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  • EEUU amplía sanciones contra entidades y funcionarios del régimen cubano

    EEUU amplía sanciones contra entidades y funcionarios del régimen cubano

    El Gobierno de Estados Unidos anunció este jueves un nuevo paquete de sanciones contra nueve entidades y dos funcionarios vinculados al régimen de Cuba, como parte de su estrategia para restringir el acceso de la administración del presidente Miguel Díaz-Canel a recursos financieros que Washington considera obtenidos de manera ilícita.

    El Departamento de Estado informó que entre las entidades sancionadas figuran el Centro de Investigaciones del Petróleo (CEINPET), la Empresa de Energía S.A. (ENERSA) y Einarbo S.A., compañías relacionadas con el sector energético cubano.

    La administración del presidente Donald Trump también incluyó en la lista de sanciones a varias empresas que, según las autoridades estadounidenses, forman parte de las operaciones del Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), conglomerado empresarial administrado por las Fuerzas Armadas cubanas y señalado por Washington de intentar evadir las restricciones económicas impuestas al régimen.

    Entre las empresas sancionadas se encuentra la Terminal de Contenedores de Mariel S.A., operadora del principal puerto de contenedores de Cuba, considerada por Estados Unidos como una de las entidades estratégicas del conglomerado militar.

    Las nuevas medidas también alcanzan a entidades relacionadas con el programa de misiones médicas internacionales de Cuba, al que Estados Unidos acusa de funcionar bajo un esquema de trabajo forzoso mediante la retención de una parte significativa de los salarios que reciben los profesionales de la salud enviados al extranjero.

    Los dos funcionarios incluidos en las sanciones son la directora de la Unidad Central de Cooperación Médica (UCCM), Gretza Sánchez Padrón, y el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda. Las restricciones congelan cualquier bien o activo que ambos, así como las entidades sancionadas, posean bajo jurisdicción estadounidense y prohíben a ciudadanos y empresas de Estados Unidos realizar transacciones con ellos.

    El régimen cubano tildó de «acto de agresión» las sanciones anunciadas y acusó a Washington de «intenciones genocidas» con el fin de provocar una crisis humanitaria.

    «Cada acto de agresión del Gobierno de EE.UU., como las medidas anunciadas este 23 de julio por el Secretario de Estado, demuestra que el objetivo es imponer un castigo colectivo contra todo el pueblo cubano», afirmó el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, en redes sociales.

    Asimismo señaló que el Gobierno estadounidense «continúa negando la existencia del cerco económico contra Cuba», pero «le resulta cada vez más difícil esconder sus intenciones genocidas y el ánimo de provocar una crisis humanitaria» en el país caribeño.

    Las nuevas acciones se suman a las sanciones impuestas en junio pasado contra el presidente Miguel Díaz-Canel, varios de sus familiares y el coronel Alejandro Castro Espín, hijo del expresidente Raúl Castro. Asimismo, el Departamento de Justicia mantiene una acusación contra Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas de una organización del exilio cubano en 1996, hecho que dejó cuatro personas fallecidas.

    Con este nuevo paquete de sanciones, la administración Trump mantiene la presión sobre el Gobierno cubano, al que acusa de sostener estructuras económicas y programas estatales que vulneran los derechos humanos y permiten financiar al régimen mediante actividades que considera contrarias a la legislación estadounidense.

     

  • EE.UU. sanciona a la nuera de Raúl Castro y a cinco empresas cubanas

    EE.UU. sanciona a la nuera de Raúl Castro y a cinco empresas cubanas

    El Gobierno de Estados Unidos anunció este martes nuevas sanciones contra Annalie Lilliam Rueda Cardero, nuera del expresidente cubano Raúl Castro, así como contra cinco empresas señaladas por mantener vínculos con las autoridades de Cuba.

    La medida fue adoptada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, como parte de la estrategia de presión impulsada por la administración del presidente Donald Trump contra el gobierno cubano.

