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  • EEUU emite una licencia general que permite ciertas transacciones con petróleo venezolano

    EEUU emite una licencia general que permite ciertas transacciones con petróleo venezolano

    El gobierno de Donald Trump emitió este jueves una licencia general que levanta las sanciones a algunas transacciones comerciales con petróleo venezolano, allanado el camino para que las petroleras estadounidenses operen en el país suramericano.

    La decisión fue anunciada este jueves por el Departamento del Tesoro y llega casi tres semanas después de que el presidente Donald Trump recibiera en la Casa Blanca a los líderes de mas de 20 compañías petroleras estadounidenses, incluyendo ExxonMobile y ConocoPhillips, para presionarlos a invertir en Venezuela después de la captura del presidente Nicolás Maduro.

    La licencia es un permiso más generalizado que el que hasta ahora emite Washington de manera individual (como en el caso de Chevron) desde que el expresidente Joe Biden levantó temporalmente las sanciones al sector energético venezolano en 2024.

    Sin embargo, impone condiciones bastante específicas y prohibiciones importantes.

    Entre ellas, solo permitirá las transacciones con crudo venezolano a empresas estadounidenses que hayan sido establecidas antes del 29 de enero de 2025 y obligará a que los pagos a entidades venezolanas se hagan a una cuenta bancaria controlada por Washington.

    A su vez, para evitar ser sancionadas, los contratos que las empresas estadounidenses logren con el Gobierno de Venezuela o PDVSA, la estatal petrolera, deben se regidos por leyes de EE.UU. y establecer que cualquier resolución de disputas se haga en EE.UU.

    La licencia también prohíbe condiciones de pago que EE.UU. considere «razonables» ni canjes de deuda, pagos en oro o transacciones que involucren a personas o empresas ubicadas en Rusia, Irán, Corea del Norte o Cuba.

    Durante su primer mandato, en 2019, Trump sancionó la industria petrolera venezolana, provocando un fulminante golpe a la economía del país, que depende en su mayoría de las exportaciones de crudo.

    Tras una intervención militar por parte de Washington en Caracas el pasado 3 de enero, que acabó con el arresto de Maduro y su esposa, la primera dama Cilia Flores, y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos por supuesto narcotráfico, Trump ha presionado a las grandes petroleras estadounidenses para que vuelvan a invertir en el país suramericano.

    Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de crudo del mundo, unos 303.000 millones de barriles, equivalentes al 17 % del total global. La mayor parte se encuentra en la Faja del Orinoco, en forma de crudo extrapesado que requiere tecnología avanzada y grandes inversiones para ser explotado.

    Chevron es la única petrolera estadounidense que aún mantiene operaciones en Venezuela y a la que el Departamento del Tesoro (OFAC) ha concedido una licencia para poder importar crudo.

    El gigante petrolero aceptó en 2007 permanecer en el país, después de que el entonces presidente Hugo Chávez nacionalizara los últimos yacimientos operados por el sector privado, obligando a las grandes compañías extranjeras a aceptar un control mayoritario del Estado, a través de Petróleos de Venezuela (PDVSA), o abandonar el país.

    Las empresas mixtas de Chevron y PDVSA en Venezuela aportan alrededor del 27 % de la producción nacional, unos 242.000 barriles diarios.

  • El plan Trump para impulsar el crudo venezolano, una ruta plagada de complejos obstáculos

    El plan Trump para impulsar el crudo venezolano, una ruta plagada de complejos obstáculos

    El ambicioso plan del presidente estadounidense, Donald Trump, planteado para la industria petrolera venezolana tras la captura de Nicolás Maduro tiene ante sí una compleja mezcla de obstáculos técnicos, financieros y políticos que hacen muy difícil resucitar los anteriores niveles de producción de crudo en el país caribeño.

    Venezuela ha pasado de los 3 millones de barriles diarios que producía antes de la llegada del chavismo, hace más de un cuarto de siglo, a producir apenas un millón en la actualidad, una situación que los expertos atribuyen a la corrupción, a la falta de mantenimiento y también a los crecientes paquetes de sanciones de Washington.

    Esto incluye la orden del Gobierno Trump del año pasado para bloquear la producción de Chevron, la única petrolera estadounidense con presencia en el país y que ahora mantiene solo los mínimos procedimientos operativos en suelo venezolano.

    El economista Gustavo García, que es coordinador del equipo económico de la opositora venezolana Maria Corina Machado, consideró esta semana en un foro celebrado por el Atlantic Council de Washington que la producción se podría aumentar rápidamente reinvirtiendo en infraestructura en un plazo de unos 3-4 años, pero ve el principal problema en el sector eléctrico.

