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  • Petroleras de EE.UU. «no entrarán» pronto en Venezuela, pese al deseo de Trump: expertos

    Petroleras de EE.UU. «no entrarán» pronto en Venezuela, pese al deseo de Trump: expertos

    Tras el ataque militar de Washington que llevó a la detención del presidente venezolano, Nicolás Maduro, el presidente Donald Trump ha insistido en que su deseo ahora es que las grandes petroleras estadounidenses vuelvan a extraer petróleo del país suramericano.

    Sin embargo, lejos del entusiasmo que sugiere el discurso político, el ánimo dentro de la industria petrolera es cauteloso. La incertidumbre respecto al futuro de Venezuela, sumado a la alta suma de inversión requerida para que el país suramericano vuelva a los niveles de producción de los años 90, mantiene -por ahora- a los pesos pesados a la orilla.

    Una inversión que se mide en «décadas»

    Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de crudo del mundo: unos 303,000 millones de barriles, equivalentes al 17% del total global. La mayor parte se encuentra en la Faja del Orinoco, en forma de crudo extrapesado que requiere tecnología avanzada y grandes inversiones para ser explotado.

    Revivir el sector y aumentar la producción requeriría una inversión de capital de entre 8.000 y 9.000 millones de dólares anuales por los próximos 14 años, según un análisis publicado este lunes por la firma Rystad Energy.

    Como explica Mark Jones, catedrático de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Rice en Houston (Texas), «el horizonte temporal para el tipo de inversión del que estamos hablando en Venezuela se mide en décadas, no años».

    Chevron es la única petrolera estadounidense que aún tiene operaciones en Venezuela, después de que en 2007 el expresidente Hugo Chávez nacionalizara los últimos yacimientos petroleros operados por el sector privado, obligando a las grandes compañías extranjeras a aceptar un control mayoritario del estado, a través de Petróleos de Venezuela (PDVSA) o abandonar el país.

    Incluso con la participación de Chevron —cuyas empresas mixtas aportan alrededor del 27% de la producción nacional, unos 242.000 barriles diarios— Venezuela sigue siendo un actor marginal, con menos del 1% del suministro mundial.

    Contrario a lo que ha afirmado Trump, un leve aumento de la producción de crudo en Venezuela a corto plazo tendría un impacto «mínimo» en el mercado y los precios del petróleo, aseguran expertos, especialmente en un contexto en el que el petróleo está a su valor más bajo desde 2020, a un promedio de 69 dólares el barril.

    «Una parte importante de la base política de Trump está en contra de una intervención extranjera y una de las maneras que tiene el presidente para intentar calmarlos es diciendo que (la intervención en Venezuela) es beneficiosa para la economía de EE.UU.», indicó Jones.

    La incertidumbre sobre el futuro político del país, el recuerdo de un pasado de políticas de nacionalización de activos extranjeros y el bajo precio del barril mantienen a las grandes petroleras, como ExxonMobil y ConocoPhillips, escépticas sobre una vuelta a Venezuela.

    Incluso desde antes de que EE.UU. interviniera y depusiera a Maduro, la Casa Blanca ya estaba teniendo conversaciones con las petroleras y se encontraron con la misma respuesta de ahora: no tenemos deseo de invertir en Venezuela, de acuerdo con reportes en CNN y el portal Politico.

    Desazón para la industria local

    Aunque la producción de petróleo en EE.UU. está en máximos históricos (alrededor de 13.5-13.9 millones de barriles diarios), el ritmo de crecimiento está ralentizando porque se está perforando menos, ante la baja del precio del barril y los aranceles, según datos de la Agencia de Información de Energía de EE.UU. (EIA).

    Para Kirk Edwards, consejero delegado de la empresa energética con sede en Odessa (Texas), la insistencia de Trump por invertir en Venezuela envía el mensaje errado a los productores estadounidenses.

    «Estamos enviando nuestros empleos y ganancias al extranjero, en lugar de mantener precios adecuados en Estados Unidos para que nuestra gente pueda seguir perforando».

  • Convocan a 31 jugadores para la Selecta Sub-17 bajo la dirección del nicaragüense Víctor Pastora

    Convocan a 31 jugadores para la Selecta Sub-17 bajo la dirección del nicaragüense Víctor Pastora

    La Federación Salvadoreña de Fútbol (FESFUT) anunció este martes la lista de 31 jugadores convocados para la etapa final de preparación de la selección salvadoreña sub-17. Estos futbolistas trabajarán durante enero bajo la dirección técnica de Víctor Pastora, de cara al Premundial que se llevará a cabo en Guatemala el próximo febrero.

