Etiqueta: industria petrolera

  • La economía iraní se contrae 10.1 % desde el inicio de la guerra

    La economía iraní se contrae 10.1 % desde el inicio de la guerra

    La economía de Irán se contrajo un 10.1 % interanual durante el primer trimestre del año persa, comprendido entre marzo y mayo de 2026, en medio del conflicto iniciado por Estados Unidos e Israel contra el país a finales de febrero. Los datos divulgados este sábado corresponden a las cuentas nacionales trimestrales del Centro de Estadística de Irán.

    El producto interno bruto (PIB), incluyendo petróleo, registró una caída del 10.1 % respecto al mismo período del año anterior. Sin tomar en cuenta el petróleo, la contracción fue del 4.6 %, de acuerdo con los resultados oficiales.

    Las industrias y minas estuvieron entre las actividades más afectadas, con una reducción del 14.7 % interanual. La extracción de petróleo crudo y gas natural disminuyó un 26.4 % durante el período analizado.

    La agricultura fue la excepción entre los principales grupos económicos y consiguió crecer un 2.3 % frente al mismo trimestre del año anterior. En contraste, los servicios disminuyeron un 4.8 %, según los datos publicados por el organismo estadístico iraní.

    El Centro de Estadística no atribuyó directamente la contracción a una causa específica. El retroceso se produjo, sin embargo, durante los primeros meses del conflicto iniciado el 28 de febrero, que afectó instalaciones e infraestructura económica de Irán. La guerra entre Estados Unidos e Irán continúa casi siete meses después de su inicio.

    Entre las actividades afectadas se encuentran las industrias petroquímica y siderúrgica. El año pasado, estos sectores generaron exportaciones por $13,000 millones y $6,000 millones, respectivamente, además de sostener miles de empleos.

    La contracción ocurre además en un contexto de fuertes presiones sobre los precios y la moneda iraní. Datos difundidos durante el año mostraron una aceleración significativa de la inflación, mientras el conflicto y las restricciones comerciales profundizaron las dificultades económicas del país.

    El presidente iraní, Masud Pezeshkian, reconoció recientemente durante el Foro Económico de los BRICS, en Nueva Delhi, las dificultades que atraviesa la economía como consecuencia del conflicto y afirmó que la situación entró en “una fase mucho más difícil y peligrosa”.

  • El plan Trump para impulsar el crudo venezolano, una ruta plagada de complejos obstáculos

    El plan Trump para impulsar el crudo venezolano, una ruta plagada de complejos obstáculos

    El ambicioso plan del presidente estadounidense, Donald Trump, planteado para la industria petrolera venezolana tras la captura de Nicolás Maduro tiene ante sí una compleja mezcla de obstáculos técnicos, financieros y políticos que hacen muy difícil resucitar los anteriores niveles de producción de crudo en el país caribeño.

    Venezuela ha pasado de los 3 millones de barriles diarios que producía antes de la llegada del chavismo, hace más de un cuarto de siglo, a producir apenas un millón en la actualidad, una situación que los expertos atribuyen a la corrupción, a la falta de mantenimiento y también a los crecientes paquetes de sanciones de Washington.

    Esto incluye la orden del Gobierno Trump del año pasado para bloquear la producción de Chevron, la única petrolera estadounidense con presencia en el país y que ahora mantiene solo los mínimos procedimientos operativos en suelo venezolano.

    El economista Gustavo García, que es coordinador del equipo económico de la opositora venezolana Maria Corina Machado, consideró esta semana en un foro celebrado por el Atlantic Council de Washington que la producción se podría aumentar rápidamente reinvirtiendo en infraestructura en un plazo de unos 3-4 años, pero ve el principal problema en el sector eléctrico.

    «Para producir crudo necesitas proveer, incluso incrementar el suministro eléctrico, y el sector eléctrico (venezolano) está en ruinas», apuntó García, que consideró necesario contar con financiación de organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para esta problemática.

    Tras la captura de Maduro, Trump se reunió con representantes de compañías petroleras de todo el mundo y aseguró que se invertirán «al menos 100.000 millones de dólares» para reavivar el sector y exprimir el potencial de unas reservas que el Servicio Geológico de EE.UU. estima que pueden superar los 600.000 millones de barriles recuperables, principalmente en la Faja del Orinoco.