    «Para producir crudo necesitas proveer, incluso incrementar el suministro eléctrico, y el sector eléctrico (venezolano) está en ruinas», apuntó García, que consideró necesario contar con financiación de organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para esta problemática.

    Tras la captura de Maduro, Trump se reunió con representantes de compañías petroleras de todo el mundo y aseguró que se invertirán «al menos 100.000 millones de dólares» para reavivar el sector y exprimir el potencial de unas reservas que el Servicio Geológico de EE.UU. estima que pueden superar los 600.000 millones de barriles recuperables, principalmente en la Faja del Orinoco.

    Trump sabe además que las refinerías estadounidenses, en particular las que operan en la costa del Golfo de México, son expertas a la hora de procesar crudos pesados como el de Venezuela.

    Sin embargo David Goldwyn, presidente de la consultora energética Goldwyn Global Strategies, consideró en el foro del Atlantic Council que las metas de Trump son poco realistas, ante la «enorme labor» que supone tratar de controlar la economía venezolana, como pretende el presidente estadounidense, y la falta de claridad en el proyecto de transición política.

    Para comprometerse con el plan de Trump, las empresas necesitan solventar las dudas que tienen con respecto a la gobernanza del país (donde ahora rige una administración interina chavista), a su situación financiera y a la seguridad que se les puede brindar a sus inversiones y operaciones.

    En ese sentido, ExxonMobil, la mayor petrolera estadounidense, ya expresó sus dudas durante la reunión con Trump a la hora de regresar a Venezuela, de donde salió en 2007 al negarse a aceptar los nuevos contratos que proponía el Gobierno venezolano, a quien la empresa llevó a los tribunales para que se la compense por la nacionalización de sus activos.

    Por su parte, Luisa Palacios, investigadora sénior adjunta de la Universidad de Columbia, estimó factible alcanzar los 1,5 millones de barriles diarios o incluso algo más sin una inversión de capital significativa, pero afirmó que para ir más allá hace falta pasar de la fase de «estabilización» del país que actualmente gestiona el Gobierno Trump a una de «recuperación».

    Para Palacios esa fase implica cambios más profundos en asuntos como el estado de derecho o la seguridad en el país.

    Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina de la Universidad de Rice, se mostró de acuerdo en este sentido, incidiendo en que, pese a lo rápido evoluciona la situación en Venezuela, hay muchas cuestiones «no resueltas».

    Entre ellas está, por ejemplo, el cómo absorbería el mercado global esos nuevos volúmenes de producción de Venezuela teniendo que vender el crudo sin los descuentos que se aplicaban a clientes de Irán, Rusia o China en un momento en el que el precio del barril está en su mínimo en dos años.

  • Trump ofrece garantías a largo plazo a las petroleras para invertir en Venezuela

    Trump ofrece garantías a largo plazo a las petroleras para invertir en Venezuela

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció este viernes en la reunión mantenida en la Casa Blanca con los ejecutivos de las principales empresas petroleras del mundo «protección y seguridad del gobierno» a largo plazo para compañías petroleras nacionales e internacionales y les urgió a invertir en Venezuela.

    Trump aseguró que el plan es que las empresas petroleras estadounidenses inviertan «al menos 100.000 millones de dólares de su propio capital, no del dinero del gobierno», para revitalizar las infraestructuras en el país caribeño y, con el tiempo, aumentar la producción de petróleo.

    La apuesta de Trump por la seguridad para las empresas que decidan invertir en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro y el cambio en la presidencia se produce como respuesta a los temores en el sector por la situación de inestabilidad política que atraviesa el país.

    En concreto, el CEO de ExxonMobil, Darren Woods, apuntó durante su intervención en el encuentro en la Casa Blanca que son necesarios «cambios significativos» en la situación de Venezuela para que su compañía pueda invertir en el país caribeño.

    “Si analizamos las estructuras y marcos legales y comerciales vigentes hoy en Venezuela, resulta un país poco atractivo para la inversión, por lo que se deben realizar cambios significativos en esos marcos comerciales y en el sistema legal”, aseguró Woods.

    Frente a las dudas de ExxonMobil, otras compañías, como Repsol defendieron otra postura. Su consejero delegado, Josu Jon Imaz, le dijo este viernes a Trump que la empresa española dijo que ya están en Venezuela (responsables de la mitad de la generación eléctrica del país), pero están preparados para «invertir con fuerza» y para multiplicar por tres su producción de crudo en el país caribeño, hasta aproximadamente los 135.000 barriles diarios.

    «Estamos listos para invertir más en Venezuela. Hoy producimos 45.000 barriles diarios, en total, y estamos listos para triplicar esta cifra en los próximos tres años, invirtiendo con fuerza en el país», dijo Imaz.

