La gigantesca riada que golpeó Nepal esta semana puede haber afectado a unas 93,000 personas, según las primeras estimaciones divulgadas este viernes por la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR), que advirtió que todavía existen comunidades a las que los equipos humanitarios no han podido llegar.
«Debido a que carreteras y puentes han sido arrasados y a la interrupción de cobertura celular y de electricidad, todavía no hemos podido acceder a algunas de las zonas más afectadas», dijo por teleconferencia desde Katmandú el representante de la organización humanitaria, David Fisher.
Fisher reconoció que la información disponible sobre las consecuencias de las inundaciones «sigue siendo aproximada y que «muchas personas que lo necesitan aún no han recibido la ayuda que requieren». La FICR considera que el balance podría aumentar conforme los equipos de emergencia logren acceder a las comunidades actualmente aisladas.
«Muchos de ustedes habrán oído que hoy se produjo una nueva inundación a lo largo del mismo río en Rasuwa. Esto, por supuesto, es motivo de máxima preocupación tanto para la población afectada como para quienes están prestando apoyo», explicó Fisher, aunque señaló que el nuevo episodio no alcanzó la magnitud de la inundación ocurrida dos días antes.
Al menos dos áreas afectadas únicamente pueden ser alcanzadas mediante helicópteros debido a la destrucción de las carreteras y los puentes que permitían llegar hasta ellas. La falta de agua potable representa otro de los principales problemas para las comunidades incomunicadas.
«Todo tiene que ser heliportado, hasta el agua potable, que es una cuestión problemática porque no hay suministro de agua limpia y segura», explicó la máxima representante de Naciones Unidas en Nepal, Lila Pieters Yahia, quien asumió la coordinación de la asistencia de la organización. La funcionaria destacó además que el Gobierno nepalí movilizó a más de 30,000 efectivos militares para colaborar directamente en las operaciones de rescate.
La FICR también informó sobre dificultades para trasladar por carretera suministros de emergencia hacia Rasuwa, donde las necesidades humanitarias son importantes. En Nuwakot, en cambio, la Cruz Roja de Nepal comenzó a entregar alimentos, agua, artículos de higiene, colchones y mantas a las personas que perdieron sus viviendas.
Ante la posibilidad de que aumenten las necesidades de asistencia, la FICR solicitó financiación de emergencia por $31.1 millones para respaldar las operaciones de la Cruz Roja nepalí.
