El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, subrayó este viernes desde el nuevo Centro de Coordinación Civil Militar en el sur de Israel, cerca de la Franja de Gaza, que Hamás no tendrá ninguna implicación ni gobernará en un futuro la Franja de Gaza.
«Hamás no puede gobernar ni estar implicado en ningún futuro Gobierno de Gaza», dijo.
Y agregó: «Necesitamos entender, el mundo necesita entender, que al otro lado de esa línea amarilla (la zona donde se ha retirado el Ejército dentro de Gaza) todavía hay un grupo terrorista armado y que le hemos visto actuar contra su propia población».
La conocida como «línea amarilla» es el punto al que se han replegado las tropas israelíes dentro de Gaza acordado en esta primera fase del acuerdo del alto el fuego y al que no pueden acercarse los gazatíes civiles.
Este acuerdo firmado por Israel y Hamás establece que en la segunda fase, todavía por discutir, las tropas israelíes deberían completar su salida total de la Franja.
«No serán un camino lineal para completar los 21 puntos del plan y lograr todos los objetivos que intentamos lograr. Habrá altibajos, giros inesperados. Pero creo que tenemos muchas razones para ser optimistas sobre el progreso que se está logrando», indicó.
Y volvió a lanzar la misma amenaza que en los días anteriores otros cargos estadounidenses remarcaron: «Si Hamás no se desarma, eso constituirá una violación del alto el fuego».
«Queremos ver una Gaza donde la gente pueda vivir sin Hamás… donde pueda ir al trabajo, y donde no esté interesada en unirse, apoyar ni ser cautiva por un grupo terrorista», agregó.
El grupo palestino en las últimas horas, tras mantener reuniones con Egipto y facciones palestinas en El Cairo, ha vuelto a incidir en su voluntad de aplicar este acuerdo «hasta el final», remarcando que su objetivo es la protección del pueblo palestino.
Rubio aterrizó ayer en Israel para evaluar la implementación del alto el fuego y reunirse con las autoridades tras la visita del vicepresidente de EE.UU., JD Vance; el enviado de la Casa Blanca en Oriente Medio, Steve Witkoff; y el yerno de Trump, Jared Kushner, en los últimos días.
El gobernante ruso, Vladímir Putin, declaró este miércoles que sería un “error” celebrar una cumbre con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sin tener la certeza de que se alcanzarán resultados concretos, tras la cancelación del encuentro previsto en Budapest.
“Sin lugar a dudas, un encuentro así debe estar bien preparado. Y para mí y para el presidente estadounidense sería un error tomárselo a la ligera y salir después de esa reunión sin el resultado esperado”, declaró Putin a medios locales desde el Kremlin.
El mandatario ruso afirmó que la iniciativa para la reunión provino de la parte estadounidense y que él había aceptado la propuesta. “En nuestra última conversación telefónica, tanto la reunión como su ubicación fueron propuestas por la parte estadounidense. Estuve de acuerdo”, aseguró.
Putin añadió que Moscú sigue apostando por el diálogo, incluso en el contexto actual. Sin embargo, admitió que desconoce si el encuentro con Trump podrá realizarse más adelante. “Ahora veo que, en su declaración, el presidente estadounidense ha decidido cancelar o posponer la reunión. Lo más probable es que se refiera a posponerla, ya que el diálogo siempre es mejor que cualquier confrontación, disputa o, especialmente, una guerra”, remarcó.
La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, reafirmó que Moscú no contempla una salida al conflicto en Ucrania que no implique el cumplimiento de sus exigencias originales. “No vemos una alternativa que no sea alcanzar los objetivos de la operación militar especial”, indicó Zajárova.
Entre las condiciones señaladas para retomar el diálogo con Washington y otros actores internacionales, Rusia exige: garantizar el estatus neutral y no alineado de Ucrania, su desmilitarización, la eliminación de elementos considerados “nazis”, y el respeto pleno a los derechos de la población rusoparlante, además del funcionamiento sin restricciones de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había informado el martes sobre la cancelación de la reunión con Putin, aunque dejó abierta la posibilidad de que ocurra “en el futuro”.
Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que Washington está dispuesto a entablar contactos con Moscú si estos contribuyen a avanzar en una solución al conflicto en Ucrania.
Pese a haber expresado públicamente su disposición al diálogo desde la llegada de Trump a la presidencia, Rusia ha mantenido una postura rígida en las negociaciones, mientras responsabiliza a Kiev por la falta de avances en el proceso de paz.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, trasladó este miércoles su voluntad de cooperar en materia de seguridad y prosperidad económica con Bolivia durante el mandato del centrista Rodrigo Paz, ganador de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del país suramericano.
