El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, trasladó este miércoles su voluntad de cooperar en materia de seguridad y prosperidad económica con Bolivia durante el mandato del centrista Rodrigo Paz, ganador de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del país suramericano.
«El secretario reafirmó la voluntad de nuestro país de colaborar con Bolivia para fomentar la seguridad y la prosperidad económicas, así como el apoyo de EE.UU. en la lucha contra las organizaciones criminales transnacionales que amenazan nuestro hemisferio», dijo el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, en un comunicado tras una llamada telefónica entre Rubio y Paz.
El jefe de la diplomacia estadounidense definió la victoria como una «histórica elección» y apuntó que representa «una oportunidad de transformación para Bolivia y la región».
Rodrigo Paz obtuvo el 54,57 % de los votos, según la información preliminar del Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (Sirepre) del Tribunal Supremo Electoral (TSE) con poco más del 97 % de las actas procesadas.
Rodrigo Paz, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), tomará juramento como nuevo presidente del país el próximo 8 de noviembre.
La Casa Blanca confirmó este martes que no existe ninguna reunión programada en el corto plazo entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, pese a los comentarios optimistas del mandatario estadounidense sobre un posible encuentro en las próximas semanas.
La declaración fue realizada por un funcionario del Ejecutivo estadounidense a la agencia Bloomberg, un día después de que el Kremlin también rebajara las expectativas, al señalar que “se necesita una preparación seria” antes de que ambos líderes se reúnan.
Este anuncio contrasta con las declaraciones recientes de Trump, quien aseguró, tras una llamada telefónica con Putin la semana pasada, que volverían a verse “en una o dos semanas”. El propio presidente también dijo que sus jefes de diplomacia, Marco Rubio y Sergei Lavrov, se reunirían “muy pronto”.
Tanto Washington como Moscú calificaron como “constructiva” la reciente conversación entre Rubio y Lavrov, pero los comunicados oficiales fueron más prudentes que las afirmaciones de Trump.
El encuentro previsto entre Trump y Putin en Budapest buscaba explorar vías para “poner fin” a la guerra en Ucrania. La propuesta coincidió con la reciente visita del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, a Washington, quien abandonó la Casa Blanca sin obtener los misiles Tomahawk que había solicitado para reforzar la defensa de su país.
De concretarse, el encuentro en Budapest sería el segundo entre ambos líderes desde que Trump regresó a la Casa Blanca, bajo la promesa de resolver la guerra en Ucrania “en 24 horas”. El primero fue en agosto, durante una cumbre en Anchorage, Alaska, que terminó sin acuerdos concretos sobre el conflicto.
La Casa Blanca analiza imponer nuevos aranceles a Nicaragua de hasta el 100% o excluir al país de los beneficios del Tratado de Libre Comercio CAFTA-DR, según informó este lunes la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés).
La USTR determinó que las políticas de la dictadura de Nicaragua relacionadas con la violación de derechos laborales, humanos y el desmantelamiento del estado de derecho son “irrazonables” y constituyen una carga para el comercio estadounidense, según el dictamen emitido bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
La resolución surge tras una investigación iniciada el 10 de diciembre de 2024, cuando la USTR, con base en recomendaciones del Comité 301 y otros órganos asesores, comenzó a revisar las prácticas del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. El proceso incluyó una audiencia pública y la recepción de más de 160 comentarios y testimonios, incluyendo evidencia de graves violaciones de derechos humanos que han sido remitidas al Departamento de Estado para su evaluación y seguimiento.
El informe publicado este lunes documenta ampliamente cómo las prácticas autoritarias de Nicaragua —incluyendo la represión a libertades fundamentales— crean un entorno de alto riesgo para empresas e inversiones estadounidenses. Según el reporte, dichas prácticas son sancionables bajo la legislación comercial vigente de Estados Unidos.
