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  • Los apagones diarios asfixian a los cubanos

    Los apagones diarios asfixian a los cubanos

    “¿Hay alguien atrapado en el ascensoooor?”, grita, con la lámpara de su celular en la mano, Heidi Martínez, la administradora de un edificio de 18 plantas en el barrio de Alamar, en las afueras de La Habana.

    Martínez, de 53 años, no es técnica ni mecánica. Pero se ha convertido en experta en abrir manualmente el elevador de este bloque de viviendas. Lo hace varias veces a la semana cuando un vecino se queda atrapado por los cortes diarios de electricidad.

    “Ya hemos cogido cultura de apagones”, cuenta a EFE en la entrada del edificio.

    Los cortes por déficit de generación de corriente en la isla se han cronificado desde hace años en este barrio periférico, pero en las últimas semanas han arreciado hasta lo difícilmente soportable, con entre 15 y 20 horas diarias por todo el país, debido al asedio petrolero de Washington sobre Cuba.

    De hecho, la isla sufrió este martes el apagón más extenso del que se tiene registro, según datos oficiales. En el momento de máxima demanda, en la tarde-noche, más de un 64 % del país quedó simultáneamente sin corriente.

    Aquí, en Alamar, esta pesadilla viene con un extra que se ha convertido en un dolor de cabeza para sus alrededor de 100.000 pobladores. Lo llaman “quita y pon”, explica Martínez: repetidos cortes de corriente sin patrón alguno que se prolongan por horas, todos los días.

    «Pueden ser 20 minutos, puede ser media hora, puede ser una hora… Nadie se adapta a eso. Eso es de: ‘ya, ¿qué remedio?’», cuenta a EFE Erleny, de 49 años, mientras repara la cámara de una llanta en un taller improvisado frente a los garajes del edificio.

    Este titileo ya es parte del día a día de los habitantes de Alamar. Según Gladys Berriel, una profesora de Educación Especial jubilada de 74 años, el problema comenzó en 2023 y “se quedó así”.

    La frustración es tal, agrega, que no pocos vecinos cambiarían el “quita y pon” por los prolongados apagones de otras regiones.

    “Si por lo menos tuviéramos una programación, porque sabemos perfectamente la situación que hay con el tema del combustible, usted se ajusta”, coincide Martínez, la administradora del edificio.

    La situación va más allá de las molestias y del susto de quedar atrapado en el elevador. El «quita y pon» estropea sin clemencia electrodomésticos en un país donde la escasez de productos y la fuerte inflación juegan en contra.

    Según le cuenta Berriel a EFE, arreglar su refrigerador le costó por encima de su pensión.

    «Tuvimos que pagar 5.000 pesos (11 dólares, al cambio oficial) para el arreglo, y estoy pensionada. A mí lo que me pagan de jubilación son 3.156 pesos (6,8 dólares) y eso que trabajé 37 años en educación», lamenta.

    Crisis sobre crisis

    El asedio petrolero de EE.UU. ha agravado la ya crítica situación energética en Cuba, que desde el verano de 2024 sufre prolongados apagones diarios por todo el país por las frecuentes averías de sus obsoletas centrales termoeléctricas y la falta de divisas para importar crudo.

    Desde el 9 de enero no ha entrado en Cuba combustible del exterior, cuando la isla apenas produce un tercio de sus necesidades energéticas. Y las consecuencias son ya evidentes en la isla.

    El Gobierno anunció la semana pasada un duro paquete de contingencia para tratar de subsistir sin petróleo del exterior: los hospitales, las oficinas estatales y el transporte público están en servicios mínimos, las universidades con enseñanza remota, se han cancelado eventos culturales y científicos y el combustible está severamente racionado.

    Expertos independientes consideran que entre febrero y marzo Cuba va a empezar a sufrir gravemente por la falta de combustible, que es un bien imprescindible y cuya falta afecta transversalmente a todos los sectores.

