una relación cercana con sus lectores.
De cara al futuro, la editorial busca ampliar su alcance a través de formatos digitales como e-books y audiolibros, sin abandonar el libro impreso como experiencia central.
“Queremos seguir abriendo espacios para nuevas voces y fortalecer el vínculo con lectores dentro y fuera del país”, concluye de Sola.
A 20 años de su fundación, Editorial Kalina reafirma su apuesta por una literatura que cruza fronteras y construye puentes culturales desde El Salvador hacia el mundo.

