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  • El dólar débil y el desempleo en EEUU golpean a los receptores de remesas en las Américas

    El dólar débil y el desempleo en EEUU golpean a los receptores de remesas en las Américas

    La depreciación del dólar, en su menor nivel en cuatro años, y la tasa de desempleo en Estados Unidos, una de las mayores desde 2021, impactan a las remesas que reciben las familias en Latinoamérica, en particular a México, país que experimentó una caída de casi el 5 % en 2025.

    El dinero enviado a México decreció un 4.6 % a $61,791 millones en 2025, el primer año de la segunda presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, una disminución que acabó con 11 años consecutivos de crecimiento, reveló el Banco de México (Banxico) la semana pasada.

    En contraste, un informe de la organización Diálogo Interamericano estimó que las remesas crecieron un 8 %, a $158,000 millones, en nueve países que concentran más del 90 % de estos flujos en la región: Colombia, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras y Jamaica, con la excepción de México.

    Pero, pese al incremento, especialistas advierten de la pérdida en el poder adquisitivo de las familias que reciben remesas en Latinoamérica porque el dólar se depreció un 10 % en 2025, su peor valor desde 2017, además de tocar su nivel más bajo en cuatro años hace dos semanas.

    La debilidad del dólar responde a un «panorama» económico «no muy saludable» en Estados Unidos que también impacta en «la economía del hemisferio y la economía global», advirtió la economista Alejandra Y. Castillo, consejera global del Public Spend Forum (PSF), en una entrevista con EFE.

    «Yo mando remesas a la República Dominicana, tengo muchos familiares que mandamos nuestras remesas a nuestros seres queridos, ese dólar ya no está yendo tan lejos, como decimos, en su poder adquisitivo», expuso Castillo, quien fue secretaria asistente para el Desarrollo Económico del Departamento de Comercio (2021-2024).

    Dólar barato: ‘arma de doble filo’

    Funcionarios de la Administración de Trump han impulsado un dólar débil para fomentar las exportaciones, pero la experta lo percibe como «un arma de doble filo» por su impacto en el poder adquisitivo en Estados Unidos y el exterior.

    Aunque «por un lado se dice que beneficia a las exportaciones porque se hacen más baratas», la especialista señala que, «por otro lado, hace que las importaciones sean más caras», lo que «sube la inflación» en Estados Unidos.

    «Dada la situación actual, donde la economía de Estados Unidos ahora mismo está en un momento de ser muy poco predecible, realmente lo que hace es añadir más a esa poca predictibilidad que hay en el mercado en estos momentos», consideró.

    El riesgo del desempleo en EEUU

    Por otra parte, la tasa de desempleo estadounidense alcanzó un 4.4 % al final de 2025, uno de sus mayores niveles desde 2021, mientras que la consultora Gray & Christmas estimó la semana pasada que los despidos sobrepasaron más de 100.000 este enero, la cifra mensual más alta desde 2009 y un aumento del 118 % interanual.

    «Cuando el empleo en Estados Unidos se ralentiza, las remesas caen agudamente, creando una presión inmediata en el consumo local, las ventas minoristas, y los ingresos fiscales», advirtió Nur Cristiani, jefa de Estrategia de Inversión LATAM en J.P. Morgan, en un análisis.

    Aunque México es el mayor receptor de remesas en términos absolutos, estos envíos representan cerca del 4 % de su producto interior bruto (PIB), al igual que en Colombia, pero en Nicaragua, Honduras y El Salvador son alrededor de la cuarta parte de la economía, cita su informe.

    Además del dólar débil y el desempleo, el presidente Trump implementó un impuesto del 1 % a las remesas que entró en vigor en enero, lo que afecta al menos a 48 millones de migrantes y, por cada 1 % de impuesto adicional, el volumen de envíos caería cerca de 1.6 % en Estados Unidos, según un análisis del Center for Global Development (CGD).

  • Los salvadoreños en EE. UU. pagarán un impuesto del 1 % por el envío de remesas desde el 1 de enero

    Los salvadoreños en EE. UU. pagarán un impuesto del 1 % por el envío de remesas desde el 1 de enero

    Los salvadoreños en Estados Unidos que envíen remesas pagarán un impuesto del 1 % a partir del 1 de enero de 2026, de acuerdo con lo establecido en la ley “One Big Beautiful Bill Act”, promovida por el gobierno de Donald Trump.

    La ley, aprobada en julio de 2024, es parte de un megaproyecto fiscal del gobierno de Trump que contempla, entre otras cosas, un refuerzo al financiamiento de la defensa y la seguridad fronteriza, así como recortes a proyectos sociales a los que usualmente accedían los migrantes.

    Inicialmente se había propuesto un impuesto a las remesas del 5 %, pero finalmente se fijó en 1 %, el cual se cobrará a las transferencias realizadas después del 31 de diciembre de 2025 en las casas remesadoras, al momento de efectuar la transferencia.

    Según el documento, el impuesto se cobrará a las transferencias de remesas para cualquier remitente que proporcione efectivo, un giro postal, un cheque de caja o cualquier instrumento físico.

    Por lo tanto, la ley establece que no se cobrará a “ninguna” remesa cuyos fondos se transfieran desde una cuenta bancaria mantenida en una institución financiera domiciliada en Estados Unidos. Tampoco aplicará a los fondos financiados con una tarjeta de débito o crédito emitida en EE. UU.

    La ley ordena que las empresas remesadoras recauden el tributo y lo transfieran trimestralmente al gobierno estadounidense. Si el impuesto no se cobra al momento de enviar la remesa, será pagado por el proveedor de la transferencia.

     

    Posible efecto en El Salvador

    Entre enero y octubre, los hogares salvadoreños recibieron $9,021.7 millones en remesas, al menos $1,374.7 millones adicionales (18 %) frente a igual período, según el Banco Central de Reserva (BCR).

    De ese total, el 92.4 % de las remesas procedió de Estados Unidos, equivalente a $8,340 millones, lo que representó un crecimiento del 19 %, atribuido por especialistas al temor de los salvadoreños en la mayor economía del mundo ante la ola de deportaciones prometida por Trump.

    Con base en el monto recibido en remesas desde EE. UU. a noviembre, si se cobrara el impuesto del 1 %, esto se traduciría en $83.4 millones.

    Los analistas advierten que este impuesto podría ser asumido por los salvadoreños al momento de enviar la remesa o descontarse del monto transferido a sus familias. También podría aumentar el flujo de remesas “por bolsillo”, es decir, dinero enviado con terceros o amistades que viajan, o mediante billeteras de criptoactivos.

    Estimaciones de Grupo Cibest, casa matriz de Bancolombia, han advertido que el impacto se vería en las remesas enviadas a cuentas bancarias, con una disminución de $30.1 millones. Sin embargo, en el agregado total no habría una afectación significativa.