    En los últimos días varios países han anunciado el envío de ayuda humanitaria a la isla. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU consideró este viernes que EE.UU. incumple la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional con el asedio petrolero.

  • Colas de gasolina crecen en Cuba tras perder crudo venezolano y agravan crisis energética

    Colas de gasolina crecen en Cuba tras perder crudo venezolano y agravan crisis energética

    Sentado sobre su motocicleta bajo el sol intenso de La Habana, Jesús Méndez, de 66 años, esperaba en una larga fila para repostar gasolina y con humor resignado resumió la situación energética en Cuba: “(Esto) está duro… y tomó viagra para estar duro.” Las largas colas han reaparecido en las estaciones de servicio tras el corte del suministro de petróleo venezolano, una fuente clave de carburante para la isla.

    La interrupción del crudo desde Caracas —que representaba alrededor del 30 % de las necesidades energéticas cubanas en 2025— ha vuelto a exponer la vulnerabilidad del sistema energético de la isla, que no tiene divisas suficientes para importar combustible de otros proveedores.

    Para Yanely, de 46 años, la fila no es una simple espera, sino una expresión de miedo ante la escasez. Tras más de una hora sin avanzar, explicó que ya no se trata de “colas fantasma” ante estaciones vacías, sino filas motivadas por el temor a quedarse sin combustible. “La gente viene a abastecerse por miedo… simplemente por eso”, dijo frente a un servicentro cercano al Malecón.

    Detrás de Yanely, Ramón García, jubilado de 70 años, relató que incluso había guardado gasolina en su casa ante señales de empeoramiento tras el operativo militar estadounidense en Venezuela el pasado 3 de enero. “Tenía un poquitico en la casa y vine por miedo a lo que pueda pasar mañana”, explicó.

    La crisis no afecta de igual forma a todos los cubanos. Las estaciones que venden gasolina en dólares presentan filas más largas, mientras que las que operan con pesos cubanos permanecen sin autos, sin combustible disponible. El Gobierno cubano dolarizó algunas estaciones de servicio el año pasado para mitigar la caída de ingresos por turismo y remesas; ahora esas estaciones tienen prioridad en el suministro.

    Carlos, de 76 años, esperó cuatro horas para llenar el tanque con dólares que consiguió en el mercado negro, ya que los tiempos de espera en la aplicación estatal Ticket pueden llegar hasta dos meses en La Habana. “En moneda nacional no han surtido más, entonces hay que comprar en divisa… no queda de otra”, señaló con resignación.

    Un análisis económico citado por agencias internacionales estima que el fin de los envíos petroleros desde Venezuela podría provocar una caída del 27 % del producto interno bruto (PIB) en Cuba, un aumento del 60 % en el precio de los alimentos y un encarecimiento del 75 % del transporte, reflejando el fuerte impacto sobre la economía isleña.

    Mientras sigue la espera en las filas, el motociclista Méndez dejó una pregunta que resume la incertidumbre de muchos cubanos: “Mientras aprieten los rubios de enfrente (Estados Unidos), ¿qué vamos a hacer? ¿De dónde vamos a sacar gasolina si aquí el petróleo que hay en Cuba está lleno de azufre y no sirve para nada?”.

     

  • Más de 170 activistas y familiares exigen a Cuba liberar a presos por motivos políticos

    Más de 170 activistas y familiares exigen a Cuba liberar a presos por motivos políticos

    Un total de 175 activistas, periodistas independientes, disidentes históricos, familiares de presos y expresos cubanos exigieron este lunes al Gobierno de la isla la liberación «inmediata e incondicional» de «todas» las personas que se encuentran en la cárcel por motivos políticos.

    En un comunicado, los firmantes recordaron que Venezuela y Nicaragua han puesto en marcha un proceso de excarcelación de presos políticos «en los últimos días» por lo que, «en ese contexto, Cuba no puede seguir siendo la gran ausente».

