El Pentágono ordenó este martes el despliegue de al menos 2,000 paracaidistas del Ejército de Estados Unidos en Oriente Medio, en un contexto de creciente tensión por la guerra con Irán.
Los efectivos provienen de una División Aerotransportada con capacidad de movilizarse a cualquier parte del mundo en un plazo de 18 horas, según funcionarios citados por medios estadounidenses.
De acuerdo con reportes, la decisión busca ofrecer “nuevas posibilidades de acción” al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ante el desarrollo del conflicto en la región.
Algunas fuentes indicaron que el despliegue podría estar vinculado a eventuales operaciones estratégicas, incluyendo la posibilidad de intervenir en la isla de Kharg, principal centro de exportación petrolera de Irán.
Hasta el momento, las autoridades no han detallado el destino exacto de los paracaidistas ni las acciones específicas que podrían ejecutar.
La orden se conoce horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que Irán le dio un “gran regalo” en el marco de supuestas negociaciones iniciales, sin ofrecer mayores detalles.
Sin embargo, el gobierno iraní ha negado que existan diálogos directos con Washington, aunque admitió haber recibido mensajes de “países amigos” sobre la intención estadounidense de negociar.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán se encuentra en su cuarta semana, tras la escalada iniciada el 28 de febrero con ataques coordinados junto a Israel sobre territorio iraní.
En respuesta, Irán ha lanzado misiles y drones contra Israel y objetivos en el Golfo Pérsico, además de bloquear el estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
La guerra en Irán, iniciada el pasado 28 de febrero tras una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel, cumple su tercera semana marcada por una fuerte escalada militar y crecientes tensiones internacionales.
Israel intensificó sus ataques con bombardeos dirigidos contra la cúpula militar y política iraní, así como infraestructuras energéticas clave, lo que elevó el nivel del conflicto en la región.
Entre los objetivos alcanzados figuran altos cargos como el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, y el jefe de la fuerza paramilitar Basij, Golamreza Soleimani, además del ministro de Inteligencia, Esmaeil Jatib.
Estos ataques han generado una respuesta contundente de Irán, que ha prometido una “guerra económica total” y advirtió que actuará con “cero moderación” ante nuevas ofensivas.
Uno de los puntos más críticos fue el ataque israelí al yacimiento de gas South Pars, lo que provocó represalias iraníes contra instalaciones energéticas en Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudí.
La escalada también ha generado preocupación global por el impacto en los mercados energéticos, con el petróleo alcanzando los $114 por barril y el gas triplicando su valor.
El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció que no fue informado previamente del ataque israelí a la infraestructura energética, lo que evidenció diferencias entre ambos aliados.
“Le dije que no hiciera eso y no lo hará. No lo discutimos. Somos independientes, pero nos llevamos muy bien y estamos coordinados”, afirmó el mandatario sobre su conversación con el primer ministro israelí.
Desde la inteligencia estadounidense también señalaron divergencias estratégicas, indicando que Israel se centra en eliminar al liderazgo iraní, mientras Washington mantiene otros objetivos en el conflicto.
En medio de esta situación, Estados Unidos solicitó apoyo internacional para controlar el estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio energético mundial.
Sin embargo, varios aliados europeos han mostrado reticencia a participar, lo que provocó críticas de Trump hacia la OTAN, a la que calificó de “tigre de papel” por su falta de respaldo.
“Hace falta dinero para eliminar a los malos”, subrayó el secretario de Defensa, Pete Hegseth, al justificar la solicitud de $200,000 millones para financiar la ofensiva militar.
El Pentágono también evalúa ampliar el despliegue militar, que ya ronda los 50,000 efectivos, mientras Israel anticipa al menos tres semanas más de ataques e incluso una posible operación terrestre.
Analistas consideran que el conflicto podría entrar en una nueva fase con el control de puntos estratégicos en el Golfo Pérsico o instalaciones nucleares como objetivos principales.
En paralelo, Estados Unidos ha ajustado su narrativa sobre la guerra, pasando de plantear un cambio de régimen en Irán a centrarse en debilitar sus capacidades militares.
Pese a ello, Trump ha reiterado que el programa nuclear iraní representa una amenaza global, insistiendo en que Teherán estaba cerca de desarrollar un arma nuclear.
Mientras tanto, el Pentágono defiende que las operaciones avanzan según lo previsto y rechaza que el conflicto se convierta en una guerra prolongada.
