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  • La provincia de Alberta rechaza separarse de Canadá en referéndum de independencia

    La provincia de Alberta rechaza separarse de Canadá en referéndum de independencia

    La provincia canadiense de Alberta rechazó el lunes abrir un proceso de independencia de Canadá, después de que el 76.2 % de los votantes respaldara la permanencia del territorio dentro del país, según las proyecciones electorales difundidas por la cadena pública CBC. La consulta popular también incluyó preguntas sobre asuntos migratorios y constitucionales.

    Aunque las autoridades electorales todavía no habían publicado los resultados oficiales definitivos, las proyecciones mostraron una amplia ventaja para quienes se oponían a iniciar el procedimiento legal de separación. La propuesta sometida a votación buscaba determinar si el Gobierno provincial debía comenzar los trámites constitucionales para convocar posteriormente un referéndum vinculante sobre la independencia.

    El primer ministro canadiense, Mark Carney, celebró el resultado y aseguró que los habitantes de Alberta tomaron una «decisión clara» a favor de la «unidad, de construir juntos y de cuidarse unos a otros». El mandatario consideró que la votación representa un respaldo a la continuidad del territorio dentro de la federación canadiense.

    «Por encima de todo, los habitantes de Alberta han elegido Canadá. Aunque aún se siguen recontando los votos de todas las preguntas, los resultados de esta noche sobre la cuestión decisiva de la separación significan que los habitantes de Alberta y todos los canadienses avanzarán juntos con un propósito renovado y una gran ambición», expresó Carney mediante un comunicado difundido por su oficina.

    El gobernante también destacó la importancia económica de Alberta para el futuro de Canadá, al describirla como un «eje central» de los planes nacionales de desarrollo.

    Entre las prioridades mencionó la búsqueda de nuevos socios comerciales, la ejecución de proyectos de infraestructura y el aprovechamiento del potencial energético del país. Carney sostuvo que Canadá «es mucho más que la suma de sus partes» y llamó a utilizar el resultado para fortalecer la integración nacional.

    Por su parte, la gobernadora de Alberta, Danielle Smith, manifestó su satisfacción con los resultados preliminares, pese a que había respaldado la realización de la consulta sin apoyar la independencia.

    «Los habitantes de Alberta han votado a favor de una Alberta más fuerte dentro de un Canadá unido», afirmó. El alcalde de Edmonton, Andrew Knack, también destacó el «mensaje claro» enviado por los ciudadanos y aseguró que Alberta «está aquí para quedarse».

    Sin embargo, los promotores de la independencia señalaron que el resultado no representa el final de las discusiones sobre el futuro político de la provincia.

    Keith Wilson, impulsor de la campaña ‘Dejad a Alberta decidir’, reconoció que la derrota «concluye una campaña», pero sostuvo que el debate «seguirá». El dirigente expresó su expectativa de que la consulta permita abrir conversaciones sobre el desarrollo económico y el aprovechamiento de los recursos de Alberta.

    El referéndum se celebró después de que un tribunal canadiense rechazara una iniciativa anterior al considerar que no cumplía los procedimientos establecidos por la legislación. Durante los meses previos, organizaciones favorables y contrarias a la separación promovieron distintas campañas ciudadanas que reunieron la participación de casi 700,000 personas. Con el resultado proyectado, Alberta mantendría su condición de provincia canadiense, mientras continúa el escrutinio de las demás preguntas incluidas en la consulta.

     

  • Primer ministro canadiense admite que ha examinado el riesgo de una acción militar de EE.UU.

    Primer ministro canadiense admite que ha examinado el riesgo de una acción militar de EE.UU.

    El primer ministro canadiense, Mark Carney, reconoció que su Gobierno ha examinado la posibilidad, que considera extremadamente remota, de una acción militar de Estados Unidos contra Canadá tras las repetidas declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la posibilidad de convertir el país en el «estado 51».

    En una entrevista publicada en la noche del miércoles por The New York Times, Carney calificó esa posibilidad como un «extreme tail risk», expresión utilizada en gestión de riesgos para acontecimientos de muy baja probabilidad pero consecuencias potencialmente muy graves. «Creo que en estos cargos uno tiene la responsabilidad de analizar riesgos extremos», declaró Carney.

