Laura Fernández, presidenta electa de Costa Rica, proclamó la noche del domingo el inicio de una nueva etapa política en el país al declarar la fundación de la “tercera república”, durante su primer discurso tras la victoria en primera vuelta. La oficialista del Partido Pueblo Soberano anunció que su administración marcará un “cambio profundo e irreversible” que seguirá la línea trazada por el actual mandatario, Rodrigo Chaves.
“Nos toca a nosotros edificar la tercera república. Por eso y para eso se instalará el nuevo gobierno que habremos de inaugurar el próximo 8 de mayo”, declaró la politóloga de 39 años, que se convierte en la segunda mujer en asumir la presidencia tras Laura Chinchilla (2010-2014).
Fernández utilizó su discurso para enviar mensajes contundentes tanto a la oposición como a los medios de comunicación. A los partidos que no lograron representación mayoritaria les ofreció “los espacios pertinentes” para ejercer su función cívica, pero advirtió que la oposición deberá adaptarse a una nueva dinámica política.
La futura mandataria también criticó duramente el papel de la prensa nacional, a la que acusó de actuar con “chantaje y extorsión” al servicio de intereses económicos privados. Señaló que el rol de los medios debe ejercerse con “objetividad, veracidad y responsabilidad”, y que su gobierno garantizará una prensa “auténticamente libre”.
Fernández afirmó que su proyecto de gobierno buscará consolidar la transformación del Estado costarricense impulsada por Chaves, en medio del creciente descontento ciudadano con las fuerzas políticas tradicionales. Con mayoría legislativa asegurada, el oficialismo se encamina a promover reformas estructurales en temas como seguridad, sistema judicial y reelección presidencial.
La mandataria electa también respaldó propuestas como la modificación constitucional para habilitar la reelección consecutiva, iniciativa impulsada por figuras clave del oficialismo y vista por sectores opositores como un riesgo para la democracia.
A pesar de las críticas por una supuesta concentración de poder, Fernández aseguró que su gobierno será respetuoso del Estado de derecho y del diálogo político. “No permitiré nunca ramalazos autoritarios”, afirmó, buscando marcar distancia de quienes la acusan de imitar modelos de poder como el del presidente salvadoreño Nayib Bukele.
Aunque su victoria se atribuye en gran medida a la alta popularidad de Chaves, no se descarta que Fernández busque trazar una ruta propia dentro del oficialismo, aprovechando divisiones internas y la legitimidad que le otorga un triunfo contundente en primera vuelta.