    «Aunque estos anuncios se producen en la opaca y manipuladora retórica propia de los autoritarismos (…) vuelven a colocar en la agenda regional una demanda irrenunciable: la libertad de quienes han sido encarcelados por ejercer sus derechos», destacó el escrito.

    Caracas y varias ONG informaron este lunes de nuevas excarcelaciones, aunque los números varían según la fuente. Mientras los registros oficiales cifran en 116 a los beneficiados, organizaciones de derechos humanos han confirmado entre 40 y 53 presos políticos liberados.

    Por su parte, Managua ha liberado en los últimos días a al menos 24 presos políticos, según los últimos datos confirmados por las familias al Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas de Nicaragua.

    Terroristas en Cuba

    Entre las personas que suscribieron al texto de este lunes se encuentran 20 familiares directos de presos cubanos; disidentes históricos como José Daniel Ferrer y Martha Beatriz Roque; expresos del grupo de los Plantados (opositores encarcelados que se negaron a usar el uniforme); activistas de organizaciones como Justicia 11J y artistas como Tania Bruguera.

    Al menos una decena figura en la lista nacional de terroristas confeccionada por el Gobierno insular.

    Cuba excarceló el año pasado a 553 personas como parte de un acuerdo entre La Habana y Washington, durante los últimos días de la administración del demócrata, Joe Biden, mediado por el Vaticano.

    Distintas ONG de derechos humanos de Cuba e internacionales criticaron el proceso, al que consideraron «opaco, incompleto, injusto y fraudulento». Además, alertaron de que más de la mitad de los excarcelados eran reclusos comunes y no presos por motivos políticos.

    Poco tiempo después, el Tribunal Supremo Popular de Cuba revocó las excarcelaciones de los opositores José Daniel Ferrer y Félix Navarro.

    Ferrer partió al exilio el pasado octubre tras una «solicitud formal» de Washington, según confirmó el Gobierno cubano. Navarro, por otro lado, sigue preso.

  • Incertidumbre política y económica total en Cuba tras la acción de EEUU contra Maduro

    Incertidumbre política y económica total en Cuba tras la acción de EEUU contra Maduro

    La operación estadounidense contra Venezuela y la captura de su presidente, Nicolás Maduro, ha sumido este sábado al Gobierno cubano en una total incertidumbre política, económica e incluso militar.

    Caracas era hasta ahora el principal aliado político de La Habana, así como su principal bastión económico, por los vitales envíos de crudo venezolano que llegaban de forma regular a la isla para alimentar su producción energética, resaltan expertos consultados por EFE.

    El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, aseguró este sábado que el Gobierno cubano tenía motivos para estar «preocupado» tras la operación militar contra Maduro.

    «La situación en Venezuela ahora mismo es de incertidumbre y esa realidad se materializa también sobre Cuba», asegura el profesor de Historia de la Universidad de La Habana Fabio Fernández.

    Señala que «el colapso del chavismo privaría a la isla de su más importante aliado regional y de uno de sus principales apoyos económicos» y advierte que «una Cuba sin el petróleo venezolano solo permite imaginar la profundización de la crisis actual».

    En esta misma línea habla Michael Bustamante, profesor asociado de Historia de la Universidad de Miami (EE.UU). «En términos económicos las implicaciones a corto plazo para Cuba son muy malas, aún en caso de que no se produzca un cambio de régimen total en Venezuela», afirma Bustamante, quien vaticina «efectos muy claros», sobre todo en el ámbito energético.

    A la grave crisis económica en que se encuentra sumida la isla desde hace más de cinco años hay que añadir la energética, que está dejando apagones de 20 o más horas al día a diario en amplias regiones del país y no tiene visos de amainar.

    Y los cortes eléctricos han sido el primer detonante de protestas en los últimos años en Cuba, desde el estallido social de julio de 2021 a los recientes cacerolazos en La Habana y otras localidades en el cuarto trimestre de 2025.

    Además, según el New York Times, Cuba estaba a su vez revendiendo a China parte del petróleo que le suministraba Venezuela, por lo que La Habana estaría además perdiendo una fuente de divisas.