    El proceso de detección y evaluación de talento para la selección sub-17 de El Salvador avanzó con la incorporación de jugadores formados tanto en el ámbito local como en Estados Unidos, informó la FESFUT por medio de un comunicado de prensa.

    En el escrito mencionaron que desde El Salvador, el coordinador de selecciones infanto-juveniles, Eduardo Lara, junto al entrenador José Silva, auxiliar del combinado sub-17, y el preparador físico Juan Pablo Rodas, participaron en jornadas de trabajo y observación de 38 futbolistas.

    Los jugadores fueron identificados durante el torneo Sub-17 de la Primera División, en equipos de Segunda División y en las visorías del Programa de Desarrollo de Talento (TDS) de la FESFUT. Tras cinco microciclos y 28 jornadas de evaluación, el cuerpo técnico redujo la nómina a 14 futbolistas nacidos en 2009 que destacaron por su rendimiento.

    Este grupo se integrará desde hoy con otros 17 jugadores de ascendencia salvadoreña, también nacidos en 2009, que fueron detectados en visorías realizadas en Estados Unidos, informó la FESFUT

    El trabajo en territorio norteamericano estuvo a cargo de Hugo Pérez, director de desarrollo deportivo y visorías, junto a su asistente Mauricio Cienfuegos, quienes observaron a cerca de 800 niños en ciudades como Los Ángeles, Houston, Atlanta y Washington D.C., hasta conformar una prelista de 80 elementos.

    Posteriormente, aseguraron que Lara y Silva se sumaron a las evaluaciones y, tras dos jornadas de observación en suelo estadounidense, depuraron el grupo hasta seleccionar a los 17 jugadores que se integrarán al proceso.

    El técnico Pastora dará a conocer la lista de 21 jugadores salvadoreños que participarán en la competición que iniciará el próximo 6 de febrero en Guatemala.

    Convocados:

    1. Xaviair Ryan
    2. Sneijder Salamanca
    3. José Alvarenga
    4. Amadeo Figueroa
    5. Jefferson Perla
    6. Robert Heredia
    7. Joao Martínez
    8. Giovanni Salazar
    9. Cristian Martínez
    10. Keylor Rivas
    11. Jorge Sánchez
    12. Jayden Canales
    13. Marcelo Aliaga
    14. Antonio Alfaro
    15. Roberto Hernández
    16. Santiago Merlet
    17. Rubén Andrade
    18. Aiden Colocho
    19. Jeremy Martínez
    20. David Sibrián
    21. Ronald Torres
    22. Franco Herrera
    23. Jeffrey Asencio
    24. Byron Murgas
    25. Enzo Garay
    26. Edwin Ortíz
    27. Meyson Barillas
    28. Óscar Regalado
    29. Andrew Sorto
    30. Diego González
    31. Luis Benavides

    Tras la convocatoria, el presidente de la FESFUT y del Instituto Nacional de los Deportes (INDES), Yamil Bukele, afirmó que se implementará una filosofía de trabajo en todas las selecciones nacionales, enfocada en las categorías inferiores para recuperar el tiempo perdido.

    “Estamos tratando de recuperar el tiempo perdido y vamos a aplicar esta filosofía de trabajo en todos los combinados nacionales, en todas las modalidades y en todas las ramas. Vamos despacio, tenemos prisa, pero haremos las cosas en orden”, escribió el funcionario en su cuenta de la red social X.

  • Las sillas vacías en la mesa de Acción de Gracias de familias migrantes en EEUU

    Las sillas vacías en la mesa de Acción de Gracias de familias migrantes en EEUU

    Mientras millones de estadounidenses se sientan este jueves a la mesa para comer el tradicional pavo, muchas familias inmigrantes viven este Día de Acción de Gracias con miedo, ausencias y ventanas cerradas.

    En barrios latinos de ciudades como Charlotte, Chicago, Los Ángeles, Houston y Miami, el aroma de Thanksgiving se mezcla con la angustia ante las recientes operaciones migratorias de la Administración Trump y las ausencias en la mesa.

    «Durante los últimos cuatro años, habíamos sido 18 en la cena de Acción de Gracias. Estábamos tan agradecidos con este país que hacíamos un gran esfuerzo para seguir las costumbres», relató a EFE Eugenia Blanco, una entrenadora deportiva.