«El secretario reafirmó la voluntad de nuestro país de colaborar con Bolivia para fomentar la seguridad y la prosperidad económicas, así como el apoyo de EE.UU. en la lucha contra las organizaciones criminales transnacionales que amenazan nuestro hemisferio», dijo el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, en un comunicado tras una llamada telefónica entre Rubio y Paz.
El jefe de la diplomacia estadounidense definió la victoria como una «histórica elección» y apuntó que representa «una oportunidad de transformación para Bolivia y la región».
Rodrigo Paz obtuvo el 54,57 % de los votos, según la información preliminar del Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (Sirepre) del Tribunal Supremo Electoral (TSE) con poco más del 97 % de las actas procesadas.
Rodrigo Paz, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), tomará juramento como nuevo presidente del país el próximo 8 de noviembre.
La Casa Blanca confirmó este martes que no existe ninguna reunión programada en el corto plazo entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, pese a los comentarios optimistas del mandatario estadounidense sobre un posible encuentro en las próximas semanas.
La declaración fue realizada por un funcionario del Ejecutivo estadounidense a la agencia Bloomberg, un día después de que el Kremlin también rebajara las expectativas, al señalar que “se necesita una preparación seria” antes de que ambos líderes se reúnan.
Este anuncio contrasta con las declaraciones recientes de Trump, quien aseguró, tras una llamada telefónica con Putin la semana pasada, que volverían a verse “en una o dos semanas”. El propio presidente también dijo que sus jefes de diplomacia, Marco Rubio y Sergei Lavrov, se reunirían “muy pronto”.
Tanto Washington como Moscú calificaron como “constructiva” la reciente conversación entre Rubio y Lavrov, pero los comunicados oficiales fueron más prudentes que las afirmaciones de Trump.
El encuentro previsto entre Trump y Putin en Budapest buscaba explorar vías para “poner fin” a la guerra en Ucrania. La propuesta coincidió con la reciente visita del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, a Washington, quien abandonó la Casa Blanca sin obtener los misiles Tomahawk que había solicitado para reforzar la defensa de su país.
De concretarse, el encuentro en Budapest sería el segundo entre ambos líderes desde que Trump regresó a la Casa Blanca, bajo la promesa de resolver la guerra en Ucrania “en 24 horas”. El primero fue en agosto, durante una cumbre en Anchorage, Alaska, que terminó sin acuerdos concretos sobre el conflicto.
La Casa Blanca analiza imponer nuevos aranceles a Nicaragua de hasta el 100% o excluir al país de los beneficios del Tratado de Libre Comercio CAFTA-DR, según informó este lunes la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés).
La USTR determinó que las políticas de la dictadura de Nicaragua relacionadas con la violación de derechos laborales, humanos y el desmantelamiento del estado de derecho son “irrazonables” y constituyen una carga para el comercio estadounidense, según el dictamen emitido bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
La resolución surge tras una investigación iniciada el 10 de diciembre de 2024, cuando la USTR, con base en recomendaciones del Comité 301 y otros órganos asesores, comenzó a revisar las prácticas del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. El proceso incluyó una audiencia pública y la recepción de más de 160 comentarios y testimonios, incluyendo evidencia de graves violaciones de derechos humanos que han sido remitidas al Departamento de Estado para su evaluación y seguimiento.
El informe publicado este lunes documenta ampliamente cómo las prácticas autoritarias de Nicaragua —incluyendo la represión a libertades fundamentales— crean un entorno de alto riesgo para empresas e inversiones estadounidenses. Según el reporte, dichas prácticas son sancionables bajo la legislación comercial vigente de Estados Unidos.
Las sanciones
Aunque el documento no define una sanción específica, plantea distintas alternativas: desde aplicar un arancel universal de hasta 100 % a todas las importaciones nicaragüenses, hasta limitar productos específicos o eliminar progresivamente los beneficios arancelarios en un plazo de hasta 12 meses.
También se evalúa retirar a Nicaragua parcial o totalmente del CAFTA-DR, acuerdo que permite exportaciones ventajosas, especialmente de textiles.
En febrero, el secretario de Estado, Marco Rubio, catalogó a Nicaragua, Venezuela y Cuba como “enemigos de la humanidad”, adelantando que EE.UU. consideraba excluir a Nicaragua del tratado comercial.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aún no se ha pronunciado sobre el caso, pero el informe le otorga la facultad de aumentar el arancel del 18 % impuesto a Nicaragua a inicios de año.