Las sanciones
Aunque el documento no define una sanción específica, plantea distintas alternativas: desde aplicar un arancel universal de hasta 100 % a todas las importaciones nicaragüenses, hasta limitar productos específicos o eliminar progresivamente los beneficios arancelarios en un plazo de hasta 12 meses.
También se evalúa retirar a Nicaragua parcial o totalmente del CAFTA-DR, acuerdo que permite exportaciones ventajosas, especialmente de textiles.
En febrero, el secretario de Estado, Marco Rubio, catalogó a Nicaragua, Venezuela y Cuba como “enemigos de la humanidad”, adelantando que EE.UU. consideraba excluir a Nicaragua del tratado comercial.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aún no se ha pronunciado sobre el caso, pero el informe le otorga la facultad de aumentar el arancel del 18 % impuesto a Nicaragua a inicios de año.
Estados Unidos es el principal socio comercial de Nicaragua y en 2024 el país centroamericano fue el único miembro con quien EE.UU. reportó un déficit comercial de $1.9 billones el año pasado.
Las crecientes tensiones políticas han derivado en sanciones y restricciones de visado a funcionarios nicaragüenses, así como su exclusión de eventos regionales como la Cumbre de las Américas.
El presidente electo de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció este lunes su intención de restablecer las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, interrumpidas desde hace 17 años durante las gestiones del Movimiento Al Socialismo (MAS).
Durante su primera conferencia de prensa tras la segunda vuelta electoral del domingo, Paz subrayó que “esa relación (con Estados Unidos) se va a retomar” y aseguró que la cooperación bilateral será clave para combatir actividades al margen de la ley.
El líder boliviano, que asumirá el poder en las próximas semanas, afirmó que su administración buscará posicionar a Bolivia en el ámbito internacional tras lo que calificó como “20 años de absoluto fracaso” bajo el mando del MAS. “Creo que vamos a tener una relación fluida y compromisos de cooperación y de trabajo conjunto para ambas naciones y de beneficio para ambas naciones”, expresó.
Desde Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, felicitó a Paz por su victoria y expresó su voluntad de iniciar una nueva etapa de cooperación basada en “intereses estratégicos compartidos”.
La victoria de Paz también fue saludada por líderes de la región, incluidos los mandatarios de Perú, Brasil, Argentina, Paraguay y Chile, quienes manifestaron su disposición a fortalecer los lazos con Bolivia en la nueva etapa que se abre para el país andino.
«Este reconocimiento es un faro de esperanza y un testimonio de su incansable lucha por la democracia, el voto libre y la paz», declaró la Cámara Venezolano-Americana de Comercio (VACC), con sede en Miami, en un pronunciamiento.
La Asociación Multicultural de Activistas Voz y Expresión (AMAVEX), que agrupa a venezolanos en EE.UU., resaltó que el Comité del Nobel reconoció a Machado «por su incansable lucha por los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y por su esfuerzo en lograr una transición justa y pacífica hacia la democracia».
«Hoy el mundo reconoce lo que los venezolanos ya sabíamos: la fuerza, el coraje y la convicción de una mujer que ha defendido con dignidad la libertad de todo un país», señaló la organización, que lideró la coordinación del Centro Electoral de Miami durante las pasadas elecciones y primarias venezolanas.
El respaldo a Machado provino tanto de organizaciones venezolanas que han apoyado el enfoque de la Administración de Donald Trump ante Maduro como de aquellas que han cuestionado sus políticas migratorias, como el Venezuelan American Caucus (VAC).
«Un premio a la constancia, a la resiliencia, a la lucha pacífica y democrática por la libertad de Venezuela. Una mujer venezolana que ha entregado gran parte de su vida a esta lucha, en paz y con las armas de la democracia. Por esa lucha, se lo merece y lo celebramos», publicó Adelys Ferro, presidenta de VAC, en X.