    «Es simplemente gestión de riesgos. No es el escenario base, pero sería irresponsable no prepararse», añadió. El primer ministro evitó explicar en qué consistió ese análisis. Las declaraciones coinciden con informaciones publicadas en enero según las cuales las Fuerzas Armadas canadienses habían elaborado, por primera vez en aproximadamente un siglo, un modelo teórico sobre cómo responder a una hipotética invasión estadounidense.

    Ese ejercicio, que los responsables canadienses recalcaron que no constituía un plan operacional, preveía que Canadá, ante la enorme superioridad militar estadounidense, podría perder sus principales posiciones terrestres y marítimas en cuestión de días y tendría que recurrir posteriormente a una guerra irregular.

    El modelo contemplaba emboscadas, sabotajes, ataques con drones y acciones de pequeñas unidades militares o civiles armados, inspiradas en tácticas utilizadas en Afganistán. La hipótesis surgió después de que Trump planteara repetidamente convertir Canadá en el «estado 51» de Estados Unidos, aunque los responsables citados entonces consideraban improbable una invasión y destacaban que la cooperación entre los ejércitos de ambos países continuaba siendo positiva.

    Las declaraciones de Carney llegan en medio de un fuerte deterioro de las relaciones entre Canadá y Estados Unidos en décadas. Tras la suspensión de las negociaciones comerciales en agosto, Washington impuso aranceles del 50 % sobre productos canadienses por valor de 27,600 millones de dólares canadienses y Ottawa respondió el 8 de septiembre con gravámenes de entre el 15 % y el 50 % sobre un volumen equivalente de importaciones estadounidenses.

    Pese al deterioro de la relación bilateral, Carney aseguró a The New York Times que habla «frecuentemente» con Trump y que ambos han conversado en varias ocasiones desde que las negociaciones comerciales se suspendieron el mes pasado. «Desde mi perspectiva, tenemos una buena relación en el sentido de que podemos levantar el teléfono y hablar entre nosotros de los asuntos», afirmó Carney, quien insistió en que todavía existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo comercial mutuamente beneficioso.

    Al mismo tiempo, Ottawa está acelerando su estrategia para reducir su dependencia estratégica de Estados Unidos, desde el sistema de satélites Starlink hasta la revisión de compra prevista de cazas F-35, mientras busca diversificar sus relaciones económicas, tecnológicas y de defensa con Europa y otros socios.

  • La Unión Europea propone a Canadá como primer miembro asociado

    La Unión Europea propone a Canadá como primer miembro asociado

    La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso el miércoles que Canadá pueda convertirse en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea (UE), un estatus hasta ahora inexistente para un país no europeo. La propuesta fue presentada durante su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Parlamento Europeo, en Estrasburgo, al que asistió el primer ministro canadiense, Mark Carney.

    «Dije que debemos reimaginar con urgencia nuestras asociaciones. Así que me gustaría trabajar contigo para abrir la puerta a que Canadá sea el primer miembro asociado de la UE», afirmó Von der Leyen al dirigirse a Carney, quien se convirtió en el primer líder no europeo invitado a presenciar este discurso.

    La presidenta de la Comisión defendió la necesidad de impulsar nuevas alianzas internacionales ante los cambios en el escenario global.

    Von der Leyen planteó avanzar desde el actual acuerdo de libre comercio entre la UE y Canadá (CETA) hacia una denominada «Alianza para el Futuro», destinada a establecer un «espacio común de prosperidad y seguridad económica». Según la presidenta, el CETA permitió incrementar en un 75 % el comercio de bienes entre ambas partes en menos de una década.

    La nueva alianza contemplaría una mayor cooperación en manufactura inteligente, tecnología, energía, minerales críticos, baterías, inteligencia artificial, computación cuántica, ciberseguridad y seguridad económica. También incluiría una integración de las bases industriales de defensa y un proyecto conjunto en el Ártico.

    «Esta es una asociación que no va contra nadie más, sino a favor de nuestra fuerza común», afirmó Von der Leyen.

    Carney respaldó posteriormente la intención de estrechar los vínculos entre Ottawa y Bruselas.

