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  • Expansión urbana en San Salvador aumenta riesgo volcánico, advierte estudio global

    Expansión urbana en San Salvador aumenta riesgo volcánico, advierte estudio global

    La expansión de las ciudades hacia zonas cercanas a volcanes está elevando el riesgo de desastres naturales, según un estudio internacional divulgado por la revista Nature, que analiza tendencias entre 1975 y proyecciones hasta 2030. La investigación destaca que el crecimiento urbano sin planificación adecuada está acercando a millones de personas a áreas de amenaza volcánica.

    El estudio, titulado «La exposición urbana global cerca de volcanes está aumentando: un análisis espacio-temporal de 1975 a 2030», revela que el número de ciudades ubicadas a menos de 100 kilómetros de volcanes activos se duplicará en ese período, mientras que la población expuesta crecerá en un 154 %. Esto implica que cerca de 473 millones de personas vivirán en ciudades cercanas a volcanes para el año 2030.

    En el caso de San Salvador, el informe identifica a la capital salvadoreña como uno de los ejemplos más claros de expansión urbana en zonas de riesgo. La investigación señala que la capital salvadoreña se encuentra en una zona altamente vulnerable, al estar ubicada entre el volcán de San Salvador y la caldera de Ilopango, dos sistemas activos que representan amenazas constantes para la población.

    El estudio detalla que la ciudad se ha expandido principalmente hacia el noreste y suroeste desde la década de 1990, ocupando áreas en las laderas volcánicas, lo que incrementa la exposición a fenómenos como caída de ceniza y flujos volcánicos. Los investigadores explican que San Salvador está expuesta a la caída de ceniza volcánica debido a los vientos predominantes, que pueden transportar material desde el volcán de San Salvador y desde Ilopango hacia la ciudad.

    Asimismo, alertan que el crecimiento urbano hacia el norte del lago de Ilopango y otras zonas cercanas incrementa el riesgo ante posibles flujos volcánicos, aunque algunos de estos fenómenos podrían desviarse según la topografía.

    Según los datos analizados, la población de San Salvador aumentó aproximadamente un 70 % entre 1975 y 2020, pasando de 0.97 millones a 1.67 millones de habitantes. Este crecimiento ha llevado a la ocupación de laderas y zonas cercanas a los volcanes, incrementando la exposición a fenómenos como caída de ceniza y flujos volcánicos.

    La erupción del volcán Ilopango, ubicado en el departamento de San Salvador sacudió a la civilización Maya hace 1.590 años. DEM

    El documento señala que gran parte del crecimiento urbano ocurre dentro de franjas de entre 20 y 30 kilómetros de los volcanes, consideradas zonas de impacto potencial en erupciones de mediana magnitud. Estas áreas concentran una alta densidad de población, lo que eleva el riesgo ante cualquier evento volcánico.

    A nivel global, actualmente existen unos 853 millones de personas viviendo a menos de 100 kilómetros de volcanes activos, de las cuales aproximadamente el 50 % reside en ciudades. Esta proporción ha ido en aumento desde 1975, cuando era del 44 %, y continuará creciendo en los próximos años.

    El estudio también advierte que muchas ciudades, incluida San Salvador, están expandiéndose en dirección a los volcanes. Este patrón incrementa la exposición no solo a ceniza volcánica, sino también a flujos de lava, deslizamientos y otros fenómenos asociados a erupciones.

    En Centroamérica, el crecimiento urbano cercano a volcanes responde en parte a factores históricos, como la fertilidad de los suelos volcánicos y la ubicación estratégica de las ciudades. Sin embargo, los investigadores subrayan que estos beneficios contrastan con el aumento del riesgo para la población.

    Otro hallazgo relevante es que la densidad poblacional tiende a ser menor en zonas muy cercanas a los volcanes, pero aumenta en áreas más alejadas dentro del mismo radio de riesgo. Aun así, la expansión continua reduce la distancia entre los asentamientos humanos y las fuentes de peligro.

