Moody’s Ratings prevé un mayor desempeño de la economía salvadoreña, anclado a las mejoras fiscales, pero advirtió sobre la alta carga de la deuda pública y de los intereses.
En su última revisión a la nota de la deuda salvadoreña, la agencia mejoró de estable a positiva la perspectiva de El Salvador, mientras mantuvo la calificación en B3.
Esta decisión se sustenta principalmente en las señales de consolidación fiscal de El Salvador a través del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por $1,400 millones, que establece un ajuste fiscal de 3.5 puntos porcentuales del producto interno bruto (PIB).
Para la agencia, la consolidación fiscal ha permitido al Gobierno salvadoreño impulsar la inversión pública, al tiempo que se mantuvo estable el déficit del sector público no financiero (SPNF), sin que se sacrifique la actividad económica.
Moody’s estima que el crecimiento del PIB real se aceleró de 2.6 % en 2024 a 4 % en 2025, y que continuará en 2026 en 3.1 %.
Usualmente, cuando un país implementa un ajuste fiscal con un programa del FMI entra en un ciclo de bajo crecimiento por las duras medidas para reducir el gasto público y aumentar los ingresos, que derivan en menores recursos para la inversión pública, un detonante de la inversión privada.
En el caso de El Salvador, “las mejoras relacionadas con la seguridad parecen estructurales más que cíclicas y han catalizado una mayor inversión privada, apoyando la dinámica de crecimiento a medio plazo y los esfuerzos de consolidación fiscal”, sostuvo la agencia.
Alto peso de deuda
Sin embargo, Moody’s advirtió que la alta carga de la deuda pública y el elevado costo de los compromisos limitan la fortaleza fiscal de El Salvador.
La deuda pública cerró en 88.3 % como proporción del PIB en 2025, mientras que la relación entre intereses e ingresos fue de 18.4 %, muy por “encima de los pares calificados de manera similar”.
“Incluso bajo nuestra línea de base que incorpora la consolidación fiscal continua, estas métricas mejorarán solo gradualmente. Esperamos que la relación de deuda disminuya en el horizonte del programa hasta el 84.2 % para 2028 y que la asequibilidad de la deuda se deteriore un poco hasta el 19.5 %, a pesar del acceso a los mercados más predecible”, añadió en el análisis.
Moody’s estima que el déficit fiscal se redujo al 3 % del PIB en 2025, al menos 1.5 puntos porcentuales menos que el año anterior. Para 2026, prevé que continúe en descenso hasta 2.3 %, y que en 2027 se ubique en 2.7 %.
Además, estima que las necesidades de financiamiento se reducirán de 18.3 % del PIB en 2024 a 9.8 % en 2025, y a 9.1 % en 2026. “Los continuos avances en este frente reducirán los riesgos de liquidez del gobierno”, indicó.