    «Ha sido un honor escuchar la intervención de la presidenta Von der Leyen ante el Parlamento Europeo, mientras construimos una alianza más profunda para el futuro», expresó el mandatario canadiense. También destacó la estabilidad, la movilidad ciudadana y el mercado común desarrollados por la UE.

    El primer ministro mantuvo reuniones con Von der Leyen y con la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, para abordar áreas de cooperación como minerales críticos, energía, defensa, investigación, desarrollo y tecnologías avanzadas.

    «En un mundo más peligroso y dividido, Canadá está forjando relaciones más sólidas con socios de confianza para construir una mayor autonomía estratégica, resiliencia y soberanía», explicó la oficina de Carney.

    La propuesta de una membresía asociada supondría avanzar más allá del CETA, acordado entre Canadá y la UE en 2017 y que continúa bajo aplicación provisional al no haber sido ratificado por todos los Estados miembros. Ambos socios ya mantienen esquemas de cooperación en investigación científica, ciberseguridad, estándares digitales, seguridad y defensa.

    Von der Leyen también propuso crear un Consejo Europeo de Seguridad que reúna a los líderes de la UE con los de Canadá, Reino Unido, Noruega y Ucrania para reforzar la coordinación en materia de defensa. «Compartimos un océano, un conjunto de valores, una forma de ver el mundo. Y ahora construiremos también nuestro futuro compartido», concluyó la presidenta de la Comisión Europea.

     

  • Entran en vigor los aranceles canadienses a EEUU mientras el deterioro de sus relaciones continúa

    Entran en vigor los aranceles canadienses a EEUU mientras el deterioro de sus relaciones continúa

    Canadá comenzó a aplicar este martes 8 de septiembre nuevos aranceles de entre 15 % y 50 % a una extensa lista de productos procedentes de Estados Unidos, en respuesta a los gravámenes impuestos previamente por Washington y en medio de un creciente deterioro de las relaciones entre ambos países.

    Las medidas afectan importaciones estadounidenses valoradas en 27,600 millones de dólares canadienses y abarcan más de 800 categorías de productos, desde derivados del acero y aluminio hasta alimentos, maquinaria, ropa y artículos de uso cotidiano. El Gobierno canadiense presentó las tarifas como una respuesta a la política comercial impulsada por la administración del presidente Donald Trump.

    El primer ministro canadiense, Mark Carney, aseguró que las medidas no pretenden profundizar el conflicto, pero sostuvo que la etapa de integración y estrecha cooperación económica entre Canadá y Estados Unidos quedó atrás.

    «Somos más fuertes ahora que cuando Estados Unidos inició esta guerra comercial hace un año y medio. Más unidos, más decididos, más ambiciosos. Nuestras exportaciones fuera de Estados Unidos han aumentado considerablemente y se prevé que se dupliquen en la próxima década», argumentó Carney.

    Entre las medidas se encuentra un arancel de 15 % para productos como herramientas manuales, máquinas de aire acondicionado, carretillas elevadoras, cosechadoras y robots industriales. Canadá también aplicará una tasa de 25 % a diferentes tipos de pescado, moluscos y crustáceos, además de quesos, productos de madera, papel, cartón y papel higiénico procedentes de Estados Unidos.

    Los gravámenes más altos alcanzarán el 50 % y afectarán productos como leche y nata, miel, melaza, perfumes, artículos de belleza, maquillaje y productos para el cuidado del cabello. La misma tasa se aplicará a utensilios de cocina, artículos para el hogar, productos de higiene personal y prendas de vestir para hombres y mujeres, entre ellas camisetas, abrigos, jerséis y pantalones.

    Carney reconoció que reducir la dependencia económica de Estados Unidos tendrá consecuencias para Canadá, aunque consideró que los costos serían menores que mantener la situación actual.

    «Esto se trata de quiénes somos como canadienses. Se trata de nuestro sustento y del país que dejaremos atrás», afirmó.

    Las tensiones aumentaron después de que las negociaciones comerciales entre ambos gobiernos no consiguieran alcanzar un acuerdo. Trump, quien inicialmente calificó de «productivas» sus conversaciones con Carney, endureció posteriormente su postura contra Canadá.

    «¡Canadá ya no será tratada como un Estado! En materia de comercio, y en otros aspectos, se encuentran entre las peores naciones del mundo con las que tratar», asevero el mandatario estadounidense en redes sociales poco después de saltar por los aires las negociaciones.

