Tras ser deportados desde Estados Unidos, muchos guatemaltecos han hallado una vía para reconstruir sus vidas a través de sectores como la construcción, aprovechando además las innovadoras habilidades adquiridas en su paso por el extranjero. El Fondo de Desarrollo Empresarial, impulsado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), ha brindado a un centenar de estos retornados la posibilidad de transformar la incertidumbre en estabilidad laboral.
Este programa tiene como objetivo fortalecer pequeñas y medianas empresas en Guatemala, promoviendo la creación de empleo e incentivando la reintegración de los deportados. Gracias a la formación técnica recibida en el extranjero, estos migrantes regresan al país con valiosas habilidades que ahora aplican en diversas industrias.
En total, 15 empresas guatemaltecas han abierto sus puertas para los migrantes, especialmente en los sectores de construcción, gastronomía y servicios. El Fondo ha destinado aproximadamente $875,000 dólares en conjunto con las empresas participantes.
Una de las beneficiarias es Andamios Eco, ubicada en las afueras de la Ciudad de Guatemala. Esta firma fue seleccionada en 2025 luego de un proceso de evaluación para acceder a los fondos de la OIM. La compañía ha sabido aprovechar las competencias de los migrantes, como el caso de Heraldo Najarro, originario de Jalpatagua, Jutiapa, quien aprendió la soldadura MIG (Metal Inert Gas) en Estados Unidos. “Mi experiencia allá fue muy buena, aprendí técnicas como la soldadura MIG, que ahora muchas empresas aquí están utilizando porque es más fácil que con electrodos”, comentó Najarro, cuya especialización técnica fue clave para su contratación.
Otro caso destacable es el de Pedro José Pirir Boror, originario de San Juan Sacatepéquez, quien regresó a Guatemala después de tres años en Estados Unidos. “Antes era muy difícil encontrar trabajo fijo en Guatemala. Ahora me siento bien porque tengo beneficios como el horario, el sueldo y las prestaciones”, comentó Pirir Boror, quien también trabaja en Andamios Eco. Valora especialmente la seguridad social y la estabilidad que le ofrece su empleo actual.
Por su parte, Víctor Manuel Salazar Ortega, también de Jutiapa, destaca cómo la formación recibida en Estados Unidos ha sido crucial para su reincorporación al mercado laboral guatemalteco. “Allá aprendí mucho, me dieron la oportunidad de manejar diferentes tipos de máquinas, y ahora, gracias a Dios, aquí en Guatemala hay estas oportunidades. Antes no había, pero ahora me llaman y me quedo feliz de trabajar”, compartió Salazar sobre su experiencia.
Impacto de las deportaciones
De acuerdo con las autoridades, cerca de 200,000 guatemaltecos fueron deportados entre 2023 y 2024 desde Estados Unidos y México. Juan Francisco Espinoza, representante de la OIM en Guatemala, resaltó que el fondo laboral ha ayudado a mitigar el impacto de las deportaciones al integrar a los trabajadores deportados en 15 empresas, con el objetivo de generar 125 empleos directos para finales de 2026. “Este esfuerzo busca aprovechar el capital humano que regresa al país, un verdadero tesoro para Guatemala”, explicó Espinoza.
Jorge Mario Monzón, gerente de Andamios Eco, subrayó que los migrantes deportados traen consigo una disciplina laboral y habilidades técnicas que son escasas en el mercado local. “Tienen experiencia en seguridad industrial y soldadura, lo cual nos ha sido muy valioso. Nuestra idea es proporcionarles facilidades como vivienda y alimentación, para que no tengan que migrar de nuevo debido a la falta de oportunidades o inseguridad”, concluyó Monzón.
