El Parlamento Europeo dio este jueves el paso final para que la Unión Europea adopte nuevas normas orientadas a reducir la contaminación del agua, con medidas que amplían la lista de sustancias vigiladas y endurecen los límites permitidos.
La reforma actualiza la legislación sobre la calidad del agua, incorporando controles más rigurosos tanto para aguas superficiales como subterráneas, en un contexto de creciente presión por sequías, inundaciones y contaminación química.
Entre los principales cambios destaca la inclusión de nuevas sustancias bajo monitoreo, como los PFAS —conocidos como “químicos persistentes”—, medicamentos, compuestos industriales y pesticidas.
Asimismo, la normativa establece estándares más estrictos para contaminantes ya regulados, con el objetivo de mejorar la protección de los ecosistemas y la salud pública en los países del bloque.
«Estas nuevas medidas nos proporcionan herramientas más eficaces para responder: normas actualizadas sobre contaminantes, la inclusión de nuevas sustancias, una mejor monitorización y presentación de datos, y una mayor atención a los contaminantes emergentes», afirmó el eurodiputado Javi López.
El texto también refuerza el seguimiento de contaminantes emergentes como los microplásticos y los indicadores de resistencia a los antimicrobianos, que hasta ahora tenían menor presencia en los sistemas de control.
La nueva legislación será firmada por el Parlamento Europeo y el Consejo antes de su publicación en el Diario Oficial de la UE, paso necesario para su entrada en vigor.
Posteriormente, los Estados miembros deberán adaptar sus leyes nacionales a las nuevas disposiciones antes del 21 de diciembre de 2027, en un proceso que busca fortalecer la protección del agua en toda la región.