Un asesor de la Casa Blanca, sin embargo, criticó este viernes al Comité del Nobel por «anteponer la política a la paz», pues el presidente Trump aspiraba abiertamente al reconocimiento.
Pero el actual secretario de Estado, Marco Rubio, respaldó la nominación de Machado en una carta en agosto de 2024, cuando era senador por Florida, junto a otros legisladores floridanos como Rick Scott, Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar, quienes la describieron entonces como «un faro de esperanza y resiliencia».
El secretario de Estado, Marco Rubio, llegó el miércoles visiblemente nervioso al Comedor de Estado de la Casa Blanca, donde el presidente, Donald Trump, encabezaba un acto y le entregó una nota. El mensaje decía que el acuerdo en Gaza estaba «muy cerca» y añadía: «Necesito que apruebes pronto una publicación en Truth Social para ser el primero en anunciarlo».
Dos horas después, el presidente hizo el anuncio que dio la vuelta al mundo: «Me enorgullece anunciar que Israel y Hamás han firmado la primera fase de nuestro Plan de Paz. Esto garantizará que todos los rehenes serán liberados pronto e Israel retirará sus tropas como primer paso hacia una paz duradera».
Aunque la guerra en Gaza aún requiere varias rondas de negociación y el conflicto israelí-palestino continúa lejos de resolverse, el acuerdo representa un hito diplomático para el presidente, quien busca posicionarse como pacificador global y optar al Premio Nobel de Paz.
El bombardeo en Doha, el detonante
El detonante del pacto fue el bombardeo israelí en Doha, el 9 de septiembre, un intento fallido de asesinar a la delegación de Hamás, que se encontraba en la capital catarí para unos diálogos de paz estancados.
El ataque provocó indignación en el mundo árabe e irritó profundamente a Trump, quien mantiene una relación estratégica con Catar, país que visitó en mayo, convirtiéndose en el primer presidente estadounidense en hacerlo.
La crisis fue aprovechada por Steve Witkoff, enviado especial estadounidense en Oriente Medio, para dar un nuevo impulso a las negociaciones, elaborando un plan de veinte puntos junto a Jared Kushner, yerno del mandatario, quien había sido responsable de la política en la región durante la primera Administración Trump.
Fuentes estadounidenses aseguran que Witkoff utilizó un hotel de Nueva York, cerca de la residencia de Kushner, como centro de operaciones para diseñar el plan. Se basó en negociaciones previas y en aportaciones del primer ministro catarí.
Los puntos incluían el fin de la ofensiva israelí, calificada por muchas voces como genocidio; la liberación de todos los rehenes de Hamás y la formación de un gobierno de transición para el enclave liderado por el ex primer ministro británico Tony Blair.
El humo de la explosión provocada por un ataque israelí en Doha, la capital de Catar se observa en la distancia. El objetivo israelí fue el liderazgo del grupo terrorista palestino Hamás.
El ‘ok’ de los árabes e Israel
El primer escollo se superó el 23 de septiembre, durante la Asamblea General de la ONU, cuando Trump presentó el borrador del plan a líderes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Egipto, Jordania y Turquía.
Estos introdujeron algunos cambios al documento antes de que Trump presentara el plan a Netanyahu el 29 de septiembre.
Ese día, la Casa Blanca convocó una comparecencia de ambos mandatarios, sin que Netanyahu hubiera aceptado todavía el plan, pues tenía reticencias sobre la retirada israelí del enclave y el papel de la Autoridad Nacional Palestina.
Durante la reunión, en la que Trump presionó a Netanyahu para que se disculpara por teléfono con el líder catarí, el primer ministro logró algunas modificaciones y acabó aceptando un documento que limitaba un eventual Estado palestino a una referencia muy vaga.
Trump y Netanyahu anunciaron el plan con tono triunfal, advirtiendo a Hamás de una intensificación de la ofensiva en Gaza si rechazaban la propuesta. Las conversaciones para lograr la aceptación de los cambios por parte de los líderes árabes fueron arduas, pero Estados Unidos los convenció de que era la única manera de que Israel aceptara.