    Trump anunció además que elevará hasta el 50 % los aranceles sobre automóviles, camiones, componentes automovilísticos y acero procedentes de Canadá a partir del 1 de enero de 2027.

    El mandatario incluso sugirió en publicaciones de redes sociales que Canadá debería integrarse a Estados Unidos, en medio de uno de los períodos de mayor tensión reciente entre los dos países vecinos.

     

  • Canadá advierte de que parte de los efectos del cambio climático ya son irreversibles  

    Canadá advierte de que parte de los efectos del cambio climático ya son irreversibles  

    El Gobierno de Canadá advirtió el viernes que algunos de los cambios provocados por el calentamiento global ya son irreversibles, después de que el país registrara un aumento de más de dos grados Celsius en su temperatura durante los últimos 75 años, con efectos como el retroceso de los glaciares y el incremento del nivel del mar.

    La segunda edición del informe federal sobre el cambio climático en Canadá, elaborado durante tres años por más de un centenar de especialistas de organismos gubernamentales, universidades y centros científicos, concluyó que desde 1970 el territorio canadiense se calentó casi dos veces más rápido que el promedio mundial. En el Ártico canadiense, el ritmo fue tres veces superior.

    El norte del país acumula un incremento de 2.6 grados Celsius desde 1948, mientras las precipitaciones anuales en todo Canadá aumentaron 9.7 % desde 1949 y en las regiones septentrionales crecieron 18.9 %, según la evaluación que actualiza el primer informe federal publicado en 2019.

    Los científicos concluyeron que la influencia humana es la única explicación compatible con el conjunto de transformaciones observadas. Entre ellas identificaron olas de calor más extremas, temporadas de incendios prolongadas, menor duración de la nieve y el hielo, calentamiento de los océanos y aumento del nivel del mar.

    Incluso si el mundo alcanza emisiones netas cero de dióxido de carbono alrededor de 2075, la temperatura media de Canadá llegaría a finales del siglo a unos 3.5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales. Con las políticas climáticas actualmente aplicadas a escala mundial, el incremento podría alcanzar aproximadamente cinco grados.

    El informe también proyecta que los glaciares del oeste de Canadá perderán más del 75 % de su masa para 2100. Además, prevé un aumento en la frecuencia y gravedad de las sequías, inundaciones repentinas y condiciones meteorológicas extremas que favorecen la propagación de incendios forestales.

    El Gobierno del primer ministro Mark Carney aseguró que mantiene su objetivo de alcanzar las emisiones netas cero en 2050 y señaló que comprometió más de 2,100 millones de moneda canadiense, equivalentes a unos $1,517 millones, para ejecutar su Estrategia Nacional de Adaptación, utilizando como referencia el tipo de cambio del 4 de septiembre del Banco de Canadá. (Bank of Canada)

    La fuente también valoró esa inversión en aproximadamente $1,521 millones. La estrategia busca responder a unos impactos climáticos que, según la nueva evaluación científica, continuarán intensificándose durante las próximas décadas.

     

  • Mark Carney desafía la presión arancelaria de Trump contra Canadá

    Mark Carney desafía la presión arancelaria de Trump contra Canadá

    El primer ministro de Canadá, Mark Carney, decidió llevar a la práctica su estrategia de resistencia frente a la presión económica de las grandes potencias, al responder con aranceles a Estados Unidos después de meses de negociaciones con la Administración de Donald Trump. La medida coloca a Canadá entre los pocos países, junto con China, que han respondido directamente a la política arancelaria estadounidense.

    Carney, vigésimo cuarto primer ministro canadiense, construyó buena parte de su trayectoria profesional durante períodos de turbulencia económica. Asumió como gobernador del Banco de Canadá el 1 de febrero de 2008, durante la crisis financiera mundial, y posteriormente dirigió el Banco de Inglaterra entre 2013 y 2020, período marcado por el Brexit.

    En enero de 2026, durante el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, Carney sostuvo que el mundo atraviesa «no una transición», sino una ruptura provocada por potencias que utilizan «la integración económica como arma, los aranceles como instrumento de presión, la infraestructura financiera como mecanismo de coerción».

