Las autoridades francesas decretaron un toque de queda en dos sectores de París ante las nuevas manifestaciones previstas para este fin de semana, en medio de las protestas contra el encarecimiento de la vida. La medida estará acompañada de un dispositivo especial de seguridad debido a la coincidencia de las movilizaciones con las celebraciones de Halloween.
La Prefectura de Policía estableció que las restricciones estarán vigentes entre las 11:00 de la noche y las 6:00 de la mañana en los alrededores de la plaza de la República y Châtelet-Les Halles. El toque de queda se aplicará durante las noches del sábado al domingo y del domingo al lunes, con el propósito de prevenir nuevos enfrentamientos y alteraciones del orden público.
Las autoridades justificaron la decisión por los incidentes registrados durante las protestas anteriores y el riesgo de nuevos disturbios. Según la Prefectura, las medidas de seguridad «están justificadas por la existencia de alteraciones del orden público». Además, la Policía rechazó el recorrido propuesto por la Confederación General del Trabajo (CGT) y los chalecos amarillos para la manifestación del sábado, y planteó una ruta alternativa entre Porte de Bagnolet y Porte de Charenton, en el este de París, con salida prevista a las 2:00 de la tarde.
El ministro de Justicia de Francia, Gérald Darmanin, también pidió a los fiscales reforzar las actuaciones judiciales frente a posibles episodios de violencia durante las movilizaciones del 31 de octubre. En una circular, insistió en «mantener una respuesta penal firme y rápida» ante el «importante riesgo» de que se cometan «actos violentos el 31 de octubre de 2026, especialmente durante la noche».
Francia refuerza vigilancia ante posibles disturbios
Darmanin advirtió que las autoridades mantendrán especial atención sobre las convocatorias difundidas mediante plataformas digitales. «Las provocaciones públicas a la violencia, especialmente en las redes sociales, deben ser objeto de una vigilancia especial en su tratamiento judicial, recurriendo a los mecanismos de prohibición de acceso a las redes sociales», señaló en un mensaje recogido por el diario Le Figaro. El ministro también indicó que los responsables de agresiones contra policías, incendios, saqueos y daños a edificios públicos «serán puestos a disposición judicial al término de su detención policial y procesados mediante el procedimiento de comparecencia inmediata», mientras que los menores «serán procesados con la misma exigencia de rapidez y firmeza en los casos más graves».
La Policía Nacional francesa informó este viernes que 33 personas detenidas durante las protestas del pasado fin de semana permanecen en prisión provisional por su presunta participación en actos violentos y saqueos. Varios de los arrestados el 24 de octubre comparecieron ante las autoridades judiciales en ciudades como Marsella y Bayona, mientras las fuerzas de seguridad preparan nuevos operativos ante la posibilidad de movilizaciones masivas.
En Marsella, 18 personas fueron detenidas por el saqueo de dos establecimientos comerciales. Cuatro de ellas ingresaron en prisión después de comparecer ante la Justicia, mientras que las restantes quedaron en libertad bajo control judicial. En Tolón, otras 22 personas fueron puestas en prisión provisional por enfrentamientos violentos con agentes policiales, y las detenciones de diez de los implicados fueron prolongadas. En Bayona, un hombre recibió una condena de seis meses de prisión por lanzar gases lacrimógenos y objetos contundentes contra policías, además de agredir a uno de los agentes.
En el departamento de Drome, las autoridades también reportaron la detención provisional de 18 personas por posesión de objetos prohibidos, entre ellos cuchillos, ácido clorhídrico, dispositivos para lanzar proyectiles metálicos y morteros de artificio. El Ministerio del Interior contabilizó 1,314 detenidos durante las manifestaciones del sábado anterior, una cifra inferior a los 2,628 arrestos registrados el 17 de octubre. Las autoridades mantienen la alerta ante las nuevas protestas, mientras buscan evitar que se repitan los enfrentamientos y saqueos ocurridos en distintas ciudades francesas.
