El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, confirmó este jueves desde Davos que su gobierno ha concluido las negociaciones con Estados Unidos para un acuerdo de garantías de seguridad que entraría en vigor una vez finalice la guerra con Rusia.
“Hemos finalizado el documento; el documento debe ser firmado por los presidentes y después irá a los Parlamentos nacionales: al Parlamento en Ucrania y al Congreso en EE. UU.”, declaró Zelenski tras su intervención en el Foro Económico Mundial.
El mandatario ucraniano detalló que el acuerdo incluirá garantías similares al Artículo 5 de la OTAN, el cual establece que un ataque a un miembro de la Alianza es considerado un ataque a todos. Este compromiso de defensa mutua se materializaría en un documento vinculante tras su aprobación en el Congreso estadounidense.
Zelenski también informó que las conversaciones con Washington y los socios europeos sobre el plan de reconstrucción de Ucrania están en su etapa final. El programa contempla la movilización de hasta $800,000 millones para impulsar la recuperación económica del país tras el conflicto bélico.
Sobre la posibilidad de una solución negociada, el presidente indicó que el único escollo persistente es el control de la región de Donetsk. Rusia exige la retirada total de las fuerzas ucranianas del 20 % del territorio que aún controla Kiev, condición que ha sido rechazada por el gobierno ucraniano.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, concluye el primer año de su segundo mandato con una de sus promesas más ambiciosas aún incumplida: poner fin a la guerra en Ucrania. Durante su campaña de 2024, aseguró repetidamente que lograría un acuerdo de paz “en 24 horas”, algo que sigue lejos de concretarse.
A lo largo de los últimos doce meses, el mandatario ha pasado de mostrarse confiado en alcanzar una solución rápida al conflicto, a reconocer públicamente su complejidad. “No es una situación fácil, debo decirles. Qué desastre”, expresó en diciembre, evidenciando su cambio de tono.
Trump insiste en que heredó el conflicto de sus antecesores, Joe Biden y Barack Obama, y aunque asegura haber puesto fin a “ocho guerras”, la situación en Ucrania continúa sin avances significativos.
La evolución de su postura ha ido en paralelo al desgaste de su relación con el presidente ruso, Vladímir Putin, con quien dijo estar “muy decepcionado”, y al fortalecimiento de sus vínculos con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Uno de los episodios más tensos entre Trump y Zelenski ocurrió en febrero, durante un encuentro en el Despacho Oval. Trump lo acusó de ser un “desagradecido” frente a la ayuda enviada por Washington y lo confrontó al decir: “Te estás jugando la Tercera Guerra Mundial”.
A partir de ese incidente, ambos mandatarios lograron recomponer la relación, e incluso conversaron a solas durante el funeral del papa Francisco, en el Vaticano, en lo que la Casa Blanca calificó como una reunión “muy productiva”.
No obstante, ni el aumento de contactos diplomáticos ni las fotografías protocolarias han frenado los ataques rusos. El intento más claro por avanzar hacia la paz fue una reunión en Turquía que reunió a delegaciones de Ucrania, Rusia y EE.UU., sin resultados positivos.
El 15 de agosto, Trump sostuvo su primer encuentro con Putin como presidente reelecto en la base aérea de Anchorage, Alaska. Tras tres horas de diálogo, el presidente estadounidense afirmó que hubo avances, pero concluyó: “No hay acuerdo hasta que haya un acuerdo”. Moscú se negó a detener su ofensiva y tampoco aceptó discutir una retirada total del territorio ucraniano.
En noviembre, una propuesta de paz impulsada por el enviado especial Steve Witkoff y negociada inicialmente con Rusia fue cuestionada por países europeos, que la consideraron favorable al Kremlin. Tras ser ajustado, el plan de 20 puntos recibió la aprobación de Zelenski “en un 90 %”, pero el principal obstáculo continúa siendo la negativa de Ucrania y sus aliados a ceder territorios ocupados, en particular la región de Donetsk.
El último encuentro entre Trump y Zelenski se celebró en diciembre de 2025 en Florida, y no se logró ningún acuerdo. Está previsto que ambos vuelvan a reunirse esta semana en el Foro Económico Mundial de Davos.
A estas alturas, el presidente Trump ha admitido que el conflicto en Ucrania “llevará tiempo resolver”, alejándose del discurso de una solución inmediata que repitió antes de volver a la Casa Blanca.