“Nadie puede ofrecer perfección en tiempos de guerra, pero informen de la realidad. Estamos ganando, de manera decisiva y en nuestros propios términos”, aseguró Hegseth.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que Irán mantiene negociaciones con Washington para poner fin a la guerra, aunque descartó que un acuerdo pueda concretarse de inmediato.
“Están negociando, y nosotros siempre hablamos (…). Yo hablo con todo el mundo, porque a veces de eso salen resultados”, declaró Trump durante una comparecencia pública desde la Casa Blanca.
Sin embargo, el mandatario estadounidense sostuvo que Teherán podría no estar listo todavía para cerrar un pacto. “No sé si están listos aún”, dijo, al tiempo que afirmó que Irán “está recibiendo una paliza”.
Trump también puso en duda la situación del liderazgo iraní al asegurar que ni siquiera está claro quién dirige actualmente al país, lo que, según dijo, complica cualquier entendimiento entre ambas partes.
“Todos sus líderes están muertos, hasta donde sabemos. Pero están todos muertos. No sabemos con quién estamos tratando”, afirmó el Presidente de Estados Unidos, tras insistir en que Washington acabó con la cúpula dirigente iraní durante sus bombardeos sobre la república islámica.
En ese contexto, Trump volvió a sembrar dudas sobre Mojtaba Jamenei, al señalar que el líder supremo iraní podría estar gravemente herido o incluso muerto, ante la ausencia de imágenes públicas recientes.
“Mucha gente está diciendo que está gravemente desfigurado. Dicen que perdió una pierna, una de ellas, y que ha resultado muy gravemente herido. Otras personas dicen que está muerto. Nadie dice que esté al cien por cien sano”, manifestó Trump.
El mandatario agregó que no se ha visto públicamente al nuevo dirigente iraní, una situación que calificó de inusual y que, según dijo, puede responder a distintas razones, mientras persiste la incertidumbre sobre el mando político en Irán.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, instó este martes a la población iraní a “eliminar el régimen del ayatolá”, al afirmar que la ofensiva militar lanzada por Israel y Estados Unidos contra Irán está generando las condiciones para un cambio político en el país.
“Pueblo de Irán, estamos librando una guerra histórica por la libertad. Esta es una oportunidad única en la vida para que eliminéis el régimen del ayatolá y alcancéis vuestra libertad”, expresó Netanyahu en un mensaje difundido por su oficina a través de redes sociales.
El mandatario aseguró que Israel y Estados Unidos son aliados del pueblo iraní y afirmó que continuarán intensificando los ataques contra el gobierno de Teherán.
“Seguiremos golpeando con fuerza creciente a los tiranos que os han aterrorizado durante décadas”, indicó.
El conflicto entre ambos países continúa escalando mientras prosiguen los bombardeos sobre territorio iraní, donde las autoridades han reportado más de 1,200 víctimas mortales desde el inicio de la ofensiva.
Por su parte, Irán acusó a Israel de intentar ocultar el impacto de los ataques con misiles iraníes. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmó que el Ejército israelí ha restringido la transmisión en vivo de imágenes cuando se activan las alarmas por misiles o drones.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, advirtió este jueves que una prolongación del conflicto en Oriente Medio podría afectar los precios internacionales, los mercados energéticos y la inflación a nivel mundial.
Durante su participación en la conferencia Asia en 2050, celebrada en Bangkok, la economista señaló que la economía global vuelve a enfrentar un momento de incertidumbre ante la escalada del conflicto en la región.
Georgieva afirmó que “si el conflicto se prolonga, tiene un potencial evidente de afectar los precios, los mercados energéticos y a la inflación a nivel mundial”, y agregó que la resiliencia de la economía global está siendo nuevamente puesta a prueba.
La funcionaria también subrayó que el mundo atraviesa un período marcado por crisis frecuentes e inesperadas.
“La incertidumbre se ha convertido en la nueva normalidad”, indicó al referirse al contexto económico internacional.
Según la directora del FMI, una de las regiones más expuestas a los efectos del conflicto es Asia, debido a su fuerte dependencia energética. El estrecho de Ormuz es una vía estratégica por la que transita alrededor del 20 % del petróleo y del gas natural licuado que se comercia en el mundo.
Datos de la consultora Kpler y de la Administración de Información Energética de Estados Unidos indican que entre 84 % y 90 % del crudo que sale por ese paso marítimo tiene como destino Asia, mientras que el 83 % del gas natural licuado transportado por esa ruta también llega al continente.