    Su propuesta se centró en fortalecer los mercados internos, diversificar las relaciones comerciales y evitar negociaciones desde posiciones de subordinación.

    Ocho meses después, el gobernante canadiense aplicó esa estrategia tras considerar inaceptables las condiciones planteadas por Washington para impedir una nueva ronda de aranceles. Canadá impondrá desde el 8 de septiembre gravámenes de hasta 50 % sobre productos estadounidenses valorados en unos $20,000 millones, equivalentes a 27,600 millones de dólares canadienses.

    La decisión cuenta con un amplio respaldo interno. Una encuesta de Angus Reid realizada el 22 y 23 de agosto determinó que 76 % de los canadienses apoya la resistencia de Carney frente a Estados Unidos. Sin embargo, la misma medición refleja preocupación por las consecuencias económicas: 38 % de los trabajadores teme perder su empleo y 89 % anticipa un aumento en el costo de bienes y servicios.

    El riesgo para la economía canadiense es considerable debido a su estrecha relación comercial con Estados Unidos, mercado que recibe alrededor del 70 % de sus exportaciones. Una escalada arancelaria podría afectar empleos, inversiones y cadenas de suministro profundamente integradas entre ambos países, además de profundizar las tensiones políticas con Trump.

    Carney ya enfrentó otras crisis desde posiciones económicas de alto nivel. Canadá consiguió atravesar la crisis financiera de 2008 en mejores condiciones que otras economías avanzadas, mientras que durante el Brexit, al frente del Banco de Inglaterra, adoptó medidas para garantizar liquidez. Ana Botín, presidenta del Banco Santander, aseguró entonces que su actuación había «enderezado la nave».

    El choque comercial con Washington representa ahora una de las mayores pruebas para el primer ministro canadiense. El historiador Ted Widmer lo describió como «un banquero sobrio» y destacó «el control de los hechos y su inquebrantable autoridad moral», mientras la periodista Micheline Maynard lo calificó como «uno de los pocos líderes aliados dispuestos a resistir abiertamente» la presión de Trump. Carney deberá demostrar ahora si Canadá puede asumir los costos económicos de la estrategia que defendió meses atrás en Davos.

     

  • Trump plantea cambiar el nombre del lago Ontario por el de América en pleno choque comercial

    Trump plantea cambiar el nombre del lago Ontario por el de América en pleno choque comercial

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó este martes cambiar el nombre del lago Ontario por el de lago América, mientras aumenta la tensión comercial entre Washington y Ottawa tras el fracaso de las recientes negociaciones entre ambos países.

    “Estados Unidos está considerando seriamente cambiar el nombre del lago Ontario por el de lago América, ya que no esperamos seguir haciendo muchos negocios con Ontario”, afirmó Trump mediante una publicación en su red social.

    Las declaraciones ocurren en medio de una disputa comercial entre Estados Unidos y Canadá. Trump sostiene que elevará hasta el 50 % los aranceles sobre automóviles, camiones, componentes automovilísticos y acero de origen canadiense a partir del 1 de enero de 2027.

    El vicepresidente estadounidense, JD Vance, defendió las medidas comerciales y argumentó que Canadá depende de la economía de Estados Unidos, por lo que Washington busca establecer condiciones que considera más favorables para sus empresas.

    Vance justificó las medidas para “imponer reglas justas” y “obligar a los canadienses a sentarse a la mesa y brindar a las empresas estadounidenses el mismo trato que les dan a sus propias empresas”.

    El Gobierno canadiense, encabezado por el primer ministro Mark Carney, evitó responder directamente al planteamiento de Trump sobre el lago Ontario y aseguró que mantendrá su estrategia de no involucrarse en las confrontaciones verbales procedentes de Washington.

    “Como Gobierno federal, decidimos hace meses no responder a las publicaciones diarias en redes sociales, ya sean del presidente, de los ministros de su gabinete o de otros”, afirmó el ministro canadiense de Comercio entre Estados Unidos y Canadá, Dominic LeBlanc.

    LeBlanc agregó que Ottawa está concentrada en fortalecer la economía canadiense y conservar una relación constructiva con Washington pese al enfrentamiento comercial.

    “Hemos decidido deliberadamente no responder, como Gobierno federal, a algunas de las cuestiones que se plantean tanto de nuestro lado como del suyo de la frontera”, sostuvo.

