«Leyendas de mi Tierra: El Salvador», con autoría de Bruno Panzacchi, es una obra publicada por Editorial Kalina y que reúne seis relatos inspirados en el folclore nacional.
Ilustrado por Miguel Membreño, propone un recorrido por historias en las que personajes cotidianos se enfrentan a seres que han habitado durante siglos la imaginación colectiva, en un diálogo constante entre lo real y lo sobrenatural.
El libro fue presentado en marzo en el Centro Cultural de España en El Salvador, y su propósito es rescatar historias transmitidas por generaciones, donde los mitos y las leyendas sobreviven en la vida cotidiana salvadoreña.
El autor Bruno Panzacchi durante la presentación del libro, acompañado de Alexandra Lytton Regalado y Efraín Caravantes, de Editorial Kalina. Fotos: CCESV
El lanzamiento incluyó un conversatorio con la participación del autor, junto a Alexandra Lytton Regalado y Efraín Caravantes, representantes de la editorial, quienes reflexionaron sobre la importancia de la tradición oral como una forma de preservar la identidad cultural.
Además, subrayaron cómo estas narraciones, heredadas de abuelos, vecinos y narradores populares, permiten conectar el presente con las raíces del país.
«Leyendas de mi Tierra: El Salvador», se suma a los esfuerzos contemporáneos por mantener vivas las historias que “siguen caminando entre nosotros”.
Editorial Kalina continúa consolidándose como un espacio clave para la difusión de la literatura contemporánea en El Salvador, apostando por autoras y autores y proyectos que dialogan con la memoria, la identidad y las voces emergentes del país. Su catálogo refleja un compromiso sostenido con la calidad editorial y la promoción de propuestas que enriquecen el panorama cultural nacional.
El libro está disponible en Tienda del museo Marte, Soya Nutribar, Casa 510, Librería UCA, Mayan Gifts, Frikiland, Gize Bakery, y a partir de este viernes en La Internacional.
La Editorial Kalina fue fundada en febrero de 2006 por Alexandra Lytton Regalado y Lucía de Sola. Desde sus inicios, el sello independiente se concibió como una plataforma cultural abierta, donde la literatura dialoga con las artes visuales, la memoria y la identidad salvadoreña.
“Muchos de nuestros libros buscan documentar y preservar la memoria cultural salvadoreña. Nos interesa que cada publicación aporte a esa construcción de identidad desde distintas miradas”, afirma Alexandra Lytton Regalado, cofundadora y codirectora.
El nombre de la editorial —derivado del náhuat kal (casa) e ina (expresión)— sintetiza su espíritu: una casa para la creación. A partir de esa visión, Kalina ha desarrollado un catálogo que abarca poesía, narrativa, libros infantiles, arte y memoria cultural, con un énfasis constante en la calidad estética y editorial.
Participantes de talleres écfrasis post-recital en una feria del libro con Kalina.
Uno de sus aportes más relevantes ha sido la apuesta por ediciones bilingües, que han permitido ampliar el alcance de la literatura salvadoreña más allá de sus fronteras. Sus libros han tenido presencia en ciudades como Seattle, Los Ángeles, Miami, Londres y Barcelona, conectando con lectores dentro y fuera del país.
“La apuesta por la traducción ha sido fundamental: nos permite integrar a la diáspora y ampliar el canon de la literatura salvadoreña más allá de sus fronteras”, señala Lucía de Sola, cofundadora.
Además de su proyección internacional, Kalina ha consolidado una identidad propia dentro del panorama editorial: la concepción del libro como objeto artístico. Cada publicación es trabajada como una pieza integral en la que el diseño, la tipografía y la imagen acompañan el contenido literario.
Elena Salamanca participando en una Clínica de Primeros auxilios Poéticos, en una feria del libro, en el museo Marte.
“Creemos en el libro como un objeto que invita a la pausa y a la presencia. No es solo lo que se lee, sino cómo se experimenta”, apunta Efraín Caravantes, coordinador editorial y director de arte.
En paralelo, la editorial ha impulsado un ecosistema cultural activo a través de presentaciones, talleres, ejercicios de escritura y actividades participativas como “Poemas por encargo” y la “Clínica de primeros auxilios poéticos”, acercando la literatura a nuevos públicos.
A lo largo de estos veinte años, el sello ha publicado más de una veintena de títulos, incluyendo algunas de las primeras antologías bilingües de literatura salvadoreña contemporánea, así como obras de narrativa y poesía que exploran distintas facetas de la identidad nacional.
Presentación en el Centro Cultural de España en El Salvador, del libro «Un pequeño milagro», por Kijadurias y Verónica Vides, 2024.
Voces de mujeres
Otro de sus ejes ha sido la visibilización de nuevas voces, especialmente de autoras. Para el equipo editorial, este esfuerzo responde a la necesidad de ampliar las perspectivas dentro del campo literario.
“Es importante que la literatura refleje una diversidad de voces y experiencias. Apostar por nuevas autoras también es ampliar la conversación cultural del país”, agrega Lytton Regalado.
“Nos interesa que la literatura no sea una sola voz, sino un conjunto de voces distintas que conviven y dialogan. Ese es el horizonte que queremos seguir construyendo”, añade Caravantes.
«Poemas por encargo», con Kalina.
Mantener una editorial independiente durante veinte años en Centroamérica no ha estado exento de desafíos, desde la distribución hasta los costos de producción. Sin embargo, Kalina ha logrado sostener su propuesta apostando por la calidad y por una relación cercana con sus lectores.
De cara al futuro, la editorial busca ampliar su alcance a través de formatos digitales como e-books y audiolibros, sin abandonar el libro impreso como experiencia central.
“Queremos seguir abriendo espacios para nuevas voces y fortalecer el vínculo con lectores dentro y fuera del país”, concluye de Sola.
A 20 años de su fundación, Editorial Kalina reafirma su apuesta por una literatura que cruza fronteras y construye puentes culturales desde El Salvador hacia el mundo.
Autores salvadoreños de la antología «Teatro bajo mi piel», en 2014.