    «Gracias por abrir la puerta a una Venezuela mejor», insistió a Trump durante el encuentro, en el que subrayó el compromiso de la petrolera española a la hora de invertir en EE.UU, así como de empresas como Chevron, la única estadounidense que opera en Venezuela.

    Trump, por su parte, invitó también a China y Rusia a comprar todo el crudo venezolano gestionado por Washington «que necesiten» y defendió que su Administración tome control de las ventas de petróleo del país suramericano porque de lo contrario Moscú y Pekín lo hubieran hecho primero.

    Además de las cuestiones relacionadas con la industria petrolera, la situación política de Venezuela, que afronta una transición política marcada por la captura de Maduro y la presidencia interina de la que fuera su número dos Delcy Rodríguez, también tuvo protagonismo en el encuentro en la Casa Blanca.

    Trump aseguró que Rodríguez parece, de momento, «ser un aliado» de su país y que probablemente «seguirá siéndolo».

    Por su parte, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, insistió en que Washington establece tres fases para la transición en Venezuela tras la deposición de Maduro, la primera de ellas, centrada en la estabilización del país caribeño bajo el Gobierno interino de Rodríguez.

    «La segunda será una fase de recuperación, y luego vendrá la fase final, que consiste en tener una economía normal de nuevo, donde el dinero beneficie a la gente, no a nuestros adversarios ni a elementos de ese país y de todo el mundo que están en contra de nuestros intereses», explicó el secretario de Estado de Estados Unidos.

    Sobre la relación con María Corina Machado, Trump aseguró que hablará con ella sobre el posible rol que desempeñe en Venezuela a partir de ahora y la recibirá en la Casa Blanca «el martes o el miércoles».

    El presidente de Estados Unidos insistió en que se siente «muy honrado» de la visita a Washington la próxima semana de la opositora venezolana y en relación al Premio Nobel respondió a preguntas de los periodistas: «No se me ocurre nadie en la historia que merezca más el Nobel que yo».

    Respecto a Groenlandia, otro de los asuntos de la semana, Trump aseguró este viernes que no va a permitir «que Rusia o China la ocupen» por lo que ha decidido «hacer algo» con isla del Ártico, «ya sea por las buenas o por las malas».

    Trump insistió en varias ocasiones a preguntas de los medios de comunicación en la Casa Blanca que Estados Unidos hará algo en Groenlandia, «les guste o no,» porque si no el territorio danés será conquistado por Rusia y China.

    El presidente estadounidense planteó que EE.UU. necesita controlar la isla por razones de seguridad porque «ahora mismo alrededor de Groenlandia hay destructores rusos, hay destructores chinos y, además, hay submarinos rusos por todas partes».

  • Trump insiste que petroleras invertirán $100,000 millones en Venezuela

    Trump insiste que petroleras invertirán $100,000 millones en Venezuela

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió este viernes en que compañías petroleras estadounidenses invertirán unos $100,000 millones para revitalizar la industria petrolera del país suramericano.

    Así lo detalló el mandatario desde la Casa Blanca, tras una mesa redonda con ejecutivos de las principales empresas energéticas estadounidenses, incluyendo Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips o la española Repsol.

    “Van a invertir su dinero, no el de nuestro Gobierno, no lo necesitan, pero sí nuestra protección”, señaló el republicano, y agregó que Washington proveerá “seguridad gubernamental” a las compañías.

    Pese a la reunión en la Casa Blanca, los pesos pesados de la industria petrolera en EE.UU. se han mostrado escépticos ante la posibilidad de invertir en el país suramericano, debido a la incertidumbre sobre su futuro político, el recuerdo de un pasado de políticas de nacionalización de activos extranjeros y el bajo precio del barril, según han informado medios estadounidenses.

    Trump añadió que su Gobierno controlará qué compañías podrán entrar a Venezuela.

    Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de crudo del mundo, unos 303.000 millones de barriles, equivalentes al 17% del total global. La mayor parte se encuentra en la Faja del Orinoco, en forma de crudo extrapesado que requiere tecnología avanzada y grandes inversiones para ser explotado.

    Washington impuso sanciones a la industria petrolera venezolana en 2019, durante el primer mandato de Trump, como parte de su campaña de presión para sacar a Nicolás Maduro del poder.

    Chevron es la única petrolera estadounidense que aún mantiene operaciones en Venezuela y a la que el Departamento del Tesoro (OFAC) ha concedido una licencia para poder importar crudo.

    El gigante petrolero aceptó en 2007 permanecer en el país, después de que el entonces presidente Hugo Chávez nacionalizara los últimos yacimientos operados por el sector privado, obligando a las grandes compañías extranjeras a aceptar un control mayoritario del Estado, a través de Petróleos de Venezuela (PDVSA), o abandonar el país.

