La obesidad es una enfermedad crónica que puede afectar la salud de la mujer en todas las etapas de su vida, desde la infancia hasta la vejez, advirtió Manuel Marcos, coordinador de Urgencias Ginecológicas de HM Hospitales de España, durante la jornada “Obesidad y Mujer: nuevas miradas”.
“No hablamos solo de peso, sino de salud global”, destacó Marcos, al señalar que el exceso de peso tiene implicaciones directas y progresivas en la salud ginecológica, metabólica, obstétrica, cardiovascular y emocional de la mujer.
Durante el evento, expertos alertaron que en la infancia y adolescencia, el sobrepeso puede adelantar la pubertad, causar trastornos endocrino-metabólicos y aumentar el riesgo de desarrollar síndrome de ovario poliquístico. En la edad fértil, se asocia con infertilidad y complicaciones como diabetes gestacional, preeclampsia, parto prematuro y mayor incidencia de cesáreas.
En la menopausia, el exceso de grasa corporal puede agravar el síndrome climatérico, aumentar la disfunción del suelo pélvico, favorecer infecciones urinarias y elevar el riesgo de cáncer de útero y mama.
A estas consecuencias clínicas se suma el impacto emocional. “Socialmente, la mujer sufre una mayor presión estética, lo que hace que la obesidad tenga un efecto más severo en su salud emocional. Y sin embargo, ha sido históricamente infradiagnosticada e infratratada”, afirmó Paula Barriga, directora general de Novo Nordisk España.
Detección precoz y enfoque integral
Marcos destacó que, en muchos casos, el ginecólogo es el único médico al que la mujer acude de forma regular, por lo que su rol en la detección temprana y prevención es clave. “No debemos ponernos de perfil ante un problema tan relevante como la obesidad”, insistió.
Los expertos coincidieron en la necesidad de un abordaje multidisciplinario que incluya a profesionales de atención primaria, endocrinología, ginecología, nutrición, psicología y preparación física, para garantizar una atención personalizada y sostenida.
Las opciones terapéuticas pueden incluir desde cambios en el estilo de vida hasta tratamientos farmacológicos o cirugía bariátrica, dependiendo del caso. Sin embargo, subrayaron que ninguna intervención es efectiva sin acompañamiento constante y cambios sostenibles en los hábitos de vida.
También enfatizaron la urgencia de formar al personal médico para mejorar el diagnóstico precoz y el seguimiento clínico de esta condición, así como erradicar el estigma asociado.
“La obesidad es una enfermedad crónica y recidivante que reduce la esperanza de vida. Requiere un tratamiento integral, con lenguaje no estigmatizante y apoyo profesional continuado”, concluyó Marcos.
