Naomi Watts alertó este sábado en el Festival de San Sebastián sobre el crecimiento del odio y defendió la importancia de mantener viva la memoria del pasado durante la presentación de The Housewife, película en la que interpreta a una criminal de guerra nazi.
«Me da miedo lo que está sucediendo, tenemos que estar vigilantes», afirmó la actriz británica al ser consultada sobre la situación actual y el nazismo, uno de los temas centrales de la película. Watts también se refirió al Holocausto como algo que no podemos «permitir que vuelva a suceder».
La actriz evitó profundizar en cuestiones políticas durante la conferencia de prensa, aunque habló sobre la situación de los inmigrantes en Estados Unidos, país al que se trasladó para desarrollar su carrera.
«Tengo hijos estadounidenses, amo a Estados Unidos. Lo que ocurre en la actualidad es complicado, pero tengo fe en que las cosas se solucionarán a tiempo», afirmó.
En The Housewife, Watts interpreta a Hermine Braunsteiner, una austríaca que trabajó como guardia de las SS en los campos de concentración de Ravensbrück y Majdanek y posteriormente construyó una nueva vida en Estados Unidos. Fue la primera criminal de guerra nazi extraditada de ese país para ser juzgada en Alemania Occidental.
La película, ópera prima del canadiense Ben Shirinian, también cuenta con Tye Sheridan, Michael Imperioli, Luke Evans, Lena Olin y Debi Mazar. Watts recordó que recibió el guion hace ocho años y quedó impactada por la historia. «Me encanta la idea de que esta película de la oportunidad de que la gente tenga una conversación, miren hacia atrás, a lo que pasó, cómo y por qué», señaló.
Watts destacó además la escasez de películas centradas en mujeres nazis y explicó que la historia muestra cómo quienes cometen atrocidades no necesariamente responden a una apariencia determinada. «los monstruos pueden no tener el aspecto de un ogro que está bajo la cama y aparece por la noche. Realmente están entre nosotros», afirmó. Sobre la preparación de su personaje reconoció: «Fue duro meterme en esa mentalidad a diario».
La intérprete también recordó su trabajo con David Lynch en Mulholland Drive, película de 2001 que impulsó su carrera.
«Hay gente que se pasa su vida buscando su gran papel y yo lo hice con esa película», expresó Watts sobre el filme, antes de referirse al director: «Está en mi corazón para siempre».
Watts recibió este sábado el Premio Donostia por su trayectoria en el cine, durante una carrera que incluye dos nominaciones al Óscar por 21 gramos y Lo imposible.
«Es increíble recibir este honor en este momento de mi vida, tras haber trabajado duro en las últimas cuatro décadas», señaló la actriz, quien también destacó los avances en la presencia de mujeres mayores en el cine: «Antes todo acababa en los 40 y ahora estoy en mis cincuenta y muchos -cumple 57 en unos días- y las mujeres han fortalecido su presencia en muchas categorías, sus historias deben verse reflejadas, esa narrativa tiene que cambiar y me gusta ser parte de ese cambio».
