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  • El japonés Shohei Ohtani sigue engrandeciendo su legado en las Grandes Ligas

    El japonés Shohei Ohtani sigue engrandeciendo su legado en las Grandes Ligas

    Shohei Ohtani sigue engrandeciendo su legado en las Grandes Ligas. Este miércoles, el astro japonés de los Los Ángeles Dodgers conectó el jonrón número 1,000 de su carrera en la MLB y sumó ocho ponches desde la lomita, reafirmando su estatus como el mejor jugador de dos vías de la actualidad. A pesar de su imponente actuación, los Dodgers cayeron 3-5 ante los Cardenales de San Luis.

    Con apenas cuatro entradas lanzadas, Ohtani se convirtió en el tercer pelotero japonés en alcanzar los 1,000 imparables en Grandes Ligas, uniéndose a Ichiro Suzuki (3,089) y Hideki Matsui (1,253). Además, se convirtió en el cuarto jugador activo de los Dodgers en llegar a esta marca, junto a Freddie Freeman, Mookie Betts y Teoscar Hernández.

    El jonrón de dos carreras llegó en la tercera entrada ante el zurdo Matthew Liberatore, con una velocidad de salida de 109.5 mph, que puso momentáneamente en ventaja a los angelinos. Fue su cuadrangular número 39 de la temporada y rompió una sequía de nueve juegos sin volarse la barda.

    Desde la lomita, Ohtani lanzó 54 pitcheos (37 en zona de strike) y no permitió bases por bolas, en lo que fue su salida más larga de la temporada. En total, enfrentó a 14 bateadores y ponchó a ocho, incluyendo una dominante cuarta entrada en la que retiró a los tres por la vía del ponche. Seis de sus lanzamientos alcanzaron las 100 mph o más.

    A pesar de su actuación histórica, los Dodgers no pudieron sostener la ventaja. En la octava entrada, el relevista Alex Vesia permitió que los Cardenales remontaran. Un sencillo de Jordan Walker empató el juego y un error defensivo del novato Alex Freeland permitió la carrera de la ventaja para San Luis. Lars Nootbaar impulsó dos carreras y el panameño Iván Herrera anotó una vuelta para los Cardenales.

    “Fue un gran día para mí personalmente”, dijo Ohtani tras el partido. “Poder llegar hasta la cuarta entrada y mantenerme en el montículo significa mucho en mi proceso de recuperación”.

    El manager de los Dodgers, Dave Roberts, lamentó la derrota: “Shohei estuvo fantástico hoy, su comando de recta fue sobresaliente. Es decepcionante que no pudiéramos respaldarlo con defensa ni más ofensiva”.

    El regreso de Ohtani como jugador de dos vías tras su cirugía de codo en 2024 ha sido gradual, pero actuaciones como la de este miércoles muestran que su impacto en el diamante sigue siendo total.

    “Lo que él hace es simplemente increíble”, comentó su compañero Miguel Rojas. “Jugó tarde anoche, corrió las bases, y hoy lanza, poncha a ocho y conecta un jonrón. Es una locura lo que puede hacer”.

     

  • El nuevo Mundial de Clubes pone a prueba a EE. UU. como anfitrión rumbo a 2026

    El nuevo Mundial de Clubes pone a prueba a EE. UU. como anfitrión rumbo a 2026

    El Mundial de Clubes, convertido en una apuesta personal del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y respaldado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha servido como prueba de fuego para medir la capacidad de organización de EE. UU. de cara al Mundial de 2026, así como para impulsar el fútbol hacia el estatus de “deporte rey” en un país dominado por la NFL, la NBA y la MLB.

    Infantino, principal impulsor de la expansión del torneo a 32 equipos y su realización cada cuatro años, considera este campeonato —ya en su fase final— como un ensayo clave para afianzar la presencia de la FIFA en el competitivo mercado norteamericano.

    Por su parte, Trump no ha dejado pasar la oportunidad de asociar su imagen a un evento de proyección mundial. El mandatario confirmó su asistencia a la gran final del domingo entre el Chelsea y el PSG, que se disputará en el MetLife Stadium de Nueva Jersey ante más de 82,000 espectadores. Según la prensa local, la FIFA abrirá incluso una oficina temporal en la Trump Tower de Nueva York para promocionar la Copa del Mundo de 2026.

    En el terreno de juego, la semifinal de este miércoles significó la eliminación del Real Madrid, vigente campeón de Europa, tras caer 4-0 ante el PSG, con doblete de Fabián Ruiz y goles de Ousmane Dembélé y Gonçalo Ramos. El Chelsea, por su parte, selló su pase a la final tras vencer 2-0 al Fluminense brasileño con doblete de João Pedro, conformando así una inédita final anglo-francesa.

    Este renovado Mundial de Clubes, que hasta 2023 se disputaba con apenas siete equipos y pasaba casi inadvertido, ahora reparte más de $1,000 millones en premios y costos de organización. El campeón podría recibir hasta $125 millones.

    En cuanto a asistencia, la FIFA presume haber vendido cerca del 95 % de las entradas, con partidos celebrados en Nueva York, Miami, Houston y Los Ángeles. Se estima que más de 1.3 millones de aficionados asistirán a los encuentros, generando un impacto económico superior a $600 millones solo en turismo, seguridad y logística.

    Con EE. UU., México y Canadá como sedes conjuntas, el Mundial de 2026 es la gran apuesta de la FIFA para consolidar la expansión del fútbol en Norteamérica. No obstante, persisten dudas sobre la saturación del calendario, la disposición de los grandes clubes europeos a ceder a sus estrellas y las críticas de sindicatos de futbolistas como FIFPro, que consideran excesiva la carga de partidos.

    El espectáculo de medio tiempo de la final contará con actuaciones de Doja Cat, Tems y J Balvin, y se espera que el intermedio alcance audiencias globales de hasta 100 millones de espectadores, reforzando la idea de que el fútbol también compite en la industria del entretenimiento.

    Para analistas, la gran incógnita tras el pitido final será si este entusiasmo se traduce en un interés sostenido por el fútbol de clubes en EE. UU. La final del domingo, con dos gigantes europeos luchando por un premio millonario, será el termómetro que mida la ambición de Infantino y la apuesta de Trump por proyectar el fútbol como plataforma política y económica.

    El balón rodará una vez más para demostrar si la “prueba americana”, en palabras de Infantino, cumple con las promesas y expectativas de esta nueva era. El Chelsea y el PSG decidirán quién se corona campeón, mientras EE. UU. muestra su potencial como anfitrión del deporte más popular del mundo.