    La isla, que importa el 80 % de lo que consume por el colapso de su producción agrícola e industrial, precisa divisas para importar hidrocarburos y alimentos, y sus otras fuentes de ingresos -el turismo, las remesas y las misiones médicas- se encuentran en horas bajas.

    Rafael Hernández, politólogo y editor de la revista Temas, recalca que el petróleo es un «insumo estratégico» para Cuba en la actual crisis energética, pero considera que «lo que más puede afectar» a La Habana es «la caída del Gobierno chavista en Venezuela» (no sólo la captura de Maduro).

     

    Efectos políticos, intervención militar

    Fernández desgrana «el impacto político derivado de la euforia» que la caída de Maduro puede tener en «los sectores hostiles al Gobierno de La Habana dentro de la Administración Trump, la emigración cubana e incluso en el ámbito doméstico» de la isla.

    Bustamante, por su parte, reconoce que, en su opinión, «si las implicaciones económicas son claras, las políticas no lo son», pues dependen de los próximos movimientos en Caracas, Washington y La Habana y las subsiguientes reacciones cruzadas.

    En todo caso, a la luz de los últimos acontecimientos, Bustamente no descarta una acción militar estadounidense en Cuba, aunque no ve clara la argumentación para legitimarla. «Eso no quiere decir que no es posible: cualquier cosa es ahora posible a estas alturas».

    Fernández tampoco descarta que la isla pueda convertirse en objetivo militar de la Administración Trump. «Se abre, potencialmente, un escenario en el que pudiera concretarse una agresión a Cuba; acción que no ocurriría inmediato, pues implica la construcción de un motivo, la preparación de la opinión pública,…», argumenta.

    Hernández subraya también que los argumentos con los que se ha acusado a Venezuela desde la administración Trump en los últimos meses (narcotráfico, principalmente) no sirven para Cuba, a la que Washington ha denunciado por otros motivos (crisis, mala gestión económica, violaciones de los derechos humanos).

    Destaca además Hernández un último punto sobre la reacción que se podría producir ahora en La Habana en este contexto de creciente agresividad estadounidense.

    «Una mayor probabilidad de agresión de EE.UU. desde la percepción cubana no es una buena noticia para el clima de apertura que requieren las reformas y el espacio político y de debate en Cuba y eso ha sido asi siempre. El síndrome de fortaleza sitiada no contribuye», explica.

  • Rubio, tras la caída Maduro: «si estuviera en La Habana estaría preocupado»

    Rubio, tras la caída Maduro: «si estuviera en La Habana estaría preocupado»

    El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo hoy, tras la operación que depuso a Nicolás Maduro del poder en Venezuela, que si «estuviera en La Habana, estaría preocupado aunque fuera un poco», mientras que el presidente Donald Trump, dijo que la isla es un «caso muy similar» y que su objetivo es ayudar al pueblo cubano frente al castrismo.

    Rubio dijo en la rueda de prensa en la que Trump detalló la operación relámpago que capturo a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, esta noche en Caracas, que este operativo es un golpe a la inteligencia y a la seguridad cubana, que «básicamente, había colonizado Venezuela desde el punto de vista de la seguridad».

    «Les hemos ganado la partida. Todos esos guardias que ayudan a la protección de Maduro, el algo conocido, hasta la agencia de espionaje (venezolana) estaba llena de cubanos», destacó Rubio, quien dijo que Venezuela «debe declarar su independencia de Cuba», tras la caída de Maduro, detenido en un buque militar estadounidense tras ser apresado por fuerzas especiales estadounidenses en una residencia de máxima seguridad.

    Trump dijo desde Mar-a-Lago, acompañado entre otros por Rubio, que el sistema castrista cubano «no es bueno para Cuba. Ese pueblo ha sufrido por muchos, muchos años y creo que acabaremos hablando de Cuba porque es una nación fallida y queremos ayudar a ese pueblo».