La pelota quedó en el tejado de Hamás, a quien Trump dio un ultimátum el viernes pasado para aceptarlo antes del domingo, al advertir que, de lo contrario, desataría un «infierno» sobre el grupo islamista. No fue necesario: Hamás dio su visto bueno pocas horas después.
El «momento decisivo» en Egipto
El pasado lunes arrancaron en Sharm el-Sheij (Egipto) las negociaciones entre Israel y Hamás, con mediadores cataríes, egipcios y turcos, para acordar la implementación del plan de paz.
Las posiciones parecían enrocadas: Hamás quería retener a los rehenes como moneda de negociación e Israel no aceptaba avanzar sin garantías plenas de seguridad.
El miércoles, tras casi veinte horas de negociaciones ininterrumpidas, se produjo lo que fuentes estadounidenses califican como «el momento decisivo», cuando ambas partes comenzaron a ceder posiciones.
Witkoff y Kushner estaban presentes en la negociación y, al ver que el acuerdo era inminente, avisaron a Trump para que intercediera por teléfono y le diera un empuje final. Pasadas las dos de la mañana en Israel, se dio luz verde.
«Estar allí fue clave. Por Zoom nunca lo habríamos logrado», afirman las fuentes.
Se acordó dividir el plan en dos fases: la primera incluiría un alto el fuego, la liberación de los veinte rehenes vivos a cambio de prisioneros palestinos y la retirada parcial de las tropas israelíes.
La segunda fase, a negociar más adelante, abordaría la desmilitarización de Gaza, el despliegue de una fuerza internacional de estabilización y un plan de reconstrucción con apoyo árabe.
El gabinete de Israel debe ratificar el plan y la retirada parcial de tropas comenzará dentro de veinticuatro horas. En las siguientes 72 horas está prevista la liberación de los rehenes.
Trump aseguró este jueves que ha logrado poner fin definitivo a la guerra en Gaza y afirmó que lo hizo no por el Premio Nobel de Paz, sino por «la humanidad». No obstante, Israel rompió meses atrás otro alto el fuego en Gaza y está por ver si esta vez la historia es distinta.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría viajar a Oriente Medio este domingo si las negociaciones de paz entre Israel y Hamás avanzan satisfactoriamente, confirmó este miércoles la Casa Blanca. La decisión surge tras una alerta del secretario de Estado, Marco Rubio, quien aseguró que el acuerdo para implementar un plan de paz en Gaza está «muy cerca» de concretarse.
Durante una comparecencia de prensa sobre temas de seguridad nacional, Trump fue interrumpido por Rubio, quien le entregó una nota con la información crítica sobre el progreso del pacto. Poco después, el secretario se le acercó para susurrarle al oído y recomendarle publicar la noticia en su red Truth Social.
«Estamos muy cerca de alcanzar un acuerdo en Oriente Medio y me necesitarán muy pronto», declaró Trump ante la prensa.
Antes de considerar su viaje, el presidente estadounidense se someterá este viernes a su revisión médica anual en el Centro Médico Walter Reed, donde también participará en una reunión con tropas. Tras su retorno a la Casa Blanca, evaluará si viaja a Egipto u otro país de la región.
«El presidente Trump está considerando viajar a Oriente Medio poco después», indicó la portavoz Karoline Leavitt en un comunicado oficial.
El plan de paz propuesto por Trump consta de 20 puntos clave, cuyo objetivo principal es poner fin a la guerra en la Franja de Gaza. Las delegaciones de Israel y Hamás están reunidas en Egipto desde el lunes, con la mediación de funcionarios egipcios, cataríes y estadounidenses.
Entre los primeros puntos del acuerdo destacan:
•Cese inmediato de la ofensiva israelí sobre Gaza.
