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  • La ONU considera la situación de los derechos humanos en Nicaragua «totalmente indefendible»

    La ONU considera la situación de los derechos humanos en Nicaragua «totalmente indefendible»

    El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió este miércoles sobre una creciente concentración del poder en el Ejecutivo de Daniel Ortega y Rosario Murillo y en el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Nicaragua, al presentar las conclusiones de un informe de su oficina sobre la situación del país. Türk calificó el escenario de «totalmente indefendible».

    El funcionario de Naciones Unidas sostuvo que el documento «describe el secuestro casi total de las instituciones del Estado por parte del partido gobernante y el abuso sistemático del poder».

    El señalamiento forma parte de las conclusiones difundidas por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

    Según el informe, la concentración de poder «ha debilitado los mecanismos institucionales de control y contrapeso, dejando a la mayoría de los nicaragüenses sin recursos ante las violaciones o abusos de los derechos humanos», en palabras de Türk.

    Ante las conclusiones del documento, el alto comisionado austríaco instó a las autoridades de Nicaragua a liberar inmediatamente a todas las personas que, de acuerdo con Naciones Unidas, permanecen detenidas arbitrariamente.

    La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos también puso el foco en el cierre de organizaciones de la sociedad civil. Cuatro entidades fueron clausuradas durante este año, según el organismo internacional, elevando a 5,539 el número de organizaciones disueltas arbitrariamente durante los últimos ocho años.

    Las restricciones también alcanzaron a medios de comunicación, de acuerdo con el informe. Las autoridades nicaragüenses ordenaron el cierre de otro medio durante los últimos 12 meses, con lo que al menos 56 fueron clausurados en un período de ocho años.

    «Ya casi no queda nada que cerrar», lamentó Türk al referirse a la cantidad de organizaciones y medios que, según la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas, dejaron de funcionar en Nicaragua durante ese período.

    El organismo de la ONU tomó como referencia los ocho años transcurridos desde las protestas a gran escala registradas en Nicaragua en 2018. El nuevo informe vuelve a situar la concentración del poder político, el debilitamiento de los contrapesos institucionales y las restricciones a organizaciones civiles y medios entre sus principales preocupaciones sobre el país centroamericano.

     

  • Entre purgas, en Nicaragua se ha iniciado la transición de Daniel Ortega a Rosario Murillo, según analistas

    Entre purgas, en Nicaragua se ha iniciado la transición de Daniel Ortega a Rosario Murillo, según analistas

    Las caídas del excomandante de la revolución sandinista Bayardo Arce y la del general en retiro Álvaro Baltodano, dos antiguos asesores del dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, forma parte de una ruptura en los anillos del poder en la transición del ‘orteguismo’ al ‘murillismo’, valoró el analista político nicaragüense desnacionalizado Óscar René Vargas.

    Vargas, un antiguo asesor del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), dijo a EFE esta semana que la detención de esos exaltos cargos, entre otros cercanos al mandatario sandinista, es consecuencia de la «sucesión dinástica» de los esposos y cogobernantes, Rosario Murillo con Daniel Ortega, quienes estarían preparando el camino a uno de sus hijos.

    «Se está produciendo una ruptura en los anillos de poder en la transición del ‘orteguismo’ al ‘murillismo’», analizó Vargas, que fue uno de los 222 presos políticos nicaragüenses desterrados a Estados Unidos en febrero de 2023 y despojado de su nacionalidad.

    Para el también sociólogo, historiador, escritor, y exiliado en Costa Rica, como parte de esa «sucesión dinástica» es que se están haciendo públicas las fracturas y las grietas de los anillos de poder en Nicaragua.

    La purga del sandinismo histórico

    Para el politólogo y sociólogo nicaragüense Silvio Prado, las capturas de Arce, de Baltodano y de otros exjerarcas del sandinismo histórico «solo son una nueva vuelta de tuerca de una maquinaria exterminadora» de los Ortega Murillo, que comparó con «la misma que Stalin puso a andar en contra de los dirigentes de la revolución rusa que le hacían sombra».

    «Al igual que en aquella ocasión, la maquinaria orteguista no parará hasta que no se haya despejado completamente el panorama de la sucesión para la matriarca y su familia», dijo Prado, que vive en España, en un artículo de opinión publicado en la plataforma Confidencial.

    «Léase bien: Nadie, ningún miembro del llamado sandinismo histórico está a salvo de próximas purgas por mucho que le besen los anillos a la doña (Murillo). No es ideología; es biología», apuntó Silvio Prado.

    Para Prado, nunca antes los sandinistas habían estado tan indefensos, ni siquiera bajo el Gobierno de la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, como ahora bajo el «régimen dinástico» de Ortega y Murillo.

    Esa opinión la compartió la activista nicaragüense exiliada Haydée Castillo, para quien «la tiranía de Daniel Ortega y Rosario Murillo una vez constituida su dictadura prepara, a toda costa, el camino hacia el poder dinástico».

    «Hoy ambos hacen hasta lo impensado para asegurarse que cuando Daniel Ortega falte, nadie pueda rebelarse u oponerse al poder dinástico de Rosario Murillo. Ambos han ido progresivamente despejando el camino con acciones entre las que destacan», comentó Castillo en un escrito.

    «Rosario Murillo no podrá sobrevivir en el poder»

    Según Castillo, Ortega y Murillo han desaparecido al FSLN como un partido político institucionalizado, hasta convertirlo en una empresa familiar en la que no caben todos los militantes históricos.

    «De esta manera despejan el camino de quienes signifiquen una verdadera amenaza a su proyecto dinástico y dictatorial», indicó.

    Recordó que el mandatario, quien retornó al poder en 2007, tras coordinar una Junta de Gobierno de 1979 a 1985, y presidir por primera vez el país de 1985 a 1990, y que cumplirá 80 años el 11 de noviembre próximo, acusó de «traición a la patria» a su hermano menor, el general retirado Humberto Ortega, tras cuestionar la sucesión «dictatorial» del jefe de Estado, y murió en casa por cárcel.

    A Humberto Ortega, quien falleció el 30 de septiembre de 2024 bajo arresto domiciliario e incomunicado, se sumaron otros dos excomandantes sandinistas que son investigados o detenidos por las autoridades nicaragüenses: Henry Ruiz y el más reciente Bayardo Arce.

    Sin embargo, para Castillo, «aun con todas estas y otras artimañas de la dictadura conyugal, esta sucesión lleva consigo, desde el interior, su propia destrucción» cuando falte el líder sandinista.

    «Rosario Murillo no podrá sobrevivir en un poder al cual llega como impostora, sin ninguna legitimidad, que genera conflictos a cada paso que da y que tiene una ambición desmedida que la conduce a ser capaz de cualquier cosa para no ser suplantada», vaticinó Castillo.