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  • Fundación Renacer graduó a 78 jóvenes en la octava generación del programa Creando Esperanzas

    Fundación Renacer graduó a 78 jóvenes en la octava generación del programa Creando Esperanzas

    Fundación Renacer, un brazo filantrópico de Grupo Poma, graduó este miércoles a 78 jóvenes en la octava generación del programa Creando Esperanzas.

    El presidente de Fundación Renacer, Fernando Poma, aseguró que dentro de los graduandos hay jóvenes tanto del Área Metropolitana de San Salvador (AMSS) como del occidente del país, pues este año se inauguró una nueva sede del programa en Santa Ana.

    “Hoy con mucha alegría puedo decir que algunos de estos jóvenes de Santa Ana nos acompañan como parte de la octava generación”, señaló Poma.

    Raquel Rivas, de 19 años, originaria de Ahuachapán, fue parte de la octava generación de jóvenes beneficiados con el proyecto, quien indicó que se enteró en un hogar del Centro Ciudad de la Niñez y Adolescencia (CNA), donde se entrevistó a los mayores de edad para ver si podían aplicar al programa.

    “Yo decidí que sí porque vi que era una gran oportunidad para mí y poder aprender nuevas cosas”, señaló la joven, quien destacó un especial interés por los talleres de liderazgo, porque le ayudaron a crecer más como persona y tener más seguridad.

    Durante su discurso en la ceremonia de graduación, el empresario salvadoreño recordó el legado de su padre, don Ricardo Poma, un filántropo que fue pieza clave los programas que Grupo Poma desarrolla en El Salvador.

    Más de 400 jóvenes han sido beneficiados por la fundación en los últimos ocho años. /Jaqueline Villeda

    Fernando Poma señaló que hace 12 años se encontraba cenando con don Ricardo cuando surgió la idea de “hacer más” por la gente que más sufre en el país.

    Lo que en un inicio se pensó como un hogar de acogida para bebés, se convirtió en un programa para dar oportunidades laborales a los jóvenes que habitan en estos lugares y que están por cumplir 18 años.

    “Se nos ocurrió que tenemos que entrenarlo en algo que a ellos les apasiona, traerlo a las empresas. Cuando ellos decían qué les apasiona los vamos a entrenar en nuestras empresas”, puntualizó Poma.

     

    Apoyo empresarial

    Con el paso de los años más empresas se sumaron a la causa, al punto que actualmente 40 compañías capacitan y emplean a los jóvenes que forman parte de la iniciativa de la familia Poma.

    El programa lleva a los participantes a las diferentes empresas, se rotan y, cuando los jóvenes encuentran un área “que les apasiona”, Fundación Renacer los entrena por un año en esa área y garantiza un empleo.

    Al evento de graduación asistieron empresarios como Roberto Kriete y Edwin Escobar. /Jaqueline Villeda

    Los jóvenes son formados en computación, inglés, empleabilidad, liderazgo, habilidades blandas, finanzas personales y gestión emocional.

    El comunicado compartido por la Fundación indicó que, a la fecha, más de 450 han sido beneficiados con este programa.

     

    Apuestas en el 2026

    El empresario aseguró que las apuestas por incluir a más jóvenes dentro del programa continúan para el 2026, cuando esperan que 120 personas formen parte de la iniciativa entre San Salvador y Santa Ana.

    Entre los graduados hay 30 hombres y 48 mujeres parte de hogares de acogida. /Jaqueline Villeda

    También se incluirán nuevos módulos técnicos como atención al cliente y asistencia administrativa, para ampliar las oportunidades laborales de los jóvenes.

    “Incorporaremos un programa anual de psicoeducación, enfocado en el desarrollo emocional, relacional y conductual de los jóvenes, así mismo, estaremos ampliando la formación dirigida a los cuidadores”, puntualizó el presidente de Fundación Renacer.

    Poma informó que el próximo año se incluirán más herramientas para beneficiar al personal que labora en las casas hogar, para que se apoye a los jóvenes que formarán parte del programa.

  • Fallece el empresario y filántropo Ricardo Poma

    Fallece el empresario y filántropo Ricardo Poma

    El exitoso empresario y filántropo salvadoreño Ricardo Poma,  falleció este domingo a los 79 años, informaron fuentes familiares.

    Poma, uno de los referentes del empresariado salvadoreño, se mantuvo al frente de Grupo Poma, conformado por Excel, Grupo Roble, Real Hotels & Resort, Solaire y Autofácil, con presencia en Centroamérica, Colombia, República Dominicana y Estados Unidos.