    «Mis padres se devolvieron a Venezuela cuando eliminaron el TPS. Mis tíos y primos no quieren salir de casa, salvo para trabajar. Están aterrados. Yo creo que cualquier bocado de pavo me sabría amargo», dijo esta venezolana residente en la ciudad de West Palm Beach (Florida).

    Los parientes de Blanco forman parte de los 600,000 venezolanos que perdieron este año la protección temporal que les permitía permanecer legalmente en Estados Unidos, tras agotarse las instancias judiciales para oponerse a la decisión del gobierno de Donald Trump de eliminarla.

    Más de 5,000 kilómetros al oeste, en Seattle (Washington), las redadas han dejado a las organizaciones de caridad con excedentes de bolsas de alimentos para preparar la cena de Acción de Gracias.

    «Menos gente está viniendo a nuestras despensas populares desde que ICE está por acá, pero un incremento de las detenciones este lunes provocó que casi nadie viniera a buscar donaciones de los pavos», indicó Van Cuno, directora ejecutiva de la organización NorthWest.

    En Carolina del Norte, la operación ‘Charlotte’s Web’ de ICE provocó la ausencia masiva de estudiantes, el cierre temporal de pequeñas empresas latinas y la cancelación de reuniones familiares.

    Juan de Dios Rodríguez, un camarero en un restaurante mexicano en el área de Greensboro, una de las ciudades con más población inmigrante del estado, no solo tiene dos parientes en centros de detención de ICE, sino que teme ser confundido con un indocumentado, sino que lleva tres semanas sin trabajar.

    Pavos a domicilio como en la pandemia

    «Los dueños cerraron porque casi nadie venía. Me dicen que abrirán la semana que viene, pero lo dudo. Este va a ser un Thanksgiving muy triste para nosotros. Tenemos tres primos que probablemente sean deportados y no tenemos dinero para una cena especial. Ya todo estaba carísimo, pero con solo los ingresos de mi esposa no alcanza», explicó a EFE este mexicano-estadounidense de 38 años.

    Para generar dinero se ha sumado a una cuadrilla de jardineros, pero con miedo. «Sabemos que si uno no es blanco corre riesgo. Ya hemos visto muchos casos de personas nacidas acá que son detenidas por días y muy maltratadas», subrayó.

    Entretanto, en Chicago, la parroquia de Nuestra Señora de Monte Carmelo decidió resucitar el sistema de repartición a domicilio de la cena de Acción de Gracias que había adoptado durante el confinamiento de 2020 por la pandemia de covid-19.

    «Mucha gente está en una situación inestable y hay mucha preocupación por el estatus de la familia y también por los precios. Por primera vez desde que soy sacerdote y trabajo con migrantes en Estados Unidos, la gente no tiene la confianza para soñar con un mejor futuro», lamentó el párroco Leandro Fossá.

    «Este año, Acción de Gracias no sabe igual. Cuando uno compra comida con miedo, deja de ser un festejo», escribió en redes sociales la activista mexicoestadounidense Julissa Arce. El  mensaje fue compartido miles de veces en X.

    La ironía histórica se ha convertido también en tema central de conversación.

    «Este país celebra una cena basada en el mito de que los inmigrantes fueron bienvenidos, mientras deporta a quienes sostienen su economía», escribió en X la activista indígena Sarah Jumping Eagle.

    Otro mensaje viral decía: «Los descendientes de quienes llegaron en barcos celebran que los recibieron, pero persiguen a quienes cruzan desiertos y ríos».

    En Los Ángeles, durante una audiencia pública sobre los efectos de las redadas, una madre centroamericana testificó: «Thanksgiving es un día para agradecer. Yo solo pediré que mi esposo vuelva a casa».

    Estados Unidos expulsó a cerca de 400.000 migrantes en los primeros 250 días de la segunda Administración Trump, según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés), que prevé la remoción de 600.000 en el primer año de gestión.

  • Trump amenaza a ciudades demócratas con quitarles partidos del Mundial 2026

    Trump amenaza a ciudades demócratas con quitarles partidos del Mundial 2026

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que podría quitar partidos del Mundial 2026 a ciudades gobernadas por los demócratas, como Seattle y San Francisco, si las considera inseguras.

    «Si creemos que alguna ciudad puede ser siquiera un poco peligrosa para el Mundial… dado que se juega en tantas sedes, no lo permitiremos. Moveremos un poco las cosas. Pero espero que no sea necesario», declaró este jueves desde el Despacho Oval.