    Rueda Cardero es esposa de Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, quien también fue sancionado a principios de junio junto con el actual mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, y otros familiares de altos funcionarios del régimen.

    Las sanciones alcanzan además a cinco empresas consideradas estratégicas para el aparato estatal cubano. Tres de ellas están vinculadas al Grupo de Administración Empresarial (GAESA), el conglomerado económico controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

    Entre las entidades sancionadas figura Almacenes Universales, una empresa dedicada a servicios logísticos, transporte y almacenamiento que además controla el movimiento de contenedores en el puerto de Mariel, uno de los principales centros comerciales de Cuba.

    También fueron incluidas Rafin, encargada de ofrecer servicios financieros al conglomerado militar, y el Banco Financiero Internacional, institución que administra operaciones con empresas extranjeras que mantienen negocios dentro y fuera de la isla.

    Por otra parte, Washington impuso sanciones a Geominera, empresa estatal adscrita al Ministerio de Energía y Minas, y a la siderúrgica José Martí, considerada por las autoridades estadounidenses como el principal productor de acero en bruto de Cuba.

    Estas acciones se suman a las medidas anunciadas a comienzos de junio contra el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, los Comités de Defensa de la Revolución, la agencia turística Amistur Cuba S.A., el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y la empresa minera La Victoria.

    La administración Trump sostiene que estas sanciones buscan limitar las fuentes de financiamiento del régimen cubano y aumentar la presión sobre las estructuras políticas y económicas que sostienen al gobierno comunista instaurado en la isla desde 1959.

    Además de las sanciones financieras, Washington ha endurecido las restricciones comerciales y energéticas contra Cuba, en un esfuerzo por debilitar la capacidad operativa del Gobierno y promover cambios políticos en el país caribeño.

     

  • El nieto de Raúl Castro, de discreto guardaespaldas al centro del tablero político en Cuba

    El nieto de Raúl Castro, de discreto guardaespaldas al centro del tablero político en Cuba

    Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro, pasó en pocas semanas de mantenerse fuera del foco público a posicionarse como una figura relevante en el escenario político de la isla.

    Su nombre cobró notoriedad tras reportes que lo vinculan con contactos entre Cuba y Estados Unidos, lo que lo coloca en el centro de posibles conversaciones bilaterales, aunque hasta ahora no existe confirmación oficial.

    Medios estadounidenses señalaron que el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo comunicaciones directas con Rodríguez Castro e incluso habría habido reuniones con su entorno en Washington.

    El ascenso de su perfil ocurre en un contexto complejo para Cuba, donde confluyen factores políticos, económicos y de seguridad, en los que su cercanía al poder lo convierte en un actor estratégico.

    En las últimas semanas, también fue visto en reuniones de alto nivel del gobierno cubano, pese a no ostentar cargos públicos conocidos que justifiquen su participación, lo que alimenta las especulaciones sobre su influencia.

    Rodríguez Castro, de 41 años, nació en La Habana dentro del núcleo del poder político. Es hijo de Débora Castro y del fallecido general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, quien dirigió durante años el conglomerado empresarial militar Gaesa.

    Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro (de camisa azul) mostrado en la televisión estatal cubana en un pequeño anfiteatro del Palacio de la Revolución, junto al general de brigada José Amado Ricardo Guerra, secretario del Consejo de Ministros y miembro del buró político. EFE

    Este grupo empresarial controla aproximadamente el 40 % del producto interno bruto de Cuba, lo que lo convierte en uno de los pilares económicos del país y en un eje clave dentro del sistema estatal.

    Desde joven, Rodríguez Castro tuvo acceso directo a los círculos de poder tras mudarse con su abuelo, lo que consolidó su cercanía con la élite gobernante y su papel dentro del entorno político.

    Formado en instituciones militares y graduado en Contabilidad y Finanzas, posteriormente se integró a la seguridad del Estado como escolta de su abuelo, una función que mantuvo durante años.

