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  • Universidad de Tel Aviv prepara el primer implante de médula espinal artificial en humanos

    Universidad de Tel Aviv prepara el primer implante de médula espinal artificial en humanos

    El Centro Sagol de Medicina Regenerativa de la Universidad de Tel Aviv, en Israel, avanza en los preparativos para realizar el primer implante mundial de una médula espinal artificial en una persona con parálisis, una tecnología con la que sus desarrolladores buscan recuperar funciones perdidas tras una lesión medular.

    El proyecto cuenta con la colaboración de la empresa israelí de biotecnología Matricelf y el Centro Médico de Rehabilitación Loewenstein. Los investigadores indicaron que la tecnología se aproxima a su primera aplicación en humanos y que su objetivo es “restaurar su capacidad para ponerse de pie, caminar y recuperar su independencia”.

    Matricelf desarrolla un implante neural biológico dirigido al tratamiento de lesiones medulares y firmó un acuerdo de colaboración con Loewenstein para avanzar hacia la fase clínica. El proceso contempla identificar y evaluar a posibles candidatos y posteriormente recolectar muestras para producir implantes personalizados.

    La tecnología se basa en un sistema de ingeniería de órganos desarrollado en la Universidad de Tel Aviv por el profesor Tal Dvir, integrante del Centro Sagol y científico jefe de Matricelf. El Centro Médico de Rehabilitación Loewenstein asumirá los aspectos clínicos, incluida la selección y evaluación de pacientes y su acompañamiento durante el proceso.

    Una vez seleccionado un candidato y obtenido su consentimiento, los especialistas tomarán una muestra de sangre para producir células madre pluripotentes inducidas, que constituirán el componente celular del implante neural autólogo. Esto significa que cada implante será fabricado individualmente a partir de las propias células del paciente.

    “Este es un paso significativo en la transición de la etapa de desarrollo científico a la preparación para la implementación clínica, sentando las bases necesarias para la primera implantación en un paciente humano”, indicaron desde Matricelf.

    La compañía estima que, si el proceso avanza según lo previsto, el tratamiento del primer paciente podría comenzar durante la primera mitad de 2027.

    Los desarrolladores explicaron que emplear células y tejidos del propio paciente busca disminuir el riesgo de rechazo y favorecer la integración del implante en el organismo. Sin embargo, recalcaron que el procedimiento todavía deberá cumplir todos los requisitos científicos y regulatorios y obtener la aprobación definitiva del Ministerio de Salud de Israel antes de aplicarse.

    La subdirectora del Departamento de Rehabilitación de Lesiones Medulares de Loewenstein, Dianne Michaeli, destacó que la colaboración combina la experiencia clínica del centro con las nuevas tecnologías de medicina regenerativa, “con la esperanza de que en el futuro sea posible ofrecer nuevas opciones de tratamiento a las personas que viven con parálisis debido a una lesión medular”.

     

  • ¿Regenerar extremidades será posible? Un estudio consigue crear hueso, tendones y ligamentos

    ¿Regenerar extremidades será posible? Un estudio consigue crear hueso, tendones y ligamentos

    Una investigación de la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas de la Universidad Texas A&M, en Estados Unidos, logró regenerar tejido óseo y conectivo en mamíferos, un avance que podría marcar un punto de inflexión en la medicina regenerativa.

    El estudio experimental sugiere que la incapacidad de los humanos para regenerar extremidades, a diferencia de especies como las salamandras, podría no ser definitiva. Según los científicos, esta capacidad permanecería latente dentro de los procesos normales de curación del organismo.

    “El hecho de que algunos animales puedan regenerarse y otros, en particular los humanos, no, es una gran incógnita que se plantea desde la época de Aristóteles”, explicó el doctor Ken Muneoka, líder del estudio.

    La investigación, publicada en la revista “Nature Communications”, describe un tratamiento en dos fases que permitió la regeneración de huesos, articulaciones y ligamentos, aunque con estructuras no completamente perfectas.

    En los mamíferos, las lesiones activan normalmente un proceso de fibrosis, en el que las células cierran rápidamente la herida formando cicatrices, lo que limita la reconstrucción del tejido perdido. Sin embargo, el equipo logró redirigir ese proceso hacia una regeneración más compleja.

    “Es como si estas células pudieran moverse en dos direcciones distintas –explica Muneoka–. Podrían formar una cicatriz o un blastema. Nuestra investigación se centró en redirigir el comportamiento de los fibroblastos ya presentes en el lugar de la lesión”.

    El tratamiento consistió en aplicar primero el factor de crecimiento FGF2 tras el cierre de la herida, lo que generó una estructura similar a un blastema. Posteriormente, se utilizó la proteína BMP2 para inducir la formación de nuevas estructuras tisulares.

    Uno de los hallazgos más relevantes es que no fue necesario introducir células madre externas, ya que el propio organismo contiene los elementos necesarios para la regeneración. “No hace falta obtener células madre e implantarlas –apunta Muneoka–. Ya están ahí; solo hay que aprender a conseguir que se comporten como uno quiere”.

    El estudio también demostró que las células pueden reprogramarse para formar estructuras diferentes a su ubicación original, un proceso conocido como reespecificación posicional, clave en el desarrollo biológico.

    Aunque la investigación está en una fase inicial, los expertos consideran que podría tener aplicaciones inmediatas en la mejora de la cicatrización y la reparación de tejidos, reduciendo la formación de cicatrices en pacientes.

    “Las células que creíamos inprogramables, en realidad sí lo son. La capacidad no está ausente, simplemente está oculta”, afirmó el investigador Larry Suva, quien destacó el potencial de este hallazgo para transformar la medicina regenerativa.