A pesar de los riesgos derivados de la crisis energética, Georgieva destacó que Asia continúa siendo uno de los principales motores de la economía global, ya que la región genera cerca de dos tercios del crecimiento mundial y concentra alrededor del 40 % del comercio internacional.
La economista también señaló que el continente enfrenta retos para mantener ese liderazgo, entre ellos el aumento de la productividad mediante el desarrollo de la inteligencia artificial. En ese ámbito mencionó a Singapur como uno de los países más preparados, mientras que China y Corea del Sur figuran entre los líderes en su desarrollo.
El precio futuro del café también reaccionó a la guerra en Medio Oriente, que amenaza con interrumpir las cadenas de suministro globales y aumentar el costo de los fletes.
Al igual que el oro, el petróleo o el maíz, el café es uno de los bienes que se cotizan en bolsa y está a merced de eventos que pueden elevar o reducir su precio. Después de mantenerse por arriba de los $300 desde octubre de 2024, el valor del aromático descendió el 13 de febrero de 2026 e incluso se colocó en $277.
Sin embargo, el 2 de marzo comenzó a subir en medio de la zozobra por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, y la jornada del miércoles cerró por encima de los $285.
Una nota del 2 de marzo del Instituto Salvadoreño del Café (ISC) señala que el precio del grano de oro se mantuvo al alza por los problemas logísticos en Medio Oriente, que generaron temor entre los operadores ante un incremento en los costos de fletes y posibles problemas de abastecimiento.
En represalia al ataque, Irán cerró el estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio mundial por donde transita el 20 % del petróleo. Esto ha provocado que las navieras busquen vías alternas por el Cabo de Buena Esperanza, lo que prolonga el tránsito hasta por 20 días adicionales y aumenta el costo de transporte.
Primeros avisos de costos
Estos costos ya se reflejan, aseguró la Asociación Freight Forwarders de Marruecos (AFFM), que ayer anunció un sobrecargo por guerra de $3,000 para un contenedor de 20 pies y de $4,000 para uno de 40 pies.
La crisis se contuvo en alguna medida en el mercado del café por los pronósticos de la agencia Climatempo, que señalan que la ausencia de lluvias en las zonas productoras de Brasil, el mayor exportador mundial del grano, favorece el inicio de las labores de cosecha, secado y manejo de las fincas.
Al frente de los incrementos esta semana debido a la guerra está el petróleo intermedio de Texas (WTI), de referencia para El Salvador, que repuntó este miércoles a $74.66 el barril.
Los inversionistas siguen de cerca la promesa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de otorgar seguros y garantías a los buques petroleros que crucen por Ormuz a través de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC). Incluso, dijo el mandatario, la Armada de EE. UU. está lista para escoltar los barcos, ya que Irán ha amenazado con atacar cualquier naviera que cruce.
La entrada en guerra con Irán por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, supone hasta ahora la decisión más trascendental de su segundo mandato: una operación de objetivos y duración inciertos que, además, afronta el desafío de no estancarse y convertirse en un nuevo Irak.
Tras el ataque a gran escala iniciado el sábado por Israel y Estados Unidos, que resultó en el asesinato del ayatolá Alí Jameneí, en el poder desde 1989, Trump afirma que el golpe mayor está por venir y que la ofensiva continuará hasta destruir el programa iraní de misiles, su marina y sus capacidades para fabricar un arma nuclear.
Descabezar al régimen iraní había sido una demanda constante del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien presionó a Trump en varias ocasiones, pero el republicano, que en campaña se opuso a las guerras «eternas» en el extranjero, se había mostrado cauteloso.
En junio de 2025, cuando Trump ordenó el bombardeo de tres instalaciones nucleares iraníes, advirtió que conocía el escondite de Jameneí, pero descartó eliminarlo para no desestabilizar la región.
Sin embargo, 2026 arrancó con un Trump envalentonado por la exitosa operación militar de enero en Venezuela, en la que fue derrocado y capturado Nicolás Maduro sin que se registraran bajas estadounidenses.
Además, Estados Unidos había tomado nota de la debilidad de la respuesta iraní a los ataques del año pasado y, a principios de año, Trump comenzó a amenazar con un ataque masivo contra la república islámica por la dura represión exhibida contra las protestas antigubernamentales.
