Más de un centenar de versiones de ‘Los viajes de Gulliver’, la célebre sátira del escritor irlandés Jonathan Swift (1667-1745), se exhiben este jueves en la universidad Trinity College de Dublín para celebrar el 300 aniversario de la primera publicación de esta obra, que salió a la luz de forma anónima en Londres y nunca ha dejado de imprimirse.
La exposición reúne distintas ediciones, adaptaciones e interpretaciones de las aventuras de Lemuel Gulliver, entre ellas una publicada en la capital irlandesa en 1761, de la que se conserva el único ejemplar conocido de esa versión abreviada.
La muestra, instalada en la histórica biblioteca ‘Long Room’ de la universidad, de la que Swift fue alumno, permite recorrer la evolución editorial e ilustrativa de una novela que alcanzó un éxito inmediato y fue traducida rápidamente a diferentes idiomas.
Tres siglos después de su publicación, ‘Los viajes de Gulliver’ siguen navegando entre generaciones como una de las sátiras más influyentes de la literatura, tan vigente ahora como entonces por su crítica a la vanidad humana, la corrupción, la desigualdad o el fanatismo religioso.
Y pese a que no es un libro infantil, la obra tampoco ha dejado de excitar la imaginación de los más jóvenes, enganchados a las aventuras fantásticas de su protagonista en tierras exóticas de gigantes, liliputienses o caballos racionales, y también al humor de Swift (Dublín, 1667-1745).
Así ha sido desde que apareció un anuncio en un periódico londinense el 28 de octubre de 1726: «En este día se publica ‘Viajes a varias naciones remotas del mundo, por Lemuel Gulliver, primero cirujano y después capitán de varios barcos, en dos volúmenes, impresos por Benjamin Motte en Middle Temple Gate, Fleet Street».
La muestra del Trinity College destaca también el trabajo de los editores, grabadores e ilustradores que han reinterpretado la obra a lo largo de los últimos tres siglos.
Para seleccionar los ejemplares expuestos, los comisarios revisaron y analizaron todas las copias conservadas en la biblioteca de la universidad para estructurar el recorrido en torno a las cuatro partes del libro, con el objetivo de mostrar la diversidad de formatos y estilos de las distintas ediciones.
Swift confesó en privado en 1725 que escribió la novela para «irritar al mundo, no para entretenerlo», en referencia a la censura que sufrieron las primeras ediciones de la mano de Motte, temeroso por el impacto de sus dardos al poder establecido.
De hecho, pasaron nueve años hasta que la obra llegó a publicarse tal y como la concibió el ácido religioso, conocido también por sus famosos panfletos, escritos bajo diferentes seudónimos -como Gulliver-, sobre la corrupción política, la opresión británica en Irlanda o la hipocresía religiosa y moral.
Fue un clérigo de día y un autor comprometido en los ratos libres que le dejaba su puesto como deán de la catedral de San Patricio, que ocupó durante 32 años hasta su muerte.
