A un mes del ataque militar ejecutado por Estados Unidos en territorio venezolano, el país atraviesa un escenario inédito que ha modificado las coordenadas del poder político. La salida de Nicolás Maduro del gobierno y la designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada han activado una etapa de reacomodo tanto en el chavismo como en la oposición, bajo la atenta mirada de Washington.
El bombardeo del pasado 3 de enero, impulsado por el expresidente Donald Trump y ejecutado como parte de la denominada «Operación Determinación Absoluta», dejó atrás las especulaciones y consolidó un cambio estratégico en la relación bilateral. Analistas aseguran que esta acción militar ha fortalecido, en el corto plazo, los intereses de Estados Unidos y del sector chavista que ha asumido el nuevo liderazgo.
“Contrario a lo que muchos esperaban, la operación resultó funcional tanto para Washington como para el chavismo remanente”, señaló el investigador Juan Manuel Trak.
Rodríguez, quien asumió el poder tras una resolución del Tribunal Supremo de Justicia el 5 de enero, ha iniciado una serie de movimientos que reflejan un estilo diferente al de su antecesor. Ha realizado cambios en el gabinete y en la cúpula militar, como el relevo del jefe de la Guardia de Honor Presidencial, y ha propuesto reformas clave, como la modificación parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, aprobada por la Asamblea Nacional el 29 de enero, lo que permite la apertura a inversiones privadas.
Este gesto fue bien recibido por Estados Unidos y es interpretado como una señal de apertura hacia una nueva etapa de cooperación.
“Trump es el gran ganador en términos comparativos, mientras que el chavismo ha tenido que ajustar su discurso, su gabinete y su narrativa ideológica”, opinó el analista Pablo Andrés Quintero.
Un grupo de personas al interior de un edificio reconstruido después del ataque con un explosivo ocurrido el 3 de enero de 2026, en Catia la Mar, Venezuela. EFE
Un chavismo sin Maduro, una oposición debilitada
Para el politólogo Piero Trepiccione, Venezuela atraviesa un proceso de «estabilización acordada», más que una transición política formal. En este escenario, el Gobierno de Estados Unidos y los actores que controlaban el poder institucional y territorial venezolano aparecen como los protagonistas del nuevo orden.
La figura de Delcy Rodríguez —hermana del presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez— representa el tercer cambio de liderazgo en los 27 años de Gobierno chavista.
“El país está expectante. Hay esperanza, pero también incertidumbre y mucha prudencia”, indicó Trepiccione.
Mientras tanto, la oposición se encuentra en una encrucijada. El excandidato presidencial Edmundo González Urrutia no figura con fuerza en la opinión pública, y aunque María Corina Machado ha tenido una mayor proyección internacional, sigue sin lograr cohesionar a las fuerzas internas de la oposición.
“Machado tiene un discurso contundente y podría capitalizar las acciones de EE.UU. en Venezuela, pero no ha logrado convertirse en interlocutora de unidad”, advirtió Quintero.
El nuevo panorama político en Venezuela, aún en construcción, abre paso a una etapa de redefiniciones profundas tanto en el chavismo como en la oposición. Mientras Delcy Rodríguez consolida su liderazgo y apuesta por reformas estratégicas, Estados Unidos mantiene el control de la agenda geopolítica, con Trump exhibiendo el operativo como un ejemplo de fuerza. El país caribeño, por ahora, sigue expectante.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, habría informado a ejecutivos de algunas empresas que podrían celebrarse elecciones en Venezuela dentro de 18 o 24 meses, informó este sábado el diario The Wall Street Journal.
Según dicha publicación, algunos miembros de la Administración de Donald Trump han intentado tranquilizar a legisladores, líderes extranjeros y empresarios afirmando que la cooperación de Washington con el Gobierno de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, es temporal.
La Administración de Trump no ha detallado públicamente plazos para la transición democrática en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero durante un ataque de Estados Unidos en Venezuela.