     

  • Canadá responde a EEUU con aranceles por $20,000 millones

    Canadá responde a EEUU con aranceles por $20,000 millones

    El Gobierno de Canadá anunció un paquete de aranceles contra productos procedentes de Estados Unidos valorado en 27,600 millones de dólares canadienses, unos $20,000 millones, como respuesta a las tasas del 50 % impuestas por Washington a diferentes productos canadienses.

    Las medidas entrarán en vigor el próximo 8 de septiembre e incluyen gravámenes de entre 15 % y 50 % sobre más de 800 categorías de bienes, entre ellos productos derivados del acero y aluminio, alimentos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, papel y artículos electrónicos.

    “Cuando Estados Unidos exigió demasiado y ofreció muy poco, decidimos defender a los canadienses. Nuestras medidas arancelarias compensatorias, dólar por dólar y tasa por tasa, así como un paquete de apoyo multimillonario, protegerán a los trabajadores, agricultores, familias y empresas mientras construimos una economía canadiense más fuerte, resiliente y diversificada”, sostuvo el ministro canadiense de Finanzas, François-Philippe Champagne.

    Canadá impondrá un arancel del 15 % a productos como herramientas manuales, equipos de aire acondicionado, carretillas elevadoras, cosechadoras y robots industriales. En tanto, las importaciones estadounidenses de determinadas clases de pescado, moluscos, crustáceos y quesos, además de productos de madera, papel, cartón y papel higiénico, enfrentarán una tasa del 25 %.

    El gravamen más elevado, del 50 %, alcanzará productos como leche y nata, miel, melaza, perfumes, cosméticos, artículos para el cuidado del cabello, utensilios de cocina, productos para el hogar y de higiene personal, además de prendas de vestir para hombres y mujeres.

    El Gobierno del primer ministro Mark Carney justificó la respuesta al considerar que las condiciones planteadas por Washington exigían demasiado y ofrecían poco a cambio. Ottawa aseguró que no buscó iniciar la disputa comercial, pero defendió la necesidad de actuar para proteger a las empresas y trabajadores canadienses.

    Además de los aranceles, el Ejecutivo anunció un paquete de apoyo de 7,500 millones de dólares canadienses, equivalente a unos $5,400 millones, dirigido a trabajadores y empresas afectados. Las medidas contemplan recursos para pequeñas y medianas empresas, flexibilización de préstamos y mecanismos para facilitar el mantenimiento de puestos de trabajo.

    “Los canadienses esperan que su gobierno defienda sus intereses. Mientras Estados Unidos impone aranceles injustificados, el gobierno canadiense se centra en fortalecer nuestra posición a nivel nacional y proteger nuestra economía.

    Las medidas anunciadas hoy garantizarán el apoyo a los trabajadores, agricultores, familias y empresas afectadas durante este periodo de incertidumbre. Juntos superaremos esta crisis: unidos y resilientes”, indicó el ministro canadiense de Comercio entre EEUU y Canadá, Dominic LeBlanc.

     

     

  • Canadá cierra filas con Carney ante guerra comercial con EEUU

    Canadá cierra filas con Carney ante guerra comercial con EEUU

    Canadá mostró este domingo un frente de unidad en respaldo al primer ministro Mark Carney y su decisión de enfrentar las medidas comerciales de Estados Unidos, luego del fracaso de las negociaciones entre ambos países y la entrada en vigor de nuevos aranceles estadounidenses del 50 %.

    El apoyo a Carney se extendió entre primeros ministros provinciales, organizaciones sindicales y medios canadienses. Incluso el líder conservador Pierre Poilievre, habitualmente crítico del mandatario, sostuvo que el país no podía aceptar «un mal acuerdo» y pidió mantener la unidad nacional frente a los gravámenes estadounidenses.

    Carney explicó el sábado que las últimas condiciones planteadas por Washington amenazaban la soberanía de Canadá, restringían su capacidad para negociar acuerdos comerciales con otros países y perjudicaban sectores estratégicos, entre ellos la industria automotriz. La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, respaldó abandonar las negociaciones, aunque cuestionó la respuesta arancelaria de Ottawa.