•Liberación de todos los rehenes retenidos por Hamás, vivos o muertos, en un plazo de 72 horas.
•Desarme total de Hamás.
•Retirada progresiva del ejército israelí de Gaza.
•Establecimiento de un Gobierno de transición en la Franja.
Contexto político
Este posible viaje marcaría un momento decisivo en el intento de Trump por posicionarse como un actor clave en la diplomacia de Medio Oriente, mientras se perfila para un nuevo ciclo electoral. La noticia llega justo cuando el exmandatario busca consolidar apoyo en política exterior.
El papel del secretario Marco Rubio ha sido destacado en esta etapa de las negociaciones, al ser quien alertó al mandatario sobre el progreso del acuerdo y recomendó a Trump capitalizar la noticia en redes.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reivindicó este martes el plan de paz propuesto por el presidente Donald Trump para la Franja de Gaza, al conmemorarse el segundo aniversario de los atentados perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023 en Israel.
«Bajo el liderazgo del presidente Trump, Estados Unidos lidera los esfuerzos para lograr la liberación de todos los rehenes, poner fin al dominio de Hamás en Gaza y promover una paz duradera que garantice no solo la seguridad de Israel, sino también la paz y la prosperidad para la región», declaró Rubio en un comunicado.
El jefe de la diplomacia estadounidense recordó que hace dos años «Hamás asesinó a más de 1,200 hombres, mujeres y niños inocentes, incluidos 46 estadounidenses, en el ataque terrorista más brutal de la historia de Israel».
Apuntó también que Hamás tomó a 254 rehenes, entre ellos 12 estadounidenses. Hasta la fecha, 48 permanecen en cautiverio de Hamás, tanto vivos como muertos, incluidos los restos de los estadounidenses Itay Chen y Omer Neutra, dijo.
«Estados Unidos reafirma su apoyo inquebrantable al derecho de Israel a existir, a defenderse y a garantizar la seguridad de su pueblo», subrayó Rubio, quien agregó que la Administración de Trump está determinada en evitar que «semejante maldad vuelva a ocurrir».
Tras los atentados de Hamás, Israel emprendió un brutal asedio sobre Gaza, calificado cada vez por más actores internacionales de genocidio, en el que han sido asesinados más de 67,000 personas.
Israel y Hamás empezaron el lunes negociaciones en Egipto para la implementación del plan de 20 puntos de Trump para la paz en Gaza, que incluye el fin inmediato de la ofensiva israelí, la liberación de todos los rehenes a cambio de presos palestinos, el desarme de Hamás y la formación de un gobierno tecnócrata de transición en la Franja.
La decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de crear una nueva fuerza internacional para combatir a las pandillas que aterrorizan Haití, está supuesta a prosperar y dejar atrás una estela de misiones similares que no han podido garantizar la seguridad en el país más pobre del continente.
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el martes una resolución impulsada por Estados Unidos y Panamá para el despliegue en el país caribeño de la Fuerza de Eliminación de Pandillas (GSF) que sustituirá a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), desplegada el año pasado bajo el liderazgo de Kenia sin lograr resultados destacados.
La Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), dirigida por Kenia, abandonará el país en los próximos días sin haber logrado los resultados esperados.
Muy diferente a lo esperado, las bandas armadas haitianas se han hecho con nuevos territorios en ciudades, amén de que controlan el 90 % de la zona metropolitana de Puerto Príncipe.
Asimismo, la fuerza no ha logrado ayudar a la Policía Nacional a recuperar los territorios controlados por las bandas desde hace muchos meses, a pesar de las operaciones llevadas a cabo, ninguna de las cuales ha resultado con la detención o la muerte de un jefe de banda.
Se trata de un duro revés para la MSS, que deja lecciones que la nueva fuerza deberá aprender para poder hacerlo mejor en un país en el que las expectativas de un retorno a la calma apenas encuentran respuesta más allá de los discursos, las notas y las ruedas de prensa, donde las promesas no dejan de multiplicarse.