La guerra iniciada por Rusia contra Ucrania ha superado los 1,418 días de duración, superando así el tiempo que combatió la Unión Soviética contra la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, sin que Moscú logre alcanzar ninguno de sus objetivos estratégicos, aseguró este lunes el ministro ucraniano de Asuntos Exteriores, Andrí Sibiga.
Durante una rueda de prensa ofrecida en Kiev junto a su homólogo noruego, Espen Barth Eide, Sibiga enfatizó que “esta guerra ya dura más que la germano-soviética. Al mismo tiempo, el agresor no ha alcanzado en estos casi cuatro años ni uno solo de sus objetivos estratégicos”, declaró el canciller, citado por la agencia Interfax Ucrania.
Ambos diplomáticos discutieron proyectos de cooperación para este año, especialmente en el área de defensa. Sibiga también actualizó a Eide sobre las negociaciones que Ucrania mantiene con Estados Unidos y sus aliados europeos en busca de una propuesta de paz que pueda ser presentada a Moscú.
En paralelo, los ministros subrayaron la urgencia de incrementar las sanciones internacionales contra Rusia, al tiempo que abordaron asuntos globales como las protestas en Irán y la reciente captura del presidente venezolano depuesto, Nicolás Maduro, por parte de EE.UU.
Noruega anunció durante esta visita una ayuda de emergencia por $371.4 millones (tras conversión de €340 millones) para apoyar a Ucrania, especialmente en su sector energético y en el mantenimiento de servicios esenciales. Parte de estos fondos se destinarán a la compra de gas y reparación de infraestructura crítica dañada por ataques rusos recientes, que han dejado a gran parte de Kiev sin electricidad ni calefacción en medio de las bajas temperaturas.
Un militar ucraniano desmina un territorio cerca de la ciudad de Járkov, en el este de Ucrania, en una imagen de archivo. EFE
Una guerra sin final a la vista
El conflicto, que inició el 24 de febrero de 2022, se ha convertido en una guerra de desgaste con consecuencias devastadoras para ambas naciones. Mientras las tropas soviéticas, en la Segunda Guerra Mundial, expulsaron a los nazis y tomaron Berlín en 1,418 días, las fuerzas rusas actuales apenas han conseguido avances limitados en el territorio ucraniano.
Las bajas en el ejército ruso superan el millón de efectivos, de los cuales entre 200,000 y 300,000 habrían muerto, según fuentes independientes. Moscú, por su parte, mantiene la cifra oficial en solo 5,937 fallecidos, un dato no actualizado desde septiembre de 2022.
La invasión, pensada inicialmente como una operación militar relámpago, se transformó en una campaña prolongada que ha consumido recursos masivos —alrededor del 7 % del PIB ruso para 2025— y ha incrementado el aislamiento internacional del Kremlin.
El gobernante ruso Vladimir Putin. EFE
Putin y la retórica de la «guerra santa»
El presidente ruso, Vladímir Putin, comparó desde el inicio esta ofensiva con la «Gran Guerra Patria» soviética, afirmando durante la pasada Navidad ortodoxa que se trata de una misión “sagrada”.
“Los soldados rusos cumplen siempre, como por orden del Señor, la misión de defender la patria y a su pueblo. La salvación de la patria”, dijo Putin.
A estas declaraciones se sumó el patriarca ortodoxo Kiril, quien calificó de “traidores a la patria” a quienes no respaldan el conflicto. Esta narrativa choca con la realidad del campo de batalla, donde Rusia, lejos de liberar, es considerada la potencia invasora por gran parte de la comunidad internacional.
Fracaso de la toma de Kiev y comparación histórica
El Kremlin proyectaba la toma de Kiev en solo tres días, pero su intento inicial en el aeródromo de Gostómel fracasó. Desde entonces, las tropas rusas no han logrado consolidar el control total ni siquiera sobre las cuatro regiones ucranianas que declaró anexadas en 2022.
Mientras tanto, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a quien Rusia califica como líder de un régimen “neonazi”, continúa resistiendo desde Kiev.
En los últimos meses, Rusia apenas ha conseguido avances territoriales mínimos. En 2025, sumó entre 5,000 y 6,000 kilómetros cuadrados a los 94,000 que controla actualmente —una quinta parte del territorio ucraniano—, aunque al inicio del conflicto llegó a ocupar hasta un 40 % del país.
