Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (CDC África) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) pusieron en marcha un plan de respuesta continental para enfrentar el avance del ébola, una enfermedad que ya ha causado 65 muertes confirmadas y 397 contagios verificados en el continente.
La mayor parte de los casos se concentran en la República Democrática del Congo (RDC), aunque el brote también se ha extendido a Uganda, lo que ha incrementado la preocupación de las autoridades sanitarias regionales e internacionales.
La estrategia tendrá una duración inicial de seis meses, hasta noviembre de este año, y busca movilizar alrededor de $518.2 millones. La cifra corresponde a €450 millones convertidos a dólares estadounidenses, recursos que serán destinados a fortalecer la preparación, detección temprana y respuesta frente a nuevos contagios.
Las organizaciones sanitarias explicaron que la situación es especialmente compleja debido a la inseguridad en varias zonas del norte de la RDC, donde los conflictos armados y los desplazamientos constantes de población dificultan las labores de vigilancia epidemiológica y control de la enfermedad.
Los CDC África advirtieron además que la variante Bundibugyo del virus, para la cual actualmente no existe una vacuna aprobada, está afectando de forma significativa al personal de salud que trabaja en la atención de pacientes.
De acuerdo con el último informe, al menos siete trabajadores sanitarios han fallecido a causa de la enfermedad, mientras que otros 34 casos confirmados corresponden a personal médico o de apoyo que ha estado expuesto al virus durante las labores de atención.
El plan de emergencia también contempla reforzar la protección de grupos vulnerables, mejorar la coordinación entre países fronterizos y brindar asistencia técnica a las naciones que enfrenten nuevos brotes para acelerar la detección y el aislamiento de casos.
Asimismo, las autoridades sanitarias están fortaleciendo las capacidades de respuesta en una decena de países considerados prioritarios, con el objetivo de mejorar la preparación ante emergencias de salud pública y evitar que el virus continúe expandiéndose por otras regiones del continente.