Mientras el Pentágono realizaba un enorme despliegue militar en la región, incluidos dos portaaviones, la Casa Blanca aseguraba que prefería una solución diplomática con Teherán y pactar un acuerdo para limitar su programa nuclear, como el que Trump rompió en su primer mandato.
Del pulso diplomático al ataque «preventivo»
Sus enviados, Steve Witkoff y Jared Kushner, mantuvieron el jueves en Ginebra la última ronda de negociaciones con el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, quien salió satisfecho del encuentro, aunque para entonces a Trump se le había agotado la paciencia.
Según fuentes estadounidenses, Irán rechazó una oferta de Washington para recibir un suministro permanente y gratuito de combustible nuclear si renunciaba por completo a enriquecer uranio, actividad que la república islámica decía llevar a cabo con fines pacíficos.
Por el contrario, afirman funcionarios de la Administración, Teherán poseía uranio enriquecido para elaborar 11 bombas atómicas, una cifra que podría aumentar hasta 50 en un año.
El secretario de Estado, Marco Rubio, sostiene además que Israel iba a atacar a Irán y que el país persa planeaba responder contra bases estadounidenses, por lo que Washington debía golpear «preventivamente».
Ante este escenario, el viernes, a bordo del Air Force One camino a Texas para un mitin, Trump ordenó el inicio de la llamada operación Furia Épica. Posteriormente visitó una hamburguesería y se trasladó a su residencia en Florida para supervisar los bombardeos.
El ataque, que tomó desprevenido a Irán al realizarse inusualmente a plena luz del día del sábado, destruyó el cuartel general de Jameneí y eliminó a buena parte de su cúpula militar, aunque Irán ha denunciado que también hubo ataques contra civiles, entre ellos una escuela infantil.
Teherán ha respondido desde entonces con ataques aéreos en represalia contra Israel y varios países de la región donde la potencia norteamericana tiene bases militares.
Vista de los daños causados por un ataque estadounidense en Irán. EFE
El riesgo de otro conflicto interminable
Al menos seis militares estadounidenses han muerto por la respuesta iraní, y el propio Trump prevé que haya más bajas, algo que pone contra las cuerdas al líder estadounidense de cara a las elecciones de medio mandato del próximo noviembre, en las que está en juego la exigua mayoría republicana en el Congreso.
Por lo pronto, la escalada regional es ya inevitable y Estados Unidos, cuya embajada en Arabia Saudí fue atacada el lunes, ha pedido a sus ciudadanos que abandonen de inmediato una quincena de países de la región.
La oposición demócrata denuncia que la operación no se notificó debidamente al Congreso, único órgano facultado para autorizar una guerra, y que la evacuación de estadounidenses es un caos.
El Gobierno emite, mientras tanto, mensajes contradictorios sobre el objetivo final: Trump ha llamado al pueblo iraní a tomar el poder, mientras el Pentágono niega que el objetivo sea un cambio de régimen.
El presidente también afirma que la operación podría durar varias semanas si fuera necesario, aunque el Ejército matiza que no será un conflicto «interminable» como la invasión de Irak de 2003, que Trump siempre ha criticado.
En concreto, Washington diseñó una ofensiva de unas cuatro o cinco semanas. Los próximos días demostrarán si fue un acierto o un error de cálculo.
Un general de la Guardia Revolucionaria de Irán advirtió que su país no permitirá el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz y amenazó con incendiar cualquier embarcación que intente cruzar por ese paso marítimo, por donde circula aproximadamente el 20 % del crudo mundial.
“Prenderemos fuego a cualquier barco que intente cruzar el estrecho de Ormuz”, afirmó el general de brigada Ebrahim Yabari en una entrevista concedida a la televisión estatal iraní. El alto mando agregó: “No permitiremos que ni una sola gota de petróleo salga de la región”, en referencia al corredor estratégico que conecta el golfo Pérsico con el océano Índico.
Horas antes de estas declaraciones, la Guardia Revolucionaria informó que atacó a un petrolero identificado como ‘Athens Nova’, al que calificó como “aliado de Estados Unidos”, en el estrecho de Ormuz. Según el cuerpo militar de élite, la embarcación se incendió tras ser alcanzada por dos drones, aunque hasta el momento se desconoce la magnitud de los daños.
En lo que describieron como la duodécima oleada de ataques contra objetivos estadounidenses, las fuerzas iraníes lanzaron 26 drones y 5 misiles balísticos dirigidos a Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y el propio estrecho de Ormuz, según un comunicado difundido en su cuenta de Telegram.
