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  • Cuba sufre el desplome del turismo por crisis energética

    Cuba sufre el desplome del turismo por crisis energética

    Las calles de La Habana lucen casi vacías de turistas incluso en plena Semana Santa, reflejando el fuerte deterioro del sector turístico en Cuba, que atraviesa una profunda crisis.

    Según datos oficiales, la isla recibió 262.496 visitantes internacionales en los dos primeros meses de 2026, lo que representa una caída del 30 % respecto al mismo período del año anterior.

    Este desplome está estrechamente vinculado a la crisis energética que afecta al país desde 2024, marcada por apagones constantes, escasez de combustible y dificultades operativas en servicios básicos.

    “Todo en Cuba está parado”, resume Alberto Ruiz Laffitte, encargado de autos clásicos para turistas en La Habana Vieja, una de las zonas más emblemáticas del turismo en la capital.

    El impacto es visible en toda la ciudad: calles oscuras, poco tráfico y actividades turísticas prácticamente paralizadas, en una imagen que recuerda a los meses más duros de la pandemia.

    El sector ya venía debilitado en años anteriores, pero la situación se agravó en 2026, en parte por las limitaciones energéticas y la reducción en el suministro de petróleo.

    En febrero, apenas llegaron 77.663 turistas al país, con caídas significativas en mercados clave como Canadá (-28,4 %), Rusia (-7,6 %) y Estados Unidos (-55,9 %).

    También disminuyeron los visitantes de países como México, Francia, España e Italia, mientras que solo Argentina y China mostraron ligeros incrementos.

    Ante este panorama, las autoridades han comenzado a cerrar hoteles, especialmente en destinos turísticos como Varadero y los cayos del norte, como parte de un plan para reducir el consumo energético.

    Además, el déficit de combustible ha afectado directamente al transporte aéreo, con restricciones en el suministro de queroseno en aeropuertos internacionales.

    Trabajadores del sector confirman la gravedad de la situación. “No hay prácticamente turismo. Ahora hasta ofrecemos servicios a cubanos”, señala Ezequiel Palacios, conductor en La Habana Vieja.

    El turismo, uno de los principales motores económicos del país, se encuentra en su peor momento en décadas, con cifras incluso inferiores a las de 2002 (excluyendo la pandemia).

    Este escenario contrasta con otros destinos del Caribe como Punta Cana o Cancún, que registran récords de visitantes tras la recuperación del sector a nivel global.

    De mantenerse esta tendencia, Cuba cerrará la temporada alta muy lejos de los niveles alcanzados antes de la pandemia, cuando superaba los cuatro millones de turistas anuales.

     

  • EEUU exige al régimen cubano cambios drásticos tras sus intentos de reforzar los lazos comerciales

    EEUU exige al régimen cubano cambios drásticos tras sus intentos de reforzar los lazos comerciales

    El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, insistió este martes en que Cuba debe implementar “cambios drásticos” en su política económica, tras los recientes intentos de La Habana por fortalecer vínculos comerciales con empresas estadounidenses.

    Las declaraciones se dieron durante un encuentro en el Despacho Oval junto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, donde Rubio cuestionó la efectividad de las medidas anunciadas por el Gobierno cubano.

    “Lo que anunciaron ayer no es suficientemente drástico. No va a solucionar el problema”, afirmó el funcionario estadounidense ante la prensa.

    Rubio sostuvo que la economía cubana enfrenta dificultades estructurales tras años de dependencia de subsidios externos, primero de la Unión Soviética y luego de Venezuela, lo que, a su juicio, ha dejado al país sin capacidad de recuperación interna.

    “Es una economía que ha sobrevivido (…) gracias a los subsidios de la Unión Soviética y ahora de Venezuela. Ya no reciben subsidios, así que tienen muchos problemas. La gente a cargo no sabe cómo arreglarlo. Tienen que conseguir gente nueva a cargo”, expresó Rubio.

    El secretario de Estado reiteró además que el levantamiento del embargo estadounidense dependerá de cambios políticos en la isla, una postura que mantiene la presión sobre el gobierno cubano en medio de su crisis económica.

    Las declaraciones surgen luego de que el viceprimer ministro de Cuba, Óscar Pérez-Oliva Fraga, manifestara que el país está dispuesto a establecer una relación comercial “fluida” con empresas de Estados Unidos.

