El Consejo de Seguridad Nacional de Irán recomendó este sábado a los habitantes de Teherán abandonar la capital “en la medida de lo posible”, tras la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra las principales instituciones del país.
Debido a la situación, “en la medida de lo posible y manteniendo la calma, se recomienda viajar a otros lugares y ciudades si es posible”, señaló el organismo en un comunicado divulgado por la agencia semioficial Tasnim.
Las autoridades aseguraron que el Gobierno “ya ha cubierto todas las necesidades de la sociedad” y llamaron a evitar aglomeraciones en centros comerciales por razones de seguridad. Además, informaron que las escuelas y universidades permanecerán cerradas hasta nuevo aviso, mientras que las oficinas públicas operarán al 50 % de su capacidad. Los bancos continuarán prestando servicios.
Hasta el momento, medios oficiales iraníes reportan al menos siete impactos de misiles en la capital, algunos de ellos en el complejo donde reside habitualmente el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. Las autoridades indicaron que tanto Jamenei como el presidente Masud Pezeshkian se encuentran a salvo.
Corte casi total de Internet
En paralelo, Irán sufrió un corte “casi total” de la conexión a Internet en medio de la ofensiva. La organización NetBlocks informó que la conectividad nacional cayó al 4 % de los niveles habituales.
“Los datos de red muestra que Irán está en medio de un corte casi total de Internet, con la conectividad nacional al 4 % respecto a los niveles habituales”, señaló el organismo, que monitorea el acceso digital a nivel mundial.
La interrupción coincide con la operación militar conjunta anunciada por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y confirmada por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quienes declararon que el objetivo es eliminar la “amenaza existencial” que representa Irán y desmantelar sus estructuras de poder instauradas en 1979.
La ofensiva se produce en un momento delicado, en medio de negociaciones indirectas entre Teherán y Washington para intentar alcanzar un nuevo acuerdo sobre el programa nuclear iraní, lo que aumenta la incertidumbre y el riesgo de una escalada regional.



