Los bombardeos nocturnos contra instalaciones petroleras en Teherán provocaron este domingo densas nubes de humo negro y lluvia con residuos químicos sobre la capital iraní, tras ataques atribuidos a Israel contra infraestructuras energéticas.
Las explosiones alcanzaron cuatro instalaciones de almacenamiento de petróleo y un centro de transferencia de productos petrolíferos en las provincias de Teherán y Alborz. Uno de los principales puntos afectados fue el Depósito de Petróleo del Noroeste de Teherán, ubicado en el barrio de Shahran, donde durante la mañana continuaba un incendio que generaba una extensa columna de humo.
En la zona afectada se observaron vehículos y camiones cisterna calcinados, mientras brigadas de limpieza intentaban retirar restos de ceniza y residuos químicos en las calles de la ciudad, que lleva nueve días bajo constantes bombardeos de Estados Unidos e Israel.
Las autoridades iraníes también confirmaron problemas de abastecimiento de combustible, por lo que decidieron racionar la gasolina a 20 litros por persona al día hasta nuevo aviso.
Los ataques forman parte de una ofensiva contra infraestructuras de la República Islámica, después de que en días recientes fueran bombardeados aeropuertos y una planta desalinizadora de agua en la isla de Qeshm, de la cual dependen cerca de 30 comunidades.
Ante la contaminación generada por los incendios, la Organización de Protección Ambiental de Irán pidió a los ciudadanos permanecer en sus viviendas y utilizar mascarillas si debían salir a espacios públicos debido a la toxicidad del aire.
La capital iraní comenzaba este día una reapertura parcial de comercios tras siete días de cierre oficial por la muerte del líder supremo Alí Jameneí, aunque la actividad sigue lejos de la normalidad debido a los ataques y la situación de emergencia.
