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  • Miles de familias ucranianas siguen separadas tras cuatro años de ocupación rusa

    Miles de familias ucranianas siguen separadas tras cuatro años de ocupación rusa

    Cuatro años después del inicio de la invasión a gran escala de Rusia, que mantiene bajo control alrededor del 20 % del territorio ucraniano, miles de familias continúan separadas y con escasas esperanzas de reencontrarse. El contacto entre quienes viven en zonas ocupadas y quienes huyeron está marcado por el temor y la vigilancia constante.

    Anna, médica que escapó a Leópolis desde el sur ocupado, no ve a sus padres desde hace más de cuatro años. “Tengo miedo de no reconocerlos cuando finalmente nos veamos”, relata a EFE.

    “Soy médica y sé cómo la edad cambia a la gente. También tengo miedo de no ser capaz de presentarles nunca a mis hijos”, añade, cuidando cada palabra para no ponerlos en riesgo.

    El miedo domina sus conversaciones telefónicas: sólo hablan en ruso para evitar sospechas, ya que el uso del ucraniano podría ser motivo de denuncia.

    “El único peligro al que estoy sometida aquí son los bombardeos rusos”, afirma Anna. “Para ellos, una palabra equivocada, una mirada equivocada entraña una amenaza”. Evacuarlos resulta casi imposible por los controles militares y el riesgo de detención de hombres en los puestos de control.

    Alevtina Shvetsova, periodista desplazada de Mariúpol, advierte que viajar a territorios ocupados es “extremadamente peligroso”. Quienes intentan hacerlo deben atravesar terceros países, enfrentarse a largos interrogatorios y arriesgarse a detenciones.

    Tetiana, una estudiante de 19 años, tampoco ve a su abuelo desde hace más de tres años y medio. “Están bajo vigilancia constante”, asegura. “Los rusos intentan quebrarles, quitarles lo que aman”.

    Las actuales conversaciones de paz generan frustración entre muchos de los más de 3.7 millones de desplazados internos, que temen que Rusia conserve los territorios ocupados sin rendir cuentas. A pesar de ello, Tetiana mantiene la esperanza:

    “Tenemos una gran fe y lo esperamos de todo corazón. Queremos volver a o al menos tener la oportunidad de ir y sentirnos allí como en casa”.

     

  • Ucrania vive su cuarta Navidad en guerra bajo ataques rusos

    Ucrania vive su cuarta Navidad en guerra bajo ataques rusos

    Ucrania conmemoró este jueves su cuarta Navidad desde que inició la invasión rusa, marcada por nuevos ataques, cortes de energía y un ambiente sombrío en medio de un conflicto que parece lejos de terminar.

    Desde Leópolis, en el oeste del país, muchas familias —incluidas algunas con soldados de permiso o en rehabilitación— intentaron salir a las calles para encontrar un poco del espíritu navideño. Sin embargo, los bombardeos rusos entre la noche del 24 y la mañana del 25 de diciembre empañaron los festejos en varias ciudades, afectando severamente el sistema eléctrico nacional.

    Járkov, la segunda ciudad más grande de Ucrania, sufrió graves daños en sus sistemas de electricidad y calefacción, donde las temperaturas descendieron hasta los -11 grados Celsius. Los ataques dejaron una persona muerta y al menos 15 heridos.

    “Nos quieren asustados y deprimidos”

    “No estoy sintiendo realmente el espíritu navideño”, expresó a EFE Katerina Bushtruk, una artista de 28 años originaria de Zaporiyia, en el sur del país, quien explicó que tanto su padre como su esposo combaten en el frente. Aun así, decoró su apartamento como un acto simbólico de resistencia: “Nos quieren asustados y deprimidos”, afirmó.

    En Leópolis, familiares de soldados prisioneros colgaron cientos de lazos con sus nombres junto a un nacimiento navideño. A un costado se instaló un árbol con regalos simbólicos, acompañado de mensajes como: “Sólo se puede celebrar cuando todos están en casa” y “Estas Navidades esperamos a personas, no milagros”.

    El retorno de todos los cautivos ucranianos —militares y civiles— forma parte del plan de paz de 20 puntos que el presidente Volodímir Zelenski presentó esta semana, tras negociaciones con Estados Unidos. Este plan sustituye una propuesta anterior de 28 puntos elaborada por la Casa Blanca.

    Dudas sobre una paz real

    Pese al intento de reactivar una solución diplomática, muchos ucranianos se muestran escépticos sobre las intenciones de Rusia. La posibilidad de que Moscú acepte algún acuerdo, incluso si Ucrania reconoce la ocupación de un 20 % de su territorio, genera profundas dudas.

    “Sueño con que toda nuestra gente regrese a casa. Pero no creo realmente que los rusos los vayan a devolver: los rusos ya han demostrado lo que valen sus promesas”, sostuvo Bushtruk.

    Mientras unas familias compartían la cena de Nochebuena, otras no pudieron reunirse. Según autoridades locales, más de 50,000 habitantes de la región de Leópolis sirven en el Ejército, y solo una parte pudo celebrar con breves festejos desde las trincheras.

    En el cementerio militar de Leópolis, decenas de familias se congregaron para rendir homenaje a sus seres queridos caídos, adornando las tumbas con pequeños árboles navideños, dulces y juguetes. En ese lugar se entonó un ‘villancico de duelo’ para recordar a los soldados muertos en combate.

    “No podrá haber paz hasta que Rusia vea nuestra fuerza”, afirmó Olga Spodar, madre de Nazari, un voluntario que murió al año de alistarse, a los 38 años.

    “La única salida es la victoria”

    Tanto Bushtruk como Spodar coincidieron en que no hay confianza en los acuerdos. “No creo que estas negociaciones den ningún fruto, porque Rusia no dejará de atacarnos, incluso si hace una pausa”, dijo Spodar. Por su parte, Bushtruk advirtió:

    “Lo peor que podríamos hacer es dejarnos engañar por garantías vagas y asegurar así un futuro terrible para nuestros descendientes”.

    Bushtruk concluyó que Ucrania está pagando un precio “increíblemente alto”, con la vida de “los mejores de los mejores”, quienes luchan para que el país logre consolidarse como una nación libre, fuerte e independiente.

     

     

  • Los ucranianos dudan que la reunión Trump-Putin en Alaska aporte avances para frenar la guerra

    Los ucranianos dudan que la reunión Trump-Putin en Alaska aporte avances para frenar la guerra

    Los ucranianos se muestran escépticos ante la próxima reunión entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el líder ruso Vladímir Putin, que tendrá lugar el viernes en Alaska (EE.UU), y expresan pocas esperanzas de que la cita dé lugar a una postura más firme de Estados Unidos frente a Rudia o de que contribuya a poner fin a la guerra.

    «Me gustaría ver por fin a Trump actuar con dureza hacia Putin y mostrar claramente que está del lado de Ucrania, proporcionando fuertes garantías de seguridad», dijo Olia Krivitska, una traductora de 36 años que recientemente regresó a la ciudad occidental de Leópolis desde Mykolaiv, donde ayudó a reconstruir casas destruidas y fue testigo de la devastación causada por los bombardeos rusos.

    «Putin entiende el lenguaje de la fuerza, y si Trump hace alguna concesión, sólo dará luz verde al líder ruso para seguir conquistando nuestras tierras», subrayó Krivitska.

    Sin embargo, admitió estar «asustada por la ambigüedad de Trump» y por la posibilidad de que haga «gestos amistosos» a Putin.

    «Es una mala estrategia. Hay que tratar con dureza a los criminales de guerra. De lo contrario, se legitima a cualquiera que invada un territorio extranjero sólo porque tiene poder y armas, sabiendo que se seguirá tratando con él como si nada hubiera pasado», subrayó.

    No se esperan avances

    «A juzgar por los últimos acontecimientos, no espero ningún avance. Hay mucha decepción acumulada con el presidente de Estados Unidos y su falta de acción», dijo a EFE Tetiana Shchekina, una economista de 50 años de Kiev, en la plaza central de Leópolis.

    Shchekina acababa de asistir a una ceremonia de despedida en la plaza, donde funcionarios municipales, entre ellos el alcalde Andrí Sadoví, se unieron a residentes y turistas para rendir homenaje a los soldados caídos.

    «Es muy doloroso», dijo mientras luchaba por contener las lágrimas.

    «Espero que los socios europeos influyan en Estados Unidos para que nos ayuden más a detener a Rusia en el campo de batalla. ¿Qué tipo de alto el fuego podemos tener si Rusia quiere seguir matándonos?», añadió.

    Un soldado de unos 20 años, apoyado en una muleta, compartió un sentimiento similar antes de marcharse: «La reunión no cambiará nada, todo seguirá como hasta ahora».

    Esta sensación de desilusión está muy extendida en Ucrania, donde las esperanzas de un apoyo decidido de Estados Unidos se han visto frustradas por el hecho de que Trump no haya condenado de forma inequívoca la invasión de Putin y no haya aumentado la presión sobre Moscú.

    No hay confianza en Trump, se confía en Europa

    «Durante todo este tiempo, el presidente Trump nos ha sorprendido con su falta de claridad, llamando blanco a lo negro y viceversa, y con lo que parece ser su amistad con el líder ruso. No confiamos en él», dijo a EFE Olena Stashenko, una profesora de 68 años de una facultad de medicina de Jersón.

    Stashenko, que huyó de su ciudad natal a Mykolaiv debido a los implacables ataques rusos, se sintió especialmente impactada por las sugerencias de Trump de que Ucrania podría tener que ceder territorio a Rusia y por su falta de condena ante tal escenario.

    «Me desconcierta cómo alguien puede invadir el territorio de otro país, destruir pueblos y ciudades y exigir que se redibujen las fronteras en pleno siglo XXI. Es una barbaridad», afirmó.

    Para los ucranianos, la naturaleza de cualquier acuerdo de paz es fundamental.

    «La paz significa que los rusos se vayan. Esta es nuestra tierra», afirmó Stashenko.

    «Creemos en nosotros mismos y en el apoyo de la comunidad europea, algo que es vital para nosotros», añadió, señalando que su hijo está luchando en el frente cerca de Jersón, en el sur de Ucrania.

    Sanciones más severas

    «Las acciones Trump son gestos vacíos. Si el mundo quisiera poner fin a esta guerra, podría hacerlo fácilmente por la fuerza», afirmó Oleg Polovina, un ingeniero de 49 años de Irpin, una ciudad cercana a Kiev devastada por los ataques rusos durante el fallido intento de Moscú de capturar la capital.

    Polovina señaló que los miles de millones que otros países pagan por el petróleo ruso permiten a Rusia financiar misiles y aviones para mata ucranianos y señaló que Trump y otros líderes mundiales podrían haber dejado sin dinero a esta máquina de guerra mediante sanciones más duras.

    Su esposa, Natalia Dmitrenko, argumentó que negociar con Rusia o buscar alto el fuego temporal es inútil.

    «Tarde o temprano, Rusia volverá a invadir. Esto ya ocurrió después de que se apoderaran de Crimea y parte de Donbás. Tuvimos un alto el fuego y, sin embargo, invadieron en 2022», afirmó.

    «La guerra continuará a menos que Rusia sea aplastada, golpeada tan fuerte que nunca más pueda atacarnos», enfatizó Dmitrenko.