Las últimas elecciones presidenciales celebradas en el país suramericano fueron las del 28 de julio de 2024, en las que Maduro fue relecto de acuerdo a las autoridades venezolanas a pesar de las acusaciones de fraude de la oposición y de varios países, que reconocieron la victoria del candidato Edmundo Gonzñalez Urrutia, respaldado por la líder opositora, María Corina Machado.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó el pasado miércoles ante el Senado que el objetivo último del Gobierno de Trump es lograr una «Venezuela democrática» mediante unas elecciones «libres y justas», pero advirtió que la transición no es cuestión de semanas, sino que durará algún tiempo.
Por su parte, María Corina Machado ha expresado en sus reuniones con Trump y con Rubio su deseo de poder regresar a Venezuela cuanto antes.
Machado se ha mostrado escéptica a trabajar con Delcy Rodríguez, afirmando que la transición debe ser «real» y no «un modelo a la rusa en el que las mafias sigan al mando».
La embajadora estadounidense Laura Dogu llegó este sábado a Caracas para reabrir la misión diplomática de Estados Unidos en Venezuela, cerrada desde hace siete años tras la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países.
Su llegada se produce un día después que Rodríguez anunciara una amnistía general para todos los presos políticos y el cierre del Helicoide, temido centro de detención por las torturas y abusos de los derechos humanos.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, propuso este viernes una ley de amnistía general para liberar a los presos políticos que han sido detenidos desde 1999 hasta la actualidad, periodo que cubre los gobiernos del chavismo.
«Quiero anunciar que hemos decidido impulsar una ley de amnistía general que cubra todo el periodo político de violencia política de 1999 al presente», señaló Rodríguez en el acto del inicio del año judicial, en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).
La líder chavista encargó a la Comisión de Revolución Judicial y al Programa para la convivencia y la paz para que en las «próximas horas» presenten la ley ante la Asamblea Nacional (AN, Parlamento), así como la «máxima colaboración» al cuerpo legislativo para su aprobación.
«Que sea una ley que sirva para reparar las heridas que ha dejado la confrontación política, desde la violencia, desde el extremismo, que sirva para reencauzar la justicia en nuestro país y que sirva para reencauzar la convivencia entre los venezolanos», añadió.
La líder chavista pidió a los presos políticos del país, incluyendo a aquellos que ya han recibido medidas de excarcelación, que «no se imponga la venganza, la revancha ni el odio».
Rodríguez indicó que esta propuesta de ley excluye a aquellos procesados o condenados por homicidios, tráfico de drogas y violaciones a los derechos humanos.
Varias ONG han insistido desde hace años en una amnistía general para todos los presos políticos, presentando, al mismo tiempo, varias propuestas de ley. La última fue propuesta el martes pasado por la organización Surgentes y el Comité de Madres por la Verdad.
El texto de la ONG y el Comité incluía 12 artículos y proponía la amnistía para «todas esas personas que han sido perseguidas, luchadores sociales, periodistas, integrantes de comité de víctimas, militares y personas perseguidas o privadas de su libertad en el contexto de movilizaciones postelectorales».
A principios de mes, una fracción parlamentaria de Venezuela planteó también una ley de amnistía para, argumentó, llevarle «sosiego» a los familiares de las personas «que están injustamente detenidas».
Actualmente, según la ONG Foro Penal, hay 711 presos políticos, pero el Gobierno venezolano negaba que en el país hubiera personas detenidas por estos motivos y señalaba que los detenidos cometieron delitos, en su mayoría, relacionados al terrorismo.
La última vez que se promulgó una ley de amnistía en Venezuela fue en diciembre de 2007, cuando el fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013) perdonó a personas involucradas en el golpe de Estado en su contra en 2002.
En 2016, el Parlamento, para entonces controlado por la oposición, aprobó una ley de amnistía, declarada inconstitucional por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que es afín al chavismo, y nunca se pudo aplicar.
En agosto de 2020, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, otorgó, mediante decreto, 110 medidas de indultos a opositores, sindicalistas y actores sociales acusados de diversos delitos, de cara a elecciones legislativas que se celebraron en diciembre de ese año, un evento al que el grueso de la oposición no se presentó.
El subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, afirmó este miércoles que Washington espera que los cubanos puedan «ejercer sus libertades fundamentales» este 2026.