    «Es un caso muy similar en el sentido de que queremos ayudar al pueblo de Cuba y a la gente que se vio forzada a salir de Cuba y vive ahora en nuestro país», aclaró Trump, quien reiteró que «nos queremos rodear de buenos vecinos y estabilidad».

    Rubio también afirmó que el embargo al petróleo venezolano se mantiene y que, por lo tanto, bloquearán el envío de combustible a Cuba, una línea de flotación económica esencial para la isla.

  • Más de mil cubanos han servido de mercenarios del Ejército ruso contra Ucrania

    Más de mil cubanos han servido de mercenarios del Ejército ruso contra Ucrania

    Al menos 1,076 ciudadanos cubanos han participado o siguen combatiendo en las filas del Ejército ruso en la guerra contra Ucrania, iniciada el 24 de febrero de 2022 por el presidente de Rusia, Vladímir Putin, según reveló este miércoles la inteligencia militar ucraniana (GUR) al medio Kyiv Independent.

    De acuerdo con el informe, al menos 96 de estos combatientes han muerto o están desaparecidos en el conflicto armado. La mayoría de ellos son desplegados en funciones de asalto o en unidades de infantería, ya sea motorizada o a pie, detalló el GUR.

    Los ciudadanos cubanos, antes de ser enviados al frente, reciben únicamente dos semanas de entrenamiento militar en Moscú. Muchos de ellos habrían llegado al país euroasiático bajo la promesa de empleos en el sector construcción, ofrecidos por reclutadores a través de redes sociales.

    La información recabada por la inteligencia ucraniana indica que estos procesos se gestionan mediante intermediarios privados y no a través de canales oficiales.

    Aunque Cuba mantiene relaciones cercanas con Moscú, el gobierno de La Habana ha negado reiteradamente tener algún vínculo con el reclutamiento de ciudadanos cubanos para el Ejército ruso.

    Cabe destacar que tanto Ucrania como Rusia han recurrido al reclutamiento de ciudadanos de terceros países como una estrategia para reforzar a sus tropas en el marco de la guerra.

     

  • Apagones, escasez de agua y basura acumulada marcan el día a día en La Habana

    Apagones, escasez de agua y basura acumulada marcan el día a día en La Habana

    “¿Hasta cuándo es esto? No podemos más”, explota indignada Zoila. Tras más de 20 días sin agua corriente en la casa, con apagones diarios y la basura acumulándose en su calle, esta madre habanera de 44 años pone voz a la desesperación social por la grave crisis que devora a Cuba.

    Zoila, que no habla a cámara y pide no publicar su apellido por miedo a represalias, reclama una solución para ella y las decenas de miles de vecinos de Centro Habana y La Habana vieja sumidos en un profundo deterioro.

    “Llevamos 23 días exactos sin que entre el agua. No podemos más”, repite a EFE custodiada por una montaña de basura y un hedor que se siente desde una calle antes. Allí mismo protestaron la semana previa varios vecinos por la falta de agua corriente.

    “No hay agua porque dicen (las autoridades) que está roto algo. Pero, entonces, si entra, no se puede poner el motor (de bombeo a las casas) porque no hay luz (corriente)”, resume irritada.

    Ella lamenta que no tiene 30.000 pesos cubanos (250 dólares) para pagar una pipa (camión cisterna con agua potable), una solución al margen de la ley por la que muchas personas optan ante la falta de abastecimiento.

    La mujer agrega que tampoco ha podido dormir por los apagones. “Toda la noche dando cartón”, dice en referencia al pedazo de papel duro que usa de abanico para refrescarse y espantar mosquitos.