    Las empresas mixtas de Chevron y PDVSA en Venezuela aportan alrededor del 27 % de la producción nacional, unos 242,000 barriles diarios.

  • Trump dice que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a EE.UU.

    Trump dice que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a EE.UU.

    El presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró este martes que el Gobierno de Venezuela, ahora dirigido por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, está dispuesto a entregarles de 30 a 50 millones de barriles de petróleo que será vendido en el mercado estadounidense.

    El mandatario calificó en una publicación de Truth Social los millones de barriles como «petróleo de alta calidad y autorizado en los Estados Unidos».

    Trump agregó que él será el encargado de controlar el dinero de la venta del petróleo en el mercado local «para garantizar que se utilice en beneficio del pueblo venezolano y de Estados Unidos».

    La decisión de Washington de acceder al petróleo venezolano se produce después de la captura del presidente Nicolás Maduro el 3 de enero, en una operación militar en Caracas y sus alrededores que ha dejado más de cincuenta muertos.

    De acuerdo con el republicano, será el Departamento de Energía, dirigido por el secretario Chris Wright, quien ejecutará el plan de extracción del crudo de forma inmediata.

    Los entre 30 y 50 millones de barriles serán transportados en buques de almacenamiento directamente a los muelles de descarga de Estados Unidos, finalizó Trump, que no concretó un marco temporal para la entrega del crudo.

    El anuncio del mandatario sucede 24 horas después de que Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro, tomara el poder en Venezuela de forma provisional como presidenta encargada tras su captura.

    La Administración Trump la reconoció de entrada como su interlocutora y le reclamó «acceso total» al crudo y a otros recursos venezolanos.

    Washington también ha asegurado que Rodríguez está «cooperando», mientras que la presidenta encargada se ha mostrado dispuesta a trabajar en una agenda conjunta sin dejar de reclamar el regreso de Maduro.

    Venezuela posee las mayores reservas de crudo del mundo, pero diversos expertos han señalado que su producción está muy por debajo de su potencial debido a años de sanciones y falta de inversión.

    Las grandes petroleras estadounidenses, como Chevron y ExxonMobil, han mostrado interés en reactivar la industria bajo control estadounidense, viendo la operación como una oportunidad para expandir sus negocios y asegurar suministro de crudo de alta calidad.

  • Chevron se dispara un 5 % en Wall Street tras planes de Trump de reinvertir en Venezuela

    Chevron se dispara un 5 % en Wall Street tras planes de Trump de reinvertir en Venezuela

    La petrolera estadounidense Chevron se disparaba un 5 % este lunes en Wall Street tras conocerse los planes del presidente de EE.UU., Donald Trump, de controlar Venezuela y reactivar la industria petrolera de ese país.

    Un par de horas antes del cierre de la bolsa, en la primera sesión tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en una operación militar de EE.UU. el sábado, Chevron subía un 5.73 %, ConocoPhillips un 3.54 % y ExxonMobil un 2.32 %.

    Mientras, SLB, una tecnológica dedicada a dar servicios en los yacimientos de petróleo y gas, se disparaba casi un 12 %.

    Trump afirmó que su Gobierno se hará cargo de dirigir Venezuela hasta que haya una transición política y afirmó que las grandes compañías petroleras estadounidenses invertirán «miles de millones de dólares para reparar la infraestructura».

    El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, explicó ayer que, uno de los objetivos del Gobierno Trump, mientras dirige Venezuela será refinar el crudo pesado del país caribeño en las refinerías estadounidenses, lo que podría alterar el precio del petróleo.

    El Gobierno de EE.UU. ha ofrecido a las petroleras de su país recuperar activos decomisados por Venezuela a cambio de que inviertan en la reactivación de la industria petrolera de ese país venezolano, según fuentes citadas por Político.

    Este lunes, un antiguo ejecutivo de Chevron, Ali Moshiri, que dirige un fondo de inversión, dijo al diario Financial Times que está recaudando 2.000 millones de dólares para invertir en proyectos petroleros y afirmó que el «interés en Venezuela ha pasado del cero al 99 %».

    Los precios del petróleo han cotizado con volatilidad en la sesión de este lunes, aunque finalmente se han decantado por subidas notables y los expertos consideran que su evolución dependerá de los planes de Trump en el país caribeño.

    Según la firma Ostrum, de Natixis IM, Venezuela antes «era un coto reservado de los Estados Unidos con la explotación del petróleo y de la química», y ahora ese país es una buena «alternativa» ante el estancamiento en el ámbito del esquisto de EE.UU.

    «Si Estados Unidos toma el control de Venezuela, entonces las sanciones sobre las exportaciones de petróleo serán levantadas y la producción se reanudará, acentuando así la oferta de petróleo en el mercado mundial», señalaba el analista Phillippe Waechter, economista jefe de Ostrum.