El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, apeló este viernes al legado militar estadounidense en la Segunda Guerra Mundial para reafirmar su compromiso de mantener a las Fuerzas Armadas de su país como “las más dominantes del mundo”.
El mandatario emitió el mensaje en su red social Truth Social con motivo del 81 aniversario del Día de la Victoria, fecha que conmemora el fin de la Alemania nazi en Europa durante la Segunda Guerra Mundial.
“Al celebrar los 250 años de la independencia estadounidense, honramos su legado asegurando que nuestras Fuerzas Armadas sigan siendo las más dominantes del mundo”, escribió Trump.
El presidente aseguró que el objetivo de su administración es mantener preparado al Ejército estadounidense para “salvaguardar nuestra soberanía, enfrentar cualquier amenaza y preservar la llama de la libertad”.
Trump destacó el papel de las tropas estadounidenses y de sus aliados en la derrota del nazismo y calificó aquella victoria como un “triunfo monumental” contra “la tiranía y el mal” en Europa.
Además, rindió homenaje a los más de 250,000 soldados estadounidenses fallecidos durante el conflicto y recordó a “los millones de almas inocentes que padecieron horrendas atrocidades y perdieron la vida a manos del nacionalsocialismo”.
“Su heroico sacrificio nos recuerda que las sagradas libertades que valoramos se forjan en el sacrificio y deben ser defendidas intensamente, tanto en el país como en el extranjero”, afirmó el mandatario.
Trump también recordó algunas de las operaciones militares más emblemáticas de la guerra, entre ellas el desembarco aliado en las playas de Normandía y la Batalla de las Ardenas.
El presidente estadounidense describió el 8 de mayo de 1945 como un momento decisivo que puso fin “al férreo dominio de la Alemania nazi” sobre Europa.
“Recordémoslos a ellos, y a los millones de almas inocentes que padecieron atroces atrocidades y perdieron la vida a manos del nacionalsocialismo”, agregó en su mensaje de conmemoración.
Las declaraciones de Trump se producen en medio de una política enfocada en reforzar el gasto militar y el liderazgo internacional de Estados Unidos en temas de seguridad y defensa.