La escalada en esta zona estratégica eleva la tensión en Medio Oriente y podría impactar los mercados energéticos globales, debido a la relevancia del estrecho de Ormuz como principal ruta de exportación de petróleo desde el golfo Pérsico hacia Asia, Europa y Estados Unidos.
La aviación de Israel bombardeó la noche de este lunes la ciudad de Teherán, donde atacó instalaciones del Ministerio de Inteligencia iraní y de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria, según informó el propio Ejército israelí en un comunicado oficial.
«La Fuerza Aérea de Israel, dirigida por la Dirección de Inteligencia del Ejército, atacó decenas de sedes del régimen terrorista iraní en el corazón de Teherán», indicó la institución castrense en su nota, en la que detalló que los objetivos estaban vinculados a estructuras de seguridad interna del régimen iraní.
De acuerdo con el Ejército, la operación tuvo como blanco «sedes, bases y centros de mando regionales» que, según su versión, estaban encargados de «suprimir las protestas contra el régimen con medidas violentas y arrestando a civiles». Además, confirmó ataques contra más de diez sedes del Ministerio de Inteligencia y varias posiciones asociadas a la Fuerza Quds. «Los ataques estaban dirigidos a sedes adicionales donde la inteligencia militar identificó actividad del régimen», añadió el comunicado.
Entre los blancos también figuraron lanzaderas de misiles, centros de producción de armamento y otras instalaciones vinculadas a la fuerza aérea iraní. En un reporte posterior, el Ejército israelí señaló que completó otras tres oleadas de ataques contra sistemas de lanzamiento de misiles. «La Fuerza Aérea israelí lanzó cientos de municiones en decenas de lanzamisiles, sistemas de defensa aérea y baterías de fuego», precisó.
Según el recuento oficial israelí, desde el inicio de la ofensiva conjunta con Estados Unidos este sábado, han sido atacados aproximadamente 600 objetivos en territorio iraní. Las autoridades iraníes reportan que más de 555 personas han muerto en la República Islámica a causa de los bombardeos, mientras que en Israel al menos 10 personas fallecieron por el impacto de misiles lanzados desde Irán, en una escalada que mantiene en tensión a Medio Oriente.
La UEFA informó este lunes que sigue de cerca y evalúa cuidadosamente la situación generada por el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, en coordinación con la CONMEBOL y el Comité Organizador Local de la Finalissima, programada para el 27 de marzo en Doha, Catar.
El encuentro, que debe enfrentar a las selecciones de España y Argentina como campeonas de Europa y América, respectivamente, está previsto en el estadio de Lusail. Sin embargo, la escalada bélica en Oriente Medio pone en duda la celebración del partido en la fecha y sede inicialmente establecidas.
Fuentes del organismo europeo indicaron que supervisan atentamente los acontecimientos ante la incertidumbre que rodea el duelo entre la Roja y la Albiceleste. La Asociación de Fútbol de Catar anunció este domingo el aplazamiento de todos los torneos y competiciones en el país hasta nuevo aviso debido a la inestabilidad regional, aunque no mencionó expresamente la Finalissima.
Hasta el momento, ni la CONMEBOL ni la FIFA se han pronunciado oficialmente sobre un posible cambio de escenario o reprogramación del partido. Tampoco lo han hecho las federaciones de España y Argentina, mientras crece la expectativa sobre la decisión final.
La Confederación Asiática de Fútbol (AFC), que inauguró el domingo la Copa de Asia femenina en Australia, señaló que “continúa siguiendo de cerca los acontecimientos recientes en Medio Oriente durante este período desafiante”. Además, subrayó que “La principal prioridad de la AFC sigue siendo el bienestar y la seguridad de todos los jugadores, entrenadores, árbitros y aficionados”, al tiempo que confirmó el aplazamiento de varios partidos en la región oeste de sus competiciones continentales.
El conflicto deja hasta ahora 555 muertos en Irán, según la Media Luna Roja, mientras que la ofensiva de represalia de Teherán ha provocado daños en países como Catar, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Kuwait. Asimismo, Israel bombardeó este lunes Líbano tras un ataque de Hizbulá en el norte de su territorio.
En paralelo, vuelos con origen o destino en Tel Aviv, Beirut, Dubái, Doha y Riad presentan cancelaciones o incidencias, lo que complica la logística internacional y añade presión sobre la organización de eventos deportivos en la región.