Etiqueta: escándalos

  • El arresto de Andrés es el último capítulo de los escándalos de la familia real británica

    El arresto de Andrés es el último capítulo de los escándalos de la familia real británica

    El arresto este jueves de Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, es el último capítulo de una serie de episodios polémicos que han sacudido a la familia real británica desde la abdicación del rey Eduardo VIII en 1936.
    Andrés, antiguo duque de York, que hoy cumple 66 años, fue detenido en una casa de campo en Sandringham, en el este de Inglaterra, por supuesta conducta en cargo público cuando era representante especial de Comercio, puesto que ocupó entre 2001 y julio de 2011.

    Estos son los principales escándalos históricos en la familia real británica en el último siglo:

    – Eduardo VIII

    El 10 de diciembre de 1936, el entonces rey Eduardo VIII firmó la carta de abdicación tras llegar a la conclusión de que ni la opinión pública de entonces ni el gobierno aceptaban su deseo de casarse con la divorciada estadounidense Wallis Simpson.
    Esta decisión, que provocó una herida muy profunda en la familia real, le llevó a Eduardo VIII a exiliarse en Francia con el título de duque de Windsor, pero la polémica continuó después por la visita que hizo a Alemania en 1937 para reunirse con Adolf Hitler.

    Este controvertido encuentro entre Eduardo, ya como duque de Windsor, Simpson y Hitler generó sospechas en la clase dirigente británica de que actuaba en contra de los intereses del Reino Unido.

    Tras la abdicación de Eduardo VIII, su hermano Alberto, padre de la reina Isabel II, ocupó el trono con el nombre de Jorge VI.

    – El amor prohibido de la princesa Margarita

    En los pasados años cincuenta otro escándalo sacudió a la familia real cuando salió a la luz que la princesa Margarita, hermana de la entonces reina Isabel II, se había enamorado perdidamente del capitán Peter Townsend, un héroe de guerra divorciado.

    Según cuentan los historiadores, la relación fue descubierta en la coronación de Isabel II en la Abadía de Westminster en junio de 1953 a raíz de un gesto íntimo. Ante la fuerte presión del gobierno y la Iglesia de Inglaterra, Margarita anunció en 1955 que no se casaría con él a fin de dar prioridad a su deber como miembro de la familia real y por lealtad a la corona británica.

    Fotografía de archivo de la princesa Diana de Gales. EP

    – Andrés y Sarah / Carlos y Diana

    En los pasados años noventa, la reina Isabel II tuvo que lidiar con la separación de Andrés Mountbatten-Windsor y Sarah Ferguson después de que éstos se casaran en la Abadía de Westminster en julio de 1986, que por entonces subía la popularidad de la familia real.

    El palacio de Buckingham comunicó la separación de los entonces duques en 1992, el mismo año en que el entonces príncipe de Gales, Carlos, se separó oficialmente de la princesa Diana.

    El 9 de diciembre de 1992, el entonces primer ministro, el conservador John Major, comunicó en la Cámara de los Comunes del Parlamento la separación de los príncipes de Gales por ser herederos al trono.

    La reina Isabel II de Inglaterra, fallecida en 2022. EFE

    – 1992, el «Annus Horribilis» de Isabel II.

    La reina Isabel II calificó 1992 como su «Annus Horribilis» por la separación de dos de su hijos, a lo que se sumó el devastador incendio en el castillo de Windsor, que vino a representar para mucha gente las turbulencias por las que atravesaba la Casa Real.

    La separación de Carlos y Diana fue la culminación de meses de escándalos después de que los periódicos revelasen la relación extramarital que el heredero de la corona mantenía con Camila, su actual esposa y con la que se casó en 2005.

    – La guerra de los Gales y la muerte de Diana

    En 1995, Diana concedió una entrevista explosiva al programa Panorama de la BBC, en la que admitió que «éramos tres en este matrimonio», en referencia a Camila. Tras esta entrevista, Carlos y Diana se divorciaron en agosto de 1996.
    El escándalo alcanzó su punto máximo en 1997 cuando Diana perdió la vida en un accidente de coche en París en agosto de ese año, lo que provocó una crisis de popularidad sin precedentes para la monarquía británica ante su fría reacción inicial a la tragedia.

    El princípe Harry (Enrique) y Meghan Markle, en una fotografía de archivo. EFE

    – El «Megxit».

    En enero de 2020, el príncipe Enrique, hijo menor de Carlos III, y su mujer Meghan, renunciaron a sus funciones reales para mudarse a Estados Unidos. En entrevistas posteriores, Meghan, duquesa de Sussex, acusó a la familia real de racismo dentro de la institución de la monarquía, algo que le afectó por ser mestiza.

    El expríncipe Andrés de Inglaterra, en una fotografía de archivo. EFE

    – El caso de Andrés

    En los últimos años, el hijo «favorito» de Isabel II se vio envuelto en el escándalo de Jeffrey Epstein, enfrentando acusaciones de abuso sexual que lo llevaron a retirarse de la vida pública y perder sus títulos nobiliarios y todos sus honores.

    El arresto del expríncipe Andrés fue ordenado por la Policía del Valle del Támesis, que investiga el envío de documentos sensibles del Gobierno al pederasta convicto Jeffrey Epstein por parte del antiguo duque de York cuando hacía las labores comerciales.

  • Kevin Spacey revela que está sin hogar y que sus ingresos son mínimos tras escándalos sexuales

    Kevin Spacey revela que está sin hogar y que sus ingresos son mínimos tras escándalos sexuales

    Kevin Spacey, dos veces ganador del premio Oscar, confesó que actualmente no tiene hogar y vive en hoteles y alojamientos temporales, mientras espera una nueva oportunidad para volver al cine. El actor señaló que su reinserción en la industria depende del apoyo de figuras como Quentin Tarantino o Martin Scorsese.