    Tras la muerte de su padre en 2022, surgieron versiones sobre una posible influencia en la supervisión de Gaesa y otros ámbitos económicos, aunque no se ha confirmado que ocupe un cargo formal.

    Su figura, marcada por la combinación de vínculos familiares, experiencia en seguridad y presunta cercanía con estructuras económicas, abre interrogantes sobre su rol en eventuales reformas o negociaciones con Estados Unidos.

     

  • Marco Rubio mantiene contactos secretos con el nieto de Raúl Castro, según el medio estadounidense Axios

    Marco Rubio mantiene contactos secretos con el nieto de Raúl Castro, según el medio estadounidense Axios

    El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo conversaciones secretas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto y actual cuidador del expresidente cubano Raúl Castro, según reveló este miércoles el medio estadounidense Axios. Los contactos se producen en un contexto de fuerte presión de Washington sobre el Gobierno de La Habana.

    De acuerdo con la publicación, los diálogos han evitado los canales oficiales del Ejecutivo cubano y reflejan que la administración del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, considera al exmandatario de 94 años como la figura que aún influye en las decisiones clave de la isla. Un alto funcionario citado por Axios matizó el carácter de los encuentros al afirmar: «Yo no las llamaría ‘negociaciones’, sino ‘discusiones’ sobre el futuro».

    Rubio, de ascendencia cubana, y su equipo ven en Rodríguez Castro, de 41 años, y su entorno a una generación más joven y con mentalidad empresarial, que percibe agotado el modelo comunista tradicional y valora un eventual acercamiento con Estados Unidos. “Nuestra postura —la postura del gobierno estadounidense— es que el régimen tiene que irse”, declaró el funcionario a Axios, al tiempo que agregó que “pero cómo se verá eso exactamente depende del presidente Trump y aún no lo ha decidido. Rubio sigue en conversaciones con su nieto”.

    Según fuentes citadas por el medio, asesores de Trump han mantenido contactos con otros actores influyentes en Cuba, pero consideran al nieto de Castro una figura clave por su cercanía con el exmandatario y sus vínculos con el conglomerado militar-empresarial GAESA. Una fuente describió los intercambios como “sorprendentemente” amistosos.

    Las revelaciones surgen mientras el Presidente de Estados Unidos confirmó recientemente que su Gobierno mantiene conversaciones con altos funcionarios cubanos, aunque La Habana lo ha negado. “Estamos hablando con Cuba ahora mismo. (El secretario de Estado de EE.UU.) Marco Rubio está hablando con Cuba ahora mismo, y deberían totalmente llegar a un acuerdo, porque es… realmente, una amenaza humanitaria”, declaró el mandatario a bordo del avión presidencial.

    El endurecimiento del bloqueo energético estadounidense ha profundizado la crisis en la isla, con apagones prolongados, reducción de servicios en hospitales y oficinas públicas, y limitaciones en el abastecimiento de productos, lo que añade presión a un eventual diálogo entre Washington y La Habana.

  • Economistas instan a Cuba a reformar su modelo ante crisis estructural

    Economistas instan a Cuba a reformar su modelo ante crisis estructural

    Ocho de los más reconocidos economistas independientes de Cuba advirtieron que, aunque las sanciones impuestas por Estados Unidos impactan la economía de la isla, el régimen cubano tiene amplias responsabilidades en la crisis y debe impulsar reformas profundas si pretende revertir el colapso económico actual.

    El debate cobra relevancia con el próximo análisis en la Asamblea General de la ONU de la resolución anual que exige el levantamiento del embargo estadounidense. No obstante, los analistas coinciden en que el deterioro económico de Cuba no puede explicarse únicamente por las sanciones externas.

    La isla arrastra una crisis que se ha agudizado durante cinco años y que afecta todos los niveles de la vida nacional: economía, salud, energía, finanzas, agricultura, producción, sistema bancario y moneda.

