Las autoridades de Nepal recuperaron los restos de 1,399 personas casi tres semanas después de la devastadora inundación que golpeó al país, mientras otras 4,089 permanecen desaparecidas, según los últimos datos de la Policía nepalí.
De los restos recuperados, cerca de 520 corresponden a partes de cuerpos, una situación que dificulta establecer la identidad de las víctimas y consolidar una cifra definitiva de fallecidos. Hasta este martes, las autoridades habían entregado únicamente 103 cuerpos a sus familiares.
La magnitud de la tragedia obligó a Nepal a realizar entierros antes de confirmar plenamente la identidad de algunas víctimas. Las autoridades registraron fotografías y marcas que permitan posteriormente el reconocimiento por parte de sus familiares y recolectaron muestras de ADN de casi 1,300 restos mortales y cerca de 1,900 familiares de desaparecidos.
Entre las 4,089 personas con las que no se logró establecer contacto desde la riada figuran 610 extranjeros. Los equipos de búsqueda y rescate continúan desplegados en las zonas afectadas mientras las familias esperan información sobre sus parientes desaparecidos.
El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, se reunió el lunes con autoridades locales de Rasuwa, Nuwakot, Dhading, Gorkha y Tanahun, algunos de los distritos más afectados, para evaluar las operaciones de búsqueda y abordar el futuro proceso de reconstrucción. El Gobierno calcula que la recuperación requerirá más de $4,700 millones.
«Los representantes del pueblo expresaron su compromiso de desarrollar zonas verdes en las áreas ribereñas afectadas por las inundaciones y de avanzar en la reubicación de los asentamientos a lugares seguros cercanos», escribió el lunes en Facebook el director de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal, Dharam R. Uprety.
Los análisis preliminares indican que la riada del 26 de agosto se originó tras el colapso de un glaciar a gran altitud en territorio nepalí, que desencadenó una avalancha de hielo, rocas y lodo. Esta explicación también fue asumida por China y posteriormente respaldada por análisis satelitales internacionales.
La avalancha también alcanzó el Tíbet, donde las autoridades chinas contabilizan 43 fallecidos y 519 desaparecidos. De las personas que siguen sin ser localizadas en territorio chino, 261 son extranjeros procedentes de 23 países.
