En las calles de Teherán se mezclan temor e incertidumbre ante una posible intervención militar de Estados Unidos contra la República Islámica, algo que el Gobierno iraní considera probable tras la decisión del presidente Donald Trump de enviar una flota a la zona.
“Tengo familia y dos hijos pequeños, y pues si estoy preocupado por lo que pueda pasar”, dice a EFE Ahmad, un profesor de inglés de 42 años, en la plaza Enghelab (Revolución).
Este vecino de Teherán ha acumulado comida en latas, agua y dinero en efectivo por si hubiese un conflicto como ocurrió en junio durante la llamada guerra de los 12 días entre Israel e Irán, y en la que participó Estados Unidos con el bombardeo de instalaciones nucleares.
Entonces, Ahmad salió de la capital con su mujer y dos hijos para evitar los ataques que golpearon la ciudad durante 12 días y en los que murieron más de mil personas en todo el país.
“Ahora el miedo es mayor porque siento que los ataques de Estado Unidos serán más destructivos y aunque tengan como objetivo a altos cargos las consecuencias pueden afectar a nosotros los ciudadanos también”, afirma.
Samira, una diseñadora gráfica de 29 años, asegura que no tiene miedo en esta ocasión, aunque reconoce que en la guerra de junio vivió una “experiencia traumática” y un “miedo constante”.
Aunque sostiene no temer los posibles nuevos ataques ha comprado “más alimentos de lo habitual” en caso de que “estalle la guerra y se prolongue”.
Más desafiantes se muestran las autoridades iraníes. En la plaza Enghelab donde se encuentran Ahmad y Samira, las autoridades han colocado un enorme cartel que muestra un portaaviones estadounidense destruido:
“Quien siembra viento, cosecha tempestades”, reza en la pintura.
No lejos de allí, en la plaza Palestina, otro mural muestra ataúdes cubierto con las banderas estadounidenses e israelíes bajo la frase “cuidado con tus soldados”.
Una advertencia que no parece haber hecho mella en las intenciones de Trump, quien reiteró este miércoles que la flota buques de guerra que ha enviado a Irán está lista para «cumplir su misión con rapidez y violencia», al igual que en Venezuela.
El estadounidense ha repetido amenazas contra la República Islámica en medio de las protestas que sacudieron al país persa para que cesara la represión y ha enviado a la zona el portaaviones nuclear estadounidense USS Abraham Lincoln, junto con su grupo de combate.
Teherán acusa a Estados Unidos e Israel de las protestas que comenzaron por motivos económicos y que pronto se extendieron para pedir el fin de la República Islámica y cuyos muertos cifran en 3.117, mientras ONGs opositoras como HRANA, con sede en EE.UU. informan de 6.126 fallecidos, aunque no descartan que la cifra real sea mucho mayor.
El Gobierno iraní, de hecho, considera más probable una confrontación bélica que una negociación con Estados Unidos y aseguran estar preparados para ello.
“Consideramos más probable la guerra que la negociación. Nos preparamos para el peor escenario. La prioridad es defender el país», indicó el viceministro iraní de Exteriores Kazem Ghariabadi en un encuentro con prensa extranjera en Teherán.
El diplomático señaló que Irán está preparado para la guerra y para dar una “respuesta contundente a cualquier agresión. En caso de un ataque limitado de Estados Unidos, nuestra respuesta será adecuada”, añadió.
Una postura con la que concuerda Ali, empleado de una gasolinera de 32 años: “Mientras tengamos al líder supremo, Ali Jameneí, que es un guerrero, no me preocupo por las amenazas de Estados Unidos”.
