Las presiones políticas de China sobre el deporte internacional volvieron a quedar en evidencia tras una broma del futbolista francés Kylian Mbappé sobre Mao Zedong, que provocó una controversia con el Real Madrid y LaLiga, en medio de suspensiones de retransmisiones y exigencias de disculpas por parte de las autoridades y medios estatales chinos.
El episodio se suma a otras dos polémicas que involucraron este año al Real Madrid, relacionadas con una publicación del defensa Dean Huijsen y otra del propio club sobre el Tíbet. Los incidentes reflejan cómo las posiciones políticas de Pekín pueden tener consecuencias para equipos y competiciones deportivas fuera de su territorio, incluso cuando las declaraciones proceden de una sola persona.
La controversia tiene como trasfondo la importancia política de Mao Zedong, fundador de la República Popular China en 1949, cuya figura conserva un papel central en el relato histórico del Partido Comunista. Su imagen está vinculada a la recuperación de la soberanía nacional tras el denominado «siglo de las humillaciones», aunque el propio partido reconoció las consecuencias desastrosas de políticas como el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural.

China ha restringido transmisiones por declaraciones de deportistas
Uno de los antecedentes más relevantes ocurrió en octubre de 2019, cuando Daryl Morey, entonces director general de los Houston Rockets, expresó su respaldo a las protestas de Hong Kong. La televisión estatal china CCTV suspendió las retransmisiones de la NBA y la Asociación China de Baloncesto congeló sus relaciones con el equipo estadounidense.
El comisionado de la liga, Adam Silver, aseguró que las autoridades chinas exigieron despedir al directivo, una versión posteriormente rechazada por el Ministerio de Exteriores chino.
«No vamos a disculparnos por el ejercicio de su libertad de expresión por parte de Daryl», sostuvo Silver, quien defendió al directivo pese a las consecuencias comerciales.
Las restricciones también alcanzaron a los Philadelphia 76ers, cuyos partidos dejaron de transmitirse en Tencent después de que contrataran a Morey en 2020, lo que evidenció que una controversia individual podía afectar a otras organizaciones deportivas.
En el fútbol europeo también se registraron episodios similares. En diciembre de 2019, el Arsenal se distanció de las críticas de Mesut Özil sobre el trato a la población uigur en Xinjiang, mientras CCTV retiró uno de sus partidos de la programación.
Dos años antes, el Chelsea sancionó al brasileño Kenedy y lo envió de regreso a Inglaterra por publicaciones ofensivas sobre China durante una gira. En 2021, Tencent también restringió los encuentros de los Boston Celtics tras las críticas del jugador Enes Kanter al Gobierno chino y su respaldo al Tíbet.

Organizaciones deportivas responden de manera diferente a Pekín
Las consecuencias de estas controversias no se limitan a la televisión. En 2019, la desarrolladora estadounidense Blizzard suspendió inicialmente durante un año al jugador hongkonés de deportes electrónicos Blitzchung por apoyar las protestas de Hong Kong durante una competición. La sanción fue reducida posteriormente a seis meses ante las críticas recibidas, aunque la compañía negó que China hubiera influido en su decisión.
El episodio mostró la dificultad de determinar cuándo una medida responde a presiones políticas directas o a decisiones empresariales para evitar conflictos.
La Asociación de Tenis Femenino (WTA), en cambio, suspendió sus torneos en China en diciembre de 2021 ante las dudas sobre la seguridad de la tenista Peng Shuai, quien denunció una agresión sexual atribuida a un antiguo alto funcionario chino.
«No veo cómo podría pedir a nuestras deportistas que compitan allí», afirmó entonces su presidente, Steve Simon. Sin embargo, la organización anunció su regreso en abril de 2023, después de 16 meses sin alcanzar los objetivos planteados.
«Hemos llegado a la conclusión de que nunca conseguiremos plenamente esos objetivos», reconoció la WTA al justificar su decisión de regresar al mercado chino, tomando en cuenta las consecuencias que tendría prolongar la suspensión para las jugadoras y los torneos. El antecedente mostró que las organizaciones deportivas también enfrentan límites económicos y operativos cuando intentan mantener posiciones frente a las controversias políticas relacionadas con China.
LaLiga pide disculpas y prepara protocolo para jugadores
En la polémica más reciente, el Grupo de Medios de China (CMG), responsable de CCTV, exigió disculpas públicas por las declaraciones de Mbappé como condición para iniciar conversaciones. LaLiga se distanció de lo expresado por el delantero del Real Madrid y ofreció disculpas en nombre de los clubes que integran la competición española.
LaLiga también anunció que desarrollará un protocolo de sensibilización y comunicación junto con los equipos y futbolistas para prevenir situaciones similares. Sin embargo, todavía no se conoce el contenido de estas medidas ni si establecerán criterios relacionados con las declaraciones individuales de los jugadores.
Los antecedentes de la NBA, el Arsenal, el Chelsea, la WTA y otras organizaciones muestran que las controversias políticas con China pueden extenderse desde un deportista hasta una competición completa. También evidencian que la respuesta de las instituciones deportivas resulta determinante para establecer hasta dónde pueden llegar las consecuencias de las exigencias de Pekín sobre la libertad de expresión, las retransmisiones y las relaciones comerciales internacionales.