Estados Unidos es el principal socio comercial de Nicaragua y en 2024 el país centroamericano fue el único miembro con quien EE.UU. reportó un déficit comercial de $1.9 billones el año pasado.
Las crecientes tensiones políticas han derivado en sanciones y restricciones de visado a funcionarios nicaragüenses, así como su exclusión de eventos regionales como la Cumbre de las Américas.
El presidente electo de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció este lunes su intención de restablecer las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, interrumpidas desde hace 17 años durante las gestiones del Movimiento Al Socialismo (MAS).
Durante su primera conferencia de prensa tras la segunda vuelta electoral del domingo, Paz subrayó que “esa relación (con Estados Unidos) se va a retomar” y aseguró que la cooperación bilateral será clave para combatir actividades al margen de la ley.
El líder boliviano, que asumirá el poder en las próximas semanas, afirmó que su administración buscará posicionar a Bolivia en el ámbito internacional tras lo que calificó como “20 años de absoluto fracaso” bajo el mando del MAS. “Creo que vamos a tener una relación fluida y compromisos de cooperación y de trabajo conjunto para ambas naciones y de beneficio para ambas naciones”, expresó.
Desde Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, felicitó a Paz por su victoria y expresó su voluntad de iniciar una nueva etapa de cooperación basada en “intereses estratégicos compartidos”.
La victoria de Paz también fue saludada por líderes de la región, incluidos los mandatarios de Perú, Brasil, Argentina, Paraguay y Chile, quienes manifestaron su disposición a fortalecer los lazos con Bolivia en la nueva etapa que se abre para el país andino.
«Este reconocimiento es un faro de esperanza y un testimonio de su incansable lucha por la democracia, el voto libre y la paz», declaró la Cámara Venezolano-Americana de Comercio (VACC), con sede en Miami, en un pronunciamiento.
La Asociación Multicultural de Activistas Voz y Expresión (AMAVEX), que agrupa a venezolanos en EE.UU., resaltó que el Comité del Nobel reconoció a Machado «por su incansable lucha por los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y por su esfuerzo en lograr una transición justa y pacífica hacia la democracia».
«Hoy el mundo reconoce lo que los venezolanos ya sabíamos: la fuerza, el coraje y la convicción de una mujer que ha defendido con dignidad la libertad de todo un país», señaló la organización, que lideró la coordinación del Centro Electoral de Miami durante las pasadas elecciones y primarias venezolanas.
El respaldo a Machado provino tanto de organizaciones venezolanas que han apoyado el enfoque de la Administración de Donald Trump ante Maduro como de aquellas que han cuestionado sus políticas migratorias, como el Venezuelan American Caucus (VAC).
«Un premio a la constancia, a la resiliencia, a la lucha pacífica y democrática por la libertad de Venezuela. Una mujer venezolana que ha entregado gran parte de su vida a esta lucha, en paz y con las armas de la democracia. Por esa lucha, se lo merece y lo celebramos», publicó Adelys Ferro, presidenta de VAC, en X.
Un asesor de la Casa Blanca, sin embargo, criticó este viernes al Comité del Nobel por «anteponer la política a la paz», pues el presidente Trump aspiraba abiertamente al reconocimiento.
Pero el actual secretario de Estado, Marco Rubio, respaldó la nominación de Machado en una carta en agosto de 2024, cuando era senador por Florida, junto a otros legisladores floridanos como Rick Scott, Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar, quienes la describieron entonces como «un faro de esperanza y resiliencia».
El secretario de Estado, Marco Rubio, llegó el miércoles visiblemente nervioso al Comedor de Estado de la Casa Blanca, donde el presidente, Donald Trump, encabezaba un acto y le entregó una nota. El mensaje decía que el acuerdo en Gaza estaba «muy cerca» y añadía: «Necesito que apruebes pronto una publicación en Truth Social para ser el primero en anunciarlo».
Dos horas después, el presidente hizo el anuncio que dio la vuelta al mundo: «Me enorgullece anunciar que Israel y Hamás han firmado la primera fase de nuestro Plan de Paz. Esto garantizará que todos los rehenes serán liberados pronto e Israel retirará sus tropas como primer paso hacia una paz duradera».
Aunque la guerra en Gaza aún requiere varias rondas de negociación y el conflicto israelí-palestino continúa lejos de resolverse, el acuerdo representa un hito diplomático para el presidente, quien busca posicionarse como pacificador global y optar al Premio Nobel de Paz.