A pocas horas de reunirse con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Florida, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, dejó claras las «líneas rojas» del país en las negociaciones de paz, en medio de la invasión rusa que supera los mil días de conflicto.
“Debemos trabajar para minimizar los asuntos pendientes. Por supuesto, hoy existen líneas rojas para Ucrania y el pueblo ucraniano”, expresó el mandatario, quien advirtió que los puntos más delicados del borrador del plan de paz incluyen la soberanía territorial y el control de la planta nuclear de Zaporiyia.
Zelenski sostuvo que cualquier posible actualización del plan de paz será comunicada a los ciudadanos antes de su aprobación, ya sea mediante referéndum o cambios legislativos.
“Es el pueblo ucraniano quien tiene la última palabra”, recalcó a través de su cuenta oficial en la red social X.
Mientras viajaba hacia Estados Unidos, el mandatario denunció que Rusia lanzó ataques masivos sobre distintas zonas de Ucrania. Según él, estos bombardeos representan la “respuesta” del Kremlin a los esfuerzos internacionales por alcanzar un alto al fuego. “Nuestra petición más importante es que las garantías de seguridad sean sólidas”, dijo.
Zelenski advirtió que no es viable celebrar elecciones bajo las actuales condiciones de inseguridad, presionadas también por exigencias de Washington.
“Los cielos deben ser seguros y la seguridad debe estar garantizada en todo nuestro territorio, al menos durante las elecciones o un referéndum”, manifestó. Además, pidió que se permita el ingreso de observadores internacionales incluso en zonas ocupadas por Rusia.
Apoyo europeo antes del encuentro clave
Horas antes del encuentro con el presidente Trump, Zelenski sostuvo una llamada telefónica con varios líderes europeos. Participaron la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el presidente del Consejo Europeo, António Costa; el secretario general de la OTAN, Mark Rutte; y el presidente de Francia, Emmanuel Macron.
Durante la conversación, los mandatarios revisaron los “elementos más fundamentales de los borradores de los documentos clave” que se discutirán en Florida. Zelenski afirmó que se necesita una “postura firme en el frente y en la diplomacia para evitar que (Vladimir) Putin manipule y eluda un fin real y justo de la guerra”.
Von der Leyen aseguró que “todos los esfuerzos deben conducir al objetivo común: una paz justa y duradera que preserve la soberanía y la integridad territorial de Ucrania”, y subrayó que la Comisión Europea mantendrá la presión sobre Rusia en 2026.
António Costa, por su parte, reiteró que el apoyo de Bruselas “no flaqueará” y respaldó una “Ucrania fuerte y próspera en la UE” como garantía de seguridad para todo el continente. También aplaudió las recientes sanciones contra Rusia, incluyendo el bloqueo prolongado de activos soberanos.
Ucrania conmemoró este jueves su cuarta Navidad desde que inició la invasión rusa, marcada por nuevos ataques, cortes de energía y un ambiente sombrío en medio de un conflicto que parece lejos de terminar.
Desde Leópolis, en el oeste del país, muchas familias —incluidas algunas con soldados de permiso o en rehabilitación— intentaron salir a las calles para encontrar un poco del espíritu navideño. Sin embargo, los bombardeos rusos entre la noche del 24 y la mañana del 25 de diciembre empañaron los festejos en varias ciudades, afectando severamente el sistema eléctrico nacional.
Járkov, la segunda ciudad más grande de Ucrania, sufrió graves daños en sus sistemas de electricidad y calefacción, donde las temperaturas descendieron hasta los -11 grados Celsius. Los ataques dejaron una persona muerta y al menos 15 heridos.
“Nos quieren asustados y deprimidos”
“No estoy sintiendo realmente el espíritu navideño”, expresó a EFE Katerina Bushtruk, una artista de 28 años originaria de Zaporiyia, en el sur del país, quien explicó que tanto su padre como su esposo combaten en el frente. Aun así, decoró su apartamento como un acto simbólico de resistencia: “Nos quieren asustados y deprimidos”, afirmó.