    “El bloqueo nos priva del acceso a la financiación, del acceso a la tecnología, del acceso a los mercados y, en los últimos años, se ha dirigido específicamente a privar a nuestro país del acceso al combustible”, afirmó el funcionario cubano en una entrevista televisiva.

    Por su parte, el presidente de Estados Unidos ha reiterado en distintas ocasiones su intención de forzar un acuerdo con La Habana, advirtiendo incluso sobre posibles acciones más directas si no se concretan avances.

    “Tomar Cuba de alguna forma, ya sea liberarla o tomarla. Creo que puedo hacer cualquier cosa que quiera con ella”, dijo recientemente Trump.

    El contexto se da en medio de una creciente presión política y económica sobre Cuba, mientras Washington mantiene su exigencia de reformas profundas como condición para cualquier acercamiento bilateral.

  • La crisis de transporte en Cuba obliga a las personas a caminar kilómetros

    La crisis de transporte en Cuba obliga a las personas a caminar kilómetros

    a Habana enfrenta una crisis de transporte al límite que obliga a miles de cubanos a recorrer largas distancias a pie ante la reducción de buses y el severo racionamiento de combustible.

    Maykel, un vendedor de viandas de 35 años, camina 20 kilómetros diarios para ir y volver del trabajo, ya que pagar el transporte implicaría destinar alrededor del 16 % de su salario mensual.

    El deterioro del servicio se agudizó tras el cerco petrolero impuesto por Estados Unidos en enero, cuando Washington amenazó con aranceles a países que suministren crudo a la isla.

    Como respuesta, el Gobierno cubano activó un plan de contingencia que incluye la disminución del transporte público y restricciones estrictas en la venta de gasolina y diésel, lo que disparó los precios en el mercado negro.

    En las paradas de autobús de La Habana se observan aglomeraciones o bancos vacíos, reflejo del colapso del sistema.

    Miguel Leyva, de 71 años, aguardó cuatro horas bajo el sol para intentar llegar a la terminal ferroviaria.

    “El transporte está pésimo. Las guaguas (autobuses) no las ponen. Ponen una y después a las 10 horas no ponen más. No hay dinero ni para pagar ni para comer”, lamentó.

    El jubilado recibe una pensión de 2,000 pesos cubanos, equivalente a unos $4 en el mercado informal.

    La escasez también afecta a taxistas y conductores privados.
    Armando, de 65 años, aseguró: “No tengo gasolina. Estoy prácticamente parado. Y lo peor está por venir”.

    Las estaciones que venden en moneda nacional dejaron de despachar combustible, mientras que las que operan en dólares asignan turnos mediante aplicaciones móviles que pueden tardar meses y limitan la compra a 20 litros (5.2 galones) por usuario. En el mercado negro, el litro alcanza precios que equivalen hasta a la mitad de un salario promedio de 6,000 pesos.

    Ante la incertidumbre, algunos optan por alternativas como la bicicleta o el transporte eléctrico, aunque los apagones diarios dificultan la carga de baterías.

    Mercedes, de 80 años, aguardó dos horas y media en una parada sin éxito y resumió el sentir de muchos: “En Cuba ya estamos acostumbrados”. La crisis del transporte se suma así a un escenario económico ya golpeado por seis años de severas dificultades.

     

  • La crisis de combustible golpea mercados agrícolas en Cuba

    La crisis de combustible golpea mercados agrícolas en Cuba

    La escasez de combustible en Cuba comienza a impactar los tradicionales mercados agrícolas de La Habana, donde vendedores y clientes enfrentan mayores dificultades para transportar y adquirir alimentos en medio de una economía marcada por inflación, apagones y desabastecimiento.

    Norbys, de 52 años, camina 45 minutos cada día hasta el mercado agrícola donde trabaja en el municipio de Playa, al norte de la capital, debido a que el transporte público es caro y escaso.

    “Hay cosas que faltan porque no pueden llegar, producto del (racionamiento de) combustible. Hay clientes que dicen: ‘Coño, falta tal cosa’. Pero, bueno, ¿qué vamos a hacer? Nosotros traemos lo que podemos”, relató desde su puesto de venta.

    El impacto no se limita al traslado de los vendedores. En el barrio del Vedado, Reinel aseguró que ha tenido que caminar para comprar solo lo imprescindible. A la escasez de combustible se suma el encarecimiento del dólar en el mercado informal, que superó los 500 pesos por unidad el 11 de febrero.

