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  • Nepal identifica solo 7 % de cuerpos tras inundación

    Nepal identifica solo 7 % de cuerpos tras inundación

    Sabitri Tamang perdió a seis integrantes de su familia el pasado 26 de agosto, cuando una avalancha de agua y rocas descendió desde el Himalaya y sepultó su vivienda en Nuwakot, Nepal. Tres semanas después, aún conserva los carteles de sus familiares desaparecidos y recuerda que logró escapar luego de escuchar el estruendo proveniente de las montañas y sentir una corriente de aire helado. «Ya no me queda nada. Tampoco quiero volver a ese lugar, es un sitio que ni siquiera quiero recordar», relata a EFE desde uno de los refugios temporales habilitados para miles de desplazados.

    Las autoridades nepalíes informaron este miércoles que apenas el 7 % de los cuerpos recuperados después de la inundación han sido identificados, mientras las familias intentan reconocer a sus parientes mediante fotografías de los restos y pruebas de ADN recibidas desde diferentes partes del mundo. El último balance de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) registra 1,399 cuerpos encontrados, entre ellos más de 500 restos mortales, pero únicamente 105 pudieron ser entregados a sus familias. Más de 5,170 personas siguen inscritas como desaparecidas.

    Cientos de monjes budistas participaron este miércoles en Katmandú en una ceremonia de oración de tres días en memoria de las víctimas, acompañados por familias que todavía buscan a sus seres queridos. Entre ellas se encuentra Nisma, de 23 años, quien decidió realizar un funeral simbólico sin los cuerpos de sus padres. «Necesitamos hacer el ritual para que, allá dónde estén, sus almas encuentren paz», explica la joven.

    A la incertidumbre sobre el paradero de los desaparecidos se suma un obstáculo legal para las familias. El artículo 40 del Código Civil de Nepal de 2017 establece que deben transcurrir 12 años antes de que una persona desaparecida pueda ser declarada legalmente muerta. Mientras no exista esa confirmación, las autoridades tampoco pueden emitir los certificados de defunción necesarios para realizar diferentes trámites. «Sin su cuerpo, no recibiré ayudas, ni cobraré sus seguros. Son muchos gastos que no puedo afrontar sola», cuenta la joven por teléfono desde Nuwakot.

    La tragedia también afecta especialmente a los menores de edad. Según UNICEF, más de 540 niños perdieron a sus padres debido a las inundaciones, mientras más de 17,000 menores necesitan con urgencia atención psicosocial y servicios de salud mental como consecuencia del desastre.

    Las dificultades aumentan por la falta de un registro unificado de desaparecidos. Anand, quien desde Australia lleva más de tres semanas intentando localizar a cuatro familiares, aseguró a EFE que numerosas personas buscadas por sus familias ni siquiera aparecen en los listados oficiales. Mientras tanto, muchos números telefónicos colocados en los carteles de búsqueda dejaron de responder y varias familias evitan hablar con los medios mientras reclaman información a las autoridades. «Qué diferencia hará que cuente mi testimonio», dice a EFE la hermana de una de las desaparecidas que prefiere no revelar su identidad.

    El desastre también golpeó a la economía de Nepal en momentos en que comenzaba la temporada alta de otoño, período que concentra cerca del 40 % de las llegadas de visitantes extranjeros. El sector turístico, una de las principales actividades económicas del país asiático, enfrenta daños en infraestructura y el temor de una fuerte reducción de visitantes después de la inundación.

    El Ministerio de Turismo calcula que las pérdidas preliminares superan los 50,000 millones de rupias, equivalentes a unos $370 millones, principalmente por daños en infraestructura turística. Además, el sector proyecta que hasta el 30 % de las reservas podrían ser canceladas en todo Nepal, sumando un impacto económico a la emergencia humanitaria que mantiene a miles de familias a la espera de noticias sobre sus desaparecidos.

  • Riada en Nepal afecta a unas 93,000 personas, según estimaciones preliminares

    Riada en Nepal afecta a unas 93,000 personas, según estimaciones preliminares

    La gigantesca riada que golpeó Nepal esta semana puede haber afectado a unas 93,000 personas, según las primeras estimaciones divulgadas este viernes por la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR), que advirtió que todavía existen comunidades a las que los equipos humanitarios no han podido llegar.

    «Debido a que carreteras y puentes han sido arrasados y a la interrupción de cobertura celular y de electricidad, todavía no hemos podido acceder a algunas de las zonas más afectadas», dijo por teleconferencia desde Katmandú el representante de la organización humanitaria, David Fisher.

    Fisher reconoció que la información disponible sobre las consecuencias de las inundaciones «sigue siendo aproximada y que «muchas personas que lo necesitan aún no han recibido la ayuda que requieren». La FICR considera que el balance podría aumentar conforme los equipos de emergencia logren acceder a las comunidades actualmente aisladas.

    «Muchos de ustedes habrán oído que hoy se produjo una nueva inundación a lo largo del mismo río en Rasuwa. Esto, por supuesto, es motivo de máxima preocupación tanto para la población afectada como para quienes están prestando apoyo», explicó Fisher, aunque señaló que el nuevo episodio no alcanzó la magnitud de la inundación ocurrida dos días antes.

    Al menos dos áreas afectadas únicamente pueden ser alcanzadas mediante helicópteros debido a la destrucción de las carreteras y los puentes que permitían llegar hasta ellas. La falta de agua potable representa otro de los principales problemas para las comunidades incomunicadas.

    «Todo tiene que ser heliportado, hasta el agua potable, que es una cuestión problemática porque no hay suministro de agua limpia y segura», explicó la máxima representante de Naciones Unidas en Nepal, Lila Pieters Yahia, quien asumió la coordinación de la asistencia de la organización. La funcionaria destacó además que el Gobierno nepalí movilizó a más de 30,000 efectivos militares para colaborar directamente en las operaciones de rescate.

    La FICR también informó sobre dificultades para trasladar por carretera suministros de emergencia hacia Rasuwa, donde las necesidades humanitarias son importantes. En Nuwakot, en cambio, la Cruz Roja de Nepal comenzó a entregar alimentos, agua, artículos de higiene, colchones y mantas a las personas que perdieron sus viviendas.

    Ante la posibilidad de que aumenten las necesidades de asistencia, la FICR solicitó financiación de emergencia por $31.1 millones para respaldar las operaciones de la Cruz Roja nepalí.