En Leópolis, familiares de soldados prisioneros colgaron cientos de lazos con sus nombres junto a un nacimiento navideño. A un costado se instaló un árbol con regalos simbólicos, acompañado de mensajes como: “Sólo se puede celebrar cuando todos están en casa” y “Estas Navidades esperamos a personas, no milagros”.
El retorno de todos los cautivos ucranianos —militares y civiles— forma parte del plan de paz de 20 puntos que el presidente Volodímir Zelenski presentó esta semana, tras negociaciones con Estados Unidos. Este plan sustituye una propuesta anterior de 28 puntos elaborada por la Casa Blanca.
Dudas sobre una paz real
Pese al intento de reactivar una solución diplomática, muchos ucranianos se muestran escépticos sobre las intenciones de Rusia. La posibilidad de que Moscú acepte algún acuerdo, incluso si Ucrania reconoce la ocupación de un 20 % de su territorio, genera profundas dudas.
“Sueño con que toda nuestra gente regrese a casa. Pero no creo realmente que los rusos los vayan a devolver: los rusos ya han demostrado lo que valen sus promesas”, sostuvo Bushtruk.
Mientras unas familias compartían la cena de Nochebuena, otras no pudieron reunirse. Según autoridades locales, más de 50,000 habitantes de la región de Leópolis sirven en el Ejército, y solo una parte pudo celebrar con breves festejos desde las trincheras.
En el cementerio militar de Leópolis, decenas de familias se congregaron para rendir homenaje a sus seres queridos caídos, adornando las tumbas con pequeños árboles navideños, dulces y juguetes. En ese lugar se entonó un ‘villancico de duelo’ para recordar a los soldados muertos en combate.
“No podrá haber paz hasta que Rusia vea nuestra fuerza”, afirmó Olga Spodar, madre de Nazari, un voluntario que murió al año de alistarse, a los 38 años.
“La única salida es la victoria”
Tanto Bushtruk como Spodar coincidieron en que no hay confianza en los acuerdos. “No creo que estas negociaciones den ningún fruto, porque Rusia no dejará de atacarnos, incluso si hace una pausa”, dijo Spodar. Por su parte, Bushtruk advirtió:
“Lo peor que podríamos hacer es dejarnos engañar por garantías vagas y asegurar así un futuro terrible para nuestros descendientes”.
Bushtruk concluyó que Ucrania está pagando un precio “increíblemente alto”, con la vida de “los mejores de los mejores”, quienes luchan para que el país logre consolidarse como una nación libre, fuerte e independiente.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, denunció el miércoles una conexión directa entre la filmación de territorio ucraniano mediante satélites chinos y el incremento de los ataques de Rusia contra la infraestructura energética del país, en medio de la guerra iniciada en febrero de 2022.
Zelenski alertó sobre “un aumento de la relación de Rusia con entidades en China que pueden proporcionar datos de Inteligencia espacial”, una cooperación que, según afirmó, permite a Moscú prolongar el conflicto armado.
“Estos casos permiten a Rusia prolongar la guerra y restan seriedad a la diplomacia”, lamentó el mandatario ucraniano.
De acuerdo con el jefe de Estado, la obtención de imágenes satelitales de alta precisión habría facilitado ataques más efectivos contra instalaciones clave del sistema energético ucraniano, afectando a millones de civiles durante el invierno y aumentando la presión militar sobre Kiev.
El pronunciamiento se produjo tras una reunión entre Zelenski y el jefe del Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania, Oleg Ivashchenko, en la que abordaron el respaldo que Rusia recibe de actores extranjeros, incluido el papel de Bielorrusia en el conflicto.
Zelenski también advirtió sobre el despliegue de misiles rusos tipo Oreshnik en territorio bielorruso, una decisión que calificó como un “precedente peligroso”.
“La proliferación agresiva de estas armas representa una amenaza global”, subrayó, al referirse a sistemas con capacidad nuclear.
Según el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, está previsto el despliegue inicial de una decena de estos misiles, aunque dejó abierta la posibilidad de ampliar el número en el futuro, lo que eleva la tensión militar en Europa del Este.
Zelenski aseguró que los servicios de Inteligencia ucranianos han recopilado información adicional sobre estas amenazas y que será compartida con los socios internacionales de Kiev para influir en futuras decisiones políticas y de seguridad. Además, ordenó mantener listas las respuestas ante posibles escenarios de escalada.