    Un grupo de personas recolectan agua en La Habana. Cuba, un país de 9,7 millones de habitantes, cuenta con más de 3,9 millones de viviendas de las que el 37 % se encuentran en regular o mal estado técnico, de acuerdo con cifras oficiales. EFE

    Desesperanza en bucle

    La desesperanza en bucle también marca la vida de Adolfo, vecino de Zoila, que muestra a EFE unas cubetas pequeñas plásticas apoyadas en la entrada de su edificio. Él vive en lo que una vez fue una imponente construcción de los años cincuenta del siglo pasado, que ahora resiste con dificultades el paso del tiempo y los derrumbes.

    “Aquí el agua viene cada siete u ocho días normalmente. Tengo que esperar a que el vecino de abajo coja agua para llenar las cubetas y subirlas hasta un cuarto piso”, cuenta Adolfo mientras enciende un cigarro.

    Según datos oficiales, unas 248.000 personas en La Habana, más del 10 % de sus pobladores, no tiene actualmente acceso a agua corriente. En el país, con algo menos de diez millones de personas, la tasa es similar.

    Este jubilado -quien también pide ocultar su apellido- tampoco tiene fluido eléctrico y su pensión (unos 12 dólares al mes) no le alcanza, por lo que hace “trabajitos” como plomero. “No es fácil”, resume con una frase hecha cubana que conjuga resignación y eufemismo.

    Desde hace más de cinco años, Cuba se ha precipitado por una crisis que ha contraído un 11 % sy producto interno bruto (PIB) y diezmado el poder adquisitivo nacional, además de generalizar los cortes eléctricos y la escasez de productos básicos como alimentos, medicinas y combustible.

    Una persona bota escombros en una calle del centro de La Habana, Cuba. EFE

    Efecto dominó

    La vida en la céntrica calle Águila de la capital cubana transcurre, como en el resto del país, entre una acumulación de problemas de años que conforman una cadena de desgracias.

    Por un lado, la profunda crisis energética -agravada desde el año pasado- provoca apagones de unas diez horas al día en La Habana (unas veinte o más en casi todo el resto del país), lo que paraliza la menguada vida económica de la isla y obstaculiza el día a día de los cubanos.

    Esos constantes apagones interrumpen a su vez el bombeo de agua corriente, ya de por sí problemático por la sequía y las averías. Cuando vuelve la electricidad, los equipos tardan horas en volver a operar y a veces se dañan por las oscilaciones del flujo eléctrico.

    Los problemas con el suministro de agua han llegado a provocar pequeñas protestas en Centro Habana y La habana Vieja, en el corazón de la capital, pero también en la periferia, como en San Miguel del Padrón.

    Otro factor es la recogida irregular de basura, porque gran parte de los camiones están averiados o no tienen combustible. Los desechos se amontonan y son un foco de infecciones, como se ha reconocido desde el Ministerio de Salud Pública.

    El panorama se complica aún más por el fuerte deterioro de muchas construcciones en el centro de la capital, viviendas con décadas de uso y sin mantenimientos en un clima hostil por las altas temperaturas, las intensas lluvias y el salitre del mar.

    Con las tormentas del verano, el agua se filtra por las paredes en mal estado, las hincha y, cuando vuelve a salir el sol, los muros se rajan y se producen derrumbes, a veces decenas de ellos después de un par de días de fuertes lluvias. Por estos desplomes, en los últimos años han muerto varias personas.

    Cuba, un país de 9,7 millones de habitantes, cuenta con más de 3,9 millones de viviendas de las que el 37 % se encuentran en regular o mal estado técnico, de acuerdo con cifras oficiales.  

  • Gobierno cubano admite debilidad del sistema eléctrico tras apagón de 36 horas

    Gobierno cubano admite debilidad del sistema eléctrico tras apagón de 36 horas

    El Gobierno cubano reconoció el jueves la “debilidad” del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), un día después del apagón nacional que dejó a toda la isla sin energía durante más de 36 horas, el quinto colapso total en menos de un año.

    El ministro de Energía y Minas, Vicente De La O Levy, declaró en la televisión estatal que la situación es crítica, especialmente en las siete centrales termoeléctricas, columna vertebral de la generación energética.