    El respaldo también llegó desde el sector sindical. Unifor, el mayor sindicato del sector privado canadiense y con amplia presencia en la industria automotriz, consideró que los negociadores hicieron «lo correcto» al retirarse de las conversaciones y reclamó represalias estratégicas contra Estados Unidos.

    Los nuevos aranceles estadounidenses del 50 %, vigentes desde la medianoche del sábado, afectan exportaciones canadienses valoradas en unos $20,000 millones, principalmente manufacturas. Canadá anunció que responderá «dólar por dólar» a partir del próximo 8 de septiembre.

    El Royal Bank of Canada (RBC) calcula que los nuevos gravámenes podrían reducir alrededor de cuatro décimas el Producto Interno Bruto (PIB) canadiense. Entre los sectores más expuestos figuran la electrónica, los textiles, muebles, madera y papel, mientras empresarios advierten que la incertidumbre comercial podría frenar inversiones.

    El presidente estadounidense, Donald Trump, reaccionó este domingo y volvió a acusar a Ottawa de mantener un trato comercial desfavorable para Estados Unidos.

    «¡¡¡Canadá quiere los beneficios de ser un estado, sin serlo!!! Además, durante muchos años han impuesto enormes aranceles a nuestros magníficos agricultores. ¡¡¡Se acabó!!!», publicó el mandatario en Truth Social.

    El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, aseguró además que «no hay nuevas conversaciones previstas con los canadienses».

    La escalada comercial también provocó críticas dentro de Estados Unidos. Gobernadores demócratas cuestionaron los aranceles contra Canadá por sus posibles consecuencias para los productores estadounidenses, mientras el exvicepresidente Mike Pence advirtió que la disputa entre ambos países representa nuevos riesgos para la economía estadounidense en momentos de elevados costos para los consumidores.

     

     

  • Trump acusa a Canadá de perjudicar agricultores estadounidenses con «enormes aranceles»

    Trump acusa a Canadá de perjudicar agricultores estadounidenses con «enormes aranceles»

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó este domingo a Canadá de imponer elevados aranceles a los agricultores estadounidenses, un día después del fracaso de las negociaciones comerciales entre ambos países y la entrada en vigor de nuevos gravámenes de Washington.

    «¡¡¡Canadá quiere los beneficios de ser un estado, sin serlo!!! Además, durante muchos años han impuesto enormes aranceles a nuestros magníficos agricultores. ¡¡¡Se acabó!!!», publicó el mandatario esta madrugada en su red Truth Social.

    Las declaraciones constituyen la primera reacción pública de Trump después de que Estados Unidos impusiera el sábado aranceles del 50 % sobre unos $20,000 millones en productos canadienses. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció que Ottawa responderá igualando «dólar por dólar» los nuevos gravámenes a partir del 8 de septiembre.

    El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, responsabilizó a Canadá del fracaso de las conversaciones. Según el funcionario, los negociadores canadienses rechazaron cerrar un acuerdo bajo los términos que Washington sostiene que ambas partes habían pactado a comienzos de la semana.

    Carney aseguró, por su parte, que Estados Unidos introdujo condiciones «inaceptables» durante las últimas horas de las negociaciones y calificó los nuevos aranceles como «un error de cálculo». El Gobierno canadiense considera que las medidas buscan perjudicar y dividir al país.

    Las represalias anunciadas por Ottawa estarán dirigidas a sectores como acero, productos lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, pasta, papel y electrónica. Greer advirtió que actualmente «no hay nuevas conversaciones previstas con los canadienses» para intentar superar la disputa.

    «Hemos ofrecido a los canadienses sumarse a este camino, concretamente, reducir los aranceles que se les aplican al acero, a los automóviles e incluso a la madera, productos que son sensibles para ellos. Siempre han contado con las mejores condiciones y habrían seguido disfrutando de un trato aún mejor, pero no quisieron aceptarlo», dijo Greer a Fox News.

    Trump justificó la nueva ronda de gravámenes como respuesta a lo que considera una «continua discriminación» y un «trato desigual» de Canadá hacia el comercio estadounidense.

    Las relaciones bilaterales se han deteriorado desde el regreso del republicano a la Casa Blanca y sus reiteradas referencias a Canadá como el «estado 51» de Estados Unidos, planteamiento rechazado por el Gobierno canadiense.