    “Estoy viviendo en hoteles, en Airbnbs… Voy donde está el trabajo. Literalmente no tengo un hogar”, expresó Spacey en una entrevista para The Telegraph. Asegura que sus ingresos en los últimos siete años han sido mínimos y que todos sus recursos se han destinado a afrontar los elevados gastos legales derivados de las múltiples acusaciones de agresión sexual en su contra.

    El actor de American Beauty y House of Cards, apartado de la industria desde 2017, afirmó que su carrera podría reactivarse si alguien con “autoridad y respeto” en Hollywood le brindara respaldo.

    “Si Scorsese o Tarantino llamaran mañana, todo terminaría. Me sentiría honrado y feliz de recibir esa llamada”, aseguró.

    Spacey sostiene que ya hay figuras influyentes que apoyan su regreso y están en contacto con su representante, Evan Lowenstein. Entre quienes han manifestado públicamente su deseo de verlo regresar al cine figuran Sharon Stone, quien lo calificó como “un genio”, y Liam Neeson, ambos expresando simpatía por el actor y su trayectoria.

    Esta no es la primera vez que Spacey habla sobre su situación económica. En junio de 2024, en una entrevista con Piers Morgan Uncensored, reveló entre lágrimas que su casa en Baltimore sería embargada debido a deudas millonarias por costas legales.

    “No sé dónde voy a vivir ahora. No puedo pagar las facturas que debo”, confesó entonces.

    A pesar de los escándalos, Spacey ha sido absuelto por varios tribunales. En 2022, un jurado de Nueva York lo declaró inocente de abuso sexual contra el actor Anthony Rapp. Un año después, en 2023, un tribunal británico lo absolvió de nueve cargos por agresión sexual. Otros procesos en su contra han sido desestimados.

    En mayo de 2024, Spacey recibió un premio honorífico en Cannes por parte de la fundación Better World, lo que marcó uno de los pocos reconocimientos públicos desde su salida del foco mediático.

    Mientras espera el respaldo de una gran figura del cine para retomar su carrera, Spacey sigue enfrentando una complicada situación personal y financiera, aunque insiste en que aún tiene mucho que ofrecer como actor.

     

  • El rey Juan Carlos I pide volver a España y reconciliarse con su hijo Felipe

    El rey Juan Carlos I pide volver a España y reconciliarse con su hijo Felipe

    El rey emérito Juan Carlos I desea regresar a España, reconciliarse con su hijo, el rey Felipe VI, y disfrutar de una jubilación tranquila, según revela en sus memorias tituladas “Réconciliation. Mémoires. Juan Carlos I d’Espagne”, que serán publicadas el próximo 5 de noviembre en Francia por la editorial Stock.

    En extractos del libro difundidos este domingo por el semanario Le Point y la revista del diario Le Figaro, el monarca español afirma: “Espero sobre todo, durante mi vida, tener una jubilación tranquila, renovar una relación armoniosa con mi hijo y, sobre todo, regresar a España, a mi hogar”.

    Las declaraciones se producen desde su residencia en la isla de Nurai, Emiratos Árabes Unidos, donde vive desde 2020 tras salir del país envuelto en escándalos.

    La publicación, considerada uno de los eventos editoriales del otoño europeo, llegará a España en diciembre bajo el sello de Planeta. En ella, el rey emérito defiende la democracia como su legado más importante.

    “Tras cuarenta años de dictadura, le di a los españoles una democracia que sigue viva; es mi herencia”, subraya el rey emérito.

    Juan Carlos I reconoce que asumió el trono a los 37 años con todos los poderes en sus manos: “Durante dos años, tuve todos los poderes. El poder de indultar o refrendar la pena de muerte. No tuve que hacerlo, gracias a Dios, porque en ese momento, si hubiera dicho que no, los generales me habrían derrocado”.

    También rememora los años de transición, afirmando que “la democracia española no cayó del cielo” y que su intención fue siempre consolidarla.

    El libro también aborda momentos críticos como el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. El rey relata que hubo tres intentos de golpe: el del coronel Tejero, el del general Alfonso Armada y el de políticos afines al franquismo.

    “Alfonso Armada estuvo a mi lado durante diecisiete años. Lo quería mucho, y él me traicionó. Convenció a los generales de que hablaba en mi nombre”, recuerda.

    A sus 87 años, Juan Carlos se mantiene activo, inspirado por el consejo de Clint Eastwood: “Cada mañana, dejo al viejo fuera”. Sin embargo, admite que sufre por el distanciamiento familiar. Desde que partió de España, solo ha convivido con su nieto Froilán.

    “Estoy resignado, herido por una sensación de abandono”, confiesa. “Hay días de desesperación, de vacío”.

    Sobre su legado institucional, asegura que su exilio fue voluntario para no afectar a la monarquía ni a su hijo. También admite que aceptó un regalo de $100 millones del rey Abdulá de Arabia Saudí en 2008, calificándolo como “un grave error”, pero insiste en que no se le ha imputado en ninguno de los procesos judiciales abiertos, ni por blanqueo de capitales ni por la denuncia de acoso interpuesta por su examiga Corinna Larsen.

    En su reflexión final, Juan Carlos I se muestra melancólico: “Di libertad a los españoles al establecer la democracia, pero nunca pude disfrutar de esa libertad para mí”. También alerta sobre el riesgo de que resurjan los autoritarismos: “Es más fácil destruir una democracia que construirla”.