    El estudio concluye que la expansión urbana está amplificando el riesgo volcánico a nivel mundial, por lo que urge integrar información sobre amenazas naturales en la planificación territorial. En el caso de San Salvador, los expertos recomiendan fortalecer las políticas de uso de suelo y los sistemas de monitoreo para reducir la vulnerabilidad ante futuras erupciones.

     

  • La contaminación lumínica global creció 16 % en nueve años

    La contaminación lumínica global creció 16 % en nueve años

    Las emisiones de luz artificial nocturna a nivel mundial aumentaron 16 % en apenas nueve años, según un estudio publicado este miércoles en la revista científica Nature.

    El análisis atribuye este crecimiento a incrementos de hasta 34 % en algunas regiones, aunque parcialmente compensados por reducciones de 18 % en otras zonas que experimentaron oscurecimiento.

    Los investigadores destacan que la medición de la luz nocturna es una herramienta clave para analizar la actividad humana, incluyendo cambios en infraestructura y consumo energético.

    Sin embargo, advierten que los estudios previos basados en datos satelitales no lograban captar fenómenos localizados ni cambios progresivos como la urbanización o la transición hacia iluminación LED.

    La nueva investigación, liderada por la Universidad de Connecticut, utilizó 1.16 millones de imágenes satelitales para mapear de forma más precisa la evolución de la contaminación lumínica en el planeta.

    El estudio concluye que la huella lumínica global no es uniforme, sino que presenta un comportamiento dinámico, con variaciones constantes según las regiones y los factores económicos o energéticos.

    Entre los hallazgos, se señala que la adopción de tecnología LED ha permitido reducir la luminosidad en algunas áreas, como en países europeos y regiones de Estados Unidos, donde se registran caídas promedio de hasta 25 %.

    No obstante, el fenómeno continúa en expansión y representa una problemática ambiental creciente, asociada al desarrollo urbano y al uso intensivo de energía, con impactos en ecosistemas y en los ciclos naturales de luz y oscuridad (planesynormas.mma.gob.cl).

     

  • Nuevo avance podría revolucionar diseño de smartphones y chips

    Nuevo avance podría revolucionar diseño de smartphones y chips

    Un equipo de científicos estadounidenses logró desarrollar un dispositivo que genera ondas sísmicas diminutas capaces de optimizar la fabricación de chips para celulares y dispositivos inalámbricos, con el objetivo de hacerlos más compactos, veloces y de menor consumo energético. El hallazgo fue publicado esta semana en la revista científica Nature.

    La investigación fue desarrollada por expertos de la Universidad de Colorado Boulder, la Universidad de Arizona y los Laboratorios Nacionales Sandia. El nuevo sistema utiliza ondas acústicas superficiales (SAW, por sus siglas en inglés), un fenómeno similar a las ondas sísmicas, pero que se propaga exclusivamente sobre la superficie de un chip, como ocurre con los terremotos en la corteza terrestre.

    “Los dispositivos SAW son fundamentales para muchas de las tecnologías más importantes del mundo”, dijo Matt Eichenfield, investigador principal del estudio y actual catedrático de Ingeniería Cuántica en la Universidad de Colorado Boulder. Detalló que estos sistemas están presentes en teléfonos móviles, llaveros, GPS, abridores de puertas y equipos de radar.

    El nuevo láser de fonones, desarrollado por el equipo, genera vibraciones sobre la superficie de un chip usando un único dispositivo alimentado por batería. Esto representa un cambio significativo frente a los dispositivos SAW convencionales, que requieren múltiples componentes y fuentes de energía para funcionar.

    Eichenfield explicó que su innovación busca replicar el funcionamiento de un láser tradicional —que rebota luz entre dos espejos—, pero aplicado a ondas sísmicas. El dispositivo mide medio milímetro y está formado por una oblea de silicio cubierta con niobato de litio, un material piezoeléctrico que convierte vibraciones en campos eléctricos, y viceversa. Además, integra una capa de arseniuro de indio y galio, capaz de acelerar electrones a velocidades extremadamente altas.