El mandatario adelantó que entregará a sus aliados detalles sobre los esquemas que utiliza Rusia para evadir las sanciones económicas impuestas a su industria energética. El objetivo, afirmó, es reforzar las medidas de presión para evitar que Moscú “consiga obtener ingresos para la guerra gracias a estas manipulaciones”.
El papa León XIV instó el martes a respetar al menos 24 horas de paz en todo el mundo durante la Navidad, y lamentó que Rusia haya rechazado la propuesta de una tregua en su conflicto con Ucrania.
“De las cosas que me causan mucha tristeza es que Rusia aparentemente ha rechazado la petición de una tregua de Navidad, yo hago esta petición a todas las personas de buena voluntad para que respeten al menos la fiesta del nacimiento del Salvador un día de paz”, expresó el pontífice a medios de comunicación a la salida de su residencia en Castel Gandolfo, donde descansa los martes.
León XIV pidió que se detengan las guerras en todo el mundo, al menos por un día. “Ojalá nos escuchen para que haya 24 horas de paz, un día de paz, en todo el mundo”, insistió el líder de la Iglesia católica.
Al referirse a la situación en Gaza, recordó que hace pocos días, la parroquia de la Santísima Trinidad, la única iglesia católica en la Franja, recibió la visita del patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa.
El papa aseguró que este martes logró comunicarse con el párroco argentino Gabriel Romanelli, quien confirmó que “están intentando organizar la Navidad, aunque la situación es muy precaria”.
En el cierre de su visita de tres días a Gaza, el cardenal Pizzaballa explicó a medios del Vaticano que los retos humanitarios son inmensos.
“Los problemas persisten. Casas, escuelas y hospitales necesitan ser reconstruidos. La población vive en extrema pobreza, rodeada de alcantarillas y basura, pero al mismo tiempo, anhela reconstruir sus vidas”, dijo.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, anunció el lunes que ya está listo el conjunto básico de documentos que conforman el plan de paz propuesto conjuntamente por Kiev y Estados Unidos, y que contempla garantías de seguridad multilaterales.
“El plan tiene 20 puntos. Probablemente no todo sea perfecto, pero el plan está ahí. Hay garantías de seguridad entre nosotros, la Unión Europea y Estados Unidos, un documento marco”, declaró Zelenski durante un acto con el cuerpo diplomático, según recogió la agencia Interfax.
El mandatario también reveló que existe un documento específico entre Ucrania y Estados Unidos, con compromisos de seguridad que deberán ser revisados y aprobados por el Congreso estadounidense. “Estas serán las que tendrán que ser consideradas por el Congreso de EE. UU., con sus detalles y anexos”, puntualizó.
Zelenski valoró que los borradores, al haber sido trabajados también por parte de Washington, acercan significativamente a ambas naciones a “un resultado real”. No obstante, reconoció que cualquier propuesta de paz requerirá concesiones: “Un plan de paz nunca satisfará a todos, sino que necesariamente requerirá compromisos”, afirmó.
El presidente ucraniano también informó que la delegación de su gobierno que sostuvo encuentros con representantes de la Casa Blanca en Miami está regresando a Kiev y le presentará un informe completo sobre los avances obtenidos.
“Los estadounidenses se quedaron para mantener negociaciones con representantes rusos. Van a hablar. Y después recibiremos de ellos y ellos de nosotros toda la información”, explicó Zelenski, refiriéndose al proceso diplomático en curso.
Por su parte, el Kremlin confirmó que el emisario del gobierno ruso, Kiril Dmítriev, también estuvo presente en dichas conversaciones y regresará este mismo lunes a Moscú para informar directamente al presidente Vladímir Putin sobre los resultados de las negociaciones celebradas el pasado fin de semana.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró el lunes que el mundo está “más cerca que nunca” de alcanzar un acuerdo de paz en Ucrania, tras una ronda de reuniones celebradas el fin de semana en Berlín entre funcionarios estadounidenses, el mandatario ucraniano Volodímir Zelenski y autoridades europeas.
Durante un acto en la Casa Blanca, Trump afirmó que sostuvo una “muy buena conversación” con líderes del continente europeo, quienes —según dijo— respaldan ampliamente una salida negociada al conflicto con Rusia. “Ellos también quieren que esta guerra llegue a su fin”, puntualizó.
