Etiqueta: fallo judicial

  • Jueza anula detenciones migratorias sin fianza en EE.UU.

    Jueza anula detenciones migratorias sin fianza en EE.UU.

    Una jueza federal de Estados Unidos dejó sin efecto un fallo de un tribunal de inmigración que otorgaba amplias facultades a la Administración del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para mantener detenidos a migrantes sin concederles audiencias para fijar fianza. La decisión también incluyó señalamientos por el uso de la fuerza de agentes federales y el trato brindado a extranjeros bajo custodia.

    La magistrada Sunshine Sykes sostuvo en su resolución que el Gobierno no acató una sentencia emitida en diciembre pasado, en la que se declaró ilegal negar la posibilidad de libertad bajo fianza a personas detenidas. Recordó que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) había descrito reiteradamente a estos migrantes como «lo peor de lo peor».

    No obstante, la jueza afirmó que «‘lo peor de lo peor’ es una descripción inexacta de la mayoría de los afectados por las operaciones del DHS y el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE)». Añadió que «Quizás, al utilizar este lenguaje extremo, el DHS busca justificar la magnitud y el alcance de sus operaciones contra extranjeros no delincuentes. Quizás esa frase simplemente refleja la severidad y la conducta malintencionada del Gobierno».

    Durante años, las audiencias de fianza se negaban principalmente a migrantes considerados recién llegados. Sin embargo, la Administración Trump modificó ese criterio histórico al extender la negativa también a personas arrestadas por el ICE tras haber vivido durante años en territorio estadounidense, obligándolas a presentar recursos de habeas corpus para intentar recuperar su libertad.

    Ante este panorama, la jueza advirtió que esta práctica requiere «una mayor reparación» y estableció que los migrantes tienen derecho a una audiencia que determine no solo la posibilidad de fianza, sino también si pueden continuar su proceso fuera del centro de detención al que hayan sido trasladados.

    El fallo también incluyó críticas adicionales al Ejecutivo y enmarcó las amenazas contra ciudadanos extranjeros dentro de un clima de «terror» que, según la magistrada, ha generado una «profunda preocupación» en la población estadounidense por los actos ilegales y descontrolados del poder ejecutivo. Asimismo, señaló que «el poder ejecutivo ha extendido su violencia a sus propios ciudadanos, asesinando a dos ciudadanos estadounidenses en Minnesota», en referencia a Renée Good y Alex Pretti, fallecidos por disparos de agentes federales en enero. A su juicio, «Las amenazas que plantea el poder ejecutivo no pueden considerarse de forma aislada», al vincular la actuación de los agentes con los procesos contra migrantes detenidos.

  • Juez de EE.UU. ordena conceder audiencias a venezolanos deportados a El Salvador

    Juez de EE.UU. ordena conceder audiencias a venezolanos deportados a El Salvador

    Un juez federal de Estados Unidos dictaminó el lunes que cerca de 200 migrantes venezolanos deportados a El Salvador fueron privados de su derecho al debido proceso, y ordenó que se les permita presentar sus casos ante un tribunal migratorio.

    La resolución fue emitida por el magistrado James Boasberg, quien dio plazo hasta el 5 de enero de 2026 para que el Gobierno presente un plan que permita el regreso de los migrantes o el acceso a una audiencia justa en EE.UU. Además, certificó una demanda colectiva que abre la vía para que todos los afectados impugnen su expulsión al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) en El Salvador, adonde fueron enviados en marzo pasado.

    El presidente Donald Trump utilizó la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 —instrumento legal reservado para tiempos de guerra— para justificar las deportaciones, alegando sin pruebas que los migrantes eran miembros del grupo criminal transnacional Tren de Aragua, declarado organización terrorista.

    “Los demandantes no deberían haber sido expulsados de la manera en que lo fueron, prácticamente sin aviso y sin oportunidad de impugnar su designación”, escribió Boasberg en su resolución, calificando la acción como una clara violación de los derechos constitucionales.

    La demanda fue interpuesta por la ACLU y Democracy Forward, quienes también alegaron que el Gobierno salvadoreño encarceló a los migrantes a cambio de un pago.

    El magistrado subrayó que el Gobierno no puede utilizar expulsiones aceleradas para anular el derecho al hábeas corpus, señalando que permitirlo “abriría la puerta a que el Gobierno detenga a cualquier persona y la envíe a otro país, anulando toda posibilidad de defensa legal”.

    Boasberg también investiga si funcionarios del Gobierno violaron una orden previa que prohibía vuelos de deportación hacia El Salvador. Entre los nombres mencionados están Erez Reuveni, exfuncionario del Departamento de Justicia, y Drew Ensign, abogado acusado de engañar al tribunal sobre los vuelos migratorios.

    En un dictamen anterior, Boasberg advirtió que la Constitución no admite desobediencia intencional de órdenes judiciales, y criticó el “completo menosprecio” del Ejecutivo a sus instrucciones. El caso se suma al proceso legal abierto por la deportación del salvadoreño Kilmar Ábrego García, quien fue enviado erróneamente al Cecot y luego retornado a EE.UU. por orden judicial.

     

  • Álvaro Uribe conocerá este lunes fallo judicial por soborno y fraude procesal

    Álvaro Uribe conocerá este lunes fallo judicial por soborno y fraude procesal

    El expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) sabrá este lunes si será condenado o absuelto por los delitos de soborno, fraude procesal y soborno en actuación penal, en un juicio que mantiene expectante al país y que podría convertirlo en el primer exmandatario colombiano condenado penalmente.

    La encargada de dictar el veredicto será la jueza 44 penal del Circuito de Bogotá, Sandra Heredia, quien dará lectura al fallo en el complejo judicial de Paloquemao, luego de cinco meses de audiencias y del análisis de un expediente de miles de páginas.

    El caso contra Uribe, de 73 años y líder del partido Centro Democrático, se originó en 2012 cuando el expresidente denunció ante la Corte Suprema al senador Iván Cepeda por supuesta manipulación de testigos. Sin embargo, la Corte no investigó al congresista de izquierda, sino que inició un proceso contra el propio Uribe por presuntamente influenciar a testigos para que no declararan en su contra sobre vínculos con el paramilitarismo.

    En este juicio, Uribe enfrenta cargos en calidad de “determinador”, es decir, como instigador de los delitos cometidos por terceros. De ser hallado culpable, podría enfrentar una condena de entre seis y doce años de prisión. Cabe recordar que en 2020 fue sometido a detención domiciliaria preventiva durante 67 días.

    Las posturas de la defensa y la víctima

    El abogado Jaime Granados, defensor de Uribe, ha reiterado que su cliente nunca ordenó sobornar testigos y que su único objetivo fue defender su honra. Por otro lado, Reinaldo Villalba, abogado del senador Cepeda —reconocido como víctima en el proceso—, ha señalado que el caso está sustentado en pruebas sólidas.

    Tras su retiro del Senado en 2020, Uribe pasó a ser juzgado por la justicia ordinaria. Aunque inicialmente la Fiscalía no encontró méritos para formular cargos, en 2024 presentó la acusación formal.

    Si la jueza Heredia declara culpable al expresidente, se abrirá un incidente de reparación integral para determinar los daños y el monto de la pena. No obstante, esa pena no será anunciada este mismo lunes.

    Cualquiera que sea el veredicto, se espera que la parte perdedora apele la decisión, lo que extendería el proceso a una segunda instancia ante el Tribunal Superior de Bogotá. De ahí, el caso podría incluso llegar a la Corte Suprema de Justicia, última instancia en Colombia, cuya decisión será definitiva.

    El juicio a Álvaro Uribe no solo tiene implicaciones legales, sino también políticas, ya que ocurre en la antesala de un nuevo ciclo electoral en Colombia, donde su figura aún genera fuertes divisiones.