Landau hizo estas declaraciones que apuntan hacia un cambio de régimen en un videomensaje grabado que se proyectó en la residencia del embajador de EE.UU. en Cuba, Mike Hammer, durante el acto de inauguración de las actividades por el 250 aniversario de la declaración de independencia de EE.UU..
«Esperamos que en 2026 los cubanos por fin puedan ejercer sus libertades fundamentales», aseguró el diplomático estadounidense.
Agregó que la administración del presidente Donald Trump está comprometida a «apoyar al cubano de a pie» y a insistir para que se respeten los derechos humanos en la isla y se liberen a todos los presos por motivos políticos.
«Como lo ha dicho el presidente Trump, el régimen castrocomunista se está tambaleando, no va a durar mucho más. Después de 67 años de una revolución fracasada que ha traicionado al pueblo cubano, ya es hora para el cambio al que aspira la gente en la isla», afirmó Landau.
El subsecretario de Estado concluyó su mensaje advirtiendo que «Washington seguirá de cerca todos los acontecimientos en la isla».
Hammer, que dirigió a la audiencia unas palabras muy similares, inició su discurso denunciando que «múltiples invitados cubanos» no habían podido acudir a la recepción porque las fuerzas de seguridad se lo habían impedido.
ONG y disidentes cubanos denunciaron una serie de operativos policiales para impedir que al menos diez opositores y periodistas independientes asistieran al encuentro: unos fueron detenidos y otros interceptados y devueltos a sus viviendas.
Entre ellos se encontraban el presidente del Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CTDC), Manuel Cuesta Morúa, la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, la directora del medio independiente 14yMedio, Yoani Sánchez, y el director del Centro de Estudios Convivencia, Dagoberto Valdés.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró el miércoles que el objetivo de la administración del presidente Donald Trump es lograr una “Venezuela democrática”, aunque reconoció que el proceso de transición será complejo y sin plazos definidos.
Durante su comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Rubio explicó que, pese a los avances tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, la transformación política en Venezuela aún tomará meses.
“Las transiciones, como la española, toman tiempo. No puedo dar un plazo exacto, pero en tres o cinco meses debemos haber progresado para cambiar la situación actual”, expresó.
Rubio confirmó que Estados Unidos no contempla una intervención militar en estos momentos, pero Trump mantiene abierta la posibilidad de emplear la fuerza si el gobierno interino de Delcy Rodríguez —instalado tras la captura de Maduro— se aparta del camino trazado por Washington.
María Corina Machado, líder opositora venezolana. EFE
Machado entra en el tablero político
En su intervención, Rubio abrió la puerta a la participación de la opositora María Corina Machado en el proceso de transición, tras haber sido apartada inicialmente por no contar con respaldo militar.
“Queremos desencadenar un proceso de estabilización y recuperación en el que María Corina y otros puedan tener un papel”, afirmó el diplomático.
Más tarde, Rubio sostuvo una reunión privada con la ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, quien afirmó contar con el respaldo total del gobierno estadounidense.
“La transición a la democracia ocurrirá. Contamos con el apoyo de las democracias más importantes del mundo, en especial con el del presidente Donald Trump”, expresó Machado.
La líder opositora reiteró su deseo de regresar pronto a Venezuela y recalcó que este proceso no debe permitir que “las mafias se mantengan en el poder”.
El petróleo como herramienta clave
Rubio explicó también que, tras la captura de Maduro, Estados Unidos evitó una guerra civil con un “mecanismo temporal” que permite al gobierno venezolano vender petróleo en el mercado internacional, a pesar de las sanciones.
Los ingresos, que ya suman $500 millones, son gestionados a través de una cuenta en Catar, bajo supervisión estadounidense. De esa cantidad, $300 millones han sido entregados a Caracas, según explicó el secretario de Estado, con la promesa de que los fondos serán utilizados exclusivamente para atender necesidades de la población.
Rubio concluyó que, si bien hay avances, se requiere mantener vigilancia constante y presión diplomática para garantizar que la transición no sea “una repetición del pasado”.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, fue reconocida este miércoles como comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) de Venezuela, 25 días después de que Estados Unidos capturara en Caracas al mandatario Nicolás Maduro junto a su esposa, Cilia Flores, y los trasladara a Nueva York.