    Es un tema latente la debilidad que tiene nuestra generación de electricidad y hay un proceso en marcha para su fortalecimiento”, afirmó De La O Levy.

    De acuerdo con las primeras investigaciones, la caída total del SEN se originó por la salida inesperada de la central termoeléctrica Antonio Guiteras, ubicada en la provincia de Matanzas. Esta planta, una de las más importantes del país, realiza actualmente un segundo intento de arranque para reincorporarse a la generación.

    El Ministerio de Energía y Minas informó que hacia la tarde del jueves las 15 provincias del país ya estaban nuevamente conectadas al SEN, aunque el restablecimiento ha sido progresivo y aún persisten fallos en varias regiones.

    El apagón evidenció nuevamente la precariedad del sistema eléctrico cubano, que el año pasado sufrió cuatro colapsos similares: tres por averías —dos en la misma planta Guiteras— y otro por el paso de un huracán. Apenas el fin de semana anterior, la rotura de un cable de alta tensión dejó sin electricidad a cinco provincias orientales durante varias horas.

    Crisis energética sin solución cercana

    La crisis eléctrica en Cuba se ha agravado en los últimos 12 meses, provocando apagones diarios de hasta 15 y 16 horas en julio y agosto, según datos de la Unión Nacional Eléctrica (UNE). La mayoría de las termoeléctricas están obsoletas, carecen de mantenimiento y funcionan con equipos que superan las cuatro décadas de explotación.

    El Gobierno cubano atribuye la crisis a las sanciones de Estados Unidos, que limitan la importación de combustible y repuestos. Sin embargo, expertos independientes advierten que el origen está en una infrafinanciación crónica del sector, completamente en manos del Estado desde 1959.

    Diversos cálculos independientes estiman que Cuba necesitaría entre $8,000 y $10,000 millones para modernizar su red eléctrica, una inversión que La Habana no puede asumir en la actual crisis fiscal.

    La falta de electricidad golpea directamente a la economía nacional, que se contrajo un 1.1 % en 2024 y acumula una caída del 11 % en los últimos cinco años, según cifras oficiales. La Cepal prevé además un nuevo decrecimiento del PIB para este año.

    La crisis energética también alimenta el descontento social y ha sido uno de los detonantes de las protestas más grandes en Cuba en las últimas décadas, como las de julio de 2021.

     

  • Cuba anuncia nuevo Código del Trabajo sin derecho a huelga ni a sindicatos

    Cuba anuncia nuevo Código del Trabajo sin derecho a huelga ni a sindicatos

    El Gobierno de Cuba lanzó el lunes el proceso de consulta pública del nuevo Código del Trabajo, un anteproyecto que introduce reformas laborales como el teletrabajo, la desconexión digital y el seguro de desempleo en el sector privado, pero sigue sin incluir el derecho a la huelga ni establece garantías de salarios suficientes.

    El proceso de consulta, no vinculante, se extenderá hasta el 30 de noviembre con reuniones informativas dirigidas por ponentes oficiales y con participación obligatoria de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), el sindicato único del país. Luego, el texto será revisado por la Asamblea Nacional del Poder Popular tras la aprobación del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), único partido legal en la isla.

    El documento de 48 páginas, al que tuvo acceso EFE, introduce el seguro de desempleo para trabajadores de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), creadas tras la reforma económica de 2021. Este seguro será financiado por los empleadores, sin vínculo con el sistema estatal de seguridad social. Sin embargo, no se aclara si los beneficios serán equivalentes a los del sector público ni quién administrará dicho seguro.

    También se regula el teletrabajo, incluso desde el extranjero, bajo ciertas condiciones. Los contratos deben especificar quién asume los costos asociados y contemplar aspectos como la reversibilidad del acuerdo o mecanismos de control. Además, se reconoce el teletrabajo como una herramienta para la conciliación familiar.

    Otro aspecto novedoso es el derecho a la desconexión digital, que impide contactar a los empleados fuera del horario laboral, incluyendo feriados y días de descanso. Este derecho también se aplica a quienes trabajen de forma remota.