    Poma era también el presidente de la Fundación Poma, la Fundación Renacer y la Fundación Salvadoreña para la Salud y el Desarrollo Humano (Fusal), dos organizaciones creadas para promover la educación, la salud y la cultura.

    Devoto a la filosofía de que la educación es la base para el desarrollo económico, en pleno conflicto armado, Poma buscó apoyo de empresarios amigos para establecer la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN) en 1993, un centro de enseñanza de élite para salvadoreños y extranjeros en economía, ingeniería, negocios digitales y ciencias jurídicas.

    Fue parte de la tercera generación de la familia Poma, cuyos inicios se remontan a la primera década del siglo XX. Su padre fue Luis Poma y su madre Alicia Isabel Delgado Gamboa de Poma. Ricardo Poma siempre mantuvo en alto el legado y las enseñanzas de su padre y su hermano Roberto.

    Ricardo y Roberto estudiaron en el extranjero, pero regresaron a El Salvador en 1970 para asumir las riendas de los negocios familiares. Fue un ingeniero industrial de la Universidad de Princeton y obtuvo un MBA de la Escuela de Negocios de Harvard.

    Don Ricardo Poma posa para Diario El Mundo en una entrevista en 2019 por motivo del aniversario de 100 años del grupo. /DEM

    Su legado económico y social ameritaron varios reconocimientos internacionales, entre los que destacan Corporate Citizenship Award, otorgado en 2019 por el Woodrow Wilson International Center; la Orden del Mérito Civil por el Rey Felipe VI en 2015, así como la Orden al Mérito 5 de Noviembre 1811, Próceres de la Independencia Patria, en 2019 por la Asamblea Legislativa.

    Don Ricardo Poma en una graduación del Centro ¡Supérate!, un programa enfocado en la formación integral de jóvenes salvadoreños que él impulsó con entusiasmo. /DEM

    Génesis de la familia Poma

    El legado de la familia Poma descansa en la visión y la ambición de un joven barcelonés, Bartolomé Poma, quien tras el fallecimiento de su padre se vio obligado a buscar empleo a temprana edad a principios del siglo XX. Poma se mostró interesado en la industria automotriz, considerada en ese momento como “la nueva frontera tecnológica en el mundo”.

    Se convirtió en un “ajusteur”, traducido al español como “ajustador”, que eran las personas encargadas de ensamblar los vehículos, pues en un principio la fabricación de carros era pieza por pieza.

    Don Ricardo Poma cuando recibió la Orden al Mérito 5 de Noviembre 1811, Próceres de la Independencia Patria, en 2019. /DEM

    Bartolomé Poma se fue a trabajar a París. En Marsella, una ciudad francesa, conoció a Magdalena Bottero, una joven procedente de los Alpes italianos, y en 1902 se casaron. Poma siempre tuvo comunicación con su hermano, Enrique, quien se había establecido en México y lo convenció de emigrar a América para que aplicara sus conocimientos de mecánica automotriz.

    En 1908, la familia Poma viajó a México con su primera hija, Didine. Luego regresaron a Europa y en 1915 volvieron a México, pero la estadía se complicó con la Revolución Mexicana, mientras que en Europa comenzaba la Primera Guerra Mundial.

    Con los vientos bélicos en contra, la familia Poma se estableció en El Paso, Texas. Para ese entonces, Bottero estaba embarazada de su segundo hijo, Luis Poma -padre de Ricardo Poma-.

    La Familia Poma durante el aniversario de 40 años de la Fundación Poma en 2024. /Fundación Poma

    Siguiendo una recomendación de un amigo, Bartolomé Poma migró a San Salvador e instaló un pequeño emprendimiento de automotriz de transporte y reparación. Meses después, Magdalena Bottero se sumó a esa travesía con sus dos hijos – cuando Luis tenía solo cuatro meses-, y llegaron al Puerto de Acajutla.

    Don Ricardo Poma junto con su padre don Luis Poma. /DEM

     

    Los hermanos Didine y Luis estudiaron en Francia hasta bachillerato. En 1933, regresaron a El Salvador y recobraron el negocio familiar. Ambos iniciaron una etapa de cambios y lograron la representación de la marca Toyota en 1953 y se abrieron caminos a nuevos rubros, dando vida a la empresa Solaire y Grupo Roble.