    «Si aumenta el dólar, aumentan (todos) los precios. Imagínate. El dólar también está escaso. El que tiene que comprar, tiene que comprar el dólar más caro. Todo (ha subido). Hasta el pan está más caro», lamentó.

    Aunque por ahora no existe la percepción de un desabastecimiento generalizado, sí crece la preocupación por un posible efecto de especulación en el mercado negro, que con frecuencia está mejor surtido que el formal. José Javier Mosquera, de la empresa privada Petricor, advirtió que el 100 % de sus productos podría verse afectado si continúa la escasez.

    “Es lógico que, con el paso del tiempo, a medida en que se mantenga la escasez de combustible, van a subir (los precios de) los alimentos que provienen de fuera de la capital o van a escasear. Una cosa llevará a la otra, y ya veremos. Por el momento estamos trabajando con transporte que no utiliza combustible (para sus servicios de reparto a domicilio)”, explicó.

    La presión económica se suma a seis años de crisis profunda en la isla, con escasez de alimentos, medicinas y combustibles, dolarización parcial, elevada inflación y migración masiva.

    El Gobierno cubano implementó un plan de contingencia que incluye racionamiento severo de combustible, reducción de servicios públicos, suspensión de clases presenciales universitarias, teletrabajo y horarios restringidos en oficinas estatales.

    En medio de este panorama, España anunció el envío de alimentos y productos de higiene, mientras México confirmó un nuevo paquete de ayuda humanitaria.

     

  • Los apagones diarios asfixian a los cubanos

    Los apagones diarios asfixian a los cubanos

    “¿Hay alguien atrapado en el ascensoooor?”, grita, con la lámpara de su celular en la mano, Heidi Martínez, la administradora de un edificio de 18 plantas en el barrio de Alamar, en las afueras de La Habana.

    Martínez, de 53 años, no es técnica ni mecánica. Pero se ha convertido en experta en abrir manualmente el elevador de este bloque de viviendas. Lo hace varias veces a la semana cuando un vecino se queda atrapado por los cortes diarios de electricidad.

    “Ya hemos cogido cultura de apagones”, cuenta a EFE en la entrada del edificio.

    Los cortes por déficit de generación de corriente en la isla se han cronificado desde hace años en este barrio periférico, pero en las últimas semanas han arreciado hasta lo difícilmente soportable, con entre 15 y 20 horas diarias por todo el país, debido al asedio petrolero de Washington sobre Cuba.

    De hecho, la isla sufrió este martes el apagón más extenso del que se tiene registro, según datos oficiales. En el momento de máxima demanda, en la tarde-noche, más de un 64 % del país quedó simultáneamente sin corriente.

    Aquí, en Alamar, esta pesadilla viene con un extra que se ha convertido en un dolor de cabeza para sus alrededor de 100.000 pobladores. Lo llaman “quita y pon”, explica Martínez: repetidos cortes de corriente sin patrón alguno que se prolongan por horas, todos los días.

    «Pueden ser 20 minutos, puede ser media hora, puede ser una hora… Nadie se adapta a eso. Eso es de: ‘ya, ¿qué remedio?’», cuenta a EFE Erleny, de 49 años, mientras repara la cámara de una llanta en un taller improvisado frente a los garajes del edificio.

    Este titileo ya es parte del día a día de los habitantes de Alamar. Según Gladys Berriel, una profesora de Educación Especial jubilada de 74 años, el problema comenzó en 2023 y “se quedó así”.

    La frustración es tal, agrega, que no pocos vecinos cambiarían el “quita y pon” por los prolongados apagones de otras regiones.

    “Si por lo menos tuviéramos una programación, porque sabemos perfectamente la situación que hay con el tema del combustible, usted se ajusta”, coincide Martínez, la administradora del edificio.

    La situación va más allá de las molestias y del susto de quedar atrapado en el elevador. El «quita y pon» estropea sin clemencia electrodomésticos en un país donde la escasez de productos y la fuerte inflación juegan en contra.

    Según le cuenta Berriel a EFE, arreglar su refrigerador le costó por encima de su pensión.

    «Tuvimos que pagar 5.000 pesos (11 dólares, al cambio oficial) para el arreglo, y estoy pensionada. A mí lo que me pagan de jubilación son 3.156 pesos (6,8 dólares) y eso que trabajé 37 años en educación», lamenta.