    El anteproyecto reduce de tres a dos años el servicio social obligatorio para recién graduados universitarios y permite su cumplimiento en el sector no estatal, ampliando así las opciones de los nuevos profesionales.

    Aunque se promueve el concepto de «empleo digno» —que incluye protección frente al acoso, igualdad de remuneración por trabajo de igual valor y salarios suficientes—, este principio no es exigible legalmente. El documento no vincula el salario a indicadores como la inflación o el costo de vida, ni obliga a revisiones periódicas a través de negociaciones colectivas. El salario mínimo seguirá siendo definido unilateralmente por el Consejo de Ministros.

    En el ámbito de la negociación colectiva, se amplía la participación de los trabajadores, pero se mantiene el control de la CTC sobre los procesos y asambleas. Esta organización sindical responde a la estructura del PCC y no es conocida por impulsar demandas laborales de peso.

    Finalmente, el anteproyecto no reconoce el derecho a la huelga, ni garantiza la libertad sindical, limitando la afiliación exclusivamente a la CTC. De esta manera, Cuba mantiene las restricciones establecidas en su Constitución de 2019, generando preocupación entre activistas laborales y observadores internacionales.

  • Cuba cumple un año de crisis energética con apagones de hasta 20 horas diarias

    Cuba cumple un año de crisis energética con apagones de hasta 20 horas diarias

    Cuba suma ya doce meses de crisis energética total, con apagones que superan en promedio las 20 horas diarias fuera de La Habana, cuatro apagones nacionales en el último año y un sistema eléctrico colapsado que mantiene paralizada la economía y aumenta el malestar social.

    Los cortes de electricidad se han convertido en el principal problema para los cubanos, que no pueden conservar alimentos, hacer trámites bancarios, cargar teléfonos ni bombear agua. Muchos deben levantarse de madrugada, cuando regresa la corriente por algunas horas, para cocinar, planchar o abastecerse.

    En La Habana los apagones duran entre 4 y 10 horas al día, pero en el interior del país se extienden hasta 38 horas consecutivas en algunas localidades.

    El 12 de febrero se registró la peor jornada: en el momento de mayor demanda, el 57 % del país quedó a oscuras por la incapacidad del Sistema Energético Nacional (SEN) de cubrir la demanda.

    Termoeléctricas deterioradas y falta de combustible

    La Unión Eléctrica (UNE) reconoce que el 66 % de los cortes se debe a la falta de divisas para importar combustible, mientras que el resto responde a la precariedad de las siete termoeléctricas, que acumulan décadas de explotación sin inversión.

    En un intento de paliar la crisis, Cuba llegó a tener ocho centrales flotantes (patanas) arrendadas, pero hoy solo queda una tras la retirada de varias por impago.

    Expertos independientes estiman que el saneamiento completo del SEN costaría entre $8,000 y $10,000 millones, una cifra inalcanzable para un país en recesión desde hace más de cinco años.

    El Ejecutivo cubano atribuye la crisis a las sanciones de Estados Unidos, que califica como parte de una “asfixia energética”. Sin embargo, especialistas señalan que la situación es resultado de décadas de malas decisiones internas y falta de inversión.

    La estrategia oficial para reducir la dependencia de combustibles fósiles se centra en la energía solar. Con apoyo de China, el Gobierno impulsa la construcción de 92 parques solares con una capacidad de 2,000 megavatios. Hasta ahora, 25 parques han sido conectados al SEN.

    Pese a los avances, expertos advierten que el plan no resolverá la crisis en el corto plazo, ya que se completaría en 2031 y requiere además grandes baterías de almacenamiento para cubrir la demanda nocturna.

    El propio Ministerio de Energía y Minas reconoce que las termoeléctricas seguirán siendo la base del SEN, lo que augura que los cubanos seguirán enfrentando apagones prolongados y un horizonte incierto en la crisis energética.