El bombardeo en Doha, el detonante
El detonante del pacto fue el bombardeo israelí en Doha, el 9 de septiembre, un intento fallido de asesinar a la delegación de Hamás, que se encontraba en la capital catarí para unos diálogos de paz estancados.
El ataque provocó indignación en el mundo árabe e irritó profundamente a Trump, quien mantiene una relación estratégica con Catar, país que visitó en mayo, convirtiéndose en el primer presidente estadounidense en hacerlo.
La crisis fue aprovechada por Steve Witkoff, enviado especial estadounidense en Oriente Medio, para dar un nuevo impulso a las negociaciones, elaborando un plan de veinte puntos junto a Jared Kushner, yerno del mandatario, quien había sido responsable de la política en la región durante la primera Administración Trump.
Fuentes estadounidenses aseguran que Witkoff utilizó un hotel de Nueva York, cerca de la residencia de Kushner, como centro de operaciones para diseñar el plan. Se basó en negociaciones previas y en aportaciones del primer ministro catarí.
Los puntos incluían el fin de la ofensiva israelí, calificada por muchas voces como genocidio; la liberación de todos los rehenes de Hamás y la formación de un gobierno de transición para el enclave liderado por el ex primer ministro británico Tony Blair.
El humo de la explosión provocada por un ataque israelí en Doha, la capital de Catar se observa en la distancia. El objetivo israelí fue el liderazgo del grupo terrorista palestino Hamás.
El ‘ok’ de los árabes e Israel
El primer escollo se superó el 23 de septiembre, durante la Asamblea General de la ONU, cuando Trump presentó el borrador del plan a líderes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Egipto, Jordania y Turquía.
Estos introdujeron algunos cambios al documento antes de que Trump presentara el plan a Netanyahu el 29 de septiembre.
Ese día, la Casa Blanca convocó una comparecencia de ambos mandatarios, sin que Netanyahu hubiera aceptado todavía el plan, pues tenía reticencias sobre la retirada israelí del enclave y el papel de la Autoridad Nacional Palestina.
Durante la reunión, en la que Trump presionó a Netanyahu para que se disculpara por teléfono con el líder catarí, el primer ministro logró algunas modificaciones y acabó aceptando un documento que limitaba un eventual Estado palestino a una referencia muy vaga.
Trump y Netanyahu anunciaron el plan con tono triunfal, advirtiendo a Hamás de una intensificación de la ofensiva en Gaza si rechazaban la propuesta. Las conversaciones para lograr la aceptación de los cambios por parte de los líderes árabes fueron arduas, pero Estados Unidos los convenció de que era la única manera de que Israel aceptara.
La pelota quedó en el tejado de Hamás, a quien Trump dio un ultimátum el viernes pasado para aceptarlo antes del domingo, al advertir que, de lo contrario, desataría un «infierno» sobre el grupo islamista. No fue necesario: Hamás dio su visto bueno pocas horas después.
El «momento decisivo» en Egipto
El pasado lunes arrancaron en Sharm el-Sheij (Egipto) las negociaciones entre Israel y Hamás, con mediadores cataríes, egipcios y turcos, para acordar la implementación del plan de paz.
Las posiciones parecían enrocadas: Hamás quería retener a los rehenes como moneda de negociación e Israel no aceptaba avanzar sin garantías plenas de seguridad.
El miércoles, tras casi veinte horas de negociaciones ininterrumpidas, se produjo lo que fuentes estadounidenses califican como «el momento decisivo», cuando ambas partes comenzaron a ceder posiciones.
Witkoff y Kushner estaban presentes en la negociación y, al ver que el acuerdo era inminente, avisaron a Trump para que intercediera por teléfono y le diera un empuje final. Pasadas las dos de la mañana en Israel, se dio luz verde.
«Estar allí fue clave. Por Zoom nunca lo habríamos logrado», afirman las fuentes.
Se acordó dividir el plan en dos fases: la primera incluiría un alto el fuego, la liberación de los veinte rehenes vivos a cambio de prisioneros palestinos y la retirada parcial de las tropas israelíes.
La segunda fase, a negociar más adelante, abordaría la desmilitarización de Gaza, el despliegue de una fuerza internacional de estabilización y un plan de reconstrucción con apoyo árabe.
El gabinete de Israel debe ratificar el plan y la retirada parcial de tropas comenzará dentro de veinticuatro horas. En las siguientes 72 horas está prevista la liberación de los rehenes.