    Trump sabe además que las refinerías estadounidenses, en particular las que operan en la costa del Golfo de México, son expertas a la hora de procesar crudos pesados como el de Venezuela.

    Sin embargo David Goldwyn, presidente de la consultora energética Goldwyn Global Strategies, consideró en el foro del Atlantic Council que las metas de Trump son poco realistas, ante la «enorme labor» que supone tratar de controlar la economía venezolana, como pretende el presidente estadounidense, y la falta de claridad en el proyecto de transición política.

    Para comprometerse con el plan de Trump, las empresas necesitan solventar las dudas que tienen con respecto a la gobernanza del país (donde ahora rige una administración interina chavista), a su situación financiera y a la seguridad que se les puede brindar a sus inversiones y operaciones.

    En ese sentido, ExxonMobil, la mayor petrolera estadounidense, ya expresó sus dudas durante la reunión con Trump a la hora de regresar a Venezuela, de donde salió en 2007 al negarse a aceptar los nuevos contratos que proponía el Gobierno venezolano, a quien la empresa llevó a los tribunales para que se la compense por la nacionalización de sus activos.

    Por su parte, Luisa Palacios, investigadora sénior adjunta de la Universidad de Columbia, estimó factible alcanzar los 1,5 millones de barriles diarios o incluso algo más sin una inversión de capital significativa, pero afirmó que para ir más allá hace falta pasar de la fase de «estabilización» del país que actualmente gestiona el Gobierno Trump a una de «recuperación».

    Para Palacios esa fase implica cambios más profundos en asuntos como el estado de derecho o la seguridad en el país.

    Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina de la Universidad de Rice, se mostró de acuerdo en este sentido, incidiendo en que, pese a lo rápido evoluciona la situación en Venezuela, hay muchas cuestiones «no resueltas».

    Entre ellas está, por ejemplo, el cómo absorbería el mercado global esos nuevos volúmenes de producción de Venezuela teniendo que vender el crudo sin los descuentos que se aplicaban a clientes de Irán, Rusia o China en un momento en el que el precio del barril está en su mínimo en dos años.

  • Trump insiste que petroleras invertirán $100,000 millones en Venezuela

    Trump insiste que petroleras invertirán $100,000 millones en Venezuela

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió este viernes en que compañías petroleras estadounidenses invertirán unos $100,000 millones para revitalizar la industria petrolera del país suramericano.

    Así lo detalló el mandatario desde la Casa Blanca, tras una mesa redonda con ejecutivos de las principales empresas energéticas estadounidenses, incluyendo Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips o la española Repsol.

    “Van a invertir su dinero, no el de nuestro Gobierno, no lo necesitan, pero sí nuestra protección”, señaló el republicano, y agregó que Washington proveerá “seguridad gubernamental” a las compañías.

    Pese a la reunión en la Casa Blanca, los pesos pesados de la industria petrolera en EE.UU. se han mostrado escépticos ante la posibilidad de invertir en el país suramericano, debido a la incertidumbre sobre su futuro político, el recuerdo de un pasado de políticas de nacionalización de activos extranjeros y el bajo precio del barril, según han informado medios estadounidenses.

    Trump añadió que su Gobierno controlará qué compañías podrán entrar a Venezuela.

    Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de crudo del mundo, unos 303.000 millones de barriles, equivalentes al 17% del total global. La mayor parte se encuentra en la Faja del Orinoco, en forma de crudo extrapesado que requiere tecnología avanzada y grandes inversiones para ser explotado.

    Washington impuso sanciones a la industria petrolera venezolana en 2019, durante el primer mandato de Trump, como parte de su campaña de presión para sacar a Nicolás Maduro del poder.

    Chevron es la única petrolera estadounidense que aún mantiene operaciones en Venezuela y a la que el Departamento del Tesoro (OFAC) ha concedido una licencia para poder importar crudo.

    El gigante petrolero aceptó en 2007 permanecer en el país, después de que el entonces presidente Hugo Chávez nacionalizara los últimos yacimientos operados por el sector privado, obligando a las grandes compañías extranjeras a aceptar un control mayoritario del Estado, a través de Petróleos de Venezuela (PDVSA), o abandonar el país.

    Las empresas mixtas de Chevron y PDVSA en Venezuela aportan alrededor del 27 % de la producción nacional, unos 242,000 barriles diarios.