En un acto transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), los distintos componentes de la FANB, encabezados por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López; el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello; y el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, juraron lealtad a la líder chavista.
Delcy Rodríguez, quien dijo que este era un acto «simbólico», hizo jurar a la FANB «ante Dios» que honrará «el sagrado juramento de defender la patria, su Constitución, sus leyes y sus instituciones hasta perder la vida si fuera necesario».
Previamente, Cabello manifestó a Rodríguez la «lealtad absoluta» de los organismos de seguridad, al subrayar que defender la gestión de la mandataria encargada «es defender la continuidad del Gobierno y la integridad del pueblo venezolano».
«La reconocemos a usted como la presidenta encargada y comandante en jefe de la Fuerza Armada y de los cuerpos policiales», expresó el titular de Interior.
En la misma línea, Padrino López juró en nombre de la FANB «lealtad y subordinación absoluta» a la presidenta encargada y entregó el «bastón de mando» del país, en un acto en el se aseguró asistieron 3.200 «combatientes».
«Juramos lealtad y subordinación absoluta a la ciudadana Delcy Rodríguez como presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela», sentenció el ministro de Defensa.
Rodríguez asumió como encargada las funciones del Ejecutivo el pasado 5 de enero, cuando fue juramentada por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, en cumplimiento de una orden del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
La mandataria encargada ha señalado que el país comienza un nuevo «momento político» y ha anunciado un proceso «exploratorio» para retomar las relaciones con Estados Unidos, que incluye la venta de crudo venezolano.
Este miércoles, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, dijo ante el Congreso de su país que la Administración de Donald Trump no está preparando, ni tiene intención de ejecutar un nuevo ataque en territorio venezolano, pero no descartó «el uso de la fuerza» para obligar al Gobierno interino venezolano a colaborar.
Trump ha exigido «acceso total» al petróleo de Venezuela, y recientemente afirmó que el Gobierno encargado de Rodríguez ha demostrado un «liderazgo muy fuerte».
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este miércoles que «una flota mayor» que la enviada a Venezuela antes del ataque en el que fue capturado el presidente venezolano, Nicolás Maduro, se está dirigiendo hacia Irán y ha amenazado con un ataque «mucho peor» que el ejecutado en junio de 2025 si no hay un acuerdo sobre el programa nuclear iraní.
«Una enorme armada se dirige a Irán. Avanza con rapidez, gran poder, entusiasmo y determinación», ha dicho en un mensaje en redes sociales, donde ha destacado que «es una flota más grande, liderada por el gran portaaviones ‘USS Abraham Lincoln’, que la enviada a Venezuela».
«Al igual que Venezuela, está lista, dispuesta y capacitada para cumplir su misión con rapidez y violencia, si es necesario», ha advertido Trump, quien ha expresado su deseo de que «Irán se siente rápidamente en la mesa y negocie un acuerdo justo y equitativo, sin armas nucleares, que sea bueno para todas las partes». En este sentido, ha subrayado que «el tiempo se está agotando, lo que es la esencia de todo este asunto».
«Como dije anteriormente a Irán, alcancen un acuerdo. No lo hicieron y llegó la operación ‘Martillo Nocturno’, con una gran destrucción en Irán», ha sostenido. Trump ha hecho así referencia a los bombardeos ejecutados por Washington en junio de 2025 contra tres instalaciones nucleares iraníes en el marco de la ofensiva lanzada días antes por Israel contra el país, que dejó más de 1.100 muertos y llevó a Teherán a lanzar cientos de misiles y drones contra territorio israelí.
«El próximo ataque será mucho peor. No hagan que pase de nuevo», aseguró el inquilino de la Casa Blanca, poco después de que el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, negara la existencia de contactos con el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, o que haya pedido a Washington abrir un proceso de negociaciones. «No ha habido contactos con Witkoff durante los últimos días y no hemos pedido negociaciones», dijo.
