El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se perfila como la figura central de las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia del país, en una conmemoración que, según críticos e historiadores, ha adquirido un marcado carácter personal y político.
Los actos oficiales culminarán el próximo 4 de julio con un discurso del mandatario ante miles de simpatizantes en la Explanada Nacional de Washington. La actividad incluirá un espectáculo de fuegos artificiales y el sobrevuelo de aviones de combate, en uno de los eventos más importantes de la conmemoración.
Un día antes, Trump encabezará una ceremonia en el Monte Rushmore, donde se encuentran esculpidos los rostros de George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln, cuatro de los presidentes más influyentes de la historia estadounidense.
La administración republicana también impulsa la emisión de monedas y pasaportes conmemorativos con la imagen del mandatario, además de promover una reforma legal para que su firma pueda aparecer en los billetes de dólar.
«Se supone que la celebración gira en torno a Estados Unidos. Trump quiere que gire en torno a él. No puede ver más allá de su propio interés», afirmó el historiador John Pitney, quien aseguró que no existen antecedentes de un comportamiento similar durante las celebraciones nacionales.
Pitney recordó que durante el bicentenario de la independencia, celebrado hace cinco décadas, el entonces presidente Gerald Ford participó en los actos oficiales, pero evitó convertirlos en una exaltación de su figura e incluso rechazó que un edificio federal llevara su nombre.
La creciente presencia del mandatario en los festejos también quedó reflejada el pasado 24 de junio, cuando presidió la inauguración de una feria conmemorativa en Washington después de que varios artistas cancelaran sus presentaciones por considerar que el evento había adquirido un tono político.
Durante esa actividad, Trump pronunció un discurso con mensajes dirigidos a las elecciones legislativas de noviembre, defendió la ofensiva militar contra Irán y prometió reducir el precio de los combustibles. Días antes también celebró su cumpleaños número 80 con un evento de artes marciales mixtas en la Casa Blanca, incorporado al programa oficial de las festividades.
Los eventos son coordinados por la plataforma Freedom 250, integrada por aliados del presidente. Mientras la Casa Blanca sostiene que las celebraciones buscan ofrecer «el espectacular cumpleaños que se merece» Estados Unidos, sectores demócratas acusan a la administración de utilizar la conmemoración con fines políticos e incluso de modificar referencias históricas relacionadas con la esclavitud y los procesos de juicio político enfrentados por Trump durante su primer mandato.