El mandatario remarcó que, si bien tanto Ucrania como Rusia muestran señales de querer terminar la guerra, “a veces lo desean y otras veces no”, por lo que subrayó la importancia de que ambas partes se pongan de acuerdo. “Creo que las conversaciones están avanzando muy bien”, sostuvo.
Sus declaraciones fueron reforzadas por altos funcionarios de su administración, quienes calificaron como “realmente positivas en casi todos los aspectos” las conversaciones sostenidas en Berlín entre los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner con Zelenski y líderes europeos.
Durante el diálogo, Washington ofreció a Kiev garantías de seguridad de ‘nivel platino’, comparables con las del Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, que compromete a los países miembros a responder colectivamente ante un ataque armado.
El plan de paz respaldado por Trump, cuyos detalles no han sido divulgados por completo, excluye el despliegue de tropas estadounidenses en Ucrania, pero contempla mecanismos sólidos de disuasión militar, verificación y desescalada. La propuesta deberá pasar por la aprobación del Senado estadounidense, trámite que el presidente dijo estar dispuesto a respaldar.
Aunque persiste el desacuerdo sobre los territorios ocupados por Rusia, las fuentes indicaron que se han registrado avances sustanciales, aunque aclararon que la resolución final dependerá exclusivamente de Kiev y Moscú.
El enviado especial del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, Steve Witkoff, aseguró el domingo que se han logrado «muchos avances» tras una extensa reunión en Berlín con la delegación ucraniana encabezada por el presidente Volodimir Zelenski, en el marco del plan de paz de 20 puntos impulsado por Trump para poner fin al conflicto entre Rusia y Ucrania.
“El encuentro fue productivo. Se han tratado temas económicos y del plan de paz en profundidad. Se han hecho muchos avances y las delegaciones volverán a reunirse mañana”, escribió Witkoff en un mensaje en la red social X, acompañado de tres imágenes del encuentro.
La cita, que se prolongó por cinco horas, contó también con la presencia de Jared Kushner, yerno de Trump, y otros miembros del equipo estadounidense. Por parte de Ucrania, participó la delegación oficial encabezada por el propio presidente Zelenski.
El mandatario ucraniano también se reunió con el canciller alemán Friedrich Merz, con quien tiene previsto un segundo encuentro este lunes. Según Zelenski, el objetivo es construir un «acuerdo político que siente las bases para una paz duradera» y que garantice que «Rusia no volverá a invadir Ucrania».
En paralelo, Zelenski conversó por teléfono con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien reafirmó el compromiso de su país con Ucrania. “Francia estará al lado de Ucrania para asegurar una paz sólida y duradera, que preserve la soberanía y seguridad tanto de Ucrania como de Europa”, afirmó Macron, según la oficina presidencial francesa.
No obstante, desde Moscú, el Kremlin expresó su escepticismo sobre las negociaciones. El asesor presidencial ruso Yuri Ushakov afirmó que Rusia no está dispuesta a renunciar a los territorios ocupados y que esta postura ya ha sido comunicada claramente a la delegación estadounidense durante una visita previa de Witkoff a Moscú.
“Estados Unidos no solo conoce nuestra posición territorial, sino que la comprende”, aseguró Ushakov, quien minimizó las expectativas sobre los encuentros en Berlín. “De estas conversaciones, difícilmente saldrá algo bueno”, añadió en declaraciones recogidas por la agencia TASS.
El plan de paz propuesto por Trump, del que poco se ha detallado oficialmente, ha sido objeto de especulación en medios internacionales. Según fuentes cercanas al proceso, incluiría el congelamiento de la línea de frente y garantías multilaterales de seguridad, sin exigir una retirada inmediata de tropas rusas.
Analistas han advertido que cualquier plan que implique la cesión de territorio ucraniano podría resultar inaceptable para Kiev, especialmente si se presenta como condición previa a la paz. Sin embargo, el gobierno de Zelenski ha indicado estar dispuesto a escuchar propuestas que garanticen el fin de la guerra y la soberanía territorial.
Las conversaciones de Berlín marcan uno de los intentos más visibles de diplomacia paralela por parte del entorno de Trump, mientras continúa el proceso electoral en EE. UU. y crecen los rumores sobre su intención de reincidir en política exterior si regresa a la Casa Blanca.