«Nuestra postura sigue siendo exactamente la misma. La diplomacia a través de amenazas militares no puede ser efectiva. Si quieren que haya negociaciones , en referencia a Estados Unidos, deben dejar de lado las amenazas, las exageraciones y las peticiones ilógicas», agregó.
Irán ha rechazado en varias ocasiones iniciar nuevas conversaciones con Estados Unidos sin garantías de seguridad, dado que Israel lanzó su ofensiva en medio de unos contactos diplomáticos entre ambos países para intentar alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, después de que el firmado en 2015 quedara vaciado de contenido tras sacar Trump a Washington del mismo en 2018, durante su primer mandato.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, recibirá el miércoles en la sede del Departamento de Estado a la líder opositora venezolana María Corina Machado, dos semanas después de que ella se reuniera con el presidente Donald Trump y le obsequiara su medalla del Nobel de la Paz.
Según la agenda oficial de Rubio, el encuentro será a puerta cerrada y tendrá lugar a las 13:00 hora local de Washington (18:00 GMT), después de que el jefe de la diplomacia estadounidense informe al Senado sobre la política del Gobierno de Trump hacia Venezuela, una audiencia prevista para las 10:00 hora local (15:00 GMT).
Machado se encuentra en la capital estadounidense desde que el pasado 15 de enero, se reunió con Trump en la Casa Blanca para tratar la situación en Venezuela tras el ataque estadounidense del 3 de enero que resultó en el derrocamiento y arresto de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores.
Trump sostiene que tiene muy buena relación con el Gobierno de la presidenta interina, Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Maduro que asumió el poder tras la captura del líder chavista.
Según el republicano, Estados Unidos tutela Venezuela y ha logrado acuerdos petroleros y obtenido la liberación de varios presos políticos.
Aunque en un inicio la Casa Blanca dejó a un lado del proceso de transición a Machado, Trump expresó su deseo de «involucrar» también a la opositora en el futuro de Venezuela tras reunirse con ella.
Antes de verse con Machado, Marco Rubio comparecerá por primera vez ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para detallar el plan de la Administración Trump con Venezuela tras la captura de Maduro.
En su discurso, que fue publicado este martes, Rubio advertirá que Trump no descarta el uso de la fuerza si Delcy Rodríguez no coopera con Washington.
«Supervisaremos de cerca el desempeño de las autoridades interinas a medida que cooperen con nuestro plan por etapas para restablecer la estabilidad en Venezuela. Que no haya duda: como ha declarado el presidente, estamos preparados para usar la fuerza a fin de garantizar la máxima cooperación si otros métodos fracasan», expresará.
Según Rubio, Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Maduro que asumió el poder tras la caída del líder chavista, ha manifestado su intención de cooperar con Estados Unidos, se ha comprometido a abrir el sector energético de Venezuela a las empresas estadounidenses y a poner fin al envío de crudo para Cuba.
«Rodríguez es plenamente consciente del destino de Maduro; creemos que su propio interés personal coincide con el avance de nuestros objetivos», expresará.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió que el presidente, Donald Trump, no descarta el uso de la fuerza si la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, no coopera con Washington.
Así consta en el discurso que el jefe de la diplomacia estadounidense ofrecerá el miércoles ante el Senado para explicar la política de Estados Unidos sobre Venezuela tras el ataque del 3 de enero en Caracas que se saldó con el derrocamiento y captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
«Supervisaremos de cerca el desempeño de las autoridades interinas a medida que cooperen con nuestro plan por etapas para restablecer la estabilidad en Venezuela. Que no haya duda: como ha declarado el presidente, estamos preparados para usar la fuerza a fin de garantizar la máxima cooperación si otros métodos fracasan», consta en el discurso de Rubio, publicado este martes.
El secretario de Estado dice esperar que «esto no resulte necesario», pero advierte de que la Administración de Donald Trump «nunca rehuirá» su deber con el pueblo estadounidense ni con su misión de liderar el continente americano.
Según Rubio, Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Maduro que asumió el poder tras la caída del líder chavista, «ha manifestado su intención de cooperar con Estados Unidos».
