La Mesa Permanente por la Justicia Laboral rechazó este miércoles la propuesta gubernamental de reorganizar la jornada laboral en El Salvador en cuatro días de 11 horas de trabajo y tres de descanso, al considerar que representaría un retroceso en derechos laborales. Las organizaciones plantearon como alternativa reducir la semana laboral de las actuales 44 a un máximo de 40 horas, sin disminución salarial.
Ovidio Hernández, vocero de la Mesa Permanente por la Justicia Laboral, sostuvo que una jornada de 11 horas podría afectar la salud física y emocional de los trabajadores, especialmente al sumar los tiempos de traslado y alimentación.
El dirigente cuestionó además que la iniciativa sea presentada como una modernización laboral y aseguró que las ocho horas diarias representan una conquista histórica que debería preservarse.
La organización argumentó que reducir y comprimir una jornada laboral son medidas diferentes. Mientras la primera alternativa supone trabajar menos horas manteniendo el salario, la segunda concentra una cantidad similar de horas en menos días.
La Mesa señaló que las jornadas prolongadas podrían tener un mayor impacto entre trabajadores que realizan labores físicamente exigentes, industriales, de vigilancia, salud, comercio y servicios, así como entre las mujeres que también realizan labores domésticas y de cuidado.
Teresa Hernández, integrante de la Mesa, cuestionó las condiciones en las que se discute la modificación y planteó una reforma laboral más amplia.
“Ninguna reforma sobre jornada laboral debería aprobarse sin una negociación efectiva con organizaciones sindicales independientes”, sostuvo Teresa Hernández.
Entre las propuestas del colectivo están reducir la jornada máxima a 40 horas semanales sin disminución salarial, aumentar los salarios, garantizar la estabilidad laboral y respetar los contratos colectivos y escalafones.
La Mesa también pidió fortalecer la libertad sindical y la negociación colectiva, además de impulsar cambios al sistema previsional para ampliar su cobertura y mejorar las pensiones. Las organizaciones sostienen que los avances tecnológicos, la automatización y el incremento de la productividad deberían traducirse en una reducción del tiempo dedicado al trabajo y no en jornadas diarias más extensas.
El colectivo también cuestionó las condiciones salariales actuales y señaló que el salario mínimo más alto vigente ronda los $408.80 mensuales. A su juicio, el costo de una vida digna no debe calcularse únicamente con base en la alimentación, sino que también debe considerar gastos de vivienda, servicios básicos, transporte, educación, salud, vestuario, comunicaciones, cuidados y recreación.
Rafael Paz Narváez, del Bloque de Resistencia y Rebeldía Popular, calificó la propuesta como perjudicial para los trabajadores debido a la extensión de la jornada diaria. Según el dirigente, reducir los días laborales podría ser favorable siempre que se mantengan las ocho horas de trabajo por día.
También anunció que las organizaciones convocarán a sectores sindicales y laborales, tanto formales como informales, para participar en una movilización el próximo 15 de septiembre. La marcha está prevista para salir desde las inmediaciones del Hospital Rosales y dirigirse hacia el centro de San Salvador.
El lunes ministro de Trabajo y Previsión Social (MTPS), Rolando Castro, señaló que la comisión que revisa un posible cambio de jornada laboral ha recibido al menos 10 propuestas.
Tras una reunión con la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), Castro dijo el lunes que la discusión sobre un cambio en la jornada laboral se desarrolla bajo un proceso de transparencia y que, así como se sostienen reuniones con empresarios, también se consulta a la parte trabajadora.
Por consenso, el Consejo Superior del Trabajo (CST) —entidad tripartita con representación laboral, empleadora y gubernamental— aprobó el 20 de agosto de 2026 la creación de una comisión para revisar las propuestas de cambio de jornada laboral y mantener reuniones con diferentes sectores.
