Con un asombroso parecido físico a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, y una misma línea política radical, pero unos modales más cuidados, Flávio Bolsonaro fracasó el domingo en el intento de recuperar la jefatura de Estado de Brasil para su familia, cuatro años después del golpe frustrado urdido por su progenitor.
El hijo mayor del clan Bolsonaro cómo se diluyó la ventaja de dos puntos porcentuales que había logrado en la primera vuelta de las elecciones gracias a la campaña que hizo la izquierda para desconstruir su imagen.
Durante las tres semanas previas a la votación, la campaña de la izquierda se concentró en cuestionar la imagen de moderación que intentaba proyectar el aspirante conservador. Sus adversarios destacaron las investigaciones por presunta corrupción que marcaron su trayectoria política y cuestionaron sus propuestas de seguridad y economía, especialmente los recortes del gasto público que contemplaba su programa.
Flávio Bolsonaro, de 45 años y nacido en Resende, Río de Janeiro, comparte varias de las posiciones políticas de su padre, aunque se caracteriza por mantener un discurso público más moderado en sus formas. El senador ha expresado posiciones críticas hacia los tribunales y la izquierda, pero mantiene una relación menos estrecha con los militares que la desarrollada por Jair Bolsonaro durante su carrera política.
Abogado de profesión, comenzó su trayectoria política a los 21 años y llegó a la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro en 2003. Desde entonces, construyó buena parte de su actividad pública alrededor de la defensa de los intereses policiales y de mayores garantías legales para los agentes de seguridad.
Su trayectoria también estuvo marcada por señalamientos sobre presuntos vínculos con dirigentes de las llamadas milicias, organizaciones criminales integradas por policías corruptos que ejercen control sobre comunidades de Río de Janeiro mediante amenazas, violencia y extorsión.
En política exterior, el candidato proponía fortalecer las relaciones de Brasil con Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, y restablecer los vínculos con Argentina, gobernada por Javier Milei.
El mandatario argentino también figuraba entre sus principales referencias económicas, debido a que Bolsonaro defendía una reducción significativa de impuestos y fuertes recortes presupuestarios. En materia ambiental, el senador cuestionaba el cambio climático y planteaba flexibilizar las restricciones impuestas a propietarios de tierras en la Amazonía.
El aspirante también adoptó el lema «Dios, patria, familia», utilizado por su padre y cuyos antecedentes se remontan al fascismo italiano de la década de 1930, al que incorporó la palabra «libertad», inspirada en el discurso político de Milei.
Flávio llegó al Senado en 2018, coincidiendo con la victoria presidencial de Jair Bolsonaro, y posteriormente adquirió mayor protagonismo dentro de su familia tras la condena de su padre a 27 años de prisión y la permanencia de su hermano Eduardo en Estados Unidos para evitar enfrentar a la justicia brasileña.
Su candidatura, anunciada en diciembre pasado, provocó dudas entre sectores de la derecha brasileña debido a su perfil como senador y los antecedentes judiciales que lo rodeaban. Eduardo Bolsonaro aseguró que fue él quien propuso a su hermano como candidato presidencial y que inicialmente tuvo dificultades para convencerlo de aceptar, porque «no es ambicioso».
Durante su carrera, Flávio fue investigado por presunto lavado de dinero, asociación ilícita y malversación, aunque la mayoría de las denuncias fueron archivadas durante la presidencia de su padre.
Entre las investigaciones que marcaron su trayectoria figuran sospechas sobre la contratación de empleados «fantasma» para apropiarse de salarios públicos y presuntas operaciones de lavado de dinero mediante una tienda de chocolates, cuyos ingresos habrían permitido adquirir más de una decena de inmuebles en efectivo.
Durante la campaña también surgieron cuestionamientos sobre una cuenta bancaria compartida con el abogado Willer Tomaz y sus relaciones con el banquero Daniel Vorcaro, detenido preventivamente por un presunto fraude financiero y vinculado a un aporte de $12 millones para una película biográfica sobre Jair Bolsonaro.