    Trump hizo especial hincapié en Seattle y San Francisco, acusando a sus autoridades de ser «lunáticos de la izquierda radical que no saben lo que hacen». Además, mencionó que podría aplicar medidas similares para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 2028. El Lumen Field de Seattle, hogar de los Seahawks de la NFL, tiene programados seis partidos del Mundial, mientras que el Levi’s Stadium de Santa Clara, que alberga a los 49ers de San Francisco, recibirá otros seis encuentros.

    EE.UU. coorganiza el Mundial 2026 junto a México y Canadá, contando con un total de 11 sedes, muchas de ellas en ciudades gobernadas por demócratas, como Los Ángeles, Nueva York, Atlanta, Houston, Boston y Filadelfia. El sorteo de la Copa del Mundo 2026 se llevará a cabo el 5 de diciembre en Washington, donde se espera la presencia de Trump.

    Aunque el presidente no tiene la autoridad para cambiar una sede o el lugar de un partido, mantiene una relación cercana con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien sí tiene esa capacidad.

     

     

     

  • El nuevo Mundial de Clubes pone a prueba a EE. UU. como anfitrión rumbo a 2026

    El nuevo Mundial de Clubes pone a prueba a EE. UU. como anfitrión rumbo a 2026

    El Mundial de Clubes, convertido en una apuesta personal del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y respaldado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha servido como prueba de fuego para medir la capacidad de organización de EE. UU. de cara al Mundial de 2026, así como para impulsar el fútbol hacia el estatus de “deporte rey” en un país dominado por la NFL, la NBA y la MLB.

    Infantino, principal impulsor de la expansión del torneo a 32 equipos y su realización cada cuatro años, considera este campeonato —ya en su fase final— como un ensayo clave para afianzar la presencia de la FIFA en el competitivo mercado norteamericano.

    Por su parte, Trump no ha dejado pasar la oportunidad de asociar su imagen a un evento de proyección mundial. El mandatario confirmó su asistencia a la gran final del domingo entre el Chelsea y el PSG, que se disputará en el MetLife Stadium de Nueva Jersey ante más de 82,000 espectadores. Según la prensa local, la FIFA abrirá incluso una oficina temporal en la Trump Tower de Nueva York para promocionar la Copa del Mundo de 2026.

    En el terreno de juego, la semifinal de este miércoles significó la eliminación del Real Madrid, vigente campeón de Europa, tras caer 4-0 ante el PSG, con doblete de Fabián Ruiz y goles de Ousmane Dembélé y Gonçalo Ramos. El Chelsea, por su parte, selló su pase a la final tras vencer 2-0 al Fluminense brasileño con doblete de João Pedro, conformando así una inédita final anglo-francesa.

    Este renovado Mundial de Clubes, que hasta 2023 se disputaba con apenas siete equipos y pasaba casi inadvertido, ahora reparte más de $1,000 millones en premios y costos de organización. El campeón podría recibir hasta $125 millones.

    En cuanto a asistencia, la FIFA presume haber vendido cerca del 95 % de las entradas, con partidos celebrados en Nueva York, Miami, Houston y Los Ángeles. Se estima que más de 1.3 millones de aficionados asistirán a los encuentros, generando un impacto económico superior a $600 millones solo en turismo, seguridad y logística.

    Con EE. UU., México y Canadá como sedes conjuntas, el Mundial de 2026 es la gran apuesta de la FIFA para consolidar la expansión del fútbol en Norteamérica. No obstante, persisten dudas sobre la saturación del calendario, la disposición de los grandes clubes europeos a ceder a sus estrellas y las críticas de sindicatos de futbolistas como FIFPro, que consideran excesiva la carga de partidos.

    El espectáculo de medio tiempo de la final contará con actuaciones de Doja Cat, Tems y J Balvin, y se espera que el intermedio alcance audiencias globales de hasta 100 millones de espectadores, reforzando la idea de que el fútbol también compite en la industria del entretenimiento.

    Para analistas, la gran incógnita tras el pitido final será si este entusiasmo se traduce en un interés sostenido por el fútbol de clubes en EE. UU. La final del domingo, con dos gigantes europeos luchando por un premio millonario, será el termómetro que mida la ambición de Infantino y la apuesta de Trump por proyectar el fútbol como plataforma política y económica.

    El balón rodará una vez más para demostrar si la “prueba americana”, en palabras de Infantino, cumple con las promesas y expectativas de esta nueva era. El Chelsea y el PSG decidirán quién se corona campeón, mientras EE. UU. muestra su potencial como anfitrión del deporte más popular del mundo.