De discursos breves y con una imagen de académica, Delcy Rodríguez, la mujer que juró como presidenta encargada de Venezuela, ha tomado el timón de un chavismo volcado en garantizar su supervivencia cuando su país se asoma a una etapa de cambios tutelados por EE.UU. y que está poniendo a prueba los cimientos de la revolución.
Después de la operación militar del pasado 3 de enero que terminó con la captura de Maduro, el chavismo apostó por llenar su ausencia y encarar, desde el poder, la nueva dinámica.
Es así como Rodríguez, aunque habla telefónicamente con el presidente Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, se empeña públicamente en reclamar independencia y en criticar a una oposición sin un espacio cierto en el actual tablero político.
«Ya basta de las órdenes de Washington sobre políticos en Venezuela, que sea la política venezolana quien resuelva nuestras divergencias y nuestros conflictos internos», dijo el pasado 25 de enero al defender la propuesta de «diálogo político» con sectores «coincidentes» y «divergentes» que formuló dos días antes.
Concisa
Si algo ha caracterizado esta fase del chavismo es la concisión y la supervivencia.
Rodríguez, sin abandonar las actividades televisadas o las cadenas de radio y televisión, aparece para hacer anuncios puntuales. Así ha ido dictando líneas en persona o a través de portavoces -como su hermano y presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez- del rumbo de su Administración.
El 15 de enero, su presentación ante el Parlamento del casi primer año del tercer mandato de Maduro fue de alrededor de una hora. Su hermano la consideró «concisa, clara, valiente» y «sesuda».
Esa alocución evidenció un cambio. En 2012, en la que sería su última presentación ante el Parlamento, el presidente Hugo Chávez -fallecido en 2013- defendió durante nueve horas y media su gestión. Maduro pronunció en 2021 un discurso de unas cuatro horas.
Desde que juró al cargo el 5 de enero, la líder chavista tiene como punto a favor el acercamiento con Trump, quien confirmó el día 14 una primera conversación entre ambos que describió como «excelente» y que le valió a Rodríguez el elogio de «persona fantástica» y con la que, a juicio del republicano, han «trabajado muy bien».
Sin embargo, Delcy Rodríguez supone «un enorme desafío» para el chavismo, según el politólogo Piero Trepiccione.
«El chavismo -explicó a EFE- siempre ha funcionado bajo la figura de un hiperliderazgo, es decir, la concentración del liderazgo en una persona, primero con Hugo Chávez, luego con Nicolás Maduro».
En ese sentido, consideró que habrá que ver «qué tanta capacidad tiene el chavismo de operar bajo otro esquema», ya que, aseguró, ella «en este momento no encarna esa concentración del liderazgo de sus predecesores».
El también politólogo y socio director de LOG Consultancy, Pablo Andrés Quintero, ve al partido gobernante enfrentado a un «proceso de transformación, de reconfiguración, de cambios internos e incluso hasta por supervivencia».
«Esto es un Gobierno que está seriamente impactado por esta situación, ellos no previeron esto y no deja de ser incluso sorpresivo que ante esta situación hayan podido reorganizarse, hayan podido cohesionarse y seguir adelante», afirmó.
Ejecutiva
Los pasos dados por Rodríguez también evidencian su acento económico -en particular en el sector de hidrocarburos, del que ha sido ministra- y en el acercamiento con Washington.
Entre otras decisiones, el pasado 16 de enero anunció la fusión del Ministerio de Industrias y Producción Nacional con el de Comercio Nacional para dar lugar a una «nueva instancia» que delegó en Luis Antonio Villegas.
La medida supuso la salida del gabinete del empresario colombiano Alex Saab, colaborador cercano de Maduro, quien fue detenido en Cabo Verde en 2020 por lavado de dinero, extraditado a EE.UU. y retornó al país en 2023 tras un acuerdo con la Casa Blanca.
Otro de sus designados es Calixto Ortega, expresidente del Banco Central, quien es el nuevo vicepresidente sectorial de Economía y Finanzas, cargo que Rodríguez ejercía.
De cara a la nueva etapa con EE.UU., que ya envió a su representante en Caracas, Laura Dogu, con quien la mandataria encargada se reunió este lunes, Rodríguez designó a Félix Plasencia como su delegado.
Excanciller y hasta ahora jefe de la misión diplomática de Venezuela en el Reino Unido, Plasencia buscará restablecer una relación, que, según Dogu, tiene tres fases: estabilización, recuperación económica y reconciliación, y transición.









