El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió este martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que Nicaragua “no resolverá sus problemas impidiendo a la oposición que se presente a elecciones”, en una crítica al Gobierno de Daniel Ortega. La intervención ocurrió durante el debate general de la ONU en Nueva York.
El señalamiento de Lula ocurre en medio de cuestionamientos internacionales por la situación política nicaragüense. Expertos de Naciones Unidas denunciaron este martes desapariciones forzadas, torturas y detenciones arbitrarias de opositores, mientras que las relaciones diplomáticas entre Brasil y Nicaragua se mantienen reducidas a mínimos.
El mandatario brasileño también cuestionó «la división del mundo en zonas de influencias» y las «investidas neocoloniales por recursos estratégicos», las cuales, según el, «constituyen gestos anacrónicos».
En ese contexto, Lula afirmó que el pueblo venezolano «merece definir su propio destino», después de la operación militar estadounidense del pasado 3 de enero en Caracas que terminó con la captura de Nicolás Maduro. Lula también cuestionó esta semana la intervención de Estados Unidos y sostuvo que Venezuela debe recuperar plenamente su soberanía.
Desde la captura de Maduro, la presidenta interina Delcy Rodríguez estrechó la cooperación con Washington, mientras su Gobierno avanzó en medidas de apertura política, como contactos con sectores opositores y liberaciones de presos políticos. Sin embargo, todavía no se ha establecido un calendario para nuevas elecciones.
Lula ya había planteado que Rodríguez debería convocar comicios para permitir que los venezolanos decidan quién debe ocupar la Presidencia. El gobernante brasileño ha insistido en rechazar la intervención extranjera y defender la autodeterminación de los países latinoamericanos.
Durante su intervención ante Naciones Unidas, Lula también pidió una respuesta internacional frente a la crisis humanitaria de Haití al señalar que existen «límites a la indiferencia». Además, abordó la situación de Cuba y condenó las medidas económicas estadounidenses contra la isla.
El presidente brasileño calificó esas medidas como un «castigo colectivo impuesto a 10 millones de personas por un embargo económico y un cerco energético ilegal», en momentos de fuertes tensiones entre Washington y La Habana. La Administración Trump mantiene una política de presión sobre el Gobierno cubano, mientras la isla atraviesa una profunda crisis económica y energética.