¿Será esta la oportunidad?
La Fuerza de Eliminación de Pandillas está supuesta a contar con 5.500 miembros militares o policiales. La MSS debió estar conformada por unos 2.500 efectivos, pero solo alcanzó los 1.000, debido a que varios países no enviaron los miembros que habían anunciado y no tuvo el respaldo económico previsto.
La misión que finaliza carecía de apoyo logístico, por lo tanto, esta nueva fuerza anunciada corre el riesgo de enfrentarse a las mismas dificultades, si no hay una voluntad real por parte de la comunidad internacional.
Aunque, según lo anunciado, esta nueva fuerza tendrá autoridad para llevar a cabo operaciones activas contra las pandillas y realizar detenciones y arrestos selectivos. Una tarea a la que la misión saliente no se dedicaba realmente.
Con esta nueva fuerza, las bandas deben esperar ataques e incluso represalias violentas. Debe infundir miedo a las bandas que aterrorizan a la población civil. Debe actuar de forma concreta y debe ser capaz de vencer.
A su llegada, con fecha aún por definir, esta fuerza debe enviar una señal contundente como sería la detención de los líderes de las bandas o su muerte en operaciones militares.
Desde al menos 2018, este país caribeño no ha conocido la paz. Una inseguridad reforzada por una inestabilidad política sin precedentes.
El secretario de Estados de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró este miércoles que apuesta por un «rápido despliegue» de la nueva misión internacional para combatir las bandas armadas en Haití e hizo un llamado para que otros países se sumen a este esfuerzo.
De su lado, el presidente de turno de la Comunidad del Caribe (Caricom), Andrew Holness, llamó este miércoles un «paso significante» la decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, para establecer una fuerza de eliminación de las bandas armadas que siembran el terror en Haití.
El martes, el presidente del Consejo Presidencial de Transición de Haití, Laurent Saint-Cyr, expresó su «gratitud a los miembros del Consejo» que han dado apoyo a esta iniciativa y, en especial, a los Estados Unidos y Panamá.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, exigió el miércoles al gobierno de Rusia tomar “medidas significativas” para avanzar hacia una solución duradera del conflicto en Ucrania, durante una reunión privada sostenida con el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU.
“El secretario ha reiterado el llamamiento del presidente Donald Trump para que cesen las muertes (en Ucrania) y la necesidad de que Moscú tome medidas significativas hacia una solución duradera sobre la guerra”, afirmó el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Tommy Pigott, en un comunicado oficial.
El encuentro entre ambos diplomáticos se realizó a puerta cerrada y tuvo una duración de aproximadamente una hora. A su salida, Lavrov hizo un gesto de aprobación con el pulgar, aunque ninguno de los funcionarios emitió declaraciones públicas.
Desde Moscú, el Ministerio de Exteriores ruso confirmó que Rubio y Lavrov reafirmaron su “interés mutuo en encontrar una solución pacífica” al conflicto, aunque también señaló que el canciller ruso rechazó las estrategias promovidas por Kiev y por algunas capitales europeas, a las que acusó de prolongar innecesariamente la guerra.
Asimismo, el gobierno ruso detalló que durante el encuentro se intercambiaron puntos de vista sobre una salida a la crisis ucraniana, basándose en los entendimientos alcanzados en la cumbre bilateral celebrada en Alaska.
Un día antes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó un mensaje en redes sociales donde expresó que “con tiempo, paciencia y el apoyo financiero de Europa, y en particular de la OTAN, (que Ucrania recupere) las fronteras originales desde donde comenzó esta guerra es una opción viable”.
Ese cambio en el discurso de Trump llega después de una reunión privada con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, también en el contexto de la Asamblea General de la ONU. Según fuentes cercanas, Zelenski habría compartido con el mandatario estadounidense informes actualizados sobre la situación en el frente de batalla.