La Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, afirmó el domingo que Rusia atraviesa su momento más débil desde el inicio de la guerra en Ucrania y defendió endurecer las condiciones frente a Moscú en eventuales negociaciones de paz.
«Vamos a ser claros con respecto a Rusia: Rusia no es una superpotencia», declaró Kallas durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Según la funcionaria, tras más de una década de conflicto —incluidos cuatro años de guerra a gran escala— Rusia apenas ha avanzado más allá de las líneas de 2014, a un costo superior al millón de bajas.
La jefa de la diplomacia europea aseguró que “hoy Rusia está rota, su economía hecha pedazos, está desconectada de los mercados energéticos europeos y sus propios ciudadanos están huyendo”. No obstante, advirtió que la mayor amenaza actual es que Moscú obtenga más beneficios en la mesa de negociación con Estados Unidos y Ucrania de los que consiguió en el campo de batalla.
Kallas subrayó que no basta con participar en el diálogo, sino que es clave definir las exigencias. “Las demandas maximalistas de Rusia (…) no pueden satisfacerse con una respuesta minimalista”, sostuvo. En ese sentido, planteó que si se limita el tamaño del Ejército ucraniano, también debería limitarse el ruso; que Rusia pague indemnizaciones por los daños causados; que no haya amnistía por crímenes de guerra y que los niños ucranianos trasladados a territorio ruso sean devueltos de inmediato.
La alta representante expresó además dudas sobre la verdadera intención del Kremlin.
“Sospechamos que la paz no es su objetivo”, manifestó, al tiempo que indicó que Europa avanza en su rearme junto a sus aliados y promueve la ampliación del bloque como “antídoto contra el imperialismo ruso”.
Sus declaraciones se producen en un contexto de renovadas conversaciones diplomáticas para intentar poner fin al conflicto en Ucrania.