Afirma que la presidenta encargada «se ha comprometido a abrir el sector energético de Venezuela a las empresas estadounidenses» y a otorgarles un «acceso preferente».
También dice que «ha prometido poner fin al sustento petrolero de Venezuela para el régimen cubano» y a «promover la reconciliación nacional» con la oposición y los venezolanos en el exterior.
«Rodríguez es plenamente consciente del destino de Maduro; creemos que por su propio interés personal coincide con el avance de nuestros objetivos», expresa.
La comparecencia de Rubio se producirá después de que esta misma semana Rodríguez dijera que su Gobierno no acepta las «órdenes» externas. Trump declaró al respecto este martes que no había escuchado esas declaraciones y reafirmó que tiene «muy buena relación» con el Gobierno interino.
Rubio recalcará ante el Senado que el ataque en Venezuela, para el que el Gobierno no pidió aval del Congreso, no fue una guerra ni la ocupación de un país extranjero, sino una «operación judicial».
En ella, afirma, fueron capturados «dos narcotraficantes» que serán juzgados en Estados Unidos, declaró en relación a Maduro y su esposa.
Asegura además que Maduro «no era un jefe de Estado legítimo», dado que numerosos países no reconocieron su reelección en 2024 tras unas elecciones en las que perdió y «se negó a ceder el poder de manera pacífica».
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó este martes que Estados Unidos debe devolver a Nicolás Maduro a Venezuela para que sea juzgado por un tribunal de ese país, y criticó el ataque militar del pasado 3 de enero contra Caracas, en el que fue capturado el mandatario.
«Tienen que devolverlo (a Nicolás Maduro) y que lo juzgue un tribunal venezolano, no estadounidense», dijo Petro en un acto en Bogotá, donde sostuvo que América Latina tiene una concepción distinta de la justicia frente a la tradición anglosajona y europea.
Petro, que tiene previsto reunirse con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 3 de febrero en la Casa Blanca, añadió que «bombardear a Caracas la patria de Bolívar, eso no es un acto contra Maduro» sino contra el país.
El jefe de Estado colombiano hizo el planteamiento al cuestionar el uso de la fuerza como mecanismo para resolver disputas políticas en la región y al advertir sobre las consecuencias de una intervención militar en Venezuela.
«¿Cómo se les ocurre? Bombardear la patria de Bolívar. Esa marca no será contra Maduro, así muera en una cárcel de los Estados Unidos. Esa marca es histórica, no se olvidará jamás», dijo.
El presidente colombiano enmarcó su pronunciamiento en una crítica al actual orden internacional y al papel de Naciones Unidas, al considerar, en línea con su homólogo de Estados Unidos, que el organismo atraviesa una «decadencia» por su incapacidad para detener conflictos como la guerra en Gaza.
Petro sostuvo que la superación de ese sistema no debe darse mediante el uso de la fuerza ni de intervenciones militares, sino a partir de una concepción de «hermandad humana» que, según dijo, está por encima de la lógica de los Estados.
El 3 de enero, cuando se produjo el ataque de Estados Unidos a Caracas donde fue capturado Maduro, Petro denunció la incursión ordenada por Trump a territorio venezolano y calificó como «secuestro» el arresto del mandatario venezolano por parte de fuerzas estadounidenses.
El pronunciamiento de Petro se da a una semana de la reunión que tiene prevista con Trump en la Casa Blanca, tras un año de desencuentros entre ambos mandatarios que iniciaron el 26 de enero de 2025 cuando el presidente colombiano se negó a recibir un vuelo con migrantes proveniente de Estados Unidos al denunciar un «trato indigno» para sus connacionales.
El 7 de enero Petro tenía previsto pronunciar un duro discurso contra Trump en un acto por la soberanía en la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá, pero la tensión se redujo después de una llamada entre ambos en la que acordaron reunirse.
«Trump me cambió el discurso, pero está escrito y dos personas lo tienen, algún día lo publicarán, porque era mi convocatoria a cómo teníamos que movernos como jaguar el día que Petro cayera en el palacio cuidando la espada de Bolívar», recordó hoy el mandatario colombiano, que desde hace semanas había guardado silencio sobre la relación bilateral.