    Cuba, con uno de los peores ingresos per cápita de América Latina, enfrenta además un sistema empresarial paralizado y necesidades de inversión en infraestructura estimadas en $60,000 millones.

    “El bloqueo nos afecta, pero no depende de la voluntad del Gobierno. Sí depende de ellos acabar con la planificación hipercentralizada y darle más autonomía a todas las formas de propiedad existente, reducir la burocracia y, por último, no temerle al mercado”, afirmó Omar Everleny, economista y profesor de la Universidad de La Habana.

    Los apagones son una constante en Cuba desde hace años, pero en los últimos meses se han intensificado. EFE

    Crisis sistémica y resistencias al cambio

    Para Tamarys Bahamonde, académica de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, los problemas en Cuba van más allá de lo estructural.

    “La crisis es sistémica y todos los problemas están conectados entre sí. Es como una tela de araña, que no se puede afrontar uno sin tocar todos los demás”, sostuvo Bahamonde.

    Desde la Universidad Americana en Washington, el investigador Ricardo Torres consideró que La Habana aún puede actuar a pesar del embargo.

    “Aún en medio de las sanciones, hay mucho que se puede hacer, como favorecer la inversión, proteger la propiedad privada, construir un marco jurídico estable, promover la competencia y el financiamiento de organismos internacionales”, declaró.

    Sin embargo, advirtió: “Hay que desmantelar el modelo actual, pero es lo que no quieren”.

    Por su parte, Mauricio de Miranda, profesor en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, planteó que el inicio de las reformas debe ser político. Propone abrir un proceso de democratización e incluir a los cubanos en el exterior, quienes pueden aportar ideas, capital humano y recursos financieros.

    En el plano económico, propuso eliminar la centralización estatal, desmontar el conglomerado militar GAESA, y eliminar barreras al sector agropecuario y exterior. También pidió un marco legal igualitario y predecible.

    El economista Pedro Monreal coincidió en que el primer paso es político. Sugirió eliminar de la Constitución de 2019 la “dirección planificada de la economía”, una base legal que impide cualquier dinamismo.

    En su opinión, Cuba atraviesa un tipo de crisis que no se puede resolver “dentro de los marcos del sistema”, sino que exige transformaciones sustantivas.

    “El Gobierno cubano no parece estar dispuesto a dar unos cambios de esa radicalidad”, afirmó.

    Un vehículo clásico en mal estado en una calle del centro de La Habana. EFE

    Obstáculos internos y necesidad de inversión

    Desde una perspectiva técnico-económica, Carlos Martínez, economista cubano-estadounidense, urgió al gobierno a dejar de “obstaculizar” el desarrollo en sectores estratégicos. Llamó a liberalizar el sector agrícola, donde la mayoría de tierras sigue siendo estatal, y abrir a la competencia sectores dominados por monopolios, como telecomunicaciones y energía.

    El también profesor de la Universidad Javeriana, Pavel Vidal, opinó que el Gobierno debe ofrecer señales claras de que aplicará una “reforma profunda”.

    “Hasta que no se hagan, ni los propios aliados van de verdad a poner recursos abundantes en la economía cubana”, señaló Vidal.

    Agregó que Cuba ha apostado históricamente por alianzas internacionales, pero esa estrategia ya no funciona. “Por una pérdida de credibilidad, incluso entre aliados históricos como Rusia o China. Ellos entienden mejor que nadie los problemas del modelo económico cubano y la necesidad de reformarse”, explicó.

    Finalmente, el economista Miguel Alejandro Hayes, del Instituto de Investigaciones sobre la Cuenca del Caribe, fue tajante: “La única solución económica que tiene el Gobierno cubano para revertir el actual colapso —un término más apropiado que crisis— es crear una transición económica y política que permita el diseño e implementación de un plan de reconstrucción de Cuba”.