Ucrania desarrolla y prueba sus propios misiles balísticos con el objetivo de comenzar a emplearlos contra territorio enemigo en los próximos meses, mientras intenta fortalecer su capacidad de respuesta ante los continuos ataques rusos con este tipo de armamento.
La empresa privada ucraniana Fire Point presentará sus misiles FP-7 y FP-9 durante la feria de armamento DALO Industry Days 2026, que se celebrará este miércoles y jueves en Dinamarca. La compañía, conocida por fabricar los drones de largo alcance FP-1 y FP-2, prevé realizar su primer ataque con misiles balísticos antes de que termine 2026.
Los ataques podrían comenzar en un período de entre tres y seis meses, según declaró el exministro de Defensa ucraniano Mijailo Fedorov a CBS News. Kiev pretende incrementar la capacidad destructiva de sus operaciones aéreas contra Rusia, debido a que los misiles balísticos son más rápidos, potentes y difíciles de interceptar que los cientos de drones utilizados actualmente contra instalaciones militares, centros logísticos e infraestructura petrolera.
Ucrania también avanza con el Sapsan, desarrollado por la oficina estatal de diseño Pivdenne, que cuenta con experiencia en la fabricación de misiles desde la época soviética. El proyectil puede transportar alrededor de 500 kilos de explosivos y alcanzar objetivos situados a una distancia de hasta 500 kilómetros. Según Fedorov, las pruebas realizadas este verano mostraron una mayor precisión y una reducción del 30 % en sus costos de producción.
Fire Point también reportó pruebas exitosas de sus dos proyectos. El FP-7, con un alcance declarado de 200 kilómetros y una ojiva de 150 kilos, será modificado además para intentar interceptar misiles balísticos rusos. El FP-9 tendría un alcance de hasta 855 kilómetros, transportaría una ojiva de 800 kilos y estaría destinado a atacar objetivos terrestres.
Expertos ucranianos advierten, sin embargo, que será necesario más tiempo para comprobar las capacidades anunciadas y demostrar la eficacia de los nuevos misiles en combate.
Una fuente del sector de defensa explicó a EFE que Fire Point trabaja con un modelo similar al de una empresa emergente, priorizando la rapidez en el desarrollo para obtener resultados y corregir posteriormente los problemas detectados. Pivdenne, en cambio, avanza más lentamente con el Sapsan, pero elimina las fallas de forma progresiva.
Los proyectos también enfrentan obstáculos de seguridad, producción y acceso a componentes. Rusia ataca regularmente instalaciones relacionadas con Pivdenne y Fire Point, por lo que esta última descentralizó su fabricación entre 83 plantas en Ucrania y una en Dinamarca. Kiev necesitará además apoyo de sus aliados para obtener combustible para cohetes y componentes a los que actualmente no tiene acceso.
El presidente Volodímir Zelenski señaló anteriormente que algunos aliados se muestran reacios a compartir tecnologías que podrían acelerar estos programas. Pese a las dificultades, Kiev mantiene sus planes de desarrollar armamento propio para reducir la ventaja rusa. Para ganar, Ucrania «debe superar a Rusia en cada ciclo tecnológico y debemos tomar decisiones las 24 horas del día, los 7 días de la semana», subrayó Fedorov.