    El funcionamiento consiste en generar vibraciones en el niobato de litio al aplicar corriente eléctrica en el arseniuro. Estas ondas rebotan internamente como en un láser óptico, amplificándose hasta alcanzar gran potencia. Luego, una pequeña parte de la onda se libera, funcionando como una fuente controlada de SAW.

    El equipo logró crear ondas con una frecuencia de 1 gigahercio, es decir, mil millones de ciclos por segundo, pero aseguran que podrían alcanzar frecuencias de hasta cientos de gigahercios, superando con creces el límite actual de los dispositivos SAW, que ronda los 4 gigahercios.

    Según Eichenfield, el desarrollo abre la posibilidad de integrar todos los componentes de una radio dentro de un solo chip, revolucionando el diseño de teléfonos inteligentes.

    “Este láser de fonones era la última ficha de dominó que teníamos que derribar. Ahora podemos fabricar literalmente todos los componentes necesarios para una radio en un solo chip usando la misma tecnología”, concluyó.

     

     

  • Vacunas mRNA usadas contra el COVID-19 podrían revolucionar el tratamiento del cáncer, según nueva investigación

    Vacunas mRNA usadas contra el COVID-19 podrían revolucionar el tratamiento del cáncer, según nueva investigación

    Las vacunas de ARN mensajero (mRNA) como las de Pfizer-BioNTech y Moderna, que ayudaron a frenar la pandemia de COVID-19 salvando millones de vidas, podrían tener un beneficio inesperado: estimular el sistema inmunológico para combatir el cáncer.

    Un estudio publicado en Nature por investigadores de la Universidad de Florida y el MD Anderson Cancer Center de Texas, revela que estos biológicos podrían mejorar drásticamente la eficacia de la inmunoterapia en pacientes con cáncer, incluso si la vacuna no fue diseñada específicamente contra tumores.

    El análisis de más de mil pacientes con cáncer de pulmón y melanoma en etapa avanzada mostró que aquellos que recibieron una vacuna mRNA contra el COVID-19 dentro de los 100 días de iniciar tratamiento con inhibidores de puntos de control inmunitario, duplicaron su tasa de supervivencia a tres años en comparación con quienes no fueron vacunados.

    En pacientes con tumores “fríos” —que normalmente no responden bien a la inmunoterapia— los beneficios fueron aún mayores, con una mejora de hasta cinco veces en la supervivencia. Estos resultados se mantuvieron sólidos incluso al ajustar por gravedad del cáncer y otras condiciones de salud.

    Cómo actúan las vacunas mRNA contra el cáncer

    Los científicos observaron en modelos animales que las vacunas mRNA activan una “alarma inmunológica”, despertando al sistema inmune para reconocer y atacar células cancerosas. En combinación con inmunoterapia, las vacunas refuerzan la acción del tratamiento, evitando que el tumor “apague” las defensas del cuerpo.

    “El ARN mensajero, aunque no esté dirigido al cáncer, puede despertar al gigante dormido que es el sistema inmunológico”, explica el oncólogo pediátrico Elias Sayour, líder del estudio.

    Mientras que las vacunas oncológicas personalizadas requieren altos costos y largos procesos de fabricación, las vacunas mRNA contra el COVID-19 ya están ampliamente disponibles, no necesitan personalización y pueden administrarse fácilmente durante el tratamiento del paciente.

    Esto abre la puerta a una opción terapéutica accesible que podría beneficiar a millones de personas que actualmente no responden a los tratamientos convencionales contra el cáncer.

    Próximos pasos: ensayo clínico nacional en EE. UU.

    Con estos prometedores resultados, los investigadores se preparan para iniciar un ensayo clínico en pacientes con cáncer de pulmón. Se dividirá a los pacientes en dos grupos: uno recibirá inmunoterapia sola, y el otro la combinará con la vacuna mRNA contra COVID-19.

    El objetivo: evaluar si esta vacuna debe integrarse como parte estándar del tratamiento inmunoterapéutico. De confirmarse, sería un paso decisivo para ampliar los beneficios de la inmunoterapia a una mayor población oncológica.