Trump aseguró este jueves que ha logrado poner fin definitivo a la guerra en Gaza y afirmó que lo hizo no por el Premio Nobel de Paz, sino por «la humanidad». No obstante, Israel rompió meses atrás otro alto el fuego en Gaza y está por ver si esta vez la historia es distinta.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría viajar a Oriente Medio este domingo si las negociaciones de paz entre Israel y Hamás avanzan satisfactoriamente, confirmó este miércoles la Casa Blanca. La decisión surge tras una alerta del secretario de Estado, Marco Rubio, quien aseguró que el acuerdo para implementar un plan de paz en Gaza está «muy cerca» de concretarse.
Durante una comparecencia de prensa sobre temas de seguridad nacional, Trump fue interrumpido por Rubio, quien le entregó una nota con la información crítica sobre el progreso del pacto. Poco después, el secretario se le acercó para susurrarle al oído y recomendarle publicar la noticia en su red Truth Social.
«Estamos muy cerca de alcanzar un acuerdo en Oriente Medio y me necesitarán muy pronto», declaró Trump ante la prensa.
Antes de considerar su viaje, el presidente estadounidense se someterá este viernes a su revisión médica anual en el Centro Médico Walter Reed, donde también participará en una reunión con tropas. Tras su retorno a la Casa Blanca, evaluará si viaja a Egipto u otro país de la región.
«El presidente Trump está considerando viajar a Oriente Medio poco después», indicó la portavoz Karoline Leavitt en un comunicado oficial.
El plan de paz propuesto por Trump consta de 20 puntos clave, cuyo objetivo principal es poner fin a la guerra en la Franja de Gaza. Las delegaciones de Israel y Hamás están reunidas en Egipto desde el lunes, con la mediación de funcionarios egipcios, cataríes y estadounidenses.
Entre los primeros puntos del acuerdo destacan:
•Cese inmediato de la ofensiva israelí sobre Gaza.
•Liberación de todos los rehenes retenidos por Hamás, vivos o muertos, en un plazo de 72 horas.
•Desarme total de Hamás.
•Retirada progresiva del ejército israelí de Gaza.
•Establecimiento de un Gobierno de transición en la Franja.
Contexto político
Este posible viaje marcaría un momento decisivo en el intento de Trump por posicionarse como un actor clave en la diplomacia de Medio Oriente, mientras se perfila para un nuevo ciclo electoral. La noticia llega justo cuando el exmandatario busca consolidar apoyo en política exterior.
El papel del secretario Marco Rubio ha sido destacado en esta etapa de las negociaciones, al ser quien alertó al mandatario sobre el progreso del acuerdo y recomendó a Trump capitalizar la noticia en redes.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reivindicó este martes el plan de paz propuesto por el presidente Donald Trump para la Franja de Gaza, al conmemorarse el segundo aniversario de los atentados perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023 en Israel.
«Bajo el liderazgo del presidente Trump, Estados Unidos lidera los esfuerzos para lograr la liberación de todos los rehenes, poner fin al dominio de Hamás en Gaza y promover una paz duradera que garantice no solo la seguridad de Israel, sino también la paz y la prosperidad para la región», declaró Rubio en un comunicado.
El jefe de la diplomacia estadounidense recordó que hace dos años «Hamás asesinó a más de 1,200 hombres, mujeres y niños inocentes, incluidos 46 estadounidenses, en el ataque terrorista más brutal de la historia de Israel».
Apuntó también que Hamás tomó a 254 rehenes, entre ellos 12 estadounidenses. Hasta la fecha, 48 permanecen en cautiverio de Hamás, tanto vivos como muertos, incluidos los restos de los estadounidenses Itay Chen y Omer Neutra, dijo.
«Estados Unidos reafirma su apoyo inquebrantable al derecho de Israel a existir, a defenderse y a garantizar la seguridad de su pueblo», subrayó Rubio, quien agregó que la Administración de Trump está determinada en evitar que «semejante maldad vuelva a ocurrir».
Tras los atentados de Hamás, Israel emprendió un brutal asedio sobre Gaza, calificado cada vez por más actores internacionales de genocidio, en el que han sido asesinados más de 67,000 personas.
Israel y Hamás empezaron el lunes negociaciones en Egipto para la implementación del plan de 20 puntos de Trump para la paz en Gaza, que incluye el fin inmediato de la ofensiva israelí, la liberación de todos los rehenes a cambio de presos palestinos, el desarme de Hamás y la formación de un gobierno tecnócrata de transición en la Franja.