    Crisis sobre crisis

    El asedio petrolero de EE.UU. ha agravado la ya crítica situación energética en Cuba, que desde el verano de 2024 sufre prolongados apagones diarios por todo el país por las frecuentes averías de sus obsoletas centrales termoeléctricas y la falta de divisas para importar crudo.

    Desde el 9 de enero no ha entrado en Cuba combustible del exterior, cuando la isla apenas produce un tercio de sus necesidades energéticas. Y las consecuencias son ya evidentes en la isla.

    El Gobierno anunció la semana pasada un duro paquete de contingencia para tratar de subsistir sin petróleo del exterior: los hospitales, las oficinas estatales y el transporte público están en servicios mínimos, las universidades con enseñanza remota, se han cancelado eventos culturales y científicos y el combustible está severamente racionado.

    Expertos independientes consideran que entre febrero y marzo Cuba va a empezar a sufrir gravemente por la falta de combustible, que es un bien imprescindible y cuya falta afecta transversalmente a todos los sectores.

    En los últimos días varios países han anunciado el envío de ayuda humanitaria a la isla. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU consideró este viernes que EE.UU. incumple la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional con el asedio petrolero.

  • Colas de gasolina crecen en Cuba tras perder crudo venezolano y agravan crisis energética

    Colas de gasolina crecen en Cuba tras perder crudo venezolano y agravan crisis energética

    Sentado sobre su motocicleta bajo el sol intenso de La Habana, Jesús Méndez, de 66 años, esperaba en una larga fila para repostar gasolina y con humor resignado resumió la situación energética en Cuba: “(Esto) está duro… y tomó viagra para estar duro.” Las largas colas han reaparecido en las estaciones de servicio tras el corte del suministro de petróleo venezolano, una fuente clave de carburante para la isla.

    La interrupción del crudo desde Caracas —que representaba alrededor del 30 % de las necesidades energéticas cubanas en 2025— ha vuelto a exponer la vulnerabilidad del sistema energético de la isla, que no tiene divisas suficientes para importar combustible de otros proveedores.

    Para Yanely, de 46 años, la fila no es una simple espera, sino una expresión de miedo ante la escasez. Tras más de una hora sin avanzar, explicó que ya no se trata de “colas fantasma” ante estaciones vacías, sino filas motivadas por el temor a quedarse sin combustible. “La gente viene a abastecerse por miedo… simplemente por eso”, dijo frente a un servicentro cercano al Malecón.

    Detrás de Yanely, Ramón García, jubilado de 70 años, relató que incluso había guardado gasolina en su casa ante señales de empeoramiento tras el operativo militar estadounidense en Venezuela el pasado 3 de enero. “Tenía un poquitico en la casa y vine por miedo a lo que pueda pasar mañana”, explicó.

    La crisis no afecta de igual forma a todos los cubanos. Las estaciones que venden gasolina en dólares presentan filas más largas, mientras que las que operan con pesos cubanos permanecen sin autos, sin combustible disponible. El Gobierno cubano dolarizó algunas estaciones de servicio el año pasado para mitigar la caída de ingresos por turismo y remesas; ahora esas estaciones tienen prioridad en el suministro.

    Carlos, de 76 años, esperó cuatro horas para llenar el tanque con dólares que consiguió en el mercado negro, ya que los tiempos de espera en la aplicación estatal Ticket pueden llegar hasta dos meses en La Habana. “En moneda nacional no han surtido más, entonces hay que comprar en divisa… no queda de otra”, señaló con resignación.

    Un análisis económico citado por agencias internacionales estima que el fin de los envíos petroleros desde Venezuela podría provocar una caída del 27 % del producto interno bruto (PIB) en Cuba, un aumento del 60 % en el precio de los alimentos y un encarecimiento del 75 % del transporte, reflejando el fuerte impacto sobre la economía isleña.

    Mientras sigue la espera en las filas, el motociclista Méndez dejó una pregunta que resume la incertidumbre de muchos cubanos: “Mientras aprieten los rubios de enfrente (Estados Unidos), ¿qué vamos a hacer? ¿De dónde vamos a sacar gasolina si aquí el petróleo que hay en Cuba está lleno de azufre y no sirve para nada?”.

     

  • Más de 170 activistas y familiares exigen a Cuba liberar a presos por motivos políticos

    Más de 170 activistas y familiares exigen a Cuba liberar a presos por motivos políticos

    Un total de 175 activistas, periodistas independientes, disidentes históricos, familiares de presos y expresos cubanos exigieron este lunes al Gobierno de la isla la liberación «inmediata e incondicional» de «todas» las personas que se encuentran en la cárcel por motivos políticos.

    En un comunicado, los firmantes recordaron que Venezuela y Nicaragua han puesto en marcha un proceso de excarcelación de presos políticos «en los últimos días» por lo que, «en ese contexto, Cuba no puede seguir siendo la gran ausente».

    «Aunque estos anuncios se producen en la opaca y manipuladora retórica propia de los autoritarismos (…) vuelven a colocar en la agenda regional una demanda irrenunciable: la libertad de quienes han sido encarcelados por ejercer sus derechos», destacó el escrito.

    Caracas y varias ONG informaron este lunes de nuevas excarcelaciones, aunque los números varían según la fuente. Mientras los registros oficiales cifran en 116 a los beneficiados, organizaciones de derechos humanos han confirmado entre 40 y 53 presos políticos liberados.

    Por su parte, Managua ha liberado en los últimos días a al menos 24 presos políticos, según los últimos datos confirmados por las familias al Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas de Nicaragua.

    Terroristas en Cuba

    Entre las personas que suscribieron al texto de este lunes se encuentran 20 familiares directos de presos cubanos; disidentes históricos como José Daniel Ferrer y Martha Beatriz Roque; expresos del grupo de los Plantados (opositores encarcelados que se negaron a usar el uniforme); activistas de organizaciones como Justicia 11J y artistas como Tania Bruguera.

    Al menos una decena figura en la lista nacional de terroristas confeccionada por el Gobierno insular.

    Cuba excarceló el año pasado a 553 personas como parte de un acuerdo entre La Habana y Washington, durante los últimos días de la administración del demócrata, Joe Biden, mediado por el Vaticano.

    Distintas ONG de derechos humanos de Cuba e internacionales criticaron el proceso, al que consideraron «opaco, incompleto, injusto y fraudulento». Además, alertaron de que más de la mitad de los excarcelados eran reclusos comunes y no presos por motivos políticos.

    Poco tiempo después, el Tribunal Supremo Popular de Cuba revocó las excarcelaciones de los opositores José Daniel Ferrer y Félix Navarro.

    Ferrer partió al exilio el pasado octubre tras una «solicitud formal» de Washington, según confirmó el Gobierno cubano. Navarro, por otro lado, sigue preso.

  • Incertidumbre política y económica total en Cuba tras la acción de EEUU contra Maduro

    Incertidumbre política y económica total en Cuba tras la acción de EEUU contra Maduro

    La operación estadounidense contra Venezuela y la captura de su presidente, Nicolás Maduro, ha sumido este sábado al Gobierno cubano en una total incertidumbre política, económica e incluso militar.

    Caracas era hasta ahora el principal aliado político de La Habana, así como su principal bastión económico, por los vitales envíos de crudo venezolano que llegaban de forma regular a la isla para alimentar su producción energética, resaltan expertos consultados por EFE.

    El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, aseguró este sábado que el Gobierno cubano tenía motivos para estar «preocupado» tras la operación militar contra Maduro.

    «La situación en Venezuela ahora mismo es de incertidumbre y esa realidad se materializa también sobre Cuba», asegura el profesor de Historia de la Universidad de La Habana Fabio Fernández.

    Señala que «el colapso del chavismo privaría a la isla de su más importante aliado regional y de uno de sus principales apoyos económicos» y advierte que «una Cuba sin el petróleo venezolano solo permite imaginar la profundización de la crisis actual».

    En esta misma línea habla Michael Bustamante, profesor asociado de Historia de la Universidad de Miami (EE.UU). «En términos económicos las implicaciones a corto plazo para Cuba son muy malas, aún en caso de que no se produzca un cambio de régimen total en Venezuela», afirma Bustamante, quien vaticina «efectos muy claros», sobre todo en el ámbito energético.

    A la grave crisis económica en que se encuentra sumida la isla desde hace más de cinco años hay que añadir la energética, que está dejando apagones de 20 o más horas al día a diario en amplias regiones del país y no tiene visos de amainar.

    Y los cortes eléctricos han sido el primer detonante de protestas en los últimos años en Cuba, desde el estallido social de julio de 2021 a los recientes cacerolazos en La Habana y otras localidades en el cuarto trimestre de 2025.

    Además, según el New York Times, Cuba estaba a su vez revendiendo a China parte del petróleo que le suministraba Venezuela, por lo que La Habana estaría además perdiendo una fuente de divisas.

    La isla, que importa el 80 % de lo que consume por el colapso de su producción agrícola e industrial, precisa divisas para importar hidrocarburos y alimentos, y sus otras fuentes de ingresos -el turismo, las remesas y las misiones médicas- se encuentran en horas bajas.

    Rafael Hernández, politólogo y editor de la revista Temas, recalca que el petróleo es un «insumo estratégico» para Cuba en la actual crisis energética, pero considera que «lo que más puede afectar» a La Habana es «la caída del Gobierno chavista en Venezuela» (no sólo la captura de Maduro).

     

    Efectos políticos, intervención militar

    Fernández desgrana «el impacto político derivado de la euforia» que la caída de Maduro puede tener en «los sectores hostiles al Gobierno de La Habana dentro de la Administración Trump, la emigración cubana e incluso en el ámbito doméstico» de la isla.

    Bustamante, por su parte, reconoce que, en su opinión, «si las implicaciones económicas son claras, las políticas no lo son», pues dependen de los próximos movimientos en Caracas, Washington y La Habana y las subsiguientes reacciones cruzadas.

    En todo caso, a la luz de los últimos acontecimientos, Bustamente no descarta una acción militar estadounidense en Cuba, aunque no ve clara la argumentación para legitimarla. «Eso no quiere decir que no es posible: cualquier cosa es ahora posible a estas alturas».

    Fernández tampoco descarta que la isla pueda convertirse en objetivo militar de la Administración Trump. «Se abre, potencialmente, un escenario en el que pudiera concretarse una agresión a Cuba; acción que no ocurriría inmediato, pues implica la construcción de un motivo, la preparación de la opinión pública,…», argumenta.

    Hernández subraya también que los argumentos con los que se ha acusado a Venezuela desde la administración Trump en los últimos meses (narcotráfico, principalmente) no sirven para Cuba, a la que Washington ha denunciado por otros motivos (crisis, mala gestión económica, violaciones de los derechos humanos).

    Destaca además Hernández un último punto sobre la reacción que se podría producir ahora en La Habana en este contexto de creciente agresividad estadounidense.

    «Una mayor probabilidad de agresión de EE.UU. desde la percepción cubana no es una buena noticia para el clima de apertura que requieren las reformas y el espacio político y de debate en Cuba y eso ha sido asi siempre. El síndrome de fortaleza sitiada no contribuye», explica.

  • Rubio, tras la caída Maduro: «si estuviera en La Habana estaría preocupado»

    Rubio, tras la caída Maduro: «si estuviera en La Habana estaría preocupado»

    El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo hoy, tras la operación que depuso a Nicolás Maduro del poder en Venezuela, que si «estuviera en La Habana, estaría preocupado aunque fuera un poco», mientras que el presidente Donald Trump, dijo que la isla es un «caso muy similar» y que su objetivo es ayudar al pueblo cubano frente al castrismo.

    Rubio dijo en la rueda de prensa en la que Trump detalló la operación relámpago que capturo a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, esta noche en Caracas, que este operativo es un golpe a la inteligencia y a la seguridad cubana, que «básicamente, había colonizado Venezuela desde el punto de vista de la seguridad».

    «Les hemos ganado la partida. Todos esos guardias que ayudan a la protección de Maduro, el algo conocido, hasta la agencia de espionaje (venezolana) estaba llena de cubanos», destacó Rubio, quien dijo que Venezuela «debe declarar su independencia de Cuba», tras la caída de Maduro, detenido en un buque militar estadounidense tras ser apresado por fuerzas especiales estadounidenses en una residencia de máxima seguridad.

    Trump dijo desde Mar-a-Lago, acompañado entre otros por Rubio, que el sistema castrista cubano «no es bueno para Cuba. Ese pueblo ha sufrido por muchos, muchos años y creo que acabaremos hablando de Cuba porque es una nación fallida y queremos ayudar a ese pueblo».

    «Es un caso muy similar en el sentido de que queremos ayudar al pueblo de Cuba y a la gente que se vio forzada a salir de Cuba y vive ahora en nuestro país», aclaró Trump, quien reiteró que «nos queremos rodear de buenos vecinos y estabilidad».

    Rubio también afirmó que el embargo al petróleo venezolano se mantiene y que, por lo tanto, bloquearán el envío de combustible a Cuba, una línea de flotación económica esencial para la isla.