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  • El ícono de los derechos laborales en EEUU, César Chávez, abusó de niñas y mujeres, revela investigación

    El ícono de los derechos laborales en EEUU, César Chávez, abusó de niñas y mujeres, revela investigación

    El fallecido César Chávez (1927-1993), icónico líder sindical campesino en Estados Unidos, fue señalado por el abuso sexual de niñas y mujeres según una investigación del diario The New York Times, a la que se suman las denuncias de la histórica activista Dolores Huerta, quien afirmó haber sido también una de sus víctimas y quedar embarazada en dos ocasiones.

    Dos mujeres acusan a Chávez de agresión sexual cuando ellas eran menores de edad, según el reporte del diario, publicado este miércoles.

    Las mujeres, identificadas como la señora Murguía y Debra Rojas, son hijas de organizadores del movimiento sindical que Chávez lideró desde la década de los sesenta en California.

    En una entrevista al medio, Murguía aseguró que Chávez la llamaba a su oficina constantemente, donde mantuvieron encuentros sexuales cuando ella apenas tenía 13 años.

    Los abusos se habrían dado cuando el líder rondaba en sus 40 años y ya se había convertido en una figura en ascenso en la lucha sindical.

    Murguía, ahora de 66 años, contó al rotativo que quedó tan traumatizada que, para cuando cumplió 15 años, había intentado quitarse la vida en múltiples ocasiones.

    Entre tanto, Rojas relató que tenía 12 años cuando Chávez la tocó de manera inapropiada por primera vez, «manoseándole los pechos» en la misma oficina donde se reunía con Murguía, según detalla el rotativo.

    El sindicalista, que falleció en Arizona a los 66 años, hasta ahora había sido recordado como uno de los líderes más importantes en la defensa de los derechos de los campesinos y como precursor del Sindicato de Campesinos (UFW, en inglés)

    Un secreto de Huerta por 60 años

    El comportamiento abusivo de Chávez fue ratificado por Dolores Huerta, de 96 años, su compañera en la lucha y otra icónica líder del movimiento sindical en EE.UU., a la que también habría asaltado sexualmente dos veces.

     «La primera vez fui manipulada y presionada para tener sexo con él, y sentí que no podía decir que no porque él era alguien a quien yo admiraba: mi jefe y el líder del movimiento al que ya le había dedicado años de mi vida. La segunda vez fui forzada, contra mi voluntad y en un ambiente en el que me sentía atrapada», detalló la líder sindical en un comunicado.

    Ambos encuentros resultaron en embarazos que Huerta mantuvo en secreto para después entregar los niños a diferentes familias «para que pudieran darles una vida estable».

    La líder dijo que mantuvo el secreto por los últimos 60 años porque creyó que exponer la verdad «dañaría» al movimiento de campesinos por el cual había luchado su vida entera.

    Agregó que experiencias previas de abuso y violencia sexual «la convencieron» de que tenía que  soportar estos incidentes «sola y en secreto».

    Pero la investigación del periódico la impulsó a compartir sus experiencias, le ayudó a entender que era  «una sobreviviente» de violencia, de abuso sexual, y de hombres «manipuladores» que la veían a ella y a otras mujeres como «propiedad y objetos» de control.

    Huerta dijo sentirse enfurecida al conocer los testimonios de Rojas y Murguía. «No hay palabras lo suficientemente fuertes para condenar las acciones deplorables que él cometió».

    En su investigación, el periódico encontró que las acciones de Chávez  parecen formar parte de «un patrón más amplio» de conducta sexual inapropiada, gran parte del cual nunca se había hecho público.

    El periódico subraya que encontró documentos que corroboran que las mujeres, entonces menores de edad, conocían a Chávez y compartieron tiempo con él.

    La caída de una figura latina

    La investigación ha sido un balde de agua fría para el liderazgo campesino y el sindicato de la UFW, que se vio obligado a cancelar todos los eventos que se realizan este mes en su honor en California, un estado que le ha rendido honores al latino declarando el 31 de marzo como el día de Cesar Chávez.

    Uno de sus hitos de su lucha sindical fue la huelga de recolectores de uvas de Delano, en el Valle Central del Estado Dorado, que empezó en septiembre de 1965, se extendió durante años y sirvió para que, por primera vez, los campesinos de diferentes orígenes -Mexicanos, filipinos y chinos- se unieran en un frente común.

    En 1994 el entonces presidente de Estados Unidos Bill Clinton concedió póstumamente a Chávez la Medalla Presidencial de la Libertad, el máximo honor civil de la nación.

    Conmoción en política estadounidense

    Diversos congresistas, organizaciones de derechos civiles y el gobernador de California condenaron las acusaciones de abuso sexual contra el fallecido líder sindical.

    El gobernador de California, Gavin Newsom, expresó su respaldo a las víctimas y aseguró que se tomarán medidas ante la gravedad de los señalamientos.

    “Estamos a favor de la justicia, de la verdad, de la transparencia. Respaldamos a las víctimas”, subrayó el mandatario en conferencia de prensa.

    El Caucus Hispano del Congreso de Estados Unidos también reaccionó y afirmó que “la rendición de cuentas nunca muere”, al tiempo que expresó su apoyo a las sobrevivientes y condenó los hechos.

    Por su parte, la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) sostuvo que ninguna figura pública está por encima de la responsabilidad cuando se trata de respetar la dignidad humana.

    Organizaciones como Voto Latino calificaron las acusaciones como “indefendibles” y señalaron que la noticia ha sido devastadora para la comunidad hispana.

    El impacto ha sido particularmente fuerte en California, donde Chávez es reconocido por su lucha sindical, lo que llevó incluso a la cancelación de actividades conmemorativas en su honor.

     

  • Un migrante venezolano presenta un querella civil en EEUU por haberlo enviado al CECOT

    Un migrante venezolano presenta un querella civil en EEUU por haberlo enviado al CECOT

    Uno de los más de 250 migrantes venezolanos enviados por Estados Unidos a una cárcel de máxima seguridad en El Salvador presentó este jueves una demanda civil contra el Gobierno, alegando que fue detenido y expulsado sin el debido proceso legal.

    Neyiyerver Adrián León Rengel, quien fue liberado la semana pasada y llevado de vuelta a Venezuela tras pasar más de 4 meses detenido en el CECOT, denuncia haber sufrido abuso «físico, verbal y psicológico» y pide $1.3 millones en retribución por daños.

    La demanda, interpuesta con el respaldo de la organización Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), es la primera que presenta uno de los venezolanos que fueron expulsados a El Salvador.

    «Los funcionarios federales le mintieron a Rengel, diciéndole que sería enviado a su país de origen, Venezuela. Sin embargo, pasó más de cuatro meses en El Salvador –un país que no es su lugar de origen ni donde tiene vínculos personales–, donde sufrió abusos», lee el documento.

    El venezolano, de 27 años, trabaja como barbero en Irving, a las afueras de Dallas (Texas) y fue detenido por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en el parqueadero de su apartamento.

    Entró en EE.UU. a través de la aplicación CBP One, un programa impulsado por el Gobierno de Joe Biden (2017-2021) para que los migrantes pudieran presentarse en la frontera sur y había solicitado también un Estatus de Protección Temporal (TPS).

    Las autoridades, detalla el documento, lo identificaron «erróneamente» como miembro de la pandilla venezolana Tren de Aragua y lo enviaron a El Salvador bajo la Ley de Enemigos Extranjeros, invocada por Trump para expulsar a los venezolanos acusados de formar parte de este grupo criminal.

    En el CECOT, Rengel soportó condiciones «inhumanas y deplorables», de acuerdo con la denuncia: «fue recluido junto a 18 o 19 detenidos venezolanos más en una celda de apenas tres por tres metros. La mayoría de los días permanecían allí las 24 horas, con pocas o ninguna oportunidad de salir».

    Los guardias de seguridad de la prisión le golpearon «en su pecho y su estómago» con puños y bastones y, en una ocasión, lo llevaron a una zona de prisión sin cámaras donde fue «brutalmente agredido», continúa la denuncia.

    Desde LULAC, el director ejecutivo Juan Proaño, asegura que la historia de Rengel es un «llamado de atención para todos los estadounidenses que creen en la promesa de la Constitución y el estado de derecho.

    «El caso del señor Rengel es una parodia de la justicia que merece la atención nacional”, indicó Proaño en un comunicado.

    Washington y Caracas anunciaron el viernes pasado un acuerdo para enviar a los más de 250 venezolanos de vuelta a su país, a cambio de la excarcelación de diez ciudadanos y residentes permanentes estadounidenses detenidos en Venezuela.

    Los migrantes, quienes en su mayoría no contaban con antecedentes penales, pasaron meses incomunicados, en lo que organizaciones defensoras de los derechos humanos calificaron como «desapariciones forzadas».

    El Gobierno de Donald Trump los acusó de pertenecer a la pandilla Tren de Aragua y llegó a un acuerdo con El Salvador para pagar alrededor